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CON CARNÉ DE MANIPULADOR

2014 marzo 19
por andres fernandez

 

 

Los que trabajamos y vivimos de un medio de comunicación, lo primero que aprendemos es a ser honestos con uno mismo y, por consiguiente con los lectores, que al fin y al cabo son los que permiten que todos los días nos podamos sentar a la mesa a comer un proletario plato de alubias o una ensalada de lechuga si se va acercando la hora de lucir tipo en El Sardinero.

A estas alturas, más del noventa y cinco por ciento de Cantabria ha leído, oído, visto o disfrutado con nuestro Racing, y digo nuestro no porque esté en la junta de accionistas, ni porque vaya a disfrutarle todos los domingos, ni tan siquiera por no tener apetito y dejar la cena a un lado la noche que pierde, en mi caso no soy forofo, ni dejo de cenar, incluso no me conozco los nombres de todos los jugadores del equipo. Aun así llevo más de treinta años pisando el mismo césped que pisan ellos en cada partido trabajando, fotografiando su sangre, sudor y lágrimas, quizás por eso le siento mío y por ser el equipo de mi tierra, con eso me vale.

Llevamos un tiempo viendo publicados dos equipos diferentes según el medio de comunicación que democráticamente elijamos para mantener viva nuestra esperanza del tan querido ascenso a segunda división. Estas últimas semanas me estoy quedando a cuadros. Los lunes miro un periódico y veo el Racing en su estado puro, tal cual, sin manipular, con sus aficionados gritando, su entrenador dando órdenes, sus jugadores celebrando la victoria o cabizbajos tras un mal partido, pero con honestidad, con las camisetas sin cercenar, sin borrar, sin manipular.

Pillo otro de los medios regionales y se me cae el alma al suelo. Éste no es mi equipo, no el que vi el domingo partiéndose el alma tras un balón y ganando 3-5 a un equipo asturiano que tiene cerca de su estadio la estatua de uno de los tipos más cojonudos que he conocido en muchísimos años, nuestro Manolo Preciado. ¿Se cambian de camiseta para las fotos? Opino que esto ya no es que roce lo ridículo, es que me parece una manipulación descarada e insultante.

Si un medio de comunicación del que yo me nutriese todas las mañanas junto a un café con leche y un pincho de tortilla insultase mi inteligencia de esa manera, dejaría de creer en él, pondría en manos de mis abogados los papeles del divorcio alegando malos tratos psicológicos, engaño, ocultación de la vedad, manipulación visual, que me están llamando tontolculo a la cara y encima les pago, con lo que cuesta ganar un “eurelio”. Pertenezco a la Asociación de la Prensa, y por lo tanto tengo el carné que me acredita como periodista, no sé si también haría falta el de manipulador o el de “tapaletras becario”.

No voy a mencionar el medio, su publicidad que se la hagan ellos que se la están ganando a pulso, pero en Cantabria somos sota, caballo y rey, nos conocemos todos y me da pena, pena que todavía haya personas a las que se engaña por el morro, se les insulta y se echa por tierra la honestidad que siempre se le supone a una profesión que cada día está más chunga.

Medios de comunicación y agencias internacionales han despedido fotógrafos por manipular imágenes, se han retirado premios internacionales de fotoperiodismo otorgados en su momento a fotografías que luego se han demostrado trucadas, no está el horno para bollos, debemos trabajar para que los lectores confíen en nosotros.

Mi sueño siempre fue trabajar en prensa de fotógrafo, pisar charcos y vivir entre empujones con los compañeros, hacer la mejor toma y publicarla en portada, hoy algunas portadas de Cantabria no son honestas y dan asco.

 

