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Categoría: PEC Zwolle
El humilde socio holandés del Real Madrid

El sorprendente líder de la Eredivisie tulipán disfruta del momento más dulce en sus 103 años de existencia. Su fulgurante arranque liguero es el resultado de una profunda reconversión en los despachos y sobre el césped que en menos de tres años ha llevado a este modestísimo equipo ‘ascensor’ de provincias a codearse con la élite del balompié neerlandés y hasta emparentarse mediante un acuerdo de cooperación internacional con el trasatlántico que gobierna Florentino Pérez.

En Zwolle cuentan al fin con motivos para presumir de equipo. Eso sí, han tenido que pasar 103 años para que los 100.000 moradores de este hermoso reducto a orillas del río Ijssel vean al Prins Hendrik Ende Desespereert Nimmer Combinatie, es decir, su querido PEC, en la cúspide de la pirámide de la Eredivisie, por encima de Ajax, PSV, Feyenoord, Twente o AZ Alkmaar.

El delantero ghanés Fred Benson es felicitado por sus compañeros tras un gol del PEC.

Su inesperado liderato en solitario del fútbol holandés tras seis jornadas de Liga pasa por ser, de largo, el mayor hito en la movidita historia de una entidad que hasta la fecha apenas había asomado la cabeza por haber sido el club de Primera con el nombre más largo del mundo (distinción que le sería arrebatada por sus vecinos del NAC Breda), perder dos finales de Copa (1928 y 1977) y por ser el último rival al que se enfrentó Johan Cruyff antes de colgar definitivamente las botas vistiendo los colores del Feyenoord, en 1984.

Más allá de esos minúsculos picos de ‘fama’, la existencia de los ‘Blauwvingers‘ (dedos azules) ha transcurrido en el más absoluto anonimato entre fusiones varias (primero entre el Prins Hendrik y el Ende Desespereert Nimmer, a los que se sumarían en 1969 los Zwolsche Boys), cambios de nombres (PEC, PEC Zwolle, PEC Zwolle 82, FC Zwolle y de nuevo PEC Zwolle desde el año pasado), un par de quiebras económicas y hasta su desaparición en 1993 tras un período surrealista de bonanza bajo la influencia del magnate inmobiliario Marten Eibrink.

De su mano llegarían al viejo Oosterenkstadion figuras legendarias como el guardameta Piet Schrijvers, Cees van Kooten o el gran Johnny Rep. La fama de excéntrico de este acaudalado hombre de negocios de la región le llevó, entre otras cosas, a rebautizar una tribuna del estadio con el nombre de Cruyff, como homenaje a aquel último encuentro del genio tulipán, que curiosamente no se disputó en Zwolle, sino en el mítico De Kuip.

Con apenas 13 campañas en su haber codeándose con la elite del balompié tulipán (la primera en 1978) y el presupuesto más bajo de los 18 equipos que conforman la Eredivisie (9 millones de euros), el PEC empieza a recoger los frutos de la reestructuración termidoriana que viene teniendo desde que Adriaan Visser se hizo cargo de la entidad, a mediados de 2009.

Al abrigo de la inauguración del IJsseldelta Stadion, un coqueto coliseo de césped artificial con capacidad para 12.500 personas, el actual presidente sentó las bases de su proyecto en una organización interna de vanguardia (para lo que involucró a las instituciones municipales) con el objetivo de aprovechar todos los recursos a su alcance, y en una estructura deportiva ‘made in Ajax’, apoyada en su cantera y en el 4-3-3 como filosofía de juego innegociable.

ABONOS ANUALES POR SÓLO 100 EUROS

El crecimiento institucional ha sacado al PEC de un entorno casi rural para expandir su imagen por toda la provincia, donde siempre vivió a la sombra de su eterno rival, el Go Ahead Eagles de Deventer, con el que por cierto, volverá a jugarse las castañas en un Ijssel-derby de Primera tras 26 largos años de espera.

El IJsseldelta Stadion, nuevo feudo del PEC Zwolle.

Mucho han tenido que ver en tan ardua tarea el soporte financiero de sus diez patrocinadores y la excelente respuesta de una hinchada que disfruta de los abonos más económicos del fútbol neerlandés. Los precios oscilan entre los 103 euros (a razón de 6 por choque) y los 250 (14 euros cada partido) por temporada. Cifras ciertamente irrisorias si las comparamos con las que se barajan en los clubes de la Liga española o en la Premier League inglesa.

