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Categoría: Mundial
La amnesia de Alemania

¿Qué le pasa a Alemania? Han llegado a Vigo con un equipo muy poco reconocible y no sólo por el síndrome del campeón que le afecta desde Brasil, con las mismas victorias que derrotas. La expedición de la campeona del mundo, que juega su último partido del año, aterrizó en España con 17 jugadores de campo y dos porteros… aunque pocos vivieron en el césped el triunfo ante Argentina. Sólo jugarán Götze, Kroos y Howedes de los 14 héroes de Maracaná, día desde el que ha empezado a bajar el rendimiento de la ‘Mannschaft’. Faltará incluso Kramer, el inesperado titular que sufrió una conmoción cerebral por un golpe con Garay tras la que pidió a Neuer jugar de portero y a Lahm el brazalete de capitán.

«Faltan los jugadores que antes estaban, es normal que haya un bajón. No podemos jugar con tanta fluidez como solíamos hacerlo, no es porque los que están no estén a la altura sino porque deben acoplarse. Antes del Mundial tuvimos mucho tiempo para jugar como equipo y eso es lo que nos falta. Muchos de los aficionados se fijan sólo en los resultados, pero creo que el partido ante Polonia fue una demostración de gran fútbol pero sin el resultado deseado porque faltó acierto. No estamos al 100% contentos por cómo va la clasificación, pero tengo muy claro que nos clasificaremos para la Eurocopa. Cuando vuelvan los que faltan seguro que irá todo de maravilla», explicó Toni Kroos.

Las bajas muestran una ‘Mannschaft’ casi irreconocible. Jerome Boateng, central del Bayern, sufrió molestias musculares en la pantorrilla izquierda y fue reemplazado por Robin Knoche, del Wolfsburgo, que debutará. Joachim Löw ya había perdido a otro puntal del Bayern, el portero Manuel Neuer, por las molestias en la rodilla que sintió después de la victoria por 4-0 ante Gibraltar en el duelo valedero para la clasificación a la Eurocopa 2016. Tras una parada, evitó que la pelota fuera a córner y regresaron unos dolores que aconsejan no arriesgar.

Por tanto, el portero, uno de los candidatos al Balón de Oro, será suplido por Roman Weidenfeller. Son ocho ya las bajas respecto al equipo titular que disputó la final del Mundial de Brasil. «Será una prueba excelente a pesar de algunas ausencias, unas por lesiones y otras razones de precaución. Es verdad que algunos de esos futbolistas son claves e incluso pilares, pero para los nuevos y debutantes será una oportunidad única y para demostrar que valen mucho y los puedo usar en el futuro».

Además de las lesiones Hummmels, Schweinsteiger, Schürrle, Draxler o Reus afectan «las retiradas de Metersacker, Klose y Lahm. Es mi tarea como seleccionador cerrar ese agujero, es mi labor solucionar ese problema y para eso estoy. Esperaba algunos problemas después del Mundial pero no que iba haber tantas ausencias. De los 14 que jugaron contra Argentina quizá solo figuren en el partido tres: Götze, Kroos y Howedes. Ha habido muchas lesiones. Los equipos que han llegado lejos en el Mundial están pasando momentos difíciles, mientras otros que no estuvieron, como Polonia o Republica Checa, crecen. Noto cierto agotamiento, no es una excusa sino una explicación. No hemos podido practicar los automatismos que teníamos en el otro grupo».

Y es que, con esas las ausencias de última hora, sólo Howedes, Thomas Müller y el madridista Toni Kroos y repetirían respecto al once que tumbó a Argentina en Maracaná. Khedira, ahora tocado en el tobillo, entonces se lastimó en el calentamiento e hizo posible la presencia de Christoph Kramer, también ausente en Vigo.

El momento Kramer

El jugador del Borussia Mönchengladbach, debido a su conmoción cerebral por un violento y fortuito choque con Garay, sufrió una amnesia temporal que provocó una de las anécdotas más recordadas de la historia de los mundiales. El centrocampista no tiene ningún recuerdo del partido por el golpe pero sus compañeros desvelaron que siguió diez minutos completamente desorientado y diciendo cosas extrañas sobre el césped. «Se me acercó y me dijo que quería quitarme el brazalete de capitán», recordó Lahm antes de que fuera al área de Neuer y para decirle: «Déjame jugar como portero».

A Thomas Müller le llamó Gerd Müller y hasta llegó a felicitarle, en pleno partido, por la final de 1974 que Alemania ganó a Holanda. «Luego miró la grada de Maracaná y me dijo que el ambiente del Estadio Ruhr era impresionante». Su comportamiento lo detectó hasta el árbitro, el italiano Nicola Rizzoli, al que Kramer preguntó si realmente se trataba de la final del Mundial. «Cuando quería cambiarse la camiseta con el árbitro, pensé que ya era suficiente», confesó un Lahm, que habló con Neuer y el árbitro para que Löw decidiese cambiarlo. Müller bromeó recalcando la importancia del cambio porque «probablemente iba a terminar quitándole los pantalones al árbitro». Kramer no tiene «ni idea» de cómo llegó a los vestuarios. «En mi cabeza, el partido existe desde el segundo tiempo», señaló entonces Kramer.