Cola cao en vena

2013 noviembre 6
por andres fernandez

Unos hacen de su oficio una manera de llevar las alubias a casa, otros por el contrario van más lejos.
Cuando se levantan de la cama y apuntan sus pies a las zapatillas, sus ojos analizan si utilizar un 28 o un 17 milímetros para incluir en el campo de la imagen los calcetines sudados del día anterior o descartarlos para no empezar la mañana con una visión desagradable de la vida.
La ducha, foto vertical, desayuno, horizontal con profundidad de campo y colores sabor mermelada y marrón del cola cao, y así sucesivamente.
Unos podrían haber sido cajeros en cualquier gran superficie y su vida no hubiese cambiado para nada. Seguirían con sus costumbres y rutina, gimnasio, tapeo, el ir y venir de gestiones en bancos y las propias del jefe de escalera, acercamientos a acontecimientos sociales con las manos en los bolsillos, en fin, lo cotidiano en el ser humano digamos normal.
El fotógrafo se enchufa en vena el cola cao, mientras le da vueltas en la cabeza a la foto que tiene en media hora, divagando sobre la luz que tendrá, los elementos que se puede encontrar para ambientar la imagen, ( moja la tostada con mermelada de albaricoque en el bol) las facilidades o no del propio sujeto a inmortalizar, y si encontrará aparcamiento cerca del lugar en el que se va a desarrollar el trabajo. Mientras tanto ya está toda la parafernalia del desayuno en el fregadero para salir pitando al curro.
La visión humana, según dicen, es la equivalente a un objetivo de 45 mm aproximadamente, no lo se, quizá tengan razón, tenemos visión periférica y todas esas cosillas, pero el del cola cao en vena lo ve todo en 35 mm.
Hay veces que se antoja un suplicio esa forma de mirar la vida, sobre todo cuando has visto la foto y no te dio tiempo a hacerla. Una imagen perdida es una imagen, en la mayoría de los casos irrecuperable. Si eres de los cajeros te la soplará olímpicamente, a fin de cuentas si no era una foto encargada o nadie te ha visto por los alrededores has salvado el trasero.
Miran el reloj para animar a las agujas a correr un poco más y dar por terminada la jornada laboral,
los del cola cao en vena tienen el reloj para intentar llegar a la hora a la siguiente foto tras el retraso en la comparecencia del político de turno en la anterior. Hay muchas formas de mirar la vida, pero si tu la ves en 35 milímetros…estas pillado.

Se nos va el santo al cielo

2013 enero 17
por andres fernandez

Estamos acostumbrados a mostrar nuestro trabajo en los medios de comunicación, el pulso de la ciudad donde realizamos la cobertura gráfica que garantice a los lectores una información veraz de lo sucedido ayer y de lo que puede ocurrir mañana, pero el asunto se queda cojo, me explico. Mostramos un resultado, pero no el proceso, hay gente interesada en ese proceso, en el como y el porque de ese enfoque, de ese encuadre, del objetivo utilizado o de la luz empleada. La experiencia me dice que las charlas, coloquios, mesas redondas o el formato que se quiera emplear es más didáctico si se produce de una manera amena y distendida.

La idea surgida en la edición de este año del Seminario fotográfico Polientes Foto me ha parecido genial, tras pasar los alumnos varios días trabajando al lado de grandes profesionales de la imagen, con focos, modelos, explicaciones al detalle y todo lujo de experiencias, se sientan en un aula delante de un editor y siete informadores gráficos, y escuchan que la mayoría de las veces se enfrentan a mil y una dificultades a la hora de realizar su trabajo, el del día a día. A mi no me hagas fotos, ponte mas lejos, esto no lo quiero hacer, así no me pongo ni borracho, solo dispongo de dos minutos, o cualquier otra frasecita del pelo de “ mete una foto mía de archivo que tenéis muchas”.

¡Joe que rabia! Unos cuentan con modelos profesionales y otros con manifestantes que se descojonan al grito de “no hay pan para tanto chorizo”.

Durante la charla de ayer, podría mentir y decir que los alumnos miraban embobados las imágenes que se proyectaban a nuestra espalda pero sería ridículo, la escasa luz de la sala y los pocos focos encendidos enchufándonos a la cara a los ponentes impedía ver mas allá de la primera fila, y los allí sentados eran colegas y ante eso no hay miedo, nos conocen muy bien y hay pocas cosas que les impresionen de nuestro trabajo.

Preguntas hicieron pocas, nos extendimos en la presentación más de lo pactado y se fue el tiempo en hablar del “yo” y el “mi”, por eso pido disculpas a todos, pero cuando nos dan cancha no tenemos freno, amamos tanto nuestro trabajo que perdemos la noción del tiempo hablando de ello.

Alguien preguntó al final si alguna vez habíamos pensado en abandonar esta profesión, mi respuesta interior fue ¡jamás! Si un reportero gráfico aguanta diez o quince años mirando la vida en 35 mm. ya está pillado, tiene dentro ese gusanillo que le irá comiendo su vida privada para convertirla en imágenes públicas.

