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Categoría: Inglaterra
Inglaterra descubre al otro Poyet

De casta le viene al galgo el talento y también la personalidad dentro del rectángulo de juego. DIEGO POYET no ha hecho sino desembarcar en el fútbol profesional, pero ya está dando que hablar. Al prometedor volante del Charlton se lo empiezan a rifar los grandes de la ‘City’, a sabiendas de que su contrato con los Addicks finaliza este verano. Esa lucha también podría haberse dado a nivel de selecciones de no ser porque el hijo del técnico del Sunderland, nacido es España, sólo concibe ponerse la Celeste.

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Pellegrini se harta de 'Calamity' Hart

La interminable lista de ‘cantadas’ del guardameta del Manchester City y de la selección inglesa en los últimos meses ha colmado la paciencia del preparador chileno, especialmente molesto tras el ‘regalo’ a Fernando Torres que supuso caer ante el Chelsea. El ‘ingeniero’ empieza a ver peligrar su gran objetivo del año, la Premier, por culpa de la reiterada falta de concentración de su portero titular y medita seriamente mandarle al banquillo este fin de semana a la espera de que se abra el mercado invernal para traer al Etihad Stadium un relevo de campanillas.

Joe Hart choca con su compañero Nastasic y deja expedito el camino hacia el gol a Fernando Torres.

Joe Hart ha conseguido en poco menos de tres meses lo que José Mourinho fue incapaz de lograr durante tres largos años: sacar de sus casillas a Manuel Pellegrini. El imperturbable preparador chileno estalló el pasado domingo tras el ‘regalo’ que el meta titular de la selección inglesa le hizo a Fernando Torres en la última jugada del Chelsea-City disputado en Stamford Bridge, y que supuso el tercer pinchazo en hueso de los Citizens en lo que va de campaña.

“¿Qué pienso de Hart y si confío aún en él? No voy a hablar de ello. A partir de mañana veremos cuál es la mejor manera de arreglar esto. El análisis sobre lo que pasa en los partidos lo hago en privado con los jugadores. Lo que sí puedo decir es que estamos perdiendo puntos de un modo estúpido. Hemos sido directamente responsables en todos los goles que nos han hecho en las derrotas que hemos sufrido”.

La taxativa respuesta del ‘ingeniero’ dejó tras de sí el rastro de un malestar evidente hacia su portero, al que hasta ahora había defendido en público después de cada ‘cantada’. Pero todo tiene un límite y Hart parece haber agotado la inmensa paciencia de un Pellegrini que ve con horror cómo el número 1 de los Pross está tirando por la borda a las primeras de cambio el gran objetivo que se había marcado en su puesta de largo en la Premier League: recuperar el trono del balompié sajón.

Los números, fríos como el hielo cuando se trata de argumentar una crisis o una bajada alarmante de rendimiento, dejan muy mal parado a Hart. Sus errores de bulto han sido una constante a lo largo del último año, ya sea en su club, ya en la selección. El de Shrewsbury, de hecho, atesora un récord negativo difícil de igualar estando en la élite del fútbol mundial.

A nadie extraña que los rumores sobre la contratación de un guardameta top para enero se hayan intensificado en las últimas horas. Y es que las alternativas que maneja actualmente Pellegrini para sentar en el banquillo a Hart (el rumano Costel Pantilimon y el veteranísimo Richard Wright) no tienen el empaque suficiente, por no hablar del pedigrí, como para mandar al paredón de modo permanente al cuarto cancerbero con el peor porcentaje de paradas de toda la Liga inglesa (el 62’07%).

Aun así, ayer dio ya un serio aviso de sus intenciones poniendo la caja de caudales celeste en manos del ex portero de la Politécnica de Timisoara en Saint James’ Park, frente al Newcastle, en partido de la Capital One Cup que el City se embolsó en la prórroga (0-2). Resta por ver si el estratega chileno se atreve a repetir esa misma elección el próximo sábado en casa ante el Norwich. Caso de hacerlo, Hart quedaría literalmente sentenciado a galeras, lo que pondría en peligro su titularidad con el combinado nacional inglés en Brasil 2014. ¿Les suena de algo esta canción?

Pellegrini, técnico del Manchester City.

