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Categoría: Sochaux
La 'roca' del Sochaux será el chollo del verano

Llegó a Francia en enero para reflotar al equipo con más solera de la Ligue 1 y es ya su nuevo estandarte. Stoppila SUNZU es, a sus 24 años, una madura réplica de Marcel Desailly. Al igual que el mítico ex de Milan y Chelsea, el imponente zaguero zambiano ha explotado después de retrasar su posición en el césped. Si el Sochaux se acabara yendo a pique, habrá cola en el Auguste Bonal para pujar por sus servicios.

El central zambiano Stoppila Sunzu, luciendo la camiseta de su nuevo club, el Sochaux francés.

Hasta hace mes y medio era un auténtico desconocido, salvo para aquellas secretarías técnicas habituadas a hacer sus deberes en la Copa de África. Pero siete partidos han bastado para que el nombre de Felix Stoppila Sunzu (Chingola, 1989) aparezca marcado en rojo en la lista de la compra de un buen puñado de clubes europeos, entre ellos varios españoles.

La entrada en escena de este poderoso defensa central nacido en Zambia hace 24 años ha sido tan repentina como espectacular. El Sochaux francés decidió pagar un millón de euros al TP Mazembe el pasado 6 de enero para liberar a Sunzu de las ligaduras que le ataban al poderoso club congoleño y dar gusto de paso a su entrenador, Herve Renard, que llevaba pidiendo su fichaje desde que en octubre pasado aterrizara en el Auguste Bonal para tomar el relevo del destituido Éric Hély.

Renard, a la sazón ex seleccionador de Zambia, sabía muy bien lo que hacía al reclamar los servicios de esta réplica bien madura de Marcel Desailly que, como en el caso del ex internacional galo, empezó a destacarse como volante defensivo para acabar dando un paso atrás y consolidarse como uno de los zagueros más completos del fútbol africano.

Sunzu llegó a Montbéliard con el encargo de apuntalar una retaguardia que hacía aguas por todas partes, un detalle fundamental para tratar de sacar del pozo de la clasificación al club con mayor antigüedad en la Primera división francesa. El autor del penalti que dio el título de campeones de África a los Chipolopolo en 2012 se puso manos a la obra y en apenas mes y medio no sólo se ha hecho con los mandos del entramado defensivo del Sochaux, al que ha suturado muchas de las costuras que lo habían convertido en un chollo para los ataques rivales, sino que además ya ha dejado muestras de su tremenda eficacia en las acciones a balón parado.

Sunzu, celebrando un gol con el equipo galo.

Dos cabezazos suyos, frente al Nantes y al Guingamp, sirvieron para que los de Renard se embolsaran seis puntos que han vuelto a meter en la pomada de la salvación a una escuadra literalmente defenestrada antes del parón navideño.

Sunzu, que llegó a Francia acompañado de su compatriota y compañero en el Mazembe Nathan Sinkala, es ya el futbolista clave del Sochaux y uno de los más valorados por la prensa especializada en el país vecino. Mientras que su propio club le elegía mejor jugador del mes de enero, el diario L’Equipe le nominaba en el once ideal, con el segundo puntaje más alto. Sólo Ibrahimovic, que esta temporada anda como a un par de niveles del resto de los mortales en la Ligue 1, superó al defensor zambiano, que hasta el momento sólo se ha perdido el último encuentro de su equipo, el que les enfrentó al Valenciennes el pasado sábado, por culpa de una sobrecarga en los adductores.

El excelso rendimiento que está ofreciendo en esta su segunda aventura europea (hace seis años tuvo una fugaz e insignificante aparición en el Chateauroux, a donde llegó cedido por el Zanaco Lusaka de su país) es la mejor forma que Sunzu tiene de agradecer a Renard el haber sido el técnico que disparó su trayectoria deportiva al reconvertirle a una posición, la de zaguero, que curiosamente le gusta más bien poco.

El ex seleccionador de los Chipolopolo tomó esa decisión en los albores de la CAN disputada hace dos años en Guinea Ecuatorial y Gabón a causa del overbooking de futbolistas que tenía en la medular y por su deseo de contar con un defensa que tuviera vocación de hombre libre para sacar la pelota jugada desde el fondo. El experimento no sólo le salió redondo, sino que Sunzu se erigió en figura decisiva para la consecución del título continental al transformar la última pena máxima en la tanda de penaltis que dirimió la finalísima que les midió a la Costa de Marfil de Yaya Touré y Drogba.

Su nombre, sin embargo, ya había sonado con fuerza dos años atrás en el torneo disputado en Angola, aunque en aquella ocasión Sunzu se exhibió actuando incrustado como barredor por delante de los dos centrales. Su inteligencia táctica, más que aceptable técnica y gran resistencia física fueron las virtudes que le permitirían fichar por el conjunto con mayor potencial económico y deportivo del África subsahariana, el Mazembe.

El idilio entre el todopoderoso club de Lubumbashi y el zaguero de Chingola se torcería desde el momento en que Moses Katumbi, su controvertido presidente, se dedicó a torpedear las ofertas procedentes de Inglaterra que el agente del jugador le puso sobre la mesa.

La negativa de este Florentino Pérez a la africana a negociar con Arsenal y Sunderland tensó hasta tal extremo las relaciones entre ambos que Sunzu decidió tirar por la calle de enmedio y marcharse en diciembre de 2012 a las Islas Británicas para someterse a una prueba con el Reading luego de asegurar a los Royals que su relación contractual con el Mazembe expiraba a fines de año.

El zaguero zambiano convenció sobradamente al cuerpo técnico del Reading de sus cualidades y cuando desde las oficinas del Madejski Stadium solicitaron el transfer internacional a los congoleños para formalizar su permiso de trabajo, se encontraron con la sorpresa de que a Sunzu le quedaban aún tres años de contrato con el cuatro veces campeón de África. Katumbi exigió a los ingleses seis millones de euros por su pase y la operación se fue al traste.

Con el futbolista literalmente en rebeldía, el Mazembe se negó hace unos meses a cederle a su selección, lo que provocó un conflicto entre club y federación que salpicó a sus compatriotas Nathan Sinkala y Rainford Kalaba, también jugadores del equipo congoleño. El incidente trascendió los lindes deportivos y el gobierno de Zambia confiscó los pasaportes a sus tres internacionales, prohibiéndoles la salida del país hasta que Katumbi accediera a permitir a Sunzu ponerse la elástica de los Chipolopolo.

Liberado al fin del yugo del Mazembe y de vuelta a su mejor versión, el futuro de Sunzu en el Sochaux pende de su continuidad en la máxima categoría del fútbol francés. Con contrato en vigor hasta 2017, si los de Montbéliard se fueran a pique se verían obligados a traspasar a su mejor activo a la baja. Pretendientes, desde luego, no le van a faltar.

Sunzu se lleva una pelota ante el delantero senegalés del Ajaccio Aboubakar Camara.

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