La bomba

 

Nada más enterarme de la amenaza de bomba, me asaltó una tremenda preocupación:

–¡Dios mío! ¿No habría personas en el ayuntamiento, no?

–Na, sólo el equipo de gobierno y la oposición.

Menos mal; fíjense que podrían haber estado allí centenares de funcionarios, de laborales, o incluso ciudadanos gestionando cualquier tontería de esas que te obligan a enredarte con el papeleo.

La cosa, al final, quedó en nada, pero los treinta y cinco minutos de cuenta atrás resultaron de lo más animados: tras el desalojo del edificio, esta vez sin simulacros, la policía se hizo cargo de la situación, como en las películas. Al mayor experto de los Tedax –el que de verdad sabe de esto– el asunto le pilló de vacaciones, así que el bueno de J. se ha librado de una indigesta ración de estrés de esas que ya no cuentan como horas extras, ni para la jubilación.

Tras el espectacular corte de calles y el lógico revuelo consecuente, ni a chupinazo a llegado la cosa. Por lo que ha trascendido, ni siquiera apareció la típica caja de zapatos que al abrirla acciona un matasuegras. Nada de nada.

Y es que, por unos minutos, nos creímos que Santander era el centro del mundo. En plena sequía informativa, un atentado de Al Qaeda o, aún peor, el regreso a las armas de ETA podría escenificarse aquí, lo mismo que los ministros vienen a La Magdalena a dar malas noticias y lucir escoltas por el Sardinero. Demasiado protagonismo; esas cosas no pasan en las capitales de provincia.

La hipótesis callejera, quién sabe si muy desencaminada, es la de la venganza. Tal vez un empleado público molesto porque le hayan arruinado las navidades, un conductor mosqueado porque la grúa le ha llevado el coche o cualquier contribuyente quemado por el sablazo fiscal.

Y tampoco descartemos la clásica broma estudiantil de los años ochenta, cuando las amenazas de bomba siempre caían, curiosamente, a la misma hora que algún examen. Que somos así de simpáticos.

Pardillos sin fronteras: Sobre Sean Connery y su rechazo a Apple

«¡Qué entereza la de Sean Connery!». «¡Qué actitud!». «¡Qué gran ejemplo!»; más o menos esto –o aún mejor— me he hinchado a leer estos días en los feibucs de mis amigos/contactos/o lo que sean, todos rendidos al coloso del celuloide, tras descubrirse su heróico rechazo a los cantos de sirena del manzanero Steve Jobs, que en 1998 le ofrecía ‘cambiar el mundo’ rodando anuncios de ordenadores.

Lo que ha circulado, en concreto, ha sido esta carta:

Si no fallan mis décadas de estudio del inglés a cargo del sistema educativo público, el señor Connery no sólo rechaza airadamente al ‘comerciante de ordenador’, sino que se le va un poco la olla asegurando ser «el puto James Bond».

Dejando aparte el asunto de creerse el personaje, y lo bien o mal que pueda caernos el tal Jobs –después de ver ‘Piratas de Sillicon Valley’, la cosa no está como para tirar cohetes—, el gesto de Sean Connery, rechazando poner precio a su integridad.

El único problema es que la carta —que, por cierto, está maravillosamente diseñada— resulta que no es de Connery. En realidad, se trata de una bromita de Scoopertino, una web humorística. Vamos, lo que se dice un fake en toda regla. Y, para más coña, encima ya algo pasado de moda: fue la fiebre de twitter ¡nada menos que en junio del año pasado! El que quiere entretenerse, puede leer la noticia en el Washington Post, o el post original en Scoopertino.

Lo curioso de todo el asunto es que, a pesar de conocer el engaño, todavía hay quien valora positivamente la (supuesta) actitud y dignidad de Connery. ¿Por qué?

Para empezar, el proceso de santificación de Steve Jobs, que llevamos algunos meses sufriendo, ha hecho crecer cierta antipatía contra una figura que se nos vende como la del gran benefactor de la humanidad de los últimos tiempos, cuando en realidad se trataba de lo de siempre, un particular que quería forrarse —con todos los matices que se quiera añadir, por supuesto—. Hace algunos años, quizá la simpatía por el débil —en su lucha contra el imperio del mal, personificado por Micro$oft— jugaba a su favor, pero el éxito desbordante de la familia ipod/iphone/ipad le condena al odio eterno de una gran parte de la población mundial —me temo que esto funciona igual que el fútbol: o soy de tu equipo o te apedreo el autobús–. En fin…

Pero es que, además, entra en juego nuestra mitomanía, y la increíble capacidad que tenemos para seguir tragándonos cualquier milonga, siempre que entre en juego el audiovisual. Por ese motivo, un señor que presenta un telediario nos puede anunciar un banco online o las tarifas de tu estafador de telefonía móvil favorito, y funciona. ¿Por qué? Porque el presentador tiene ‘credibilidad’. Es decir, que sale con un traje muy chulo, bien peinado, y con sonrisa de dentífrico nos recita con cadencia perfecta las mentiras tendenciosas que le ha escrito el redactor de turno. Y cuela, todo cuela, siempre que salga por pantalla.