En la celebración del título, cuando ya era consciente de que estaba en Río de Janeiro y habían ganado el título, sus compañeros le gastaban bromas: «¿Qué tal, te gusta Eslovenia?», le dijo Lukas Podolski. Ante España y debido a las bajas, el delantero, que se quejó de que el partido se jugase en Vigo y no en Madrid o Barcelona, será uno de los referentes ofensivos de la campeona del mundo, esa que con tanta lesión ya ni se reconoce a si misma. Seguro que por poco tiempo….

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Brasil volverá si regresa a su origen y olvida la arrogancia militar

Tengo la sensación que hemos visto el partido que será más recordado en la historia del fútbol. No es la mejor victoria de la historia del fútbol, pero creo que sí es la mayor humillación de la historia. Es la peor derrota de Brasil, es la peor derrota de un anfitrión en los Mundiales y es la peor derrota en unas semifinales. Se dice muchas veces que es algo es Historia, pero en este caso lo es. Del recordado Maracanazo al Mineirazo. Algunos futbolistas decían que era un mal día, pero mal hará Brasil en no cambiar su rumbo. Sin su esencia, el ‘jogo bonito’, y convertida en un ejercito militarizado ordenado por Scolari completó un ridículo histórico. Llevarse 7 te deja sin opción a la queja o la coartada.

Brasil era pura mentira. Sin Neymar y Thiago Silva se demostró que no era una selección trabajada tácticamente, sólo era un proyecto sujetado por la pasión de jugadores entregados al dogma de Felipão, sentado en una cima de falsa sabiduría. El éxito confunde y la Confederaciones hizo mucho mal a este grupo, carente de calidad y sobrado de pasión y cánticos en el himno, con futbolistas agobiados y presionados por la ilusión de un país ansioso de una alegría. La arrogancia no sirve de nada. Y el fútbol tarde o temprano te pone en tu sitio. La humillación que le infligió Alemania a Brasil en su propia casa dejará marcada a una generación. Ver llorar a David Luiz y Julio César pidiendo perdón a su país te deja un poco triste.  El fútbol estaba tapando muchos problemas en Brasil, esto puede provocar incidentes graves. Espero que la gente se contenga. Brasil tendrá que jugar el partido por el tercer y cuarto puesto el próximo sábado en Sao Paulo. Quizá ante Argentina, lo que podría mandarle definitivamente a los infiernos. Quizá este 1-7 puede que haga reflexionar a un país que se hizo trampas en el solitario, cometió una traición contra su propia esencia futbolística. Y no para mejorar.

Alemania, la misma a la que alababa el otro día tras su triunfo en cuartos, si mutó pero lo hizo para ser una versión mejorada. En Belo Horizonte fue la versión de un nuevo modelo en el que lleva trabajando muchos años. Desde que llegó Klinsmann se ha pensado en otro estilo, se ha buscado un perfil diferente. Cayó en 2006 ante Italia en su propio Mundial, pero no lo cambió ni en la derrota más cruel. Se mantuvo al ayudante del creador, Joachin Low, y se quedó a las puertas en 2008 en Viena y dos años después otra vez no pudo llegar a la final del Soccer City al toparse otra vez con España. Cayó por un cabezazo de Puyol, pero Low alabó a su rival. Mantuvo su idea de juego y volvió a caer en semifinales en la Euro 2012.


Ahora parece que ha llegado su momento. Esta generación alemana le ha metido en un Mundial cuatro goles a Portugal esta edición, otros cuatro a Argentina (en 2010), cuatro a Inglaterra (también en Sudáfrica) y 7 a Brasil esta noche. Hoy han goleado pero han estado en su sitio, como cuando España le ganó en 2008 y 2010. Entonces la ‘Mannschaft’ fue elegante en las derrotas y reconoció la superioridad rival. Lo celebró, pero sin excesos. No quiero imaginar si el resultado hubiese sido al revés….

Brasil nos hizo disfrutar con su juego y con su grandeza. Esa grandeza que se perdió con Dunga y que no conoce Scolari pese a su estrella de 2002. Volverá, pero lo hará siendo el verdadero Brasil, ese que  No este sucedáneo montado por Scolari, que ha conseguido que una selección querida en su día como Brasil haya acabado siendo detestada por mucha gente. Una pena. Mayor que el 1-7.

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La llamada clave de Scolari a David Luiz

David Luiz acaparó ante Colombia todas las miradas. Muchas fueron por su gesto deportivo pidiendo a su afición que reconociese el talento del desolado James Rodríguez, pichichi y estrella de lo que va de Mundial, al que abrazó y con el que se cambió la camiseta. Antes de su gesto deportivo también fue protagonista por su gran actuación sobre el campo, coronada con un excepcional libre directo con un golpeo al más puro estilo Marcelinho Carioca. «Llevo un año entrenando esa falta. Sabía que un día Dios me iba a bendecir», decía orgulloso en Fortaleza desvelando que lleva entrenando ese golpeo durante muchas horas en Cobham, la ciudad deportiva del Chelsea. Allí estos últimos doce meses no ha sido siempre feliz, aunque su alegría ha sido una de las claves para la unión del vestuario del Chelsea, con el que logró la Champions y la Europa League. «Contagia con su carisma, hace de unión con los otros brasileños (Ramires, William y Oscar, que tuvieron problemas para manejarse en inglés) y cualquiera que le conoce desea que le vaya bien», reconoce Paulo Ferreira, excompañero y ahora embajador del club inglés.

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La eficacia alemana

¿Alemania qué, otra vez a semifinales? No voy a recordar la frase de Lineker, porque muchos amigos germanos se ponen de los nervios con ella porque tienen muy marcado que han perdido una final más de Mundial de las que han ganado. En Maracaná se puedo ver que, más allá de la calidad de los equipos que tenga, el bloque de Low es capaz de hacer lo que los anteriores que vistieron esa camiseta:  ganar jugando bien, jugando mal o jugando regular. Es algo que se consigue cuando siempre tienes la misma mentalidad ganadora. Tienen grandeza, son fiables y no se aferran a las excusas. Es la cuarta semifinal consecutiva (2002, 2006, 2010, 2014) y en todos ellos estaba Klose, una de mis debilidades. No es el mejor en nada, pero siempre compite al mejor nivel. Ha superado a todo tipo de mitos en partidos jugados, y siempre ha alcanzado las semifinales.

Gracias a sus goles, Alemania es el primer país que consigue cuatro presencias seguidas a las puertas de la gran final, que el ’11’ merece jugar tras 12 años.  De los 18 Mundiales jugados, en 13 acabó entre las cuatro primeras y sólo una vez fue 4ª (1958). Suma tres títulos (1954, 1974, 1990) y desde 1966 su peor clasificación es ¡cuartos! Quizá por eso celebran un triunfo ante Francia en cuartos de manera moderada, porque para ellos es algo normal. El equipo de Deschamps pareció quedarse sin ideas al verse por detrás del marcador. Liderada por Griezmann, el grupo tiene recorrido ya que parce estar en formación para ganarse la vitola de favorita en la próxima Euro que será anfitriona. 

Alemania, tras unos partidos abiertos, pareció más centrada, adulta tirando de oficio y mostrando equilibrio. Deja un regusto amargo, ya que apenas mostraron su talento. Tras ofrecer los mejores ratos del mejor fútbol del Mundial, pareció renunciar a ello. Eso sí, sin estar brillantes fue efectiva, entendiendo los tiempos del partido y ayudada por un Neuer soberbio que evitó que Schurrle se convirtiese en Maracaná en un villano tras dos asistencias magnificas de Müller, el mejor del campo junto a Kross. Falló dos goles que Klose hubiese convertido en voltereta y en récord. El portero puso unas manos que recordaron a los guardianes del balonmano y esta vez sólo tuvo que hacer un par de salidas como central expeditivo.

El próximo martes día 8 Alemania estará en la semifinal y en una cita así, esta versión tan sólida y que seguro que asusta más. Muchos creen que este Mundial es el ideal para esta brillante generación alemana, con una base de futbolistas con 26 ó 27 años que tienen tablas y están ayudados por veteranos experimentados y jóvenes ilusionados que disfrutan haciendo grupo.

PD: Quizá este es el momento de recordar que España, para ser campeona del Mundo y de Europa tuvo que superar a Alemania. Y lo hizo de manera clara. Que lo conseguido no caiga en el olvido…

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La clase de James y la (nula) educación de Scolari

Primeros octavos de final y me quedo con el ‘abrácense, colombianos’ con el que animaban en Caracol a celebrar los tantos del efectivo James Rodríguez. Estoy seguro que ahora se hablará mucho del futbolista del Mónaco, que pagó 45 millones de euros por él para sacarlo del Oporto, y seguro que todos los grandes clubes del mundo desean contratarlo. Mendes estará en su casa frotándose las manos. Y es que es la sensación del torneo. En sus primeros cuatro partidos en la Copa del Mundo suma cinco goles, algo que sólo superó en su primer torneo Pelé (6 goles y una asistencia). Otros futbolistas que marcaron época, estaban lejos de los registros del colombiano. A su lado también brilló Cuadrado, participativo, valiente, rápido y con calidad. Colombia, con Pekerman, ofreció un recital de fútbol para tumbar al campeón americano. Apuesta por el balón, por jugar al fútbol de modo rápido, pero con clase. Ya han caído todos los campeones de conferencia, menos Estados Unidos que decidirá su pase ante la nueva esperanza europea: Bélgica. Ahora tendrán el gran reto: tumbar a la anfitriona en Fortaleza.

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El truco de Brasil con el himno

Brasil asusta en este Mundial… sobre todo en el himno. No es algo nuevo, vimos en la final de la Copa Confederaciones ante España a los jugadores cantar a capela, sin megafonía. Entonces, en Maracaná, los locales “empezaron a ganar en el himno”. Es una frase que hemos escuchado varias veces a los internacionales españoles, pero que aquella noche se cumplió de verdad. La duda es… ¿por qué parece que el himno de los pentacampeones es más largo que otros?

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Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.

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