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Categoría: Asia
El compromiso de Raúl

Raúl González Blanco acaba de cumplir año y medio en Qatar, pero por su impronta pareciera que lleva ya una década. Su implicación en la labor de desarrollo y crecimiento del balompié en el país que organizará el Mundial en 2022 va mucho más allá de vestirse de corto y lucir los galones de capitán del Al Sadd, su actual equipo. El ex madridista trabaja de sol a sol en las instalaciones de Aspire, bien como asesor y analista, bien como profesor en la cancha de los más pequeños, su debilidad.  

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Mongolia derriba la última muralla

Situada en el puesto 181 del ránking FIFA, Mongolia era hasta hace unos días de los pocos países que no contaba en su haber con un solo futbolista profesional patrio. Pero esa tendencia se ha visto alterada tras la singular aventura que MURUN ALTANKHUYAG, su mejor jugador, acaba de vivir buscando acomodo en varios clubes del sudeste asiático. El ariete internacional firmará un contrato con un Segunda tailandés gracias, en buena parte, al apoyo de varios miles de compatriotas que han sufragado sus gastos durante los 55 días que ha durado el periplo.

Murun Altankhuyag, con la camiseta que lució Mongolia en las eliminatorias asiáticas para el Mundial 2014.

A una parte nada desdeñable de los tres millones de habitantes que tiene Mongolia le gustaría encontrarse en estos momentos en el pellejo de Murun Altankhuyag (Ulaanbaatar, 1989). Este prometedor delantero de 24 años lleva cerca de dos meses tratando de hacer real el sueño prohibido del puñado de compatriotas que tratan de amaestrar la redonda en el país más gélido del planeta: alcanzar el profesionalismo y poder vivir de su gran pasión.

Murun acaba de culminar con éxito su primera semana a prueba con el Krabi FC tailandés, una pequeña escuadra recién ascendida el pasado verano a la Segunda división de aquel país y que en estos momentos ocupa la novena plaza de la clasificación. Tanto que Thongsuk Sampahungsith, el técnico de las ‘águilas de Andaman’ está dispuesto a ofrecerle un contrato por lo que resta de temporada, según afirma su agente, el japonés Takashi Morimoto.

De consumarse el acuerdo entre ambas partes, este explosivo ariete forjado en el balompié universitario estadounidense, a donde llegó en 2010 gracias a una beca que le ha permitido jugar hasta ahora en el Central Methodist Eagles de Missouri, llevaría a buen puerto una aventura que arrancó el pasado 10 de noviembre en Bangkok y a lo largo de la cual ha probado fortuna en cuatro equipos de Tailandia y Laos.

El periplo de Murun por el sudeste asiático no habría sido posible de no haber contado con el apoyo logístico de varios miles de paisanos, fanáticos del deporte rey, que han sufragado buena parte de sus gastos relativos a viajes, alojamiento y manutención con sus donativos desinteresados.

La campaña para recoger fondos con los que alimentar el sueño del internacional mongol comenzó a través de las redes sociales una vez se supo que el Rangsit FC, la escuadra tailandesa que había invitado a Murun a probar fortuna en sus filas, le había ‘cortado’ abruptamente después de dos semanas trabajando a las órdenes del japonés Yoshiaki Maruyama.

Con la decepción aún a flor de piel, su representante recibía la llamada del Suphanburi FC, otro equipo de la Thai Premier League al que se había enfrentado en un amistoso, para ofrecerle la posibilidad de entrenar con ellos y optar a ese ansiado estatus profesional que en el balompié de su país sólo goza un jugador: el brasileño Ernani Moura, mediocampista del Erchim FC, flamante campeón de la Niislel Lig, una competición integrada por ocho equipos que se disputa durante cinco meses escasos por culpa del frío polar que azota a Mongolia durante más de la mitad del año.

