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Categoría: Cara Mineo
Fútbol más allá de la muerte

La redonda ha sido capaz de generar un pequeño haz de luz en el fondo de ese tenebroso túnel en forma de tragedia humanitaria que ha teñido de sangre y muerte Sicilia y la vecina isla de Lampedusa. El estreno en competición oficial del CARA MINEO, una escuadra formada íntegramente por refugiados africanos ubicados en el mayor centro de acogida de toda Europa, responde a los esfuerzos de un pequeño club local por ofrecer a un puñado de jóvenes la posibilidad de alcanzar un futuro digno que les permita fintar al fin esa pesadilla que les persigue desde que se jugaron la vida cruzando el Mediterráneo a bordo de una patera.  

El primer once del ASD Cara Mineo, formado por inmigrantes africanos, que se enfrentó al Atlético Biancavilla de Catania.

Como el resto de sus 24 compañeros de fatiga, Mohamed Mousa se estremeció al ver por televisión el dantesco naufragio que en los primeros días de octubre sesgó la vida a 339 inmigrantes que trataban de alcanzar la italiana isla de Lampedusa, epicentro en los últimos meses de un interminable y doloroso drama humanitario.

Por su mente atravesaron entonces, como un raudo caleidoscopio, las imágenes de una traumática experiencia por la que pasó tanto él como todos los integrantes del ASD Cara di Mineo, el primer equipo de fútbol federado en toda Europa formado exclusivamente por refugiados procedentes de África, a la espera de obtener un permiso de residencia que les habilite de manera legal para buscarse las habichuelas en lo que todos denominan el ‘paraíso’ antes de embarcarse en la aventura más peligrosa de sus vidas: cruzar el mar Mediterráneo a bordo de una patera.

La barcaza que sacó a este defensor togolés de 22 años de la sangrienta Libia alcanzó felizmente su destino en las costas sicilianas y ahora le ha puesto en la senda de cumplir el sueño que le mantuvo con vida en mitad de aquella agónica travesía: jugar en la Serie A y poder marcar algún día a Mario Balotelli, su ídolo máximo.

El centro de acogida para refugiados de Cara Mineo (Catania), el mayor del viejo continente con cerca de 4.000 ‘sin papeles’, ha sido la rica cantera de la que se han nutrido Giuseppe Manzella y Gianluca Trabino, técnicos de la escuadra principal de esta diminuta localidad de poco más de 5.000 habitantes, para dar forma a una solidaria iniciativa que ha debido superar mil y un obstáculos hasta recibir el OK de la FederCalcio y poder inscribir al ASDCM en la Terza divisione, la décima y última categoría del balompié transalpino.

 

“Queríamos ganar, pero no pudo ser. Fue una lástima porque tuvimos muchísimas ocasiones para marcar varios goles. Tenemos que lograr al menos todos los puntos de casa. Por nosotros, por nuestros técnicos y por el club, que tanto ha hecho para que estemos aquí. Es una emoción imposible de explicar”, apuntaba Mousa a la conclusión del choque que suponía el debut liguero del Cara Mineo, el pasado día 17, en el estadio Oratio Raiti de Biancavilla. El duelo se saldó con el primer punto para los de Mineo, luego de igualar a un tanto con la escuadra local.

La demora en el papeleo, básicamente por tratarse de futbolistas sin documentación en regla, les impidió disputar las tres primeras jornadas del campeonato, que esperan poder ir recuperando sobre la marcha. Prisa, desde luego, no hay porque el objetivo primordial es ya una realidad tangible. Atrás, cada vez un poquito más, quedan los amargos recuerdos que han atenazado durante meses a estos jóvenes entusiastas del balompié originarios de Gambia, Ghana, Nigeria, Burkina Faso, Camerún y Togo.

Alguno, caso del gambiano S.D., de 19 años, perdió a sus padres en la travesía por el Mediterráneo y ahora alterna las sesiones de entrenamiento con el cuidado de su hermano menor, de apenas tres añitos quien, como él, logró salvar la vida gracias al sacrificio de sus progenitores.

A SU ESTRELLA LA HA FICHADO EL HOFFENHEIM

Lo único que lamentan los técnicos del Cara Mineo es no haber podido disfrutar para estos primeros partidos oficiales de la onírica imaginación futbolística del nigeriano Gabho, con diferencia el más talentoso de las perlas que habitan en los terrenos de lo que fue la residencia del personal americano de la vecina base aérea de la OTAN en Sigonella.

Su nivel era tan alto que pronto se corrió la voz y un buen día apareció un ojeador del Hoffenheim que, encandilado por su calidad, se lo llegó directamente a Alemania, donde vive en la actualidad mientras prepara su salto a la Bundesliga entrenándose con el segundo equipo de los de Sinsheim.

Sus ex compañeros, mientras tanto, se esfuerzan un poquito más cada día por acercarse a esa meta idílica que les permita fintar para siempre el recuerdo del infierno que les tocó vivir a orillas del Mediterráneo. Eso sí, con el 4-3-3 por bandera. Y es que los técnicos del Cara Mineo apuestan por el espectáculo en un terruño azotado de manera permanente por el viento de la desgracia.

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