Los especialistas en la matería acusan a Hart de haberse ‘comido’ 15 tantos en los últimos meses, algunos de ellos ciertamente clamorosos. Roberto Mancini sabe bien lo que se cuece ahora en el hígado de Pellegrini, ya que fue el primero en padecerlo este mismo año. La larga lista de ‘fechorías’ del meta del City arrancó en Southampton (9 de febrero), y además por partida doble.

Hart fue incapaz de atenazar un disparo lejano de Lambert y Steven Davis aprovechó su fallo infantil para poner el 2-0 en el marcador. Poco después reaccionó tarde a una cesión de su compañero Gareth Barry que acabó de sepultar las opciones de empate de los Citizens.

Ante el West Ham (27 de abril) se merendó otro lanzamiento lejano de Andy Carroll, que de nuevo se le coló entre las piernas, y sirvió para maquillar el 2-0 en contra que se llevaban los Hammers del Etihad Stadium. Las dudas sobre la solidez del guardameta internacional comenzaron a multiplicarse.

El cambio de guardia en el banquillo del Manchester City no ha servido para mejorar las prestaciones de un portero que en sus círculos privados había manisfestado su descontento con los métodos de trabajo de Massimo Battara, el especialista que llegara de la mano de Mancini para entrenar a los guardametas.

Hart vio entonces el cielo abierto y pidió el fichaje de Dave Watson, el hombre con el que trabaja habitualmente en la selección, pero llegó Pellegrini y con él aterrizó en la Ciudad Deportiva de Carrington el español Xabier Mancisidor, quien ya le había acompañado en el Real Madrid y el Málaga.

FALTA DE CONCENTRACIÓN Y MÁS ERRORES

Toda vez que su petición fue desestimada, el bueno de Joe no tardaría en volver a las andadas. No en vano, la inesperada derrota en Gales ante el Cardiff City (25 de agosto) se debió en gran medida a la tarde negra del cancerbero celeste. Una salida a destiempo en un saque de esquina botado por Peter Whittingham permitió a Fraizer Campbell anotar a placer el 2-1 con la cabeza. Otra equivocación de su puño y letra costaría al City el tercer tanto y su condena a muerte definitiva ante los ‘Bluebirds’.

La segunda debacle liguera del once de Pellegrini se produjo en Birmingham (28 de septiembre) tras una espectacular remontada del Aston Villa que culminó el austriaco Weimann al aprovecharse de que Hart había dejado desguarnecido su marco para ir a rematar en el descuento un saque de esquina con 2-2 en el marcador. El técnico chileno no daba crédito…

Hart y Zabaleta se lamentan tras fallar en un gol del Cardiff.

La visita del Bayern (2 de octubre) a Manchester por la Liga de Campeones se saldó con baño de los de burbujas en favor del equipo de Pep Guardiola, que sin embargo recibió la ayudita del número 1 del City en el 0-1, obra de Ribèry con un lanzamiento al palo corto que Hart vio tarde, y en el 0-3, con el sello de Robben. El disparo centrado del holandés, al límite ya de sus fuerzas, no encontró la debida respuesta por parte del cuestionado meta inglés.

La irregularidad manifiesta y reiterada falta de concentración de Hart también han minado la confianza del seleccionador inglés. Roy Hodgson vio en primera fila el regalito de su portero titular con una alocada salida al borde del área grande que permitió a Zlatan Ibrahimovic sellar un inolvidable ‘poker’ (14 de noviembre de 2012) con la que es para muchos mejor chilena de todos los tiempos desde casi 40 metros, escorado en la banda derecha. Eso sí, con la puerta vacía.

El pasado verano hizo otra de las suyas frente a Escocia (14 de agosto). Se tragó literalmente una disparo mordido de James Morrison mientras dudaba entre blocar el cuero o despejarlo. Al final del choque, el diplomático Hodgson no pudo evitar mandar un aviso para navegantes con un destinatario claro: “No creo que tenga que prescindir de Hart por el error que ha cometido, pero está claro que deberá luchar por seguir siendo titular ya que la competencia en su puesto, como en el resto, es cada vez más fuerte”.