La escasez de efectivos en las filas de los ‘war elephants’ y el deseo de su técnico, el brasileño Alexandre Pölking, de reforzar la vanguardia, fue la perfecta combinación astral que colocó de nuevo al mejor jugador mongol de todos los tiempos a las puertas de un hecho histórico para ese gigante estepario (su extensión es tres veces la de España) apelmazado cual sandwich entre Rusia y China, que conserva aún con orgullo muchas de las costumbres heredadas del temido imperio forjado en plena Edad Media a sangre y fuego por las hordas de Gengis Kan.

El ariete mongol, con el Lao Toyota

Sólo faltaba encontrar el modo de cubrir los gastos que generase el nuevo período de prueba, puesto que el Suphanburi no estaba dispuesto a correr con ellos. Morimoto lanzó un S.O.S. a través de facebook para que el pueblo mongol auxiliase a su máximo ídolo y evitara que el goleador del equipo nacional tuviera que regresar a los Estados Unidos sin cumplir el objetivo que le había llevado a Tailandia.

UN FENÓMENO MEDIÁTICO

La respuesta de la afición fue brutal. El nombre del atacante fue hashtag en Mongolia durante varios días y su propia peña organizó una campaña para recaudar dinero con el que sufragar su costosa estadía. El efecto mediático logrado fue tal que un canal de televisión local, el UBS, se subió al carro enviando a un reportero y a un cámara que desde el 4 de diciembre vienen siguiendo a diario todo lo que se cuece en la vida de Altankhuyag como si se tratase de un reality show.

“Estoy muy contento con la visita y el seguimiento que me va a hacer la UBS. Espero que después de verme en acción, muchos compatriotas me sigan apoyando en mi aventura por conseguir hacer realidad el sueño de mi vida. Doy las gracias a UBS y a todos los aficionados al fútbol”, comentó el futbolista en su primera entrevista en directo, justo después de saber que los donativos populares habían superado los 3.000 dólares.

Convertido de la noche a la mañana en estrella televisiva, Murun continuó su camino bajo la atenta mirada del gran público mongol, que pudo así conocer de primera mano su frustración tras ser descartado por parte del Suphanburi, su posterior viaje a la vecina Laos, donde disputó un par de amistosos con el Lao Toyota FC de Vientiane (en uno de ellos anotó tres dianas), o su regreso a Tailandia para ver si a la cuarta podía ser la vencida con el Krabi FC, un escalón por debajo de sus pretensiones iniciales.

Y vaya si lo ha sido. El anuncio en directo, por parte de su representante, de la oferta realizada por el entrenador de las ‘águilas de Andaman’ para contratarle llegó en la víspera de la Nochebuena y disparó la audiencia del citado canal UBS, convirtiéndose en el tramo de programa más visto en la historia de la televisión de Mongolia.

“Doy las gracias a mis compatriotas por
apoyarme en esta aventura para conseguir
hacer realidad el sueño de mi vida”

Un Murun sollozante aprovechó para dar las gracias a todos sus benefactores durante los 55 días que ha durado su periplo y prometió destinar una parte de sus emolumentos a la academia FC Sumida Ulaanbaatar para potenciar el incipiente fútbol base mongol con el deseo de que, en un futuro no muy lejano, los mejores talentos del país puedan seguir el mismo camino que se dispone a emprender ahora.

Murun Altankhuyag, el tercero en la fila de abajo con el 12, formando con el equipo nacional mongol.

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PUCHE: “Kuwait es otro mundo, otra forma de entender el trabajo, la vida y el fútbol”

El Yarmouk es el club más humilde de Kuwait a todos los niveles. Un reto a la altura del Empire State que el español ANTONIO PUCHE (Yecla, 1972) asumió a fines de verano con la misma ilusión desbordante del director que afronta su ‘ópera prima’ en el mundo del celuloide. Este histórico de nuestro fútbol modesto, ex atacante del Elche, Palamós, Villarreal, Toledo, Jaén, Granada, Linares o Novelda, cuenta a Grada360 cómo se las está ingeniando para sacar ‘petróleo’ sobre el césped en una liga que está en las Antípodas de todo lo imaginable por estas latitudes.

