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Del amor al odio
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Lucía Palacios | 13-06-2014 | 09:48

 

Y yo creía que a mí me gustaba el fútbol. Y hasta me mostraba orgullosa de que así fuera, de contradecir esa falsa afirmación de que el deporte es cosa de hombres. (En ocasiones creo que es bueno estar fuera de los cánones). Pero he de decir que últimamente la maternidad me está cambiando.

Y no penséis que es culpa de otra errónea creencia (al menos en mi caso) de que cuando una se convierte en madre todo lo demás no importa y ya no tiene ni ojos ni oídos para otra cosa que no sean sus niños, o los niños de los demás, consejos y advertencias varias. Desde luego, mi vista abarca mucho más allá y mis deseos no digamos. No es eso. El problema son las constantes preguntas de ‘mis dos pequeños futboleros’, esas OBSESIÓN (con mayúsculas) que les ha entrado por conocer todo lo relacionado con el deporte rey. Por eso le estoy cogiendo tirria a la pelota.

“Mamá, ¿cuántos mundiales ha ganado Brasil?”. “Mamá, ¿en qué ciudades se juega el campeonato”. “¿De qué nacionalidad es Lahm?”. Y yo ya, enfadada, contesto que no lo puedo saber todo. En parte, lo confieso, porque desconozco las respuestas. Eso sí, lo cierto es que después acudo rauda a mi iPad para poder satisfacer sus curiosidades.

Como veis, en mi casa ya no se habla de otra cosa que no sea el Mundial de Brasil. Y mucho menos se ve otro canal en la ‘caja boba’ que no sea Teledeporte.

Lo peor de todo es que esto acaba de empezar. Y por delante nos queda un largo mes que puede hacer que definitivamente el fútbol se convierta en mi peor pesadilla.

Ah, creo que no os he dicho la edad de mis ‘churumbeles’: 4 y 5 añitos.

 

 

Sobre el autor Lucía Palacios
Lucía Palacios y Gloria Salgado narran la aventura de vivir con el campeonato que se celebra en Brasil a cuestas

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