“¿Si confío aún en Hart? No voy a hablar de ello.
Veremos cuál es la mejor manera de arreglar esto”

Mientras Pellegrini deshoja la margarita de castigar a Hart con la suplencia, Willy Caballero, a quien el ex preparador del Málaga ya pretendió fichar en verano, vuelve a liderar las apuestas de futuribles. Sea como fuere y dada esa ilimitada chequera que el jeque Mansour bin Zayed saca a pasear de tanto en cuando, no sería de extrañar que el técnico chileno acabe teniendo a sus órdenes a un nombre de mucho mayor calado que el meta argentino del cuadro costasoleño.

Un cariacontecido Hart se retira del césped mientras los jugadores del Bayern celebran su victoria en Manchester.

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La cuna de Bale renace con Pochettino

El Sur también existe en la Premier. Nueve meses después de su aterrizaje de emergencia en Inglaterra, Mauricio Pochettino ha hecho del SOUTHAMPTON el equipo de moda en la mejor liga del mundo. Un ambiente familiar, desayunos en grupo, dobles sesiones de trabajo, una fe inquebrantable en una de las mejores academias del país y ese partido a partido ‘made in Cholo’ son los puntos cardinales sobre los que se cimenta el espectacular presente de los Saints.  

Pochettino, junto a David Moyes, observando a sus hombres durante el United-Southampton del pasado fin de semana.

No es Simon Templar ni pretende serlo, pero Mauricio Pochettino se empecina cada semana en ganarse el remoquete de ‘Santo mayor’ del equipo revelación de la Premier League. El Southampton está desafiando las leyes de los grandes en el balompié inglés desde la humildad y ese ‘partido a partido’ que tan de moda ha puesto Simeone.

Y es que en el campeonato más poderoso del planeta, al igual que está sucediendo en España, la revolución futbolística corre a cargo de un técnico argentino, coetáneo además del Cholo, con el que compartió galones en la albiceleste en aquel Mundial 2002 de infausto recuerdo para el país del tango.

“Queremos seguir creyendo que podemos mantenernos ahí arriba. El cielo es el límite”, repitió el ex preparador del Espanyol tras poner a prueba los cimientos de Old Trafford arañando sobre la hora un punto más que merecido fruto de la pasión y la fe con la que su tropa buscó la igualada superando al Manchester United en juego, remates a portería (18 por 12) y posesión de balón (54%).

La ambición y el hambre de que hacen gala los Saints jornada tras jornada se hizo palpable a la conclusión del duelo frente a los Red devils: el grupo lamentaba haber dejado escapar la cuarta plaza con la que saltaron al césped del Teatro de los Sueños porque su objetivo no era otro que sumar un nuevo triunfo que alargara hasta seis su racha de triunfos al hilo, sumando Liga y Capital One Cup. Sea como fuere, el sexto lugar que ocupan, a sólo cuatro puntos del líder Arsenal, está muy por encima de las expectativas de una hinchada que vive sus días más felices desde los ‘happy nineties’ con el irrepetible Matt Le Tissier.

En la coqueta villa portuaria alucinan en colores con la marcha de sus chicos, máxime después de haber rememorado hace apenas cuatro años el hundimiento del Titanic (el auténtico se hizo a la mar desde su puerto justo ahora un siglo atrás) con el descenso a la League One (Segunda B), que para más inri hubieron de encarar con una sanción administrativa de 10 puntos.

Nicola Cortese, presidente de los Saints

Pero el aterrizaje en el Saint Mary’s del millonario suizo Markus Liebherr y su testaferro, el banquero italiano Nicola Cortese, a la sazón presidente del club, dio un golpe de timón inesperado a una nave condenada sin remisión a la zozobra. Dos ascensos consecutivos devolvieron a un renacido Southampton a la primera línea de fuego de la mano de un técnico, Nigel Adkins, que sentó las bases del bloque actual.

No en vano, Cortese se ganó la antipatía generalizada entre los ‘supporters’ rojiblancos cuando el pasado mes de enero hizo la cuenta al míster de los milagros a causa del flojo inicio de campaña en la Premier. El dirigente italiano peinó el mercado en busca de un técnico joven, con carisma, comprometido y dispuesto a mirar continuamente de reojo a su prolífica academia.