El caso de Connery, sin embargo, es mucho más curioso. No es que él se crea 007, es que para nosotros ‘es’ 007. Y aún más. Es el enigmático Forrester/Salinger, que se permite detestar a todo el mundo sin que el mundo deje de adorarle, y el caradura simpático de cualquiera de sus películas, que roba lo que haga falta sin perder la sonrisa. El mérito se lo tiene que repartir con los guionistas y con los actores de doblaje, cierto, pero es innegable que el tío ‘transmite’. Lo que ya no tengo tan claro es que encaje tan bien en el papel de tipo íntegro, capaz de parar los pies a Jobs y de negarse a vender su alma al diablo. ¿Por qué? Vean este vídeo.

¿Les suena? Pues a Connery que no tuvo reparos en anunciar un whisky japonés, le causó bastantes quebraderos de cabeza. Poco menos que de traidor a la patria le pusieron; cosas de ser escocés, supongo. Tras público arrepentimiento, unos añitos más tarde anunció también el producto nacional. O sea, que lo mismo le da, que le da lo mismo.

En fin, si quieren tener tirria a Jobs, pues adelante. Si quieren admirar al señor ese que hace películas, pues perfecto. Pero lo de hincharnos a compartir y comentar chorradas, como que no. Mucho ir de listos, y al final somos todos unos pringaos de cuidado.

Álvaro o la fuerza del sino

[publicado en el DM el martes 6 de diciembre de 2011, en mi sección 'Aunque llueva o sople sur']

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Por mucho que el clásico de los multimillonarios eclipsara al resto del mundo, hay vida más allá del ‘bipartidismo’. Con muchísimo menos ruido mediático, también los racinguistas teníamos marcada en rojo esta jornada en el calendario.

El partido contra el Athletic es especial; ya que no ha lugar a un derbi regional –a falta de que la Gimnástica ascendiera de dos en dos y pudiéramos estrenar el Malecón con un derbi en partido oficial–, nos quedan Gijón y Bilbao para buscar ese rival sempiterno que todo club con solera necesita. Y, visto que los asturianos, tras una década de odisea, regresaron a primera repartiendo abrazos más que otra cosa, no queda otra que concentrar toda la rivalidad al este de Castro. Así, todos años esperamos con ansia el encuentro en los Campos de Sport, y no sin cierta congoja la visita a San Mamés; en casa aspiramos a mojarles la oreja, y a domicilio soñamos con desquitarnos de la etiqueta de ‘modestos’ que nos adjudican. Calificativo no muy desatino, por mucho que nos moleste, pues, en el fondo, nos conformamos con salvar al menos la honrilla.

El domingo, con poco color verdiblanco en ‘la catedral’, la procesión iba por dentro. Tras conocer la alineación, más de uno se santiguó y no pocos se encomendaron a la patrona de los imposibles. Fuera cuestión de fe –la que los técnicos no tienen en los arietes–, de esperanza –en el resucitado Colsa y en una estrategia numantina– o de mera caridad –santos palos–, la cuestión es que a Toño, como decíamos de críos, se le apareció la virgen un par de veces y en lo peor de nuestro calvario surgió Álvaro milagrosamente, como un regalo del cielo. No hay duda de que el equipo estaba ‘bendito’.

Y, bendito entre todos Álvaro, que se ha ganado el ‘Don’, con la fuerza del ‘sino’: si no llega a ser por él… Él dio, él quitó, y él mismo repartió lo que buenamente pudo; que le pregunten si no a Muniaín, su pareja de baile en la banda, que se quedó a verlas venir, por más que el campo se inclinara hacia ese lado. Se está fraguando un nuevo mito verdiblanco, que más pronto que tarde lucirá el brazalete. Ya que no le sedujeron los rusos, ojalá que no nos lo birle ningún ‘marcelino de la vida’.

Casi de puntillas, hoy llega la copa. El pronóstico no es desfavorable: el Rayo que nos empató en liga no era un rival insuperable, pero es que tampoco el Racing es el mismo. Está por ver, eso sí, a qué quieren jugar los técnicos. Por un lado, llevamos cuatro puntos cediendo el balón a rivales que apostaban por atacar; a ver qué sucede cuando los rayistas se enroquen. Por otro lado, Juanjo González ya dejó entrever que ‘por prescripción facultativa’, la alineación será reservona. Ni siquiera Acosta mostraba avidez de minutos, tras volver de su lesión.

Más hambre habrá en la grada, deseosa de alguna alegría que llevarse a la boca, en este año de lágrimas. Lo que sea, con tal de olvidar las penurias anónimas, porque en unos días llegará el mayor espectáculo del mundo, la junta –o revuelta– de accionistas. Si se admiten apuestas, yo me jugaría los cuarenta mil del ala a que reaparece el hombre invisible de Andhra Pradesh, aunque sea por testaferro interpuesto.

A todo esto, el domingo toca jugarnos los cuartos con la Real. La mejor noticia es que, tras el 4-0 que nos endosaron en el último amistoso, seguro que hay ganas de revancha. Y no hay mejor motivación.

 

Fiebre del sábado noche

[publicado en el DM el martes 6 de diciembre de 2011, en mi sección 'Aunque llueva o sople sur']

Por fin una semana de sacar pecho; aunque sigamos en descenso, la victoria de esta jornada tiene tal efecto balsámico que ya se ven las cosas de otra manera.

Si el sábado en las gradas palpamos el nirvana, en la dirección del club no debió ser para menos; por primera vez en muchos partidos, no les hizo falta abusar de los decibelios con la megafonía –ese triste recurso a Bustamante para acallar las protestas, nada más sonar el pitido final–. Ni siquiera recurrir a la animación prefabricada, esa que de vez en cuando ponen en los corners, y cuyo ritmo no tiene nada que ver con el tradicional de la afición. No, esta vez los ánimos eran auténticos, y no de lata. En especial, para el recuperado Acosta, recibido como un regalo de navidad anticipado, y para Munitis, que recibió una ovación de gala al ser sustituido.

Mientras se apagaban los aplausos, entró Christian. Todo voluntad, como siempre, llegó un par de veces a la línea de fondo, antes incluso que el balón. A cambio, la grada sólo le dio silencio, y algún que otro reproche a destiempo. Qué difícil lo tienen algunos jugadores, que parece que nunca juegan en casa. Seguro que, por la cabeza del tres pasó el mismo pensamiento que al cándido Picón ‘se le escapó’ en Twitter cuando supo que le tocaba, de nuevo, chupar banquillo: «siempre tengo que hacer 3.000 veces más que el resto». Es el sino del canterano; ¿cuánto no tuvo que soportar Juanjo? Y no es que mereciera mucho menos que otros arietes del pasado e incluso del presente.

El caso de Christian, sin embargo, es especial. ‘Mimado’ por Portugal, que le aupó a la titularidad sólo a medias, no ha terminado de encontrar su sitio. Su tendencia al ataque y un extraño imán para las desgracias –mejor no recordar aquel día del diluvio frente al Córdoba– parecen empañar sus grandes virtudes, y la intranquilidad de los aficionados termina por contagiársele; parece tener tantas ganas de agradar que juega pasado de revoluciones.

Y, para revoluciones, la que se barrunta en la curva de la gradona. El timo de la dimisión fantasma parece que no ha colado, y por si fueran poco las pancartas, estrenaron un nuevo hit navideño cuyo estribillo rezaba: »ía, ía, ía, Pernía a la Bahía». Si yo tuviera bigote y un audi, me pensaría muy mucho tomar la Bastilla el próximo día 18; más de uno está ya afilando el dalle.

Antes, eso sí, duelo de la máxima a sólo cien kilómetros de casa. Seguro que, con el subidón del sábado todavía fresco, bastantes racinguistas se animarán a viajar el domingo hasta Bilbao, por si dura la buena racha del triunvirato. Y tampoco sería mala noticia ver, por fin, bufandas verdiblancas en las gradas de San Mamés; sea por el ambiente enrarecida, sea por la molesta costumbre de pinchar siempre allí, hace ya demasiadas temporadas que los aficionados cántabros prefieren ahorrarse el desplazamiento y llevarse el disgusto ante el televisor o pegado a la radio. Sin embargo, ya va siendo hora de cambiar; no es de recibo que cada vez que viene el Athletic le acompañen dos o tres mil rojiblancos, y que aquí no seamos capaces de devolverles la visita. A ver si las peñas, entre tanto jaleo societario, sacan tiempo para organizar, por fin, una expedición numerosa.

Por cierto, ¿qué camiseta lucirá el Racing el domingo? Da cierta envidia ver a equipos como el Villareal o el Athletic luciendo su equipación habitual también a domicilio, mientras nosotros llevamos cada cosa… Al menos, este año no hay rojiazul, ni oro y plata.

 

Nuevas entregas de ‘Letras en Red’

Ya están disponibles cuatro nuevos podcasts de ‘Letras en Red’, mi sección en el programa de Beatriz Grijuela ‘A vivir que son dos días (Cantabria)’ de la Cadena SER.

Más papel, hablando de libros electrónicos


Hoy hablo en mi página del Diario Montañés sobre un nuevo proyecto, 24symbols, que se presenta como “el spotify de los libros”.
El texto se puede leer aquí.

Jesús Cabezón en ‘Letras en red’

Desde esta semana es posible escuchar y descargar todos los programas de ‘Letras en red’ en formato mp3 y podcast, en esta página .

El pasado domingo hablamos con el escritor y político Jesús Cabezón, que nos presentó su libro ‘El mundo que sentí cercano’, publicado por la editorial El Desvelo.
(En teoría, bajo estas líneas debería de aparecer un reproductor de audio, con el que escuchar el programa…)


Y, de propina, una foto. Jesús es un gran lector de novela negra, y el pasado agosto fuimos testigos de su encuentro con Leonardo Padura, en la Librería Gil de Santander.

Los premios de Arce

Desde esta semana, una vez anunciada su convocatoria, la Universidad de Cantabria se llenará de trípticos anunciando una nueva edición del certamen literario del Consejo Social. Son ya veinte años de historia, desde que el 12 de enero de 1990 se anunciara que Marián Bárcena y Marina Gurruchaga habían obtenido los premios de Poesía y Narrativa, respectivamente. Y una vez más Vicky, el alma del Consejo, recogerá los manuscritos, preparará las reuniones del jurado y será la portadora de las mejores noticias al llamar a los premiados para informarles del fallo.

Para todos aquellos que alguna vez hemos participado, el galardón, más allá de la dotación económica, es especialmente atractivo, pues tanto los premiados como los accésit son publicados por separado, en una hermosa edición de extremada pulcritud tipográfica, con el sello inconfundible de la imprenta Bedia.
El concurso, fruto del empeño personal del escritor Manuel Arce, que en aquel momento presidía el Consejo Social de la UC, nacía con vocación de estimular la creación literaria en una universidad “escorada hacia los estudios técnicos”. Empeño que han mantenido sus sucesores en el cargo, Jesús de las Cuevas, y Juan María Parés. En el caso del actual presidente, es notorio el interés y afecto de Parés hacia el certamen, quien ha decidido mantenerlo contra viento y marea, como uno de los estandartes de su gestión, incluyendo la recopilación en dos volúmenes de todas las obras premiadas que fue publicada en 2009.
Páginas en las que es posible rastrear parte de la actual literatura cántabra, pues podemos encontrar primeras obras de autores como Ana de la Robla, Regino Mateo, Maribel Fernández Garrido, Juan Antonio González Fuentes, Marc R. Soto, Vicente Gutiérrez o Noé Ortega, entre otros. Ese ha sido el verdadero resultado de los premios: un ramillete de autores que publican en medios nacionales y que vieron alentados sus primeros pasos en las letras por la idea de un escritor metido a gestor cultural sin esperarlo. Y este patronazgo fue reconocido ya en 1996 por los propios premiados, con la publicación de ‘Versos y prosas para Manuel Arce’.
Sin embargo, hay en estos premios un aspecto manifiestamente mejorable: su denominación. Premio ‘Consejo Social’, a pesar su innegable carácter descriptivo, no resulta una gran condecoración que lucir en la solapa; ¿no sería mucho más acertado renombrar al certamen como ‘Premios Literarios Manuel Arce’?
El beneficio no puede ser sino doble: por un lado, el retorno a la esencia de un premio en el que es innegable la impronta de Arce; por otro, la advocación de un escritor fundamental en la historia de nuestra literatura no puede dar sino prestigio al premio y al premiado.

Vuelta a la radio

El pasado día 19 comenzó Letras en Red, mi colaboración con “A vivir que son dos días (Cantabria)”, el programa que dirige la periodista Beatriz Grijuela.
Como ‘padrino’ del estreno nos acompañó el poeta Rafael Fombellida, quien habló sobre su libro “Isla Decepción”.
En el enlace siguiente se puede escuchar una grabación del programa.