Felices Fiestas o algo así

2013 enero 4
por andres fernandez

 

 

No está el horno para bollos, pero las calles se llenan de un gentío dispuesto a tirar la casa por la ventana en estas fiestas, no lo entiendo. Quizás pueda más el espíritu navideño que las hipotecas y la cesta de la compra. Tengo una amiga que es todo un cascabel en estas fechas, adornos navideños, postales de felicitación, una sonrisa permanente en la cara y eso levanta la moral. Las caras de los niños durante la cabalgata de los Reyes Magos son lo más bonito del evento, ni Reyes ni leches. Son épocas de consumismo desmesurado que luego pasan factura a lo largo del año. Y eso los que tengan la suerte de poder consumir.

Me dicen que no se puede ahorrar en sonrisas para niños y lo entiendo, pero si se puede hacer en muchos sueldos de políticos. Para mí estas fechas no son alegres, llegaron tarde con la brocha para impregnarme de ese espíritu de algarabía y jolgorio de desenfreno consumista y de colesterol galopante. No censuro a quien lo haga pero conmigo que no cuenten.

Las calles se llenan de colorido, figuras recortadas con luces de led y alegorías de países fríos del Norte, donde el medio de transporte dejó de ser el trineo hace mucho tiempo. Hoy rugen las motos de nieve asustando renos y el traje rojo solo se lo ponen para dormir, y no todos. Los Reyes se devalúan, van perdiendo credibilidad con asuntos familiares poco claros y con el compañero negro temblando por si coge un catarro se pone malo y no le atienden en el hospital.

En cuanto a fotos, si, salen muy chulas, casi vale todo, lanzas la cámara al aire y al caer ya tienes cuatro buenas fotos ¿y?.

No todo en la vida es imagen, las fotos más bonitas son las que vemos con los ojos y guardamos en nuestro cerebro, y digo cerebro no corazón, eso es solo un musculo que bombea sangre hasta que vengan a ejecutar la hipoteca y se olvide de latir.

Joder que triste me ha salido esto, pero no pasa nada, lo compenso con la foto de una niña entregándole su chupete a Melchor, o Gaspar, ¡yo que se¡ como me voy a acordar de quienes son si solo curran un día al año.

No sonría por favor.

2012 octubre 10
por andres fernandez

Nos estamos acostumbrando, y es malo, a tener dos, tres o cuatro manifestaciones cada semana, y lo que mas me joroba es la actitud de los manifestantes, aclaro este concepto.

Se me antoja irreal que ante una situación desesperante, de indefensión permanente ante la clase política y empresarial, aparezcan sonrientes en las fotografías gritando con las palmas de las manos al cielo – ¡estas son…nuestras armas!- o cualquier otro eslogan preestablecido y acoplado mas o menos con habilidad lingüística a cada situación laboral.

Recuerdo una frase más vieja que la Narda que decía, “sonría por favor”, pues no, no sonría por favor señor manifestante que me joroba la fotografía, ¿como puedo presentarme en la redacción de mi periódico con imágenes de la manifestación, del conflicto laboral, del expediente de regulación de empleo, con gente sonriendo?. Todavía tenemos grabado en el coco lo de ver una cámara que nos enfoca y poner sonrisa Profidén. Seamos serios. Ni los beneficia a ellos ni a nosotros. Tampoco pretendo que las manifestaciones se recrudezcan y se salgan de madre, que haya disturbios, cargas policiales y sangre para que me solucionen la foto, ni mucho menos, cuanto más pacíficas mejor, y cuanto menos manifestaciones también mejor, eso sería un importante baremo de la estabilidad laboral en general.

Hace unos veinte años con motivo de las protestas ganaderas,  los sindicatos del gremio dieron orden de cortar carreteras por todo Cantabria cruzando tractores o de la manera que fuese, querían colapsar la región. A la salida de El Astillero se habían congregado un numeroso grupo de indecisos ganaderos observando a los agentes de la Guardia Civil maqueados con todos los accesorios propios de prevención-intimidación de que disponían es ese momento, véase casco, escudo, fusil lanza pelotas y botes de humo, porras etc. como si un desfile de Jean Paul Gautier se tratase.