DESAYUNOS EN GRUPO, TRABAJO A DESTAJO Y BUEN ROLLO 

Mauricio Pochettino y su guardia pretoriana (el argentino Miguel D’ Agostino y los españoles Jesús Pérez -su mano derecha- y Toni Jiménez -entrenador de porteros-) pisaron por vez primera Staplewood el mismo día que Barack Obama era reelegido presidente de los Estados Unidos. Un cariñoso guiño del destino para el de Murphy, cuyo estreno en los banquillos con el Espanyol coincidió también con el advenimiento al trono de la primera potencial mundial del líder de los Demócratas.

El reloj jugaba ya en contra y ‘Poche’ montó la tienda de campaña en el centro de entrenamiento de los Saints, que ha convertido en una especie de segunda casa para sus jugadores: a las nueve de la mañana se juntan todos para desayunar antes de iniciar una jornada de trabajo que a menudo abarca dos sesiones, con almuerzo y tiempo para el asueto entre ambas. No faltan nunca las palmaditas en la espalda, los abrazos y los choques de mano del ‘jefe’ hacia sus pupilos, que ya lo tienen por un hermano mayor.

“Es un tipo muy cercano que contagia su buen humor, pero al mismo tiempo es tremendamente serio a la hora de trabajar. Tenemos un clima extraordinario dentro del vestuario, donde todos nos llevamos fenomenal”, confiesa a grada360 el croata Dejan Lovren, uno de los recién llegados.

Ese permanente roce ha fomentado una empatía entre el grupo que se extiende a lo deportivo. La escuadra se mueve sobre el manto verde al son del 1-4-2-3-1 con la simetría de un acordeón, todos a una, sin fisuras tácticas, presionando sin descanso al rival desde la cabeza de su propia área, con permanentes ayudas defensivas de los hombres de ataque e incorporaciones en avalancha por las alas de sus atrevidos laterales, Nathaniel Clyne y Luke Shaw.

Precisamente, el jovencísimo carrilero zurdo (18 años) es, sin duda, la punta de un iceberg, la cantera, a la que el estratega hispano-argentino está exprimiendo con la misma eficiencia que en sus días más felices por Sant Adrià del Bessos. No hay un sólo técnico en la historia de la Premier que haya hecho debutar en tan poco tiempo a tantos futbolistas procedentes de su academia como Pochettino: el mencionado Shaw, Calum Chambers, Harrison Reed, Jake Sinclair y Omar Rowe.

Lambert, celebrando un gol con Inglaterra.

Otros talentos de la casa, como James Ward-Prowse, Jack Cork o Adam Lallana, están gozando de continuidad en los planes de quien fuera central del PSG, muy especialmente el tercero. Sus explosivas arrancadas por la banda derecha tienen cautivada a Inglaterra y todo el mundo espera verle debutar el mes que viene con los Pross del mismo modo que sucedió con Rickie Lambert, un veterano de guerra que a sus 31 años ha llegado a la cima del balompié nacional en buena medida gracias a las sabias directrices de Pochettino.

No es casualidad que el mismísimo Gary Neville, primer asistente de Roy Hodgson en la selección inglesa, alabara el mes pasado al ‘boss’ del Southampton en su columna dominical del ‘Daily Mail’ por revitalizar una factoría de la que salieron el citado Le Tissier, Alan Shearer, Theo Walcott, Alex Oxlade-Chamberlain o el propio Gareth Bale.

EL ‘FORTÍN’ DE LAS ISLAS  

Pochettino aún no termina de creerse que este verano dispusiera de un buen puñado de libras para apuntalar todas sus líneas. Habituado como estaba a las penurias económicas de su etapa perica, haber podido invertir cerca de 43 kilos para llevarse al sur de Inglaterra al zaguero croata Dejan Lovren (10 millones de euros), al volante keniano Victor Wanyama (14’7) y a su compatriota Daniel Osvaldo (18) fue una especie de regalo de Reyes anticipado al que está sacando el máximo usufructo.

El trío se ha integrado a las mil maravillas en la escuadra y son ya pilares irremplazables en un once que, hasta la fecha, está construído a prueba de goles. Apenas tres encajados después de ocho jornadas ligueras, el segundo mejor coeficiente de toda Europa, sólo superado por el líder de la Serie A, la Roma. Y eso por no mencionar que no pierden un partido desde el pasado 31 de agosto.

