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El infierno de Pascal Chimbonda
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tocoymevoy | 03-10-2013 | 06:54

Pascal Chimbonda se remanga las medias mientras espera a saltar al césped con el equipo aficionado inglés Market Drayton.

Tocó techo en el verano de 2006 logrando el subcampeonato del mundo con Francia, antesala de su sonado traspaso al Tottenham. Fue el canto del cisne de este eléctrico lateral diestro de 34 años al que la crisis y la falta de ofertas le han obligado a fichar por un equipo aficionado inglés tras un año en el paro. Su aspiración es regresar otra vez a la primera plana, pero estar en el escaparate le sale caro: no cobra una libra por jugar y hasta se tiene que pagar el transporte a diario para ir a entrenar.

No ha pasado tanto tiempo desde que Pascal Chimbonda asombrara a los puristas de la Premier League con sus eléctricas arrancadas ‘a lo Bale’ por el carril derecho del Wigan. Su descomunal temporada con los Latics le permitió dar el salto al Tottenham y colarse de rondón en la lista de 23 futbolistas que representaron a Francia en el Mundial de Alemania 2006 sin haber vestido una sola vez la elástica azul en ninguna de sus categorías.

El defensor originario de la isla de Guadalupe, a quien el controvertido Raymond Domenech entregó la camisola con el número 21, se proclamó subcampeón del mundo sin jugar un solo minuto en la cita germana. Eso sí, vivió en primera fila el tristemente famoso cabezazo de Zidane a Materazzi y la derrota de Les bleus por penaltis en el estadio Olímpico de Berlín.

Vencedor de la Copa de la Liga inglesa en 2008 con los Spurs, a las órdenes de Juande Ramos, el otrora temerario lateral francés fue perdiendo fuelle con el paso de los años, y también ofertas. Al menos, de clubes profesionales. Porque después de un año fuera de circulación en el que no recibió una sola llamada para volver a la actividad, Chimbonda ha decidido subirse al tren del modestísimo Market Drayton, equipo aficionado que milita en la Northern Premier League Division One South (Séptima división inglesa) y donde no ve una sola libra esterlina por jugar.

“Me parece que el Mundial de 2006 fue hace muchísimo tiempo. Es realmente frustrante cuando no encuentras trabajo en lo que amas”, reconocía el ex internacional galo (sólo lo fue, de hecho, una vez frente a Dinamarca) a la BBC el día que se estrenó con los Gingerbread Men (los hombres del pan de jengibre) en un amistoso frente al Notts County XI, ante apenas 100 espectadores.

Nada que ver con los 75.000 que presenciaron in situ aquella final berlinesa, o los 89.000 que le vieron levantar la Copa de la Liga en el nuevo Wembley, en sus días felices con el Tottenham Hotspur.

“Parece que el Mundial 2006 fue hace
muchísimo tiempo. Es frustrante no
encontrar trabajo en lo que amas”

La negativa del Tranmere Rovers (Segunda B) a contratarle el pasado junio, después de casi un mes a prueba, volvió a hundirle en el mismo desánimo de un año atrás, cuando su último equipo profesional, el Doncaster Rovers (Segunda), decidió no ampliarle el contrato y dejarle tirado a escasas fecha de comenzar la temporada.

Esa espiral de mala suerte siguió cebándose en este alegre y bonachón defensor de 34 años al frustrarse poco después su pase al Chicago Fire, de la MLS. Cuando todo parecía arreglado para reorientar su carrera al otro lado del Atlántico, los taurinos decidieron contratar a otro futbolista más jóven y dejaron a Chimbonda con cara de póker en la misma sala de embarque del aeropuerto de la capital del estado de Illinois.

Pero su pasión y sus ganas de seguir practicando el deporte que un día le encumbró a lo más alto siguen intactas, motivo por el cual atendió la llamada del mánager del Market Drayton, Lee Ebden, para que les echara una mano con su experiencia. “Estoy muy contento de poder ayudarles porque ellos me han dado la oportunidad de volver a jugar”, reconocía el mismo futbolista que en el verano de 2008 estuvo muy cerquita de dar con sus huesos en el Valencia a cambio de 10 millones de euros y que pocos meses antes estuvo también en el radar del Sevilla como refuerzo invernal.

SE HACE 150 KILÓMETROS DIARIOS EN TREN PARA ENTRENAR

El fichaje de Chimbonda se puede catalogar de auténtico chollo para el Drayton: no cobra una mísera libra por sus servicios y encima se costea él mismo el desplazamiento en tren que hace cuatro veces por semana desde su casa hasta la localidad donde entrena y juega (unos 150 kilómetros diarios).

El francés, marcando un gol para el Tottenham.

No deja de ser curioso que los Gingerbread Men tengan en nómina a un par de futbolistas y que, en cambio, el único jugador verdaderamente profesional de la categoría, además de finalista en una Copa del Mundo, juegue por amor al arte.

Empero, es parte del acuerdo que alcanzaron y, mientras dure, los 500 hinchas que suelen darse cita en el Greenfields Sports Ground podrán disfrutar de las galopadas por la banda de un futbolista con 140 partidos de la Premier League a sus espaldas, amén de los 152 que disputó en la Liga francesa.

“Es fantástico que Pascal tomara la iniciativa de venir a ayudarnos. Dudo mucho que alguien de su nivel haya hecho algo parecido jugando en esta competición. Y menos aún sin cobrar un solo penique. El caso es que está disfrutando con la experiencia y nosotros también por tenerle a nuestro lado. Además, es un tipo encantador, muy simpático y gran compañero”, apunta su actual técnico.

Quien fuera también jugador del Le Havre, Bastia, Sunderland, Blackburn Rovers y Queens Park Rangers no termina de comprender su progresivo descenso a los infiernos en el balompié, pero tiene claro que en cualquier momento su suerte puede cambiar y volver a asomar la cabeza en primera plana. Es por eso que no escatima en esfuerzos a la hora de ayudar al Market Drayton a obtener los mejores resultados posibles en una liga inexistente.

“La edad no me preocupa porque mi cuerpo está estupendamente y mi cabeza también. Siento que voy a volver a la élite y lo haré a tope, por eso es tan importante dar lo mejor de mí aquí. Porque sigo esperando que alguien venga a buscarme y me dé otra oportunidad”.

Mientras eso sucede, Chimbonda ya se ha acostumbrado a firmar autógrafos y hacerse fotos con sus rivales una vez acaban los partidos del Drayton Market. Y es que nunca un finalista de la Copa del Mundo descendió tan abajo en la historia del fútbol.

“Siento que voy a volver a la élite, por eso
me esfuerzo en darlo todo con el Drayton”

Un alborozado Chimbonda celebra junto a Zidane el pase de Francia a la final del Mundial 2006.