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El peor golpe para el modelo tunecino

2015 March 26
por Miguel Salvatierra
Varias personas protestan en la puerta del museo del Bardo, reabierto tras el atentado yihadista. EFE El atentado en el Museo del Bardo supone el peor golpe que podría recibir el frágil proceso democrático en Túnez. La muerte de 23 personas, 20 de ellos extranjeros, puede suponer la puntilla para un sector turístico que esperaba levantar cabeza en este inicio temporada tras una lenta recuperación desde el turbulento 2011, año de la caída del presidente Zine El Abidine Ben Ali tras las protestas que alumbraron lo que se llamó la primavera árabe. [caption id="attachment_264" align="alignright" width="300" caption="Varias personas protestan en la puerta del museo del Bardo, reabierto tras el atentado yihadista. EFE"]Varias personas protestan en la puerta del museo del Bardo, reabierto tras el atentado yihadista. EFE[/caption]   Después de aprobar una nueva Constitución pactada con los islamistas moderados, Túnez celebró el pasado año elecciones legislativas y presidenciales en las que triunfó el partido conservador y moderado Nida Tunes. La formación islamista Ennahda, que ganó en 2011 por amplia mayoría las elecciones, aceptó ahora formar parte de un Gobierno de unidad nacional. Este modelo de diálogo y negociación constituye un peligro casi existencial para el fundamentalismo islámico. Su éxito y consolidación supondría un precedente y una vía a seguir, no solo por los países del norte de África, sino para otros de Oriente Próximo o de la península arábiga en los que religión y poder se confunden en una misma forma de dominación totalitaria. Activa sociedad civil Túnez en algunos aspectos es muy diferente de otros países del área como Argelia o Libia. Desde su independencia, ha hecho gala de priorizar la educación y potenciar el papel de la mujer. Ello ha hecho que la sociedad civil, al menos en los principales centros urbanos, tenga un activismo y un peso muy relevantes. Estos elementos han sido sin duda los que han favorecido que haya ido progresando el proceso democrático. Desgraciadamente este avance cívico no ha tenido su vía paralela en una situación económica que mejore las condiciones de vida de la población, cuyo deterioro fue el que provocó la caída del régimen anterior. Precisamente este año había comenzado como una leve mejoría de las perspectivas económicas y, sobre todo, del potente sector turístico, principal proveedor de recursos del país. Túnez tiene todos los atributos para ser una potencia turística de primera línea. Además de excelentes hoteles con personal bien formado, suma al reclamo del sol y de unas playas espléndidas, otros atractivos como los que se localizan en la capital, el mismo Museo del Bardo del atentado o las ruinas romanas y del antiguo Cartago, y puntos de gran interés y belleza como el pintoresco pueblo de Sidi Bou Said, la gran mezquita de Kairuán, las casas ‘trogloditas’ de Matmata, el lago salado de Chott el Jerid y la puerta del desierto del Sahara con sus oasis. Objetivo: hundir la economía Son esas perspectivas de éxito y de consolidación del modelo democrático tunecino las que el terrorismo islamista ha querido cercenar con su matanza de turistas. El objetivo es sabotear el proceso político, buscando el deterioro económico y con ello el empobrecimiento y malestar de la población. De hecho, lo llevan haciendo desde la caída de Ben Ali con el asesinato de dos destacados opositores y con ataques a todo lo que consideran fuera de la más estricta ortodoxia islámica. La existencia de 3.000 tunecinos en grupos yihadistas en el exterior da cuenta del calibre de la amenaza que afronta el país magrebí. Hoy más que nunca es necesario que Occidente y en particular la Unión Europa respalden y apoyen a Túnez. Aunque resulte extremadamente complicado, gran parte de la solución pasa por estabilizar la vecina Libia,  convertida en una suerte de santuario para todo tipo de milicias integristas. Allí fue donde se entrenaron los terroristas del Museo del Bardo. En Túnez no solo está en juego el futuro del país. Su cercanía física con Europa y la trascendencia de su apuesta por la democracia frente al terror yihadista hacen que lo que suceda en Túnez nos implique mucho más de lo que desearíamos.
El éxito de la vía democrática del primer país de la primavera árabe supondría un ejemplo a seguir que los islamistas no pueden tolerar