“Este es el Southampton más sólido que he visto desde aquel de Gordon Strachan, cuando acabamos arriba en la tabla y nos metimos en Europa”, comentaba el fin de semana Le Tissier, uno más en la larga lista de personajes del fútbol sajón (entre los que figura también sir Alex Ferguson) que no ha tenido reparos en ensalzar la magnífica labor del cuerpo técnico que lidera Pochettino.

Ese espíritu solidario que cohabita puertas adentro de Staplewood y que el Southampton exhibe cada fin de semana en la Premier desarrolla también curiosos vínculos en el día a día de una escuadra que sueña en secreto con volver a izar su pabellón en el Viejo Continente. Nadie mejor que Lovren, uno de los nuevos, para explicarlo.

“Este equipo funciona como una gran familia. Algunos compañeros me han ayudado a buscar apartamento e incluso fuimos a ver alguno para ver si me gustaba. A lo hora de mirar un coche, Hooiveld (otro de los centrales), que es todo un experto, te asesora sobre opciones y precios. Entre todos te ayudan para que la integración sea lo mejor y más rápido posible”.

VICTORIAS (4): West Brom (0-1); Liverpool (0-1); Crystal Palace (2-0); Swansea (2-0).

EMPATES (3): Sunderland (1-1); West Ham (0-0); Man United (1-1).

DERROTAS (1): Norwich City (1-0)

COPA DE LA LIGA: Barnsley (1-5); Bristol City (2-0).

SU ONCE TIPO (1-4-2-3-1): 1 Boruc; 2 Clyne, 5 Lovren, 6 José Fonte, 23 Shaw (22 Chambers); 4 Schneiderlin, 12 Wanyama; 20 Lallana (16 Ward-Prowse), 8 Davis (10 Gastón Ramírez) 17 Osvaldo; 7 Lambert (9 Jay Rodríguez).

Adam Lallana, abrazado por sus compañeros tras marcar un gol para el Southampton.

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El infierno de Pascal Chimbonda

Pascal Chimbonda se remanga las medias mientras espera a saltar al césped con el equipo aficionado inglés Market Drayton.

Tocó techo en el verano de 2006 logrando el subcampeonato del mundo con Francia, antesala de su sonado traspaso al Tottenham. Fue el canto del cisne de este eléctrico lateral diestro de 34 años al que la crisis y la falta de ofertas le han obligado a fichar por un equipo aficionado inglés tras un año en el paro. Su aspiración es regresar otra vez a la primera plana, pero estar en el escaparate le sale caro: no cobra una libra por jugar y hasta se tiene que pagar el transporte a diario para ir a entrenar.

No ha pasado tanto tiempo desde que Pascal Chimbonda asombrara a los puristas de la Premier League con sus eléctricas arrancadas ‘a lo Bale’ por el carril derecho del Wigan. Su descomunal temporada con los Latics le permitió dar el salto al Tottenham y colarse de rondón en la lista de 23 futbolistas que representaron a Francia en el Mundial de Alemania 2006 sin haber vestido una sola vez la elástica azul en ninguna de sus categorías.

El defensor originario de la isla de Guadalupe, a quien el controvertido Raymond Domenech entregó la camisola con el número 21, se proclamó subcampeón del mundo sin jugar un solo minuto en la cita germana. Eso sí, vivió en primera fila el tristemente famoso cabezazo de Zidane a Materazzi y la derrota de Les bleus por penaltis en el estadio Olímpico de Berlín.

Vencedor de la Copa de la Liga inglesa en 2008 con los Spurs, a las órdenes de Juande Ramos, el otrora temerario lateral francés fue perdiendo fuelle con el paso de los años, y también ofertas. Al menos, de clubes profesionales. Porque después de un año fuera de circulación en el que no recibió una sola llamada para volver a la actividad, Chimbonda ha decidido subirse al tren del modestísimo Market Drayton, equipo aficionado que milita en la Northern Premier League Division One South (Séptima división inglesa) y donde no ve una sola libra esterlina por jugar.

