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Categoría: Argentina
Bendito Ciclón

Un año después de flirtear con el descenso y convivir con el caos más absoluto, SAN LORENZO emerge de sus cenizas gracias a la intrépida gestión económica y deportiva de sus nuevos dirigentes y al desbordante impulso mediático recibido a nivel internacional por su seguidor más ilustre, el Papa Francisco. Y es que el Ciclón de Boedo tiene más tirón que nunca en Argentina y en el planeta fútbol. Como para no creer en milagros. 

El ‘Cuervomóvil’ recorre Argentina de norte a sur captando nuevos socios para San Lorenzo.

La mayoría de sus correligionarios no dudan en tildar de milagro la vuelta a la vida del Ciclón de Boedo. Motivos no les faltan. Apenas quince meses después de rozar con la punta de los dedos la pérdida de categoría en un infartante duelo a muerte con San Martín de San Juan, sin apenas jugadores en nómina, con el club descabezado y en números escarlatas, la fe y el amor inquebrantable hacia la azulgrana de más de 50.000 héroes anónimos han hecho posible que el histórico equipo nacido al amparo del padre Lorenzo Massa saliera de la UVI y conserve un legado místico que se ha multiplicado por mil desde que uno de sus fieles, Jorge Mario Bergoglio, fuera coronado Papa.

No en vano, fue un golpe de estado de los propios hinchas de San Lorenzo lo que propició, en julio del año pasado, el cambio de rumbo necesario para sacar a los Cuervos del peligroso abismo en el que se encontraban.

La marcha forzada del presidente Abdo, toda vez que se aseguró la permanencia tras batir a Instituto de Córdoba en la promoción, obligó a la masa social a moverse con celeridad para dar con el antídoto que frenara una caída libre que llevaba al club inexorablemente hacia la desaparición.

El afamado empresario y presentador de televisión Marcelo Tinelli (hincha Cuervo confeso) fue llamado a filas por aclamación popular para encabezar un proyecto que más parecía una bomba de relojería a punto de estallar.

Con una deuda cifrada en 31 millones de euros, amén de dos más por impago de salarios a sus propios futbolistas y con los empleados del club en paro técnico por falta de liquidez, quien fuera propietario del Badajoz a fines de los 90 entendió de inmediato que el único camino que podía salvar de la bancarrota al club de sus amores era gestionarlo de un modo coherente y profesional.

Con esa idea, fichó para la causa a su gran amigo Matías Lammens, abogado de profesión y con el perfil adecuado para liderar una comisión directiva integrada por expertos en marketing y administración de empresas.

“El primer diagnóstico que hicimos fue que San Lorenzo tenía que dejar de perder dinero todos los meses. Teníamos un déficit operativo mensual en torno a los 300.000 euros. El club era como un enfermo que estaba en terapia intensiva y día tras día se agravaba, con un pasivo enorme, sin capital, con sólo 8 jugadores en plantilla y sin ingresos, porque el dinero de la televisión lo habían recibido a cuenta con dos años de adelanto”, explica Lammens a ‘El Gráfico’ en su último número.

Tinelli y Lammens, dirigentes Cuervos.

Con el agua al cuello, el nuevo presidente y su equipo decidieron recurrir al patrimonio más valioso de la entidad para tratar de reflotarla: su afición. El grupo de choque formado por Tinelli, quien asumió el rol de vicepresidente, tiró de imaginación e ideó diversas fórmulas para reconquistar la confianza de todos esos hinchas que habían ido perdiendo la fe a medida que San Lorenzo entraba en barrena.

La más original de todas fue la del ‘Cuervomóvil’, un autobús decorado con los colores del equipo que recorre Argentina de norte a sur para captar nuevos afiliados al instante. El ‘artefacto’, que ya se ha dejado ver por 22 provincias del país, se lanzó a la ruta en diciembre del pasado año con un notable éxito: casi 11.000 seguidores ‘santos’ han vuelto al redil y pagan religiosamente su cuota mensual.

El aumento geométrico de abonados (han pasado de 29.000 a 51.000 en apenas 9 meses) ha sido determinante para equilibrar la balanza de pagos azulgrana, saldar las cuentas con sus futbolistas, tener al día de pago a sus empleados e ir condonando la deuda.

