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La clase de James y la (nula) educación de Scolari
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Rodrigo Errasti | 28-06-2014 | 21:51

Primeros octavos de final y me quedo con el ‘abrácense, colombianos’ con el que animaban en Caracol a celebrar los tantos del efectivo James Rodríguez. Estoy seguro que ahora se hablará mucho del futbolista del Mónaco, que pagó 45 millones de euros por él para sacarlo del Oporto, y seguro que todos los grandes clubes del mundo desean contratarlo. Mendes estará en su casa frotándose las manos. Y es que es la sensación del torneo. En sus primeros cuatro partidos en la Copa del Mundo suma cinco goles, algo que sólo superó en su primer torneo Pelé (6 goles y una asistencia). Otros futbolistas que marcaron época, estaban lejos de los registros del colombiano. A su lado también brilló Cuadrado, participativo, valiente, rápido y con calidad. Colombia, con Pekerman, ofreció un recital de fútbol para tumbar al campeón americano. Apuesta por el balón, por jugar al fútbol de modo rápido, pero con clase. Ya han caído todos los campeones de conferencia, menos Estados Unidos que decidirá su pase ante la nueva esperanza europea: Bélgica. Ahora tendrán el gran reto: tumbar a la anfitriona en Fortaleza.

Uno prefiere hablar de los cafeteros, que por ahora parece el mejor equipo sudamericano de un torneo que parece más a una Copa América, porque no les voy a negar que Brasil me defraudó. Como lo había hecho su afición mientras estuvimos allí acompañando a España. Tuvo demasiado corazón, poquísimo fútbol y mucha adrenalina para protestar. La imagen de Scolari protestando todas las acciones fue indigna de un campeón del mundo. Mucho menos de un pentacampeón. Debería centrarse en como hacer jugar mejor a Brasil que estar siempre protestando y intentando presionar al arbitro .Como en otras ocasiones, tuvo suerte en un día complicado. Pinilla destrozó la madera cuando los locales ya buscaban los once metros como camino más directo para seguir vivos en un torneo que está sujetando la estabilidad de un país. Julio César fue el héroe desde los once metros, lugar desde el que sumaron su cuarta estrella en Estados Unidos. La alegría se desbordó en el país. Muchos suspiraron tranquilos.

Diego Costa, vilipendiado por el país tras ser apuntado por el seleccionador, reconocía a cualquier persona de la delegación española que deseaba, una vez España se quedó fuera, el triunfo de Brasil porque iba a animar a los ciudadanos y les iba a ayudar a llevar mejor la complicado situación que viven. Mucha gente que me insulta habla de boca de otras personas; es algo que también pasa en la política. Yo espero ahora que Brasil salga campeón, porque el pueblo brasileño, con todo lo que está pasando, merece una cosa buena». Seguro que servirá para calmar la situación, facilitará la convivencia previa a la llegada de los Juegos Olímpicos pero si hablamos sólo de fútbol, es una pena. El ‘jogo bonito’ pasó a mejor vida. Ahora Brasil brilla por sus actuaciones, su motivación y toda la parafernalia alrededor del fútbol. En el césped apenas muestran nada. Y como decía en las redes sociales nuestro compañero del AS:

 

 

Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.

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