“Me parece que el Mundial de 2006 fue hace muchísimo tiempo. Es realmente frustrante cuando no encuentras trabajo en lo que amas”, reconocía el ex internacional galo (sólo lo fue, de hecho, una vez frente a Dinamarca) a la BBC el día que se estrenó con los Gingerbread Men (los hombres del pan de jengibre) en un amistoso frente al Notts County XI, ante apenas 100 espectadores.

Nada que ver con los 75.000 que presenciaron in situ aquella final berlinesa, o los 89.000 que le vieron levantar la Copa de la Liga en el nuevo Wembley, en sus días felices con el Tottenham Hotspur.

“Parece que el Mundial 2006 fue hace
muchísimo tiempo. Es frustrante no
encontrar trabajo en lo que amas”

La negativa del Tranmere Rovers (Segunda B) a contratarle el pasado junio, después de casi un mes a prueba, volvió a hundirle en el mismo desánimo de un año atrás, cuando su último equipo profesional, el Doncaster Rovers (Segunda), decidió no ampliarle el contrato y dejarle tirado a escasas fecha de comenzar la temporada.

Esa espiral de mala suerte siguió cebándose en este alegre y bonachón defensor de 34 años al frustrarse poco después su pase al Chicago Fire, de la MLS. Cuando todo parecía arreglado para reorientar su carrera al otro lado del Atlántico, los taurinos decidieron contratar a otro futbolista más jóven y dejaron a Chimbonda con cara de póker en la misma sala de embarque del aeropuerto de la capital del estado de Illinois.

Pero su pasión y sus ganas de seguir practicando el deporte que un día le encumbró a lo más alto siguen intactas, motivo por el cual atendió la llamada del mánager del Market Drayton, Lee Ebden, para que les echara una mano con su experiencia. “Estoy muy contento de poder ayudarles porque ellos me han dado la oportunidad de volver a jugar”, reconocía el mismo futbolista que en el verano de 2008 estuvo muy cerquita de dar con sus huesos en el Valencia a cambio de 10 millones de euros y que pocos meses antes estuvo también en el radar del Sevilla como refuerzo invernal.

SE HACE 150 KILÓMETROS DIARIOS EN TREN PARA ENTRENAR

El fichaje de Chimbonda se puede catalogar de auténtico chollo para el Drayton: no cobra una mísera libra por sus servicios y encima se costea él mismo el desplazamiento en tren que hace cuatro veces por semana desde su casa hasta la localidad donde entrena y juega (unos 150 kilómetros diarios).

El francés, marcando un gol para el Tottenham.

No deja de ser curioso que los Gingerbread Men tengan en nómina a un par de futbolistas y que, en cambio, el único jugador verdaderamente profesional de la categoría, además de finalista en una Copa del Mundo, juegue por amor al arte.

Empero, es parte del acuerdo que alcanzaron y, mientras dure, los 500 hinchas que suelen darse cita en el Greenfields Sports Ground podrán disfrutar de las galopadas por la banda de un futbolista con 140 partidos de la Premier League a sus espaldas, amén de los 152 que disputó en la Liga francesa.

“Es fantástico que Pascal tomara la iniciativa de venir a ayudarnos. Dudo mucho que alguien de su nivel haya hecho algo parecido jugando en esta competición. Y menos aún sin cobrar un solo penique. El caso es que está disfrutando con la experiencia y nosotros también por tenerle a nuestro lado. Además, es un tipo encantador, muy simpático y gran compañero”, apunta su actual técnico.

Quien fuera también jugador del Le Havre, Bastia, Sunderland, Blackburn Rovers y Queens Park Rangers no termina de comprender su progresivo descenso a los infiernos en el balompié, pero tiene claro que en cualquier momento su suerte puede cambiar y volver a asomar la cabeza en primera plana. Es por eso que no escatima en esfuerzos a la hora de ayudar al Market Drayton a obtener los mejores resultados posibles en una liga inexistente.

“La edad no me preocupa porque mi cuerpo está estupendamente y mi cabeza también. Siento que voy a volver a la élite y lo haré a tope, por eso es tan importante dar lo mejor de mí aquí. Porque sigo esperando que alguien venga a buscarme y me dé otra oportunidad”.