En lo deportivo, la reestructuración también ha sido drástica. Se creó la figura del director deportivo para tender puentes entre la dirigencia y la plantilla. Bernardo Romeo (ex Mallorca y Osasuna), uno de los grandes ídolos de la entidad cuerva, colgó las botas para asumir un papel que Lammens y su troupe consideraban vital para devolver la armonía y la tranquilidad a un vestuario convulso en los últimos años por mor de los problemas que se iban sumando uno detrás de otro.

La necesidad de sumar puntos para dar carpetazo de forma definitiva al fantasma del descenso en base a los promedios y el deseo de arrancar un proyecto a largo plazo con el que consolidar un estilo de juego acorde con la tradición Santa, les llevó a tocar el timbre de Juan Antonio Pizzi.

Pese a un arranque de ciclo complicado, el ex internacional español logró enderezar el incierto rumbo del equipo para acabar a mitad de tabla en el Torneo Inicial 2012 y en un meritorio cuarto puesto en el último campeonato, a sólo 6 puntos del campeón, el Newell’s del Tata Martino. El lento pero progresivo saneamiento de la economía azulgrana ha hecho posible que para el torneo que acaba de comenzar San Lorenzo haya sido el club de Primera que más fichajes ha realizado (siete).

Además, la cantera vuelve a generar talentos aprovechables para el primer equipo. La excelente labor en el último año de Osvaldo Coloccini (padre del ex deportivista Fabricio) y Fernando Kuyumchoglu se traduce ya en nombres concretos: Matías Catalán, Walter Kannemann, Leandro Navarro, Héctor Villalba y, sobre todo, Ángel Correa, pelean desde el pasado ejercicio por ganarse la confianza de un Pizzi que sabe de la importancia que siempre tuvieron para los de Boedo las categorías inferiores.

EL EFECTO UNIVERSALIZADOR DEL PAPA ‘CUERVO’  

La elección del arzobispo bonaerense Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa en marzo fue ese inesperado arreón que terminó de curar la salud de una escuadra que vive sus días de vino y rosas desde el punto de vista mediático. La noticia de que Francisco I era socio y devoto seguidor de San Lorenzo orquestó por sí misma una campaña publicitaria internacional que situó en el mapa mundi de la pelota al Ciclón.

El actor Viggo Mortensen.

Ninguno de los títulos alcanzados por la escuadra santa a lo largo de sus 105 años de existencia le dio tanto prestigio de puertas afuera como el singular hecho de que el padre espiritual de la iglesia católica esté pendiente cada fin de semana de lo que hacen sobre el césped los pupilos de Pizzi. Desde el club están estudiando la posibilidad de asociar la imagen del Papa con el equipo de sus desvelos, siempre con fines benéficos.

Como todo aficionado cuervo que se precie, el sueño dorado de Francisco I sería volver a ver jugar a San Lorenzo en la Avenida de la Plata, el lugar en el que se ubicaba el viejo Gasómetro, en pleno corazón del barrio de Boedo.

Tres décadas después de su expropiación y ulterior demolición por parte del municipio para construir una autopista, la ’25 de Mayo’, que ni siquiera roza un milímetro de lo que fue el entrañable estadio azulgrana, los nuevos mentores del CASLA (acrónimo de Club Atlético San Lorenzo de Almagro) se han tomado muy en serio el recuperar unos terrenos que fueron vendidos a precio de oro a la firma de supermercados Carrefour.

La noticia de las negociaciones con la firma francesa disparó el optimismo de una hinchada que no ha dudado un instante en poner en marcha una colecta popular que ayude a restituir la memoria histórica de este gigante del balompié criollo.

Ex jugadores como Lavezzi, Coloccini, Zabaleta o Bergessio se han sumado a una iniciativa que cuenta también con el respaldo económico de quien era hasta hace muy poco el más internacional de sus fieles: el actor estadounidense de origen danés Viggo Mortensen (El señor de los anillos, Alatriste, Promesas del Este, The road, Una historia de violencia…).

Tal vez José Sanfilippo, el ídolo mayor de la familia Cuerva, pueda volver a recrear un día no muy lejano sobre el césped del viejo fortín azulgrana el gol más rápido en la historia del fútbol argentino. El mismo que hace unos años simuló para el escritor Osvaldo Soriano dentro del supermercado, “rodeados de cacerolas, quesos y ristras de chorizos”.

El Papa Francisco I con una elástica de San Lorenzo, el equipo de sus amores.

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