img
Mucho más que Nadal
img
victoriocalero | 25-02-2013 | 09:56

Ahora que arranca otra semana con el foco puesto en Nadal, ya que el balear  está en Acapulco para disputar el principal torneo sobre tierra batida de la gira sudamericana, no está mal recordar que pese al enorme tamaño de la figura deportiva del balear, el tenis español va más allá. Muchas veces parece que los tenistas terrestres de este país pintan lo justo,  pero solo hace falta darse una vuelta por las finales de este último fin de semana. Triunfo de David Ferrer en Buenos Aires –categoría 250- y final de Feliciano López en Memphis -500-. Se ha demostrado que ver un tenista español en una final de un torneo sobre tierra batida es como escuchar a Pablo Alborán en Los 40 o el Smells like teen spirit de Nirvana en Rock FM: un clásico.

Como muchos españoles en estos tiempos, una amplia mayoría de la colonia de tenistas españoles emigró a Sudamérica para ganarse el pan. No hablamos solamente de Ferrer y Almagro, sino de ese numeroso grupo de jugadores que buscaba en Buenos Aires los puntos y el premio en metálico como base para el resto del año. La dura carrera deportiva de los tenistas que no salen habitualmente en los medios. Allí, donde los españoles han competido al calor de la arcilla, ha sobresalido una semana más un David Ferrer que ha revalidado su título.

“Estoy muy feliz, el tenis me sonríe. Es muy difícil conseguir dos títulos seguidos en un mismo certamen. Tengo muchísima suerte, no me pregunten por qué”. Así de sencillo y de humilde resumió Ferrer su torneo.  El de Jávea, un deportista con mayúsculas que pese a vivir toda su carrera a la sombra de Nadal tiene ya 20 torneos. Sí, 20, una cifra utópica para la inmensa mayoría.

Bastante más arriba en el mapa, en la ciudad de Elvis Presley (Memphis), Feliciano fue la sensación del torneo. El toledano quiso disfrazarse de telonero triunfador. Sin ser cabeza de serie, sin contar para nadie, se metió en la final del torneo estadounidense.  Le faltó redondear su actuación con una victoria en la final ante Nishikori, pero aun así completó una gran semana.

En definitiva, mientras el pobre Alborán no se reconcilie con su exnovia y se acabe ese sufrimiento amoroso y existencial y Nadal siga demostrando por qué es el mejor tenista español de la historia, habrá que intentar seguir girando la cabeza para mirar alrededor.  La figura del balear es gigantesca. Pero el tenis español es mucho más que Nadal.