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Algo se ha roto en La Roja
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Rodrigo Errasti | 24-06-2014 | 17:02

«Es importante saber perder, a la gente se le conoce en las derrotas», explicaba Vicente del Bosque en la sala de prensa del Arena da Baixada. En Curitiba, hemos pedido ver lo peor de España. No lo solo porque fue el lugar elegido, de modo erróneo, como cuartel general del equipo en el Mundial. En esta fría ciudad, la generación más gloriosa de la selección se descompuso como grupo y mostró lados desconocidos para todos. Quizá estar tan aislados de todo, provocó que muchos de los futbolistas fueran egoístas, tal y como había anunciado su entrenador, y lo mostrasen en sus comportamientos sin rubor alguno: Xabi Alonso criticando la actitud del grupo sin ponerse por delante el primero teniendo que rectificar y contando primero entre pasillos que se iba y después negando la mayor con el micrófono abierto, Cesc enfadándose en un entrenamiento intrascendente con su seleccionador, Casillas eligiendo terminar su tarde libre con su pareja en lugar de hacer grupo en la comida de toda la delegación, Pique tomando el sol antes de un partido oficial del que se cayó por unas molestias a última hora tras unos días descentrado después de ser suplente ante Chile, capitanes que dejan el marrón de aparecer para dar la cara ante los aficionados (representados en los medios de comunicación) a jugadores con escaso protagonismo y culpa en la debacle, Villa cabreándose porque le sustituyen en su último día, Jordi Alba insultando a un periodista en la zona mixta del estadio olvidando que luce en la solapa de su polo la estrella del vigente campeón del mundo y directivos que no hacen nada cuando el lateral prosigue con su actitud y lenguaje hacia dicha persona en el avión oficial del equipo mostrado una mala educación indigna de un deportista.

 

A uno se le queda mal cuerpo tras haber vivido todo esto en apenas diez días, en el torneo más corto que recuerdo haber visto a España. Perder entra dentro de las posibilidades, hay muchos factores futbolísticos que pueden ayudar a entender lo sucedido pero la imagen general mostrada en esta ciudad no ha estado a la altura. El último día solo Reina, Mata, Juanfran y Cazorla ofrecieron explicaciones a todos y cada uno de los miembros de la prensa que aún no entienden la debacle de un grupo inolvidable que durante seis años ha dominado el fútbol mundial. Un equipo de leyenda tiene que saber estar, en las buenas y en las malas. No es de recibo que tras el único triunfo español en el Mundial haya jugadores que salen vestidos de calle por los pasillos del estadio (Pique, Costa y Cesc) porque no regresan a España, algo que tengo dudas de que hubiese sucedido si Fernando Hierro, añorado por Del Bosque, siguiese en la Federación y otros lo hacen como aquel que sale huyendo tras romper un jarrón. Y que cuando aterrizan en España, después de parada técnica en Las Palmas y rayo incluído, no haya nadie que les diga que hay centenares de gente en la puerta de llegadas para verles. Y es que algo se quebró en Brasil, bueno mucho antes cuando se priorizaron otros asuntos a los deportivos a la hora de elegir rivales. Aún quedan futbolistas que quieren volver a pegar esos trozos e incluso están dispuestos a crear una nueva obra. Ganas y clase para ellos tienen.

Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.

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