Andaba yo el lunes por la tarde liado con la mudanza cuando me enseñan la última epístola de la Santa Inquisición a los pecadores. Al principio pensé que era una broma y reaccioné felicitando al que me la enseñó:
- Te ha quedado muy bien, te la has currado. Si parece hasta de verdad. – A lo que me respondió que no, que por desgracia era real.
Así que no me quedó mas remedio que dejar de empaquetar y clasificar para ponerme con ella. Además de rango normativo, no tiene desperdicio. Comprobemos si me acuerdo de la temida selectividad y vamos a intentar realizar un escueto comentario de texto.
Uno de los pasos creo recordar que era señalar el genero literario. Aquí encuentro la primera disyuntiva. Por la forma empleada pertenece, a todas luces, a los géneros didácticos (no podía ser de otra manera conociendo la fuente) ensayísticos. Concretamente yo la encuadraría en la epístola, por su estilo exigente y formal y sus claras intenciones didácticas y morales. Pero una vez hecha la lectura comprensiva del texto, la forma me provoca serias dudas. Tiene mucho de genero dramático, recorriendo el espectro que va desde la comedia al sainete, pasando por el drama, el entremés y por supuesto el Auto Sacramental. Así que, como siempre he hecho en los exámenes de letras, voy a improvisar. Voy a encuadrarla en el género sainete epistolar entremesado y que el examinador decida.
Ya salvado el escollo de la delimitación del género literario, pasemos al análisis del contenido, enumerando y explicando razonadamente el argumento, el tema, la estructura, y la postura del autor.
Empecemos por el argumento. Es sencillo señalarlo: hay muchos cambios de partidos esta temporada y el autor o autores muestran su desaprobación. Esto lo vemos muy claro en las siguientes frases del texto:
“Durante la presente temporada son numerosos los cambios de fecha solicitados para los partidos fijados en los calendarios de Liga de las diversas categorías”
“Es también una desconsideración y tomadura de pelo el caso de otra Peña que lleva este año solicitados ONCE cambios de partidos, cinco de ellos “por viaje de jugadores”. ”
Ya clarificado el argumento, pasamos al tema, a la idea básica que el autor o autores han querido transmitir con el texto. Podemos afirmar sin lugar a duda que de aquí en adelante los cambios de partidos van a ser casi imposibles, se van a incrementar los requisitos y las trabas. Todo ello se desprende de los siguientes párrafos:
“… se informa que, a partir de esta fecha, TODAS LAS SOLICITUDES de cambios de partidos deberán acreditar debidamente los motivos que originan el cambio solicitado, con aclaración de los mismos:
• Jugadores a los que afecta el motivo aludido (laboral, social, viaje, etc.)
• Fechas y horarios que impiden la participación de los jugadores afectados
• Si se trata de viaje, se indicará la naturaleza de dicho viaje (familiar, vacaciones, estudios, laboral, etc.) así como el destino del mismo.
• Si se trata de algún acto social (boda, comunión, bautizo, etc) deberá indicarse el grado de parentesco de los jugadores con los protagonistas del acto. ”
Vamos bien, creo. Pongámonos con la estructura, que es la forma en que el autor o autores han compuesto el texto y cómo las distintas partes del mismo (introducción, desarrollo, clímax y desenlace) se relacionan entre sí. Bajo mi punto de vista, se ha optado por la típica estructura lineal:
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Introducción: Se expone que hay muchos cambios de partidos para jugar competiciones nacionales
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Desarrollo: Se citan algunos ejemplos concretos y se remarca la connivencia de aquellos que llegan a acuerdos para cambiar los partidos
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Clímax: en el que se comunican las estrictas condiciones y requisitos que a partir de la fecha regirán los cambios de partidos
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Desenlace: en el que se deja claro que todo lo anterior puede quedar sin efecto bajo el criterio del juzgador que, en cualquier momento y lugar puede pedir cuantos datos y justificaciones considere oportunos.
Ahora tocaría analizar la postura del autor o autores, pero para aprobar no me va a hacer falta y creo que es de todos conocida. Así que me paso directamente al paso final, a la opinión personal sobre el texto, expresando la misma de forma sincera, modesta y firme, que con ella ya obtengo el aprobado raspado. Cojamos pues el bisturí (malditas dos décimas que me dejaron fuera de Medicina) y diseccionemos nuestro sainete epistolar entremesado. Manos a la obra.
¿ Así qué son numerosos los cambios de fecha solicitados esta temporada? Normal. Matemática pura, oiga. Y de eso entiendo un rato. Pongamos que la probabilidad de que una peña tenga que cambiar un determinado partido de una jornada es 0.1 (10%). Si la liga tuviese 18 jornadas, el número de cambios necesarios sería de 1.8 cambios por temporada y equipo. Lo que multiplicado por los 10 equipos del grupo haría una cifra de 18 cambios por grupo y temporada. Pero como ahora casi todas las ligas tienen 26 jornadas, pues los cambios necesarios son 2.6 cambios por equipo y temporada, lo que multiplicado por los 14 equipos del grupo nos da un total de 36,4 cambios por grupo y temporada. Más del doble. ¿Culpable de este incremento? La dichosa moda de las ligas tan largas. Si no quieren tantos cambios de partidos, pues ya saben, grupos de 10 y tendrán la mitad de las solicitudes de cambio. Pero eso no lo van a hacer. Es mejor echarle la culpa al empedrado.