Antonio Puche, dirigiendo un partido desde el banquillo de su nuevo equipo, el Yarmouk kuwaití.

Pero Antonio, ¿quién le embarcó en semejante fregao?

Me apetecía una experiencia en el extranjero y la empresa Proneosport me ofreció la oportunidad de poder entrenar en Kuwait. Me pareció fantástica la idea y la forma de gestionarlo todo. Tienen experiencia y me la transmitieron. Y aquí estoy abriendo camino.

– ¿Le costó mucho decidirse?

Decidirme no, costó cerrar el tema definitivamente. Pero sé cómo están las cosas en España en este momento y tengo claro que era una gran oportunidad que se me presentaba. No está el trabajo para regalarlo en ningún sitio.

– ¿Cuál fue la primera sensación que tuvo al salir del avión?

El mayor impacto no fue al aterrizar aquí. Ya lo tuve en la escala en Estambul. Me parecía que íbamos a otro mundo completamente y lo confirmo ahora que vivo en Kuwait.

– Para alguien que nunca había probado antes una experiencia fuera, irse a Kuwait tiene que ser como ir a la luna…

Un poco sí (risas). Es la primera vez que vivo y trabajo fuera. En anteriores trabajos míos en fútbol había tenido la oportunidad de viajar y conocer, sobre todo, Europa y Sudamérica. Pero de Asia no tenía conocimiento. Es otro mundo en cuanto a entender el trabajo, la vida y el fútbol, que por cierto en Kuwait les apasiona.

“No nos ponemos de acuerdo con
el ritmo de trabajo. Aquí todo lo
quieren dejar para mañana,
y yo lo quiero hacer hoy”

– Después de varias semanas por allí, ¿cómo va esa adaptación?

No es fácil adaptarse acostumbrado a la vida que tenemos en España, a nuestras costumbres, comidas, religión, etc. Pero la verdad es que cada día que pasa me siento mejor, me están tratando con mucho respeto e  intentan ayudarme en todos los aspectos.

Y desde el punto de vista deportivo, ¿qué es lo más complicado de vivir en un país tan distinto al nuestro?

Lo que peor llevo es el ritmo de trabajo que ellos entienden, pero yo no. Para ellos casi todo es para mañana, y yo entiendo el trabajo para ahora mismo.

– ¿Cómo les van las cosas hasta ahora?

Estamos evolucionando mucho. Llegamos 15 días antes de empezar la liga. Este equipo viene de quedar el último muchos años en Segunda división, de perder muchos partidos, y cuesta cambiar las cosas. Por una reestructuración de categorías ahora jugamos en la Premier League y estamos creciendo poco a poco. En la Copa del Emir nos hemos metido en cuartos de final. El 4 de febrero nos jugaremos el pase a semifinales, una situación que el club no vivía desde los años 70.

– Y a título personal, ya ha sido nombrado mejor técnico en una jornada.

Sí, fue una satisfacción para mí. El Yarmouk es el club de fútbol más humilde de Kuwait en estos momentos y poco a poco las cosas están avanzando en el buen camino. Nos está costando mucho a Roberto Espada (preparador físico) y a un servidor, pero nos estamos dejando el alma en esta aventura.

– ¿Cómo se las apaña para que le entiendan sus pupilos? 

Pues bastante bien. De hecho, no tengo traductor. Domino el inglés cada vez mejor y muchos de mis jugadores lo hablan. En aspectos importantes o que no entienden, utilizo a un par de jugadores que traducen al árabe rápidamente, y luego yo he aprendido ya alguna palabra para agilizar las cosas. Estamos bien en ese sentido.

– ¿Qué nivel tiene el fútbol en aquellas tierras en comparación con lo que tenemos aquí?