A medida que pasaban las horas se cerraban carreteras, todas menos la de El Astillero. Llegaron los dirigentes sindicales, uno se subió a un tractor, lo arrancó y trató de mover ese Jhon Deere. La respuesta de los agentes del orden no se hizo esperar, se había abierto la caja de las leches. El teniente agarra al conductor y lo baja a tierra blandiendo su porra. Los ganaderos comienzan a lanzar piedras y demás objetos contundentes, la carretera estaba en obras, campo abonado para aprovisionarse de munición barata y pesada, los agentes comienzan a soltar el remo a diestro y siniestro, un compañero gráfico se parapetó detrás de una señal de Stop, alegoría irónica de lo que estaba sucediendo, yo me tiré al suelo disparando como loco mis dos cámaras, con el deseo de que siendo pequeño y en el suelo tendría mas oportunidades de salir indemne de aquella situación que nos había estallado ante los morros

Apenas duró tres minutos, tres minutos que se hicieron horas. Volaban piedras y pelotas de goma, se oían gritos y lamentos y el compañero y yo en medio de todo el fregao. La gente estaba crispada, rostros desencajados y cuerpos golpeados. Hubo detenidos, contusionados, así es la vida. Nosotros salimos bien de aquello, con el corazón a mil pero sin un rasguño y magnificas fotografías, habíamos triunfado

Yo no quiero que eso suceda hoy, aunque no me arregle la foto de primera, pero no sonría por favor.

 

 

De burdeles y desenfoques

2012 abril 13
por andres fernandez

He visto recientemente por televisión, un reportaje sobre el diario estadounidense The New York Times, que decía que España se había convertido en el burdel de Europa. Para abundar en el asunto los reporteros de tv pararon a un coche en la zona caliente y les preguntaron a los ocupantes la forma de pasar un fin de semana divertido, su respuesta fué que por 30 euracos se podían zumbar a una colombiana, rumana, brasileña, ucraniana, asiatica, congoleña e incluso a alguna española.

El turismo sexual y de borrachera de los ingleses y alemanes no es nuevo, parece ser que ahora el resto de la Comunidad Económica Europea ha tomado ese mal ejemplo y al olor del dinero barato de la crisis se han animado a “invertir en España”.

No entiendo este divertimento, practicar sexo con alguien a quien le están esclavizando, amenazando de muerte, con constantes palizas y demás brutalidades no entra en mi cabeza.

España es el burdel de Europa, la frasecita me está rebotando en la cabeza desde hace días, pretendía escribir algo sobre fotografía, de hecho este es un blog sobre ello, pero no conseguía centrar el coco.

Tendría que hablar de iluminación, objetivos, luces y sombras, enfoque, velocidad o sensibilidad, pero estoy en blanco, sólo pienso en estos iluminados cuyo único objetivo es venir a España a emborracharse, sin importarles las luces del día o las sombras de la noche, hasta perder el enfoque y zumbarse a todo lo que se menea a la velocidad de la luz, pero seamos sensibles, dejémosles que un par de veces al año vengan a España a estar con sus madres.

 

Fantasmas

2012 marzo 14
por andres fernandez

 

Es imposible abstraerse a la necesidad de sacar la cámara fotográfica y plasmar estos días de niebla en Santander, luego miramos los resultados en el ordenador y nos cagamos en sus muelas. Fotos empastadas, carentes de definición, de colorido, de textura, posiblemente unos churros de la leche.

Un detalle importante a tener en cuenta es la utilización de teleobjetivos, lo vemos todo muy bonito pero los resultados no suelen ser los esperados, sobre todo a la hora de publicarlo en prensa. Las tramas utilizadas en la impresión no suelen ser tan pequeñas como las que se usan en revistas, ni la calidad del papel, eso acentúa el “empastamiento” de la imagen.

Si utilizamos un objetivo corto, angular, nos aseguramos los elementos mas cercanos a la toma con definición y algo de tono, dejando que la vista se valla perdiendo en el horizonte y juntándose con la niebla, dando lugar a imágenes fantasmales de personas casi flotando en la lejanía, ( lo cierto es que ese tipo de personas las vemos igual con niebla o sin ella, fantasmas los hay a todas horas).

Los fenómenos atmosféricos me encantan, lluvias torrenciales, temporales de mar, de viento, nieblas, nieve e incluso altas temperaturas. Cada situación tiene sus truquillos y a fuerza de años de experiencia te vas haciendo con ellos.

Hablando de fantasmas, hace años recibí una llamada en el móvil de un famoso escritor, me decía que había llegado a su poder una