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El sustituto de Bielsa saldrá de una delantera mágica
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Rodrigo Errasti | 10-03-2013 | 00:04

Marzo de 2006. Javier Aguirre, el primer técnico que ha llevado a Osasuna a una final de Copa del Rey, ha decidido marcharse del equipo rojillo  al final de la campaña más exitosa en la historia del club navarro. Pretende hacerlo con la clasificación para la Champions, algo que logra al quedar cuarto. Por entonces, el Athletic entonces por no descender con Javier Clemente al frente, meses después de que su presidente Fernando Lamikiz hubiese decidido que no seguía Ernesto Valverde en una de las decisiones más absurdas que se recuerdan. Había metido al equipo en la UEFA en su primera campaña, tras la marcha de Jupp Heynckes, y había ilusionado en la segunda aunque se quedó a puertas de la final de Copa, cedió su plaza en Europa acabando en Intertoto meses después de una eliminación inesperada ante el Austria de Viena. Los motivos realmente no fueron deportivos y las explicaciones se antojaron peregrinas. El fondo era que no había feeling entre ambos.

En aquel momento Patxi Izco busca con su director deportivo, Juanjo Lorenzo, un sustituto para arrancar a Osasuna europeo. El perfil es claro: alguien joven, con hambre, con conocimientos, que sea receptivo a subir gente de la cantera y asuma que los fichajes serán a coste cero. Esa política es la norma de la casa y base del éxito. Sale el nombre de Ernesto Valverde, pero Lorenzo propone a  Cuco Ziganda. Cuco encaja en el perfil y su favor juega que está en un filial en el que Nacho MonrealCésar Azpilicueta, entre otros, vienen pisando fuerte. Ziganda es finalmente el elegido y lleva al equipo a semifinales de la UEFA, tras caer cruelmente eliminado en Champions por el Hamburgo nada más arrancar el proyecto. Valverde acabó ese verano en el Espanyol y con el equipo perico alcanzó a esa citada final de UEFA ganada por el Sevilla, verdugo rojillo.

Valverde y Ziganda formaron una dupla atacante recordada en Bilbao y ahora se disputan el banquillo del Athletic

Tras ser destituido Ziganda, inconformista y siempre dispuesto a aprender, cogió las maletas y se fue a aprender inglés a Estados Unidos. Además, visitó varios equipos para conocer los métodos de varios entrenadores. Entre esas visitas incluyó una prolongada a Atenas, donde su amigo Txingurri estaba a punto de hacer doblete. Allí hablaron mucho, al igual que hacían en los años que pasaron juntos en Bilbao. Cuco llegó un año más tarde, en el 91 y se quedó hasta 1998 mientras que el fotógrafo se fue dos años antes al Mallorca. Brillaron, sobre todo a las órdenes de Heynckes. Ambos pasaron una 2009-10 complicada, ya que pese a que volvieron a la Liga en 2009 comenzaron el 2010 con destituciones en Xerez y Vila-Real. Josu Urrutia pensó en Valverde como baza electoral, pero Ernesto estaba triunfando en el Olympiacos. En ese verano Cuco volvió a Bilbao para enseñar a los más jóvenes, y lo está haciendo de lujo en el Bilbao Athletic. Era la opción B por si el nuevo proyecto de Marcelo Bielsa no funcionaba. Funcionó y bien que lo hizo pero a final de campaña hubo dudas de que el argentino quisiera seguir tras estar deteriorada su relación con la plantilla. Urrutia, el hombre que estaba a 30 metros de esta dupla atacante, tenía claro el sustituto: Txingurri

Todo parecía hecho pero Marcelo quiso seguir. Pese a todo el alboroto del verano, siguió en el cargo. Urrutia pidió calma a su excompañero, pero el Valencia entró en problemas y le pidió ayuda. Allí que fue, a poner lógica y calma en un club al borde un ataque de nervios. Ahora en Bilbao, tras una campaña convulsa todo el mundo sabe que el argentino se irá y habrá un nuevo técnico. Bielsa dejó claro que siente “admiración y respeto por los perfiles que definen” a Ernesto Valverde. “Es un entrenador para observar y poder rescatar aspectos que todo entrenador desearía contar. Me fijo mucho más en los recursos de los entrenadores a los que admiro que los resultados que obtienen”’. Estoy de acuerdo con Bielsa en Txingurri. Mezcla apuesta por “momentos de serenidad en la conducción” y rentabiliza las cualidades de sus futbolistas a través de la armonía con la que comanda sus equipos. La decisión está al caer. Urrutia tiene que decidir a qué delantero le da la bola.

Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.

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