He llegado a la conclusión de que no se puede comparar en nada el fútbol de España con el de Kuwait. Aquí tengo que trabajar cosas impensables en España, aspectos básicos del juego. Allí cualquier jugador tiene una mínima base. Aquí no, pero está siendo muy bonito el proceso. Llevo poco tiempo, pero nos sentimos muy realizados cuando vemos el progreso que estamos teniendo.

– ¿Qué deberes le ha puesto el jeque que maneja el equipo?

Más que deberes lo que hay es una propuesta mía: que antes de nada, para ganar partidos hay que conseguir darle un modelo al club y al equipo. Y en ello estoy.

– Cuenta con dos futbolistas españoles: Naya y Ayala. ¿Qué tal están funcionando?

Con Ayala estoy encantado. Es un gran profesional y nos está ayudando mucho. En cuanto a Naya, en estos momentos está negociando con el club la rescisión de contrato. No ha tenido suerte aquí y creo que le ha costado mucho adaptarse al país.

“Hay pocas cosas para hacer que no
sea pasear o tomar café en los centros
comerciales, que son alucinantes” 

– Cuando acaban los entrenamientos, ¿hacen vida juntos o cada uno para su casa?

Entrenamos por la tarde. Roberto y yo venimos por la mañana al club y nos vamos por la noche después del entrenamiento. Normalmente cenamos juntos con Jordi Gris, otro español que está dirigiendo las categorías inferiores del club.

– A parte de pasear por el desierto o ver pozos de petróleo, ¿qué otras cosas se pueden hacer en Kuwait cuando se para la pelota?

En Kuwait no existe el ocio como lo entendemos en España. Hay pocas cosas para hacer que no sea pasear o tomar café en los centros comerciales, que son increíbles. Cuando tenemos tiempo libre solemos juntarnos con la colonia española que hay en Kuwait, sobre todo entrenadores y jugadores de fútbol sala, que hay bastantes. La vida es tranquila aquí.

– ¿Qué es lo que más estás echando de menos de España?

La familia, mis hijos. Es lo más duro de llevar. Lo demás es secundario para mí.

“Aquí todo es muy complicado, por eso
que me ligieran entrenador de la semana
hace poco fue una gran satisfacción para mí”
 

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El nuevo nirvana de Myanmar

El lento aterrizaje de la democracia en la vieja BIRMANIA ha reabierto las puertas al mayor deporte de masas del planeta. El fútbol ha penetrado con la fuerza de un tsunami en uno de los grandes baluartes del budismo en el sudeste asiático. Una nación eminentemente religiosa en la que los propios monjes han relajado su vida asceta para difundir el mensaje de la pelota e inocular su nueva pasión a más de 50 millones de fieles.


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El día que el 'Messi palestino' se reencontró con Alexis en Tierra Santa

El reciente clinic que dio el Barça en los territorios ocupados no sólo quedará grabado en la memoria de los 40 chavales elegidos para mezclarse durante una hora con las grandes estrellas azulgranas. El chileno Roberto Kettlun, figura máxima de la Liga local y de su selección, volvió a cruzarse en el camino con Alexis Sánchez, con el que revivió viejas batallas de cuando ambos militaban en la Primera división del país andino.

Kettlun, charlando con Alexis Sánchez en pleno clinic en Palestina. FOTOS: DAVID RUIZ

Roberto Karin Pesce Kettlun (Santiago de Chile, 1981) es el único internacional palestino cuyo apellido se sale de los cauces habituales por estas desérticas latitudes. Sólo la segunda parte de su nombre delata su procedencia árabe: “El papá de mi abuelo salió de Belén, en Cisjordania, cuando tenía 7 años. Arrancó primero de Palestina a Siria, allí estuvieron un par de años y después se fueron para Chile sin un peso en el bolsillo. La situación aquí estaba muy, pero que muy mal, y buscando mejores horizones llegaron a Chile. Fue hacia 1925”, evoca este exquisito mediocampista y máxima estrella del balompié en los territorios ocupados sobre el césped sintético del Municipal de Doura, en los arrabales de la efervescente ciudad de Hebron, minutos antes de reencontrarse con un querido y enconado enemigo: Alexis Sánchez.