La transformación sobre el césped tuvo como principal actor a quien fue el alma máter del último ascenso de los ‘Blauwvingers’: Art Langeler. El actual responsable de la academia del PSV Eindhoven aterrizó en Zwolle en 2008 para hacerse cargo del sector juvenil. Un año y medio más tarde recibía del presidente Visser el encargo de tomar las riendas del primer equipo con unos objetivos bien definidos: cerrar el círculo en cuanto al estilo de juego que ya se practicaba en el fútbol base e intentar devolver al equipo a la máxima categoría.

Langeler necesitó un par de campañas para llevar a buen puerto el proyecto deportivo de su visionario presidente e incluso le sacó brillo durante el pasado ejercicio manteniendo al equipo con holgura en su anhelado retorno a la Eredivisie (acabó en undécima posición).

Ron Jans, ex jugador del club y otrora responsable de la academia blanquiazul, se está encargando ahora de poner la guinda al colosal trabajo de Langeler. Con la base del equipo de su predecesor, sólo cuatro extranjeros y tres refuerzos de garantías (el meta belga Begois, el volante sudafricano Mokotjo y el ariete Guyon Fernandez), el Zwolle arrancó la temporada como un ciclón imparable sorprendiendo al Feyenoord (2-1), Heracles (1-3), NEC Nimega (1-5) y Cambuur (2-0).

El Utrecht fue el primer rival que lograba arañarle un punto antes de que el Ajax pusiera fin la pasada semana a su condición de invicto en un partido en el que la mala suerte se alió contra un líder que, pese a la derrota, jugó de tú a tú al vigente campeón tulipán en el Amsterdam ArenA e incluso le superó en varias fases del mismo.

La disciplina táctica, su fervor ofensivo y los automatismos aprendidos en la era Langeler han tornado en casi imperceptibles las ausencias de Younes Mokhtar y el sueco Denni Avdic, sus dos mejores elementos la pasada campaña, ahora en las filas del FC Twente y el AZ, respectivamente.

CONVENIOS CON CUATRO CLUBES EXTRANJEROS

El mejor ejemplo de este progresivo lavado de cara del Zwolle lo demuestra el ambicioso programa de colaboraciones que el modesto equipo holandés puso en funcionamiento dos años atrás. Los acuerdos con las entidades aficionadas locales tienen un carácter estrictamente deportivo (cesión de jugadores, disputa de amistosos, etc) y en ellos participa activamente la Concejalía de Deportes y Juventud de la provincia de Overijssel.

El PEC cuenta ya con 20 clubes satélite amateurs (Alcides, FC Meppel, VV Staphorst, Go Ahead Kampen, VV Nunspeet, HZVV, D.O.S. Kampen, V.V. d’Olde Veste 54, SV Lelystad 67, Rohda Raalte, VVOG, HTC, CSV 28, WVF, vv Berkum, Be Quick 28, Zwolsche Boys, SVI, ZAC y SV Zwolle).

La cooperación internacional con equipos profesionales, en cambio, abarca otros campos, como el intercambio de conocimientos en cuestiones de logística, organización de departamentos, estructuras deportivas, metodología de entrenamientos…

El director deportivo, Gerard Nijkamp, es el gran culpable de que los ‘Blauwvingers’ trabajen en la actualidad codo a codo con cuatro clubes del máximo nivel: el Real Madrid, el Supersport United sudafricano y los alemanes del Werder Bremen y Wolfsburgo.

El convenio con los de Concha Espina se firmó hace año y medio. El PEC puede, en virtud del cual, enviar desde administrativos hasta directivos, pasando por técnicos de su academia a Madrid para que conozcan de primera mano el funcionamiento de la maquinaria blanca y tomen buena nota.

El Real Madrid gozaría de un derecho preferencial sobre cualquier futbolista que pertenezca a la disciplina de un Zwolle que tratará de mantener una semana más hinflada la burbuja de la ilusión en el difícil terreno del Vitesse. Para ello, Jans (quien antes de llegar a la élite como entrenador se ganaba la vida dando clases de alemán) contará con el olfato de Fred Benson, un ‘nueve’ ghanés muy poco ortodoxo capaz de hacer goles a lo Ibra y de fallarlos al más puro estilo Julio Salinas.

Johan Cruyff observa la jugada, con Rep a su espalda, en un Feyenoord-Zwolle de 1984, su último partido oficial antes de retirarse.

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