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Pesimismo y resignación
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Eva Prieto Gómez | 10-12-2013 | 09:49

“Si queremos ser los mejores debemos ganar a los mejores. Grupo duro, pero tenemos que mirar hacia adelante”, así se mostraba Wayne Rooney tras conocer los emparejamientos de la fase de grupos del Mundial de Brasil 2014. La selección de los Three Lions se enfrentará a Uruguay, Italia y Costa Rica en un grupo que se antoja uno de los más exigentes de la primera fase y en el que coinciden tres campeones del mundo.

Las reacciones por el denominado ‘grupo de la muerte’ no se han hecho esperar y la prensa inglesa, unánime en su veredicto, apunta a un futuro nada halagüeño. Inglaterra se ha llevado los peores pronósticos y es que, a día de hoy, el cuadro inglés es un barco capitaneado por los grandes de la Premier que navega a la deriva.

Uno de sus grandes problemas es que Roy Hodgson no acaba de mantener un bloque y un estilo fijo de juego al cambiar constantemente los onces iniciales y las formaciones. Alteraciones que impiden dotar al conjunto de una identidad y que, muchas veces, provocan la sensación de no saber a qué juegan. Por otro lado, algunos de los jóvenes talentos, que podrían haber ayudado a la selección a convertirse en un rival más fuerte, no han contado tampoco con una continuidad en la absoluta y no tienen la experiencia de jugar un campeonato de este calibre. Sin embargo, a pesar de las críticas no hay que olvidar que la selección inglesa tiene potencial y talento para ser una pesadilla; su alto nivel de competitividad y sus recursos individualistas le convierten en grupo peligroso y temido por sus rivales.

El hecho de haber desaparecido de todas las quinielas y de que en el país anglosajón la opinión pública se muestre pesimista sobre su actuación en la fase de grupos puede servir para restar presión al equipo. No obstante, a pesar de que ni los propios ingleses tienen fe en el combinado nacional, no todo es tan quimérico como parece. Inglaterra acumula nombres con mucha experiencia capaces de resolver partidos en momentos clave. Y los jóvenes talentos emergen en una selección necesitada de savia nueva; jóvenes con un potencial que pide a gritos ser explotado. Ross Barkley, Luke Shaw, James Ward-Prowse, Adam Lallana, Jay Rodríguez o Daniel Sturridge son la esperanza y el futuro de la selección inglesa.

Quedan seis meses para la gran cita e Inglaterra afronta el reto mundial sin grandes alegrías, 47 años después de haber levantado su primera y única Copa del Mundo. Mientras tanto, Hodgson se muestra valiente, pero la afición, escéptica, comienza a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor.