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A las 6 en casa
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Andrés Fernández | 16-12-2016 | 15:57

Algunas veces se les ocurren ideas que están bien, eso de a las 6 en casa me parece de perlas, con la de veces que he dejado a mi santa esposa plantada en la puerta de casa con las bolsas para ir al Carrefour tras una llamada del periódico indicándome, con una cortesía pasmosa, una delicadeza de frases bien estructuradas y un tono de lo más sugerente, eso de…

-”¡Hay un atasco del carajo en la autovía de Torrelavega. Ve cagando leches y hazme unas fotos, que no tengo nada para primera!”

-”Pero…, es de noche. Y si es un atasco, ¿cómo llego? Se supone que está todo colapsado… ¡Ay Dios mío, mi santa esposa, que la dejo pinada en la puerta otra vez y de esta se me divorcia!”.

Los que funcionamos sin horario establecido, ¿cómo nos lo vamos a montar? ¿Le digo al político de turno que espabile en el pleno del Ayuntamiento que a las 6 chapo? No lo veo muy claro.

Siempre habrá trabajos en los que se puedan remendar horarios y zurcir conciliaciones, y también en los que ni sabes cuándo empiezas y mucho menos cuándo terminas. Por suerte o por desgracia, el de fotógrafo de prensa es uno de esos, uno de esos en los que dejas a la mujer plantada como un ficus, a los hijos esperando sentados en la acera a la salida del entrenamiento de fútbol, y a los suegros murmurando entre dientes postizos: “Ya te decía yo que la chiquilla es tonta, que Manolín el hijo del tendero era mejor partido. Que eso de hacer fotos desde andamios, subir montes con incendios, meterse en cuevas y esas chorradas no son serias. Hoy tampoco vienen a comer con los nietos, dice que el marido está subido en un globo por no sé dónde”.

Conciliación, bonita palabra. Para un fotógrafo. conciliación significa que el flash y la cámara conectan de puñetera madre y que la foto no te sale quemada o negra como los atributos sexuales de un burro. Conciliación es llegar al periódico y que te digan que has hecho un buen trabajo mientras llovía como en la época de Noé y tú sin poder taparte. Conciliación es ir a cubrir un partido del Racing en Segunda B a esos pueblos de Dios, con cuatro señores mayores, uno en cada córner, con un mechero iluminando el campo a las 6 de la tarde en invierno (coño, a las 6 tendría que estar en casa con mi señora preparando las bolsas para ir al Carrefour), y que las fotos sean publicables, no digo buenas, solo publicables.

Por cierto, llegan las navidades, y hay que cubrir los actos propios de estas fechas, las jaranas y despelotes de alegría incontrolada porque llega un nuevo año. Que yo no sé que gracia tiene eso de un año nuevo si todos son iguales: en invierno Reinosa nevado, en primavera Semana Santa, en verano playas hasta las trancas de carne a la brasa, en otoño lluvias y hojas de colorines. “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, como diría el conejo Bugs Bunny comiéndose una zanahoria. Pero… me encanta mi trabajo, a todo te acostumbras y los que te rodean acaban acostumbrándose también a esperar en la puerta de casa con las bolsas del …

 

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