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Matanza de los jesuitas, justicia pendiente 25 años después

2015 April 15
por Miguel Salvatierra
El excoronel salvadoreño, Orlando Montano Morales, de 72 años, en una imagen de 2012. EFE De tiempo en tiempo esporádicas noticias vuelven a abrir la herida en la memoria de los asesinatos de los seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres salvadoreñas perpetrados en San Salvador hace 25 años por un grupo de militares. Más de un cuarto de siglo después existe la posibilidad de que uno de sus autores, el excoronel Inocente Orlando Montano Morales, de 72 años, pueda ser juzgado de forma imparcial y encarcelado por el crimen. [caption id="attachment_269" align="alignright" width="199" caption="El excoronel salvadoreño, Orlando Montano Morales, de 72 años, en una imagen de 2012. EFE"]El excoronel salvadoreño, Orlando Montano Morales, de 72 años, en una imagen de 2012. EFE[/caption]   El excoronel y exviceministro de seguridad cumple en la actualidad una condena de 21 meses de cárcel en Carolina del Norte por fraude migratorio y el Departamento de Justicia norteamericano ha confirmado que está previsto que salga de prisión en breve. Ante esta previsión, el Gobierno español solicitó su extradición ante la Justicia estadounidense que le dio curso y trasladó a las autoridades de Carolina del Norte. El Departamento de Justicia ha cursado la orden y la decisión final depende ahora de un juez federal del distrito de Carolina. Personaje clave A Montano Morales se le considera un personaje clave en la matanza. El exmilitar era responsable de la emisora de radio desde la que un día antes de los asesinatos se emitieron amenazas de muerte contra los sacerdotes. Diversos testimonios dan cuenta de su presencia y activa participación en las reuniones en las que se decidió asesinar a los jesuitas y que no hubiera supervivientes. El 16 de noviembre de 1989, un pelotón del batallón Atlacatl de las Fuerzas Armadas salvadoreñas asesinaba en el recinto de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) a seis sacerdotes jesuitas: los españoles Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Armando López, Ignacio Martín Baró y Juan Ramón Moreno, así como el salvadoreño Joaquín López. El dormir en el edificio esa noche les costó también la vida a la empleada doméstica Elba Julia Ramos, y a su hija Celina, de 16 años, ambas salvadoreñas. Simulacro de juicio Pese a los burdos intentos del Gobierno salvadoreño de encubrir al Ejército, trece meses después de la matanza, se celebró un simulacro de juicio, todavía a la sombra de la terrible guerra civil que asoló el país centroamericano de 1980 a 1992. Diez militares fueron detenidos y procesados, acusados de asesinato y de otros delitos menores. Todos, salvo uno de ellos, el oficial de mayor graduación implicado, el coronel Guillermo Alfredo Benavides Moreno, confesaron en un primer momento haber participado en la operación militar contra la UCA y dieron detalles de cómo actuaron. Con posterioridad y en sus declaraciones judiciales todos dijeron ser inocentes y se retractaron de las confesiones que habían firmado cuando se encontraban detenidos en dependencias de la Policía. [caption id="attachment_270" align="alignleft" width="300" caption="Oficiales salvadoreños examinan los cadáveres de los seis jesuítas españoles asesinados en El Salvador; entre los cuerpos sin vida aparece Ignacio Ellacuria (al fondo, con bata marrón) . AP"]Oficiales salvadoreños examinan los cadáveres de los seis jesuítas españoles asesinados en El Salvador; entre los cuerpos sin vida aparece Ignacio Ellacuria (al fondo, con bata marrón) . AP[/caption] El coronel Benavides, aunque fue el único de los militares implicados que no estuvo físicamente en el escenario del crimen, fue considerado como el responsable de dar la orden y el único al que condenó un jurado por los ocho asesinatos. El juez le impuso la pena máxima de 30 años el 23 de enero de 1992. No pasó mucho tiempo en prisión. Beneficiado por la amnistía decretada por la Asamblea Legislativa después de la publicación del informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, fue puesto en libertad, y abandonó el penal de Santa Ana el 1 de abril de 1993. La petición de extradición de Montano Morales se produce justo cuando el Tribunal Supremo de España evalúa si es competente para juzgar los hechos y si debe o no archivar el caso vinculado a la llamada justicia universal, que fue limitada por una reforma legal en España en 2014. La extradición del exmilitar salvadoreño por parte de Estados Unidos podría servir también de mínima reparación simbólica por el siniestro papel que desempeñó el Pentágono y la CIA en las guerras centroamericanas.
EE UU da un primer paso para extraditar a España al excoronel Montano Morales, uno de los principales implicados en los asesinatos