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Anónimos delirantes

Mucha ley de protección de datos, mucha SGAE y LSSI, y Guardia Civil de navegación internáutica, pero, a la hora de la verdad, nanay: lo chungo de verdad no lo arregla nadie.
Por ejemplo, lo del correo electrónico. Que ya está bien, hombre, que no hay manera… si es que es abrir el buzón y te sepultan los cienes y cienes de pogüerpoins y cartas en cadena, los chistecitos de dudosa gracia y los afotos chorreantes de almíbar. Ya vale, ¿no? Si es que va a acabar haciendo falta un carnet —tipo el “titulín” de los marinos— para poder navegar por la red.
Pero bueno, pase que lo de la Netiqueta sirva sólo para limpiarse el forro de los mismísimos, que todo quisque quiera influirte con su “vota Trini” (que ya tiene narices lo del enchufismo nacional, a ver cuándo me acuerdo de hacerle un post al asunto) o su Fedeguiquismo de turno, pero ya el que querer hacernos pasar por bobos, ni hablar.
Y es que lo que me ha llegado hoy por e-milio es de traca. Léan, lean…

¿Todos apoyando la Alianza de Civilizaciones? CARTA, Esto es real, la carta cayo en manos Policiales. Asunto: CARTA Traducción de una carta de un Imán a sus fieles. Ojo al dato Así se expresa un Imán en una carta a sus “fieles”. Luego vienen los progres de este país a defender a la pobre chica de pozuelo que no puede llevar velo en clase….

HUKFHAS AL HIRAHZ…..”DEBILITANDO A ESPAÑA”
Traducción del Comunicado Oficial de HUKFHAS AL HIRAHZ.

Debilitando a España debilitaremos a Europa.

España es el país más débil de la Unión Europea. Los españoles son muy dados a la holgazanería y se entregan a todo vicio con prontitud. La juventud española actual, ya sean hombres o mujeres, son débiles ante la droga y ante la fornicación. Sus mujeres se entregan con facilidad y ellos son adictos a toda clase de vicio. Ya ni siquiera sienten ánimos patriotas porque hasta sus militares han de ser reclutados en otros países. Ante este panorama tan propicio para nuestros fines es aconsejable insistir en su debilitamiento, bien con la droga que consumen con facilidad y otros vicios denigrantes. Un vicioso en nuestras manos es el mejor aliado. La droga ha de entrar en España todavía con mayor facilidad y ha de rebajarse de precio para que su consumo sea mayor. A mayor consumo más debilitamiento y a mayor debilitamiento mayor entrega al carecer de la fuerza necesaria para defender sus posesiones. Hemos de penetrar en esa sociedad caduca, estéril y viciosa pero sin contaminarnos. Nuestros jóvenes no han de caer en la tentación de la hembra española fornicadora. Hemos de controlarlos para que su moral no se vea resentida por esas viciosas mujeres tan entregadas al pecado. Nuestros jóvenes que llegan a España han de fortalecerse todavía más ante la flaqueza moral y corporal de los españoles y sentir su orgullo de superiores, y nuestro control ha de ser preciso e insistente para que no caduquen. La enfermedad de todo tipo moral que tiene sumida a esa sociedad débil española es campo propicio para nuestros intereses. Una vez España en nuestras manos la penetración a Europa será más fácil. España no es ni más ni menos para nosotros que la puerta que se nos abrirá con facilidad. Insistamos en despersonalizar a esa juventud viciosa y consumista dándole lo que quiere y al mejor precio cuando no de regalo. Esa es nuestra labor y a ella nos entregaremos con todas las fuerzas de nuestro espíritu. Adelante, hermanos. Los que ya están dentro y trabajando que perseveren por el bien de nuestra lucha. Los que van llegando que insistan en la labor realizada y que la refuercen y prolonguen.”

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HAY QUE PONERSE LAS PILAS EN ESTE PAIS, O SE NOS COMEN!!!! QUE CORRA!!!!

A ver… que yo no digo que no sea divertido. Que sí, que yo también me río. Lo que queráis. Pero que no. Que no cuela.
Imposible. A mí no me convencéis. Porque yo llevo ya más de treinta años en España, y a las mujeres esas viciosas y fornicadoras no las he visto jamás. Que se entregan con facilidad, dicen… A ver, que me expliquen dónde pasa eso… Pero con datos: dirección, horarios y demás. Que me entere yo bien de por dónde se mueven esas pecadoras.

Y eso de las drogas a mitad de precio… ¡venga ya, hombre! No jueguen con esas cosas, que menudo está el patio, precisamente hoy que la benemérita ha decomisado 5 toneladas de plantitas de la risa aquí mismo, en Cantabria.

Así que, como dijo aquel sabio, experto en mujeres viciosas y campañas anti-dopping: ¡A chuparla!

El Diario Montañes

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