Mientras eso sucede, Chimbonda ya se ha acostumbrado a firmar autógrafos y hacerse fotos con sus rivales una vez acaban los partidos del Drayton Market. Y es que nunca un finalista de la Copa del Mundo descendió tan abajo en la historia del fútbol.

“Siento que voy a volver a la élite, por eso
me esfuerzo en darlo todo con el Drayton”

Un alborozado Chimbonda celebra junto a Zidane el pase de Francia a la final del Mundial 2006.

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El virus oculto del 'Animal' Suárez

A Luis Suárez (Salto, 1987) le están pasando factura sus cíclicas y agresivas salidas de tono sobre el césped. ¿Qué es lo que se cuece en el disco duro del astro charrúa del Liverpool? Un paseo por Amsterdam y Montevideo nos ayuda a descifrar la enigmática personalidad de un futbolista que no soporta la idea de perder bajo ningún concepto.

Dícese del virus que corre por las venas del delantero uruguayo y que le impulsa a competir sin límite en pos de la victoria dentro de la cancha. La frustración que le produce el no ganar se manifiesta a veces con ataques a rivales en forma de mordiscos, codazos, insultos racistas o gestos reprobables. No existe tratamiento que pueda refrenarlo.

Tal definición, que podríamos bautizar en un hipotético argot médico como ‘el mal de Suárez’, resume y explica en 60 palabras esa agresividad incontrolada que pone al controvertido atacante charrúa del Liverpool en el disparadero de tanto en cuanto.

El último episodio de esa indetectable enfermedad que persigue al de Salto, un bocado a quemarropa en el brazo del serbio Ivanovic, ha dado pábulo a todo tipo de elucubraciones sobre su origen. En Inglaterra, donde tienen enfilado a Suárez (no sin razón) desde que llamara hasta en diez ocasiones ‘negro de mierda’ al rencoroso de Patrice Evra (su celebración del título de Liga del Manchester United mordiendo un brazo de plástico no fue de recibo), se ha llegado a hablar de una supuesta petición de ayuda psicológica por parte de la máxima estrella de la Celeste al presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Sebastián Bauzá, para tratar de controlar esos impulsos violentos, en ocasiones medio cinegéticos, que tanto daño están causando a su imagen y, por extensión, a su carrera deportiva.

La realidad, sin embargo, difiere bastante de los análisis o afirmaciones que ha vertido la Prensa británica en los días precedentes como consecuencia del nuevo jardín en el que se ha metido el uruguayo. “Luis Suárez no quiere ni oír hablar de psicólogos porque es plenamente consciente de que su ‘mal’ está conectado intrínsecamente a su genética competitiva, que no admite la palabra derrota”, explica Jop van Kempen, periodista que trabaja en el diario holandés ‘Het Parool’ y especialista en todo lo referente al Ajax desde hace más de una década.

La célebre escuadra amsterdanesa, en la que el charrúa militó durante tres años y medio, trató de convencerle sin éxito para que siguiera un programa terapeútico después de que emulara a Drácula lanzándose sobre la yugular de Otman Bakkal en el fragor de un Ajax-PSV. “Lo rechazó de plano. Sencillamente no cree que eso le vaya a ayudar. También se opuso a Van Basten cuando éste propuso las sesiones de yoga después de los partidos para rebajar la tensión del juego”, prosigue Van Kempen, quien recuerda también que ese mismo día el ‘depredador’ charrúa imitó el gesto de esnifar cocaína para provocar a Jonathan Reis, quien por entonces luchaba por superar su adicción a las drogas, tras un rifi-rafe con el brasileño.

“A Luis le pierde el veneno
de ganar que corre por su
sangre. Le nubla el raciocinio”

Pese a no contar con su colaboración, los servicios médicos del club realizaron un profundo estudio de personalidad del uruguayo y llegaron a la conclusión con la que comienza este artículo: “A Luis le pierde el veneno de ganar que corre por su sangre. Ni más, ni menos. Está infectado hasta los huesos y no tiene cura. No puede soportar la idea de perder y eso en ocasiones le nubla el raciocinio. De hecho, durante su etapa aquí se quejó varias veces de que los jugadores más jóvenes no se sacrificaban lo suficiente para ayudar al Ajax a ganar títulos. Eso le enfermaba”.