Los caprichosos designios del destino quisieron que estos dos talentosos futbolistas volvieran a cruzar sus caminos en suelo bíblico con motivo de la aclamada visita del Barcelona a Tierra Santa el pasado fin de semana en el marco del llamado Tour de la Paz, con paradas en Palestina e Israel.   Otrora estandartes de Palestino (el club de la Primera chilena que aglutina a su amplia colonia de inmigrantes) y Colo Colo, las carreras del ‘Peto’ y el ‘niño maravilla’ tomaron rumbos antitéticos después de que se vieran las caras por última vez en el estadio de La Cisterna, en 2007.

“Nos enfrentamos tres años seguidos. Yo ya había probado suerte en Grecia, pero me había vuelto a mi país después de romperme el menisco jugando para Palestina la fase clasificatoria del Mundial de Alemania. Fue un palo muy gordo que me dejó seis meses sin jugar”, comenta Kettlun mirando al tendido en busca de su esposa y sus tres hijos.

Elevado a coordinador de los 40 niños que disfrutaron de un inolvidable encuentro sobre el verde con Messi y compañía por Jebril Rajoub, presidente de la Asociación de Fútbol Palestina, recuerda que la eclosión de Alexis se veía venir desde que se calzó la elástica del ‘cacique’. “Cuando se enchufaba, hacía la diferencia. Tenía muchísima calidad y su paso por el Udinese le ayudó a completar su ciclo formativo. Allí tuvo el tiempo y la paciencia necesarias para aclimatarse al fútbol de Europa antes de dar el gran salto al Barça. Como chileno, es un orgullo y una satisfacción verle jugar en el mejor equipo del mundo”.

Varada su proyección por mor de las lesiones y alguna jugarreta por parte del representante taimado de turno, el ‘Messi palestino’, como se le conoce por estos lares, ha terminado encontrando acomodo en un fútbol que transita a años luz del que disfruta en la actualidad su compatriota. “Hace seis años competíamos los dos en la Primera de Chile y mira ahora dónde está el uno y el otro… Pero así es la vida. Tampoco puedo quejarme porque aquí la gente me quiere y me trata estupendamente, aunque nada tiene que ver vivir en Barcelona a hacerlo en Ramallah, claro está”.

El esperado reencuentro se hizo de rogar a causa del protocolo y las medidas de seguridad extremas en torno a las vedettes azulgranas. Tanto es así que los protagonistas de esta historia apenas pudieron saludarse unos minutos sobre el césped mientras organizaban al alimón un ejercicio con un grupito de chicas de las inferiores de la selección palestina.

“Estuvo muy cariñoso conmigo. Me preguntó cómo me iba por acá y cruzamos un par de recuerdos de nuestros duelos. Le pedí que le dedicara a mi hijo mayor su camiseta de Chile, que lleva su nombre y número a la espalda, y lo hizo encantado. Al acabar el clinic, me buscó en medio del revuelo de niños queriendo hacerse fotos con ellos para darme la camiseta que había usado en el entreno y desearme suerte”.

Y a buen seguro que la va a necesitar con esa estresante vida que lleva, rodeada de alambres de espino, muros infranqueables y check-points a la vuelta de cada esquina y que inevitablemente mediatizan por completo la actividad diaria de los pocos profesionales que viven del balompié en un terruño acuciado además por una durísima crisis económica.

Pese a todos esos imponderables, Kettlun accedió a volver un año atrás a la tierra de sus antepasados para echar una mano a la selección y contribuir con un penalti ‘a lo Panenka’ a ganar el Torneo Internacional ‘de la Nakba al Estado’, su mayor éxito deportivo desde que la FIFA les admitió en su seno.

