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Diablos rojos y gatos negros
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Eva Prieto Gómez | 24-01-2014 | 16:42

«La paciencia es la más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo»

Giacomo Leopardi

Transición en Old Trafford. Esta semana el Manchester United se ha convertido en el foco de la atención mediática. Los titulares hablan de crisis, de una temporada decepcionante, de un equipo sin rumbo… Y en definitiva, de una situación hasta el momento insólita para muchos de sus aficionados. Los red devils están viviendo uno de sus peores años, los resultados así lo atestiguan, y todos señalan a David Moyes. El equipo de Manchester navega en la séptima posición de la tabla, cayó eliminado en la FA Cup por el Swansea y esta semana ha sufrido la derrota en su feudo a manos del Sunderland de Gus Poyet, quedando a las puertas de la final de la Capital One Cup. Espera la Champions, aunque se antoja un reto imposible.
Sí, ciertamente los resultados no son los esperados. El camino de la transición es espinoso (más aún en este caso), requiere tiempo y, sobre todo, precisa alejarse de las comparaciones. Este año la competencia es feroz, y si añadimos que durante el pasado verano no llegaron los refuerzos que necesitaba, podemos concluir que esta temporada el técnico escocés ha partido con clara desventaja. Porque poner tu sello a un equipo es difícil, pero si además te faltan ingredientes clave, el desafío es todavía mayor.
Ahora el español Juan Mata aterriza en Manchester y son muchas las voces que califican su fichaje de «innecesario». Ya sabemos que en esto del fútbol no existen verdades absolutas, pero cuesta creer que el talento de un jugador de semejante calibre no sea necesario en el conjunto red devil. Veremos si la llegada del asturiano ayuda a darle la vuelta a esta situación tan complicada. Porque, aunque el equipo no esté firmando un buen año, al fin y al cabo estamos hablando del todopoderoso Manchester United…

El Stadium of Light vuelve a soñar. Cuando Gustavo Poyet llegó a Sunderland se encontró con un panorama desolador. No tanto porque en ese momento el conjunto era el colista de la Premier, sino porque los black cats eran un equipo sin alma, sin ganas de jugar al fútbol ni de competir. Los peores presagios se apoderaron del Stadium of Light, el Sunderland estaba abocado al descenso, y la afición comenzaba a resignarse. Pero la llegada del técnico uruguayo lo cambió todo. Poyet devolvió la confianza al vestuario y esos jugadores volvieron a sentirse futbolistas, algo que habían olvidado a las órdenes de Paolo Di Canio. Ahora el Sunderland es un equipo competitivo, que propone buen juego y es capaz de plantar cara a algunos de los rivales más duros de la Premier. Prueba de ello son las victorias contra el Everton en liga, y Southampton, Chelsea y Manchester United en copa. Esta última con billete directo a Wembley donde el Manchester City les espera para disputar la final. Curiosamente, para el central español Carlos Cuéllar esta será su segunda final en Wembley, ya que hace cuatro años Aston Villa y Manchester United se enfrentaron por el título de la Capital One Cup, que finalmente se llevaron los red devils (1-2).

PD: Quiero desear mucho éxito a mi ‘vecino’ de blog en su nueva aventura en el Manchester United. A veces, las mejores decisiones son las más difíciles de tomar. Buena suerte Juan 😉