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Trincheras, robos y gente lista
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Rodrigo Errasti | 18-02-2014 | 22:10

Uno intenta ser observador en situaciones en las que ve demasiada pasión a su alrededor. Y a veces saca unas conclusiones extrañas, de esas que te persiguen hasta la almohada. Esperaba con ganas el inicio del City-Barcelona, saber cómo funcionaría el equipo citizen en Europa; si Tata daría a titularidad a Fábregas y pondría a Mascherano en el banquillo viendo el rendimiento de partidos anteriores; si Yaya Touré estaría imperial para demostrar que se equivocaron en Can Barça con su venta, si Alexis sentaría a Pedro…. Esas cosas que le gustan a uno, relacionadas con el juego. Con el fútbol. 

El partido fue menos de lo esperado. El City pareció pequeño desde el planteamiento inicial de Pellegrini, que modificó su idea de juego quizá pensando en esa estadística que dice que no ha tumbado a los azulgranas. Tata, con su estilo, quiso ir a por el partido y tener la pelota. El Barça comenzó con un monólogo: toques y más toques antes un City plegado que buscaba recuperar y salir corriendo. A la contra buscó e inquietó con Negredo. Parecía que el Barça era demasiado paciente y que para romper el partido, debía aproximar a Cesc cerca de Kompany y, luego, de Lescott. Y que Messi se mostrase más, con Iniesta más cerca de Xavi. Seguro que Martino notó también esa falta de pegada pero estaba contento, más que un Pellegrini que no tenía el balón. Aunque al menos no perdía. Y con eso le valía.

Entonces llegó la acción que cambió el partido. Curiosamente se produjo tras una recuperación de Busquets. Pase en profundidad y Demichelis, ese hombre que salió corriendo del Calderón y ya estuvo poco afortunado hace unas semanas de pivote ante el Chelsea, trabó a Messi cuando encaraba a Hart. Penalti, gritó la redacción. Y gol. Y entonces comenzaron las trincheras, centrando todo el debate en la labor arbitral: ¡ROBO! Sinceramente, esa palabra me parece más apropiada para hablar de todas esas personas que cometen actos delictivos con dinero ajeno, o que hacen más regates que el mejor extremo para no pagar esos impuestos que usted y yo pagamos. Pero se ha convertido en una costumbre en cada partido: despreciar el triunfo rival y limitarlo al beneficio arbitral.

Así, los teóricos de la conspiración judeomasónica, esa supuestamente ideada por UEFA y expandida por el Hombre que Nunca Pierde, ya tenían argumento claro. Sinceramente, a mí, hasta no verlo repetido 15 veces en un monitor, con distintos ángulos, no me quedaba claro que parece que todo se produce fuera… aunque algunos en la redacción de Grada360 me hacían dudar si la acción terminaba dentro. La ignorancia es muy osada. Y hablar de la labor de otro sin un monitor a su lado me parece osado. Demasiado para mí. En la jugada del gol no concedido a Piqué -excepcional ante Negredo– los de las trincheras volvieron a retratarse con sus apreciaciones. Quieren ser gente lista, pero acaban siendo listillos. Me sorprendió que Pellegrini optara por esa vía tras la derrota. No le tenía por mal perdedor. 

Este 0-2, que marcó un Alves que insiste con celebrarlo con absurdos bailecitos, es quizá la victoria más destacada del Barcelona de Tata, que a muchos no ilusiona. Es cierto que ante un rival con diez pareció demasiado temeroso, pero su proyecto necesitaba un resultado así. No se parece al de Pep, pero ha logrado un resultado inmejorable. Y va a más. Hace un año, en este partido de ida de octavos, los azulgranas cayeron 2-0 en San Siro. En Manchester no ha sufrido y ha tenido el balón. Por tanto, con bilete para una final de Copa, medio para los cuartos de la Champions y colíder en la Liga Tata Martino -el hombre tranquilo que mejor debería insistir en las reflexiones sobre la táctica que meterse en otra trinchera y charco innecesario- merece más crédito del que recibe de muchos. Pero claro, estamos en los tiempos de las trincheras y de los robos…

A mí, como a mi amigo Gaby Ruiz, el tema ya me aburre. Nuestro Streamer prefiere centrarse en otras cosas. Y lo hace de lujo. Tipo listo.

PD: Si yo tuviese una trinchera que defender, que en ella esté siempre Víctor Valdés por favor. Guarda la posición como nadie. Y evita que nadie entre. Para ver esto no hace falta ser muy listo. Y con esto no quiero decir nada, que me conozco a los clásicos de otras trincheras…

Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.

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