“Fue una suerte regresar justo en ese momento tan bonito, el mejor de largo de todo lo que me tocó vivir aquí. Dejé de venir porque tuve algunas diferencias con el anterior técnico después de las eliminatorias del Mundial de Alemania. Las cosas han cambiado para bien, todo está mucho mejor organizado. Y encima he podido compartir un entreno en la cancha con Messi, Xavi, Iniesta, Busquets, Neymar y todos estos jugadorazos que tiene el Barça. La verdad es que fueron encantadores con todo el mundo y súper cariñosos con los peques. Tanto ellos como nosotros nos lo pasamos en grande”, concluye ‘Peto’.

“Estuvo muy cariñoso conmigo. Me preguntó
cómo me iba por acá y cruzamos un par de
recuerdos de nuestros duelos en Chile”

Dani Alves y sus compañeros no pararon de hacerse fotos durante la sesión con sus alumnos palestinos.

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Qatar pule sus perlas al son del 'tiqui-taca'

Qatar prepara sin prisa pero sin pausa su lejana cita mundialista en 2022. Contar con una selección competitiva para entonces es un objetivo prioritario para el emirato pérsico. La presencia de dos de sus talentos más sobresalientes en las filas del Sevilla y otros tantos en el Villarreal persigue elevar su nivel técnico y táctico al calor de la que es considerada en la actualidad mejor cantera del planeta. 

Akram Hassan Afif y Moath Yahya nunca oyeron hablar de Boabdil El Chico ni del reino de Granada, el último reducto árabe en la Península Ibérica tras ocho siglos de dominación. Han pasado más de 500 años desde que el rey nazarí rindiera la ciudad de La Alhambra a las tropas de Gonzalo Fernández de Córdoba y su amplio séquito se llevara consigo las llaves de sus hogares convencidos de que, algún día, regresarían por Al-Andalus.

El imparable crecimiento de la academia Aspire, el mayor y más sofisticado centro de formación y alto rendimiento del planeta, está detrás del regreso de dos de sus alumnos aventajados al más afamado de los llamados Reinos de Taifas. Los tiempos han cambiado y la pelota ha sustituido a las cimitarras, de modo que la ‘invasión’ de Afif y Yahya, dos talentosos chavales de 16 años, tiene un objetivo para nada beligerante: demostrar que Qatar es mucho más que un emirato que tiene el dinero por castigo y que no fue sólo ese ingente poder económico lo que les llevó a conseguir la organización del Mundial 2022.

Precisamente, con dicha Copa del Mundo en el horizonte arribaron sendos futbolistas el pasado mes de noviembre a la vera del Guadalquivir para probar fortuna en las filas del Sevilla en calidad de cedidos hasta final de temporada. El objetivo de esta experiencia piloto no es otro que el de dar la posibilidad a las presumibles estrellas qataríes en 2022 de forjarse al amparo de la metodología del fútbol que se ha convertido en el último lustro en la gran referencia global.

Moath Yahya y Akram Afif, en el MIC de la Costa Brava. FOTOS: DAVID RUIZ

Las gestiones llevadas a cabo por el español Iván Bravo, a la sazón director general de Aspire, fueron determinantes para que el acuerdo llegara a buen puerto y los dos internacionales sub 15 qataríes se pusieran a las órdenes de Francisco Javier Pérez Garramiola, Chesco, el técnico que guía los pasos del juvenil B de los hispalenses.

Como la actual normativa FIFA impide inscribir a extranjeros por debajo de 18 años para salvaguardar las canteras autóctonas, en un intento de evitar el tráfico de menores a través del balompié, Afif y Yahya no han tenido la oportunidad de competir con sus nuevos compañeros hasta la pasada semana, cuando al fin pudieron estrenarse con la zamarra sevillista en el MIC (Mediterranean International Cup), el popular ‘Mundialet’ que se disputa cada Semana Santa desde hace 12 años en la Costa Brava y que para muchos es el mejor torneo de categorías inferiores del planeta fútbol. En esta última edición, por cierto, se han superado en cuanto a número de escuadras participantes (224) y récord de asistencia en los 22 estadios de las 19 localidades gerundenses que acogieron el evento.

