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Una jornada Champions de la que sentirse orgulloso
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Rodrigo Errasti | 27-02-2014 | 00:01

Los partidos de ida de los octavos de final de la Champions se han saldado con seis victorias de los que fueron primeros de grupo en la fase inicial, un empate y un triunfo local, el de Olymnpiacos ante el Manchester United. Y es que el de Atenas es el ejemplo de que, más allá de esa dualidad aplastante Real Madrid-Barcelona que intenta destrozar el Atlético con el tirachinas de Simeone, existe mucho fútbol español del que sentirse orgulloso.

A uno le alegró ver que el gol que salvó el orgullo inglés en estos primeros partidos de octavos fue fabricado por Azpilicueta, que merece por fútbol una plaza en el grupo que irá a defender trono a Brasil, y remachado por Torres. El Niño, vilipendiado públicamente por la filtración de un off the record de su entrenador, respondió a las críticas como le gusta a un ‘9’: con un gol. Y rozó otro, pero Muslera puso una buena mano junto al poste. Los dos españoles fueron los mejores de un Chelsea que al menos fue capaz de marcar un gol.

Algo que no pudieron hacer ninguno de los dos clubes de Manchester. El City por el buen hacer del Barcelona, que asustó tanto a su rival que de inicio consiguió que pareciese más pequeño de lo que indica la categoría de sus futbolistas, entre ellos Negredo, Silva o Navas.

Su vecino United, que añoró la baja obligatoria de Mata, fue inferior a un Olympiacos que golpeó dos veces a un De Gea que fue el único que mantuvo un nivel competitivo a la altura de la categoría del escudo. El equipo de Michel, confeccionado por un secretario técnico español, le pegó un repaso a los diablos rojos. Roberto – espectacular toda la campaña-, Fuster o Marcano han demostrado que hay opciones de competir en la Champions aunque uno sea inferior en presupuesto.

Bien lo sabe el Atlético, que fue capaz de sacar un 0-1 histórico que con el paso de los días parece una renta inferior por el 3-0 de Pamplona. Ahora le llega el duelo más importante de todos los jugados hasta el momento. El partido a partido del Cholo cobra más sentido que nunca para los intereses rojiblancos. En el derbi se medirá a un Real Madrid que llega en su mejor momento al derbi liguero. Ancelotti ha dado con la tecla y su casa ya no tiene pliegues. Está siendo repasada para poder lucirla. En Alemania, cierto que ante un rival inferior, se pegó un festín gracias a la pegada de su tridente ofensivo que, lejos de generar una guerra de envidia o celos, se compenetra de lujo. El sacrificado es Jesé, un talento al que la ilusión de muchos no debería despistarle. Está en el buen camino, pero aún es más un sub21 que un internacional de la campeona del mundo.

El que en ese grupo tiene plaza asegurada es Casillas, al que tampoco le hace falta el apoyo desmesurado de una legión de aduladores cada vez que realiza una de esas paradas salvadoras tan casillescas que viene haciendo desde que debutara el siglo pasado en San Mamés. Y es que uno está algo escarmentado y prefiere huir de trincheras. Mejor hablar de fútbol. Hay mucho de lo que sentirse orgulloso, mejor no conceder mucha atención a lo que produce vergüenza. Ajena y propia.

Los partidos de ida de los octavos de final de la Champions se han saldado con seis victorias de los que fueron primeros de grupo en la fase inicial, un empate y un triunfo local, el de Olymnpiacos ante el Manchester United. Y es que el de Atenas es el ejemplo de que, más allá de esa dualidad aplastante Real Madrid-Barcelona que intenta destrozar el Atlético con el tirachinas de Simeone, existe mucho fútbol español del que sentirse orgulloso.

A uno le alegró ver que el gol que salvó el orgullo inglés en estos primeros partidos de octavos fue fabricado por Azpilicueta, que merece por fútbol una plaza en el grupo que irá a defender trono a Brasil, y remachado por Torres. El Niño, vilipendiado públicamente por la filtración de un off the record de su entrenador, respondió a las críticas como le gusta a un ‘9’: con un gol. Y rozó otro, pero Muslera puso una buena mano junto al poste. Los dos españoles fueron los mejores de un Chelsea que al menos fue capaz de marcar un gol.

Algo que no pudieron hacer ninguno de los dos clubes de Manchester. El City por el buen hacer del Barcelona, que asustó tanto a su rival que de inicio consiguió que pareciese más pequeño de lo que indica la categoría de sus futbolistas, entre ellos Negredo, Silva o Navas.

Su vecino United, que añoró la baja obligatoria de Mata, fue inferior a un Olympiacos que golpeó dos veces a un De Gea que fue el único que mantuvo un nivel competitivo a la altura de la categoría del escudo. El equipo de Michel, confeccionado por un secretario técnico español, le pegó un repaso a los diablos rojos. Roberto – espectacular toda la campaña-, Fuster o Marcano han demostrado que hay opciones de competir en la Champions aunque uno sea inferior en presupuesto.

Bien lo sabe el Atlético, que fue capaz de sacar un 0-1 histórico que con el paso de los días parece una renta inferior por el 3-0 de Pamplona. Ahora le llega el duelo más importante de todos los jugados hasta el momento. El partido a partido del Cholo cobra más sentido que nunca para los intereses rojiblancos. En el derbi se medirá a un Real Madrid que llega en su mejor momento al derbi liguero. Ancelotti ha dado con la tecla y su casa ya no tiene pliegues. Está siendo repasada para poder lucirla. En Alemania, cierto que ante un rival inferior, se pegó un festín gracias a la pegada de su tridente ofensivo que, lejos de generar una guerra de envidia o celos, se compenetra de lujo. El sacrificado es Jesé, un talento al que la ilusión de muchos no debería despistarle. Está en el buen camino, pero aún es más un sub21 que un internacional de la campeona del mundo.

El que en ese grupo tiene plaza asegurada es Casillas, al que tampoco le hace falta el apoyo desmesurado de una legión de aduladores cada vez que realiza una de esas paradas salvadoras tan casillescas que viene haciendo desde que debutara el siglo pasado en San Mamés. Y es que uno está algo escarmentado y prefiere huir de trincheras. Mejor hablar de fútbol. Hay mucho de lo que sentirse orgulloso, mejor no conceder mucha atención a lo que produce vergüenza. Ajena y propia.

Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.

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