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La amapola del recuerdo
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Eva Prieto Gómez | 11-11-2013 | 10:53

A lo largo del mes de noviembre es frecuente ver como la mayoría de los británicos llevan en las solapas de sus chaquetas una amapola de papel o de plástico. También, son comunes las pegatinas de mayor tamaño en los taxis, autobuses o coches particulares y, seguro que los más atentos, os habréis fijado que durante la pasada jornada de Premier League todos los equipos llevaban en alguna parte de sus camisetas una amapola bordada o estampada. Asimismo los entrenadores y el cuerpo técnico.

Esta amapola, conocida como Poppy Appeal, es el símbolo que identifica el Remembrance Day. Desde el año 1920, cada 11 de noviembre se celebra el día en el que se recuerda a los miembros de las fuerzas armadas, de los países que conforman la Commonwealth, que fallecieron en acto de servicio durante la Primera Guerra Mundial.

Una de las batallas más duras de la guerra tuvo lugar en Flandes, Bélgica. Tras el combate todo quedó devastado. Edificios, carreteras, árboles… fueron arrasados, convirtiendo el terreno en barro; pero al llegar la primavera los campos derruidos florecieron llenos de amapolas. La tradición surgió a raíz del poema In Flanders Fields, que escribió el soldado John McCrae y en el que describe como las amapolas crecían en las tierras destruidas junto a las tumbas de los soldados muertos. De esta manera, la amapola se convirtió en el símbolo oficial del Remembrance Day. La costumbre dice que los hombres deben colocarse la flor en el lado izquierdo del pecho porque es el lugar destinado a la medallas, y las mujeres en el derecho.

Uno de los episodios más polémicos relacionados con el fútbol y el Poppy Appeal fue la decisión de la FIFA de impedir a Inglaterra lucir en su uniforme oficial las amapolas en el encuentro amistoso contra España que se celebró el 12 de noviembre de 2011 en Wembley. “Las regulaciones de la FIFA sobre el equipamiento de los jugadores establecen que no se puede llevar ningún mensaje político, religioso o comercial. La FIFA tienen 208 países miembros y las mismas reglas se aplican a todo el mundo de manera uniforme”, dijo la federación en un comunicado. Ante la negativa, el primer ministro británico, David Cameron, y el príncipe Guillermo de Inglaterra escribieron sendas cartas al máximo organismo del fútbol para que reconsiderase su decisión. Tras los reclamos, la FIFA accedió y los futbolistas pudieron lucir en el encuentro, las ya clásicas amapolas en los brazaletes negros.

El pasado fin de semana, varios jugadores rindieron su particular tributo al Poppy Day. Por ejemplo, el centrocampista del Southampton Adam Lallana lució una amapola bordada en sus botas en el encuentro ante el Hull City. El capitán del Chelsea, John Terry, destacó: “Para mí llevar una amapola es todo un orgullo, es el orgullo de nuestro país, de lo que representamos y, sobre todo, es un orgullo por aquellos cuya valentía y sacrificio nos ha permitido vivir la vida que vivimos”. Su compañero de equipo, Juan Mata, también ha querido incluir en su blog One hour behind un guiño hacia esta tradición, una de las más arraigadas en Inglaterra.