La vigencia de una teoría que eleva a Suárez a la categoría de ‘Mr. Hide del balón’ se apoya en lo antitético de su comportamiento en el resto de situaciones de su vida diaria. “Luis nunca tuvo problemas de ningún otro tipo, más allá de estos hechos puntuales durante los partidos. Su conducta fue siempre ejemplar. No bebe, ni fuma, ni hace cosas raras en su vida personal. Le encanta entrenarse y gastar bromas a sus compañeros. Adora ponerse de portero. En cuanto que podía, agarraba los guantes y a parar. Disfrutaba como un niño chico. Tampoco tiene el perfil de una estrella. Es humilde e introvertido. Un buen tipo, en suma”.

El malaguista Diego Lugano, capitán de la Celeste, compañero y amigo de Suárez, puso el dedo en la misma llaga al salir en su defensa, a través de twitter, cuando arreciaban las críticas por su ataque a Ivanovic: “Todos los que competimos a mil pulsaciones y máxima adrenalina estamos expuestos a cometer algún error. Y Luis es el más competitivo de todos. Cometió un error y pidió disculpas”.

“Todos los que competimos a mil
estamos expuestos a equivocarnos,
y Luis es el más competitivo de todos”

Con todo, no es ese el único incidente suyo que aún colea. El delantero ‘red’ está pendiente de conocer el veredicto de la FIFA a cuenta de su agresión en el rostro al chileno Gonzalo Jara durante el partido de las eliminatorias mundialistas disputado en Santiago el pasado 26 de marzo. Bien es cierto que el zaguero del Nottingham Forest provocó al charrúa tocándole previamente los genitales, pero el hecho de que sea multireincidente en esta clase de saraos jugará a buen seguro en su contra.

“VOS PODÉS”

La compleja personalidad del segundo máximo artillero de la Premier League, una competición que tal vez no vuelva a disputar si el Liverpool decide traspasarlo este verano después de los 10 partidos que le han caído entre pecho y espalda, también ha sido objeto de estudio en su país natal. Ana Laura Lissardy, autora del libro ‘Vamos que vamos’, dedicó un capítulo entero (Luis Suárez: la actitud) a analizar la conducta del salteño dentro y fuera del terreno de juego. Para ello, contó con la inestimable colaboración del protagonista. “Soy tímido porque no sabía qué decir cuando la gente me daba las gracias por todo lo que había hecho en el Mundial por Uruguay. Pero yo sólo hice mi trabajo y lo que me salía del corazón. No es que la gente me tenga que agradecer nada. Me da timidez”, confesaba ‘el Pistolero’, como le apodan en sus pagos.

Empero, ese carácter íntimo y casi taciturno se transforma radicalmente cuando pisa el manto verde, su hábitat natural. “Esa timidez que muestra habitualmente la pierde en la cancha, cuando se acerca al área. Ahí no se esconde nunca”, revela la escritora, quien considera a Sofía, la esposa del jugador, determinante en la evolución psicológica de Suárez y en la gran culpable de que haya llegado a convertirse en una estrella del balompié.

“Sofía emigraba a España. Se habían ennoviado un año antes, pero en poco tiempo se convirtió en un pilar fundamental de su vida. Lo había cambiado completamente porque fue la primera persona que había creído en él. La primera que le había dicho ‘vos podés’, y eso le había encauzado, le había hecho plantearse objetivos y sentir que los podía lograr. Eso muestra lo importante que es para Luis sentirse contenido, querido y con confianza”, apunta Lissardy.

“Esa timidez tan suya la pierde
cuando entra en la cancha.
Ahí no se esconde nunca”

El propio Suárez lo corrobora en un libro que alcanzó un notable éxito después de que Uruguay lograra el cuarto puesto en Sudáfrica 2010: “Ahí fue cuando más me di cuenta de que si quería estar cerca de Sofía, debía esforzarme mucho. Me tenía que poner las pilas. Y me puse a trabajar mucho más de lo que tenía ganas para tratar de llegar a Europa a través del fútbol y poder así acercarme a ella”. Lo que no podía prever por aquel entonces la actual bandera del Liverpool es que ese reverso tenebroso de su personalidad le acarrearía tantos y tan sonados disgustos.

 

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