Toda vez que se parte de un razonamiento erróneo, el resto del escrito es sencillo de analizar, puesto que lo que en él se enumera no son mas que argumentos descaminados. Lo cual provoca incoherentes barbaridades como la de afirmar primero que se desoye lo acordado por la asamblea, para un párrafo después aseverar que se respeta el derecho de cada uno a participar en aquellas competiciones que desee. Yo lo primero me lo creo, lo segundo, ni de coña. Ese derecho no se respeta. Si se respetara yo no tendría abierto un expediente desde hace un año por bajar a San Isidro. Si se respetara, varios compañeros no tendrían abiertos expedientes por disputar el Campeonato de España de Segunda. Si se respetara de verdad, esta circular seria innecesaria, porque se aplicaría el reglamento y se respetaría la voluntad de las peñas que, de mutuo acuerdo, deciden adelantar sus encuentros. Incoherencias al cuadrado.
Y ese primer argumento, falso como ha quedado demostrado, de que los numerosos cambios son para jugar competiciones nacionales, provoca el ataque a aquellas peñas que, con su connivencia (nótese la conotación delictiva del término) se han prestado a facilitar los cambios. Nuevo error de criterio. Esa connivencia no es tal, sino un sencillo y mutuo quid pro quo. Hoy por tí, mañana por mí. Denota que el autor o autores del sainete epistolar entremesado han jugado pocas ligas deportivas y ninguna tan larga como esta. De haberlo hecho sabrían perfectamente que esos cambios se facilitan porque mañana puede que te haga falta a tí. Y a lo largo de 26 partidos, como hemos visto, la probabilidad de que necesites cambiar un encuentro aumenta exponencialmente. Por lo tanto y siempre que no se trate de desvestir a un santo para vestir a otro, las peñas tienden a facilitarse las cosas entre sí. No es que apoyen nuestra postura o la suya, es que defienden sus intereses. Parece que la intención es que las peñas nieguen el cambio por sistema, lo cual provocará en el futuro enfrentamientos y desavenencias que son, cualquier cosa, menos beneficiosas para la promoción de este deporte. Un ejemplo sencillo, para que lo puedan entender. Si a mi me solicitan el adelantamiento de un partido y eso me permite tener un fin de semana libre para dedicárselo a mi familia, siempre que no perjudique mis intereses, estaré encantado de facilitar ese cambio.
Y ya para finalizar, la guinda del pastel. Como es costumbre, la presunción de inocencia no existe. Todos, desde el momento en el que pedimos un cambio somos culpables y se nos traslada la carga de la prueba. Lo de que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario brilla por su ausencia. Lo legal y correcto es que el autor o autores investiguen por su cuenta la veracidad de las afirmaciones contenidas en las solicitudes de adelantamiento de partidos. Pero no, nos corresponde a nosotros demostrarlo. Somos mentirosos por defecto. Tenemos que dar cuenta de nuestra vida privada. Se pone en duda hasta la situación laboral de los jugadores en los tiempos que corren. ¿Y si el trabajo de esos jugadores no es como el suyo? ¿Y si se buscan la vida como pueden y hacen unas horas los fines de semana? ¿Qué contrato quieren qué les envíen como prueba? ¿Se van a dedicar a coleccionar invitaciones de bodas, bautizos y comuniones? ¿Van a habilitar un espacio especial en la memoria de actividades para reflejar los movimientos de todos los jugadores con detalle de sus viajes?
Lo peor de todo esto es que en lugar de ayudar a que se detenga la sangría de licencias provocará, una vez mas, la caída de su número. Cualquier espectador ajeno e imparcial va a pensar que estamos locos, que de las numerosas alternativas deportivas y de ocio, los bolos son la útlima de la lista. Cualquier federación deportiva está para servir a sus deportistas. Cualquiera, menos la nuestra. Y todo por el desconocimiento de la física mas elemental. Tercera Ley de Newton o principio de acción – reacción. Cuanto mayor sea el esfuerzo dedicado a atajar por la fuerza nuestro comportamiento delicitivo, mayor será la respuesta. Porque esta circular ha sorprendido en sentido negativo incluso a aquellos que no veían con buenos ojos nuestra causa. Muchas gracias.
Mientras tanto. Os invito a echar un vistazo a este video que recoge los ganadores del concurso de dibujo. El denominador común de todos ellos: ni un solo espectador fuera del corro, las boleras desiertas. Esa es la realidad de este deporte: los niños nunca mienten. Pero lo importante es que nadie juegue competiciones de la FEB. Para echarse a llorar.

