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Cristina Fernández, 'Patria o buitres'

2014 October 7
por Miguel Salvatierra
La presidenta argentina, Cristina Fernández, durante una inauguración, el pasado jueves en Buenos Aires. EFE

A Cristina Fernández se le multiplican los problemas a poco más de un año (25 de octubre de 2015) de las elecciones que supondrán su salida de la presidencia argentina. Una salida no deseada ya que su intento de perpetuarse en el poder con una segunda reelección chocó con la derrota electoral del pasado año, que le impidió contar con la mayoría necesaria en el Parlamento para reformar la Constitución y permitirle un tercer mandato.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, durante una inauguración, el pasado jueves en Buenos Aires. EFE

La presidenta argentina, Cristina Fernández, durante una inauguración, el pasado jueves en Buenos Aires. EFE

En primera línea de los tormentos que atribulan a la presidenta figuran los denominados ‘fondos buitre’ y al que considera su peligroso aliado, el juez estadounidense Thomas Griesa, que acaba de declarar a la República Argentina en desacato.

La raíz del conflicto arranca en 2002 cuando Argentina suspendió pagos con una gigantesca deuda de 100.000 millones de dólares. El cuarto ‘default’ de su historia como nación independiente. En 2005 y 2010 los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández consiguieron reestructurar esa deuda pendiente, con quitas de 65% y plazos más largos. Casi todos los acreedores, en torno a un 93%,  aceptaron aquel canje. Sin embargo, hubo un 7% de acreedores que rechazaron las nuevas condiciones y hasta hoy exigen cobrar el 100% del valor nominal. La mayoría son inversores de alto riesgo, o ‘buitre’, que compraron a precio de bonos ‘basura’ y ganaron un litigio contra Argentina en los Estados Unidos.

El juez de Nueva York Thomas Griesa dio la razón en el juicio al fondo NML Elliot, del magnate Paul Singer y ordenó a Argentina pagarle en metálico 1.360 millones de dólares. Pero la Casa Rosada se niega alegando que Singer es un especulador que nunca invirtió un céntimo real en Argentina y compró bonos a valor de ganga. El problema para Buenos Aires es que si paga a los fondos buitre lo que reclaman, tendría que abonar lo que recortó de la deuda a los otros acreedores que aceptaron la quita, según una norma firmada en el acuerdo. Las cantidades de pago se dispararían de tal forma que serían inasumibles por Argentina.

Pese a la campaña internacional desplegada por Cristina Fernández, con visita al papa Francisco incluida y fuertes presiones sobre la Administración Obama, al juez de distrito estadounidense no le tembló la mano al declarar en desacato a Argentina. El magistrado reaccionó así al intento del gobierno de Cristina Fernández de cambiar de forma unilateral la jurisdicción de los bonos gobernados por la ley de EE UU a Argentina y sustituir al Bank of New York Mellon Corp. como agente de pago con el argentino Banco de la Nación.

Por si fuera poco este entuerto financiero, acaba de renunciar el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega,en medio de fuertes tensiones en los mercados por una eventual devaluación del peso. Fábregas, un amigo de toda la vida de los Kirchner, fue acusado en público por la presidenta de complicidad con los operadores del mercado ilegal de cambios. Todo aquel que visita Argentina puede comprobar la situación kafkiana del cambio de moneda. La prohibición de la venta libre de dólares para evitar la fuga de reservas ha hecho que el llamado ‘dólar blue’ del mercado negro esté muy por encima, prácticamente el doble, de la cotización oficial. Este ‘cambio pirata’ es fácilmente accesible, ya que en la céntricas calles de Buenos Aires, hay decenas de personas que cantan en público ¡cambio, cambio! , especialmente cuando aparecen turistas a la vista. Incluso en los hoteles se puede realizar este cambio ventajoso, lejos de la cotización oficial.

Al descontrol económico y la pérdida de credibilidad financiera exterior, el Banco Central de Argentina ha perdido la mitad de sus reservas en los últimos tres años y la tasa de inflación está en torno al 40%,  hay que añadir el constante aumento de la inseguridad en Buenos Aires. Los asesinatos, secuestros y robos se han convertido en el monotema de los informativos y tertulias de televisión. Además ha bajado el precio de la soja, una de las principales fuentes de ingresos del país..

En medio de este complicado panorama y las críticas de la oposición la presidenta ha negado que existan problemas económicos y ha denunciado “una maniobra de pinzas” en la que “algunos sectores concentrados de la economía quieren voltear al Gobierno con ayuda extranjera”.  Y para acabar con el cuadro de este agitado final de mandato, los sectores oficialistas siguen sin un candidato claro en el que confiar la continuidad del kirchnerismo.

Una situación penosa para un país superdotado en recursos, con sectores profesionales pujantes y con excelentes perspectivas de autoabastecimiento energético a través del rico yacimiento de Vaca Muerta, cuya explotación avanza de forma lenta víctima de unas inversiones ralentizadas por la inseguridad jurídica.

A un año de dejar el poder, crecen los problemas económicos y sociales de la presidenta argentina sin que se vislumbre un heredero político