Afif, un delantero centro de finas maneras dotado de una extraordinaria punta de velocidad, acaparó casi todos los elogios en el choque que abría oficialmente la competición al batir por dos veces la meta del Palamós. Yahya, que evoluciona sobre el manto verde como volante central, pasó también con nota la prueba del algodón.

Tanto el ariete (autor de cuatro dianas) como el medio de contención qataríes demostraron estar perfectamente integrados en la dinámica del equipo andaluz. Ni la falta de ritmo competitivo ni el saberse escrutados a cada paso por Roberto Olabe, director de fútbol de Aspire, y Bora Milutinovic, el legendario seleccionador serbio que actualmente trabaja como embajador del balompié qatarí en el mundo, afectaron lo más mínimo a su rendimiento mientras el Sevilla se mantuvo vivo en la competición. El Espanyol, a la sazón campeón de la presente edición en juveniles, les apeó del MIC en cuartos de final.

“Son unos chavales muy educados, correctísimos en el trato. Llevan ya cuatro meses con nosotros y creo que el balance es muy positivo. La pena es que no pueden jugar todos los fines de semana, pero son buenos futbolistas. Quizás les falta esforzarse un poquito más en el tema físico, pero es indudable que tienen calidad. Es cierto que al principio les costó entrar en nuestra forma de funcionar y con el tema del idioma, pero poco a poco se han ido adaptando a las costumbres españolas y ahora son dos más dentro del grupo”, explica Chesco, el técnico que trata de pulir al dueto de perlas arábigas.

La comunicación entre Aspire y el Sevilla para evaluar los progresos de Afif y Yahya es permanente y fluida. Olabe está al día de su trabajo en la Ciudad Deportiva hispalense. Por si eso fuera poco, los chicos cuentan en Híspalis con el asesoramiento personal de Abdullah Eissa, un empleado de la academia que se desplaza cada dos semanas a la capital andaluza para conocer de primera mano cómo se encuentran, qué vida llevan fuera de los terrenos de juego y resolver cualquier problema de índole logístico. Lo mismo hace con Sultan y Yusuf, la pareja de juveniles qataríes que aprenden los secretos del ‘tiqui-taca’ en la sala de máquinas del Submarino Amarillo.

 Los nervionenses se están tomando muy en serio su labor formativa y no reparan en esfuerzos para lograr que Afif y Yahya se sientan como en Doha. La última idea para reforzar y potenciar su implicación con el grupo se fraguó durante la charla que mantuvo el cuerpo técnico sevillista con Milutinovic para analizar su rendimiento en los cinco encuentros que disputaron en tierras gerundenses. “Les vamos a plantear que pasen algún fin de semana en casa de un compañero del equipo, que no estén siempre juntos, para que se relacionen más con los chicos y convivan en un ambiente típicamente español. Queremos que se sientan como en familia, porque eso les ayudará a mejorar su rendimiento. Qatar les ha brindado una gran oportunidad para elevar su nivel y vamos a tratar de que le saquen todo el jugo posible a esta experiencia”, sentencia Chesco.

“Tienen una gran oportunidad de mejorar
su nivel y les ayudamos a que saquen
lo máximo de esta experiencia”

Qué duda cabe que haber calentado motores en la competición en la que echaron los dientes figuras consagradas de la magnitud de Messi, Neymar, Cesc, Coutinho, Piqué, Marcelo, Lucas Moura, Busquets, Lucas Leiva o Jordi Alba es la mejor de las noticias para el país en el que se cocinará el fútbol mundial al inicio de la próxima década.

Bora Milutinovic, flanqueado por Yusuf y Sultan.

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