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Liverpool y Manchester United, unidos por un mito
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Eva Prieto Gómez | 01-09-2013 | 19:19

“Si eres el primero eres el primero. Si eres el segundo no eres nada”

Bill Shankly

Super Sunday, así califican en Inglaterra aquellos domingos en los que se dan cita enfrentamientos de primer nivel, que acaparan toda la atención. Evidentemente, esto no ocurre todas las semanas o todos los meses, pero, cada cierto tiempo, hay un domingo en el calendario que se antoja una convocatoria ineludible para aquellos amantes del fútbol inglés. Precisamente, la tercera jornada de Premier League nos ha brindado un Super Sunday, en el que hemos podido disfrutar del clásico por excelencia en Inglaterra, entre Liverpool y Manchester United, y el derbi londinense, entre Arsenal y Tottenham. Ambos duelos han levantado una gran expectación; sin embargo, en el caso del primero es importante destacar que ambos se miden por primera vez desde la marcha de Sir Alex Ferguson y, además, David Moyes, el hombre que llevaba más de una década experimentado la gran rivalidad con el Liverpool en el derbi de Merseyside, se ha vuelto a enfrentar a los reds en un contexto muy diferente, ya que, el derbi del noroeste de Inglaterra se trata de una de las enemistades más latentes del fútbol inglés.

Anfield se vistió con sus mejores galas para homenajear a una de sus grandes leyendas, Bill Shankly, un día antes de cumplirse cien años de su nacimiento. Y, qué mejor manera de rendirle tributo que situarse líderes de la Premier League, tras vencer al conjunto de Moyes por 1 a 0, gracias a un gol tempranero de Daniel Sturridge, quien por cierto, hoy cumple 24 años.

Curiosamente, antes del encuentro los seguidores del Manchester United recibieron una carta escrita por el técnico escocés en la que les pedía unirse a los aficionados del Liverpool en los aplausos al homenajeado. “Es un día especial, ya que, así como ha señalado el Liverpool, hoy se celebra el homenaje a Bill Shankly, su legendario técnico y gran amigo de nuestro querido Sir Matt Busby. Me gustaría pedirles a todos que participen en la ronda de aplausos para un hombre que, cualquiera que sea vuestro equipo, fue una de las grandes figuras en la historia del fútbol. Nosotros no esperaríamos menos de ellos”.

La historia del derbi del noroeste de Inglaterra

La rivalidad entre ambos conjuntos sobrepasa lo meramente deportivo. La hostilidad surgió durante la época de la Revolución Industrial, a principios de 1800, cuando Manchester se posicionaba como una gran ciudad industrial. Su crecimiento se vio beneficiado por la gran cercanía de Liverpool, ya que las materias primas llegaban a través de su puerto. Entonces, Liverpool puso un impuesto a todos los bienes y mercancías que entraban y, por este motivo, Manchester decidió edificar el Manchester Ship Canal, una construcción artificial que convirtió la ciudad en un gran puerto comercial. Ese fue el principio de la enemistad. Ambas ciudades poseen un importante legado y comparten grandes similitudes a través de su historia, sus enormes contribuciones a la música, la cultura o el deporte. Pero, sobre todas las cosas, su gran semejanza es la pasión por el fútbol, escenario donde la rivalidad ha traspasado límites y se ha convertido en ‘vendetta’.

Se enfrentaron por primera vez en 1906 y, desde entonces, no han cesado las muestras de odio y resentimiento. Considerados dos de los equipos más grandes de Inglaterra, son los que más trofeos han ganado para el fútbol inglés y, entre ambos suman 38 títulos de liga; aunque, en la historia reciente hay un claro ganador: el Manchester United. Cuando Sir Alex Ferguson asumió el mando de los red devils, en el año 1986, se impuso el objetivo de destronar al Liverpool, algo que el escocés logró con creces. No obstante, los reds pueden presumir de ser el conjunto que más títulos europeos ostenta de toda Inglaterra.

En numerosas ocasiones la enemistad ha mostrado su peor cara; la de la más absoluta crueldad. Sucesos como cuando en 1985, Ron Atkinson salió del autobús para entrar en Anfield y los hinchas del Liverpool le dispararon gases lacrimógenos, gestos como el de un aficionado del Liverpool que pidió un autógrafo a Ryan Giggs y lo rompió delante suyo o cánticos haciendo referencia a horribles tragedias, ensombrecen y empañan el gran espectáculo deportivo. Pero, la intensa confrontación también se ha extendido a los jugadores. Wayne Rooney confesó, en una entrevista concedida al canal oficial del club, su odio por los reds. En un reportaje, Steven Gerrard mostró su colección de camisetas de todos los equipos rivales, a excepción de la del Manchester United. Hace dos temporadas, Luis Suárez y Patrice Evra protagonizaron una agria polémica por los insultos racistas que Suárez propició a Evra y que reavivó el conflicto. Sin ir más lejos, durante un encuentro de liga de la pasada campaña contra el Wigan, los fans del Manchester United cantaron consignas contra el Liverpool, una actitud que Ferguson criticó duramente y les instó a comportarse con dignidad.

Desgraciadamente, las dos entidades tiene algo más en común: ambas se han enfrentado a la pérdida. El 6 de febrero de 1958, el vuelo 609 de la British European Airways, donde viajaba la plantilla del Manchester United al completo, se estrelló contra el aeropuerto de Múnich-Riem. Fallecieron 23 personas.

El Liverpool vivió uno de los episodios más oscuros de su historia en la tragedia de Hillsborough, el 15 de abril de 1989. 23 años después, se descubrió que la policía manipuló testimonios, camufló errores y encubrió su ineptitud en la peor tragedia del fútbol británico.

Así como ya sucediera el año pasado cuando se rindió tributo en Anfield a las víctimas de Hillsborough, hoy, los dos equipos han vuelto a dejar de lado sus desavenencias para mostrar un mensaje de unión y respeto hacia un mito del fútbol inglés: Bill Shankly, el hombre que cambió para siempre la historia del conjunto red o, como dirían en Liverpool: “The man who made people happy”.