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La Davis es otra cosa
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victoriocalero | 08-04-2013 | 09:04

Que el número 64 del mundo, un tenista que no ha ganado ningún torneo en su carrera, sea el héroe en la eliminatoria entre Argentina y Francia sólo puede darse en una competición muy especial: la Copa Davis. Ese fue el caso de Carlos Berlocq.  Porque la lucha por conquistar ‘La Ensaladera’ es otra cosa. Aquí no cuenta tanto la clasificación ni el nombre. Aquí importa la conexión con la grada, saber gestionar la emoción, jugar con el corazón, el grupo y el capitán. Influye el ambiente, el ánima, las ganas, el hambre de victoria. El previsible circuito ATP se transforma en hazañas y en héroes. El brazo se encoge, la afición juega su partido y llegan las sorpresas. La Copa Davis. Desde luego, frente a la frialdad de los torneos ATP, la calidez de la Davis.

Los cuartos de final se han completado sin las principales raquetas mundiales pero sí con sed de triunfos. Así ha triunfado Argentina, que derrotó contra pronóstico por 3-2 a Francia en su casa. Así se han metido a semifinales los argentinos, que están a dos eliminatorias de ganar por fin una Copa Davis, su gran reto deportivo pendiente.

En semis se verán las caras con una  República Checa que además de vencer a Kazajistán con el equipo B –sin Tomas Berdych, lesionado-, le ha quitado a España el primer puesto de la clasificación mundial por equipos. Cuestión de tiempo que ‘La Armada’ pueda recuperar esa plaza. España que por cierto ya conoce los ocho rivales que le pueden tocar en esa eliminatoria por la permanencia en el Grupo Mundial: Holanda, Colombia, Polonia, Ucrania, Ecuador, Australia, Japón, Gran Bretaña. Ninguno debería dar problemas a los Nadal, Ferrer y compañía. Siempre que jueguen claro.

Y luego están los canadienses. Esa Canadá que ganó a los españoles con Raonic y poquito más y que está en semifinales tras vencer a Italia. Uno de esos ‘chollitos’ que no suelen aparecer en estas rondas y que lo va a ‘disfrutar’ Serbia, que se impuso a Estados Unidos. Canadá en semifinales, quién lo iba a decir. Pero es que la Davis es otra cosa.