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Robredo y la tierra batida
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victoriocalero | 15-04-2013 | 09:20

La tierra batida y los tenistas españoles; los tenistas españoles y la tierra batida. Ahí está Robredo, 798 días después, levantando un título de la ATP en Casablanca. El ex número cinco del mundo se proclamaba campeón después de vencer a Kevin Anderson tras dos horas y 18 minutos de lucha. De esta forma, más de dos años después de su último trofeo, Robredo lograba el undécimo título de su carrera, el décimo ganado sobre tierra batida. Sintomático.

Ahí está también Nicolás Almagro, que cayó ante Isner en la final del torneo de Houston once meses después de ganar su último torneo, el de Niza. Un tenista, el murciano, que ha ganado los doce títulos que tiene en sus vitrinas sobre polvo de ladrillo. Es más, el murciano nunca ha llegado a una final en un torneo que no se juegue sobre arcilla. Sintomático.

Los dos tienen un denominador común: el éxito sobre arcilla, un hecho que comparten la inmensa mayoría de los jugadores españoles. Atrás quedan los Gimeno, Berasategui, Bruguera o Ferrero, que dominaron en su momento en esta superficie. Y es ahora cuando los tenistas de ‘La Armada’ siguen siendo protagonistas siempre que se juega sobre un fondo naranja. Por suerte para todos ellos, la temporada de tierra batida con mayúsculas, la que empieza con Montecarlo, continúa en el Godó, para en Madrid -ya de naranja-, llega a Roma y termina en París, ya ha comenzado.

En el cuadro del primer Masters 1.000 de la temporada sobre esta superficie aparecen nueve españoles de un total 56 tenistas. Un torneo, otro más, donde los jugadores ‘Made in Spain’ son los rivales a evitar en las primeras rondas, con Rafa Nadal como principal favorito para hacerse con su noveno título consecutivo en el Principado de Mónaco –no se puede encontrar con Djokovic hasta una hipotética final-. Pero no está solo. Allí van a pelear también Almagro, Ramos o Montañés, al igual que los Verdasco, Andújar, Granollers y compañía. Allí, en Montecarlo, Rafael Nadal puede hacer historia por enésima vez. Allí, en Montecarlo, los jugadores españoles van a dar guerra y espectáculo en el primer gran torneo sobre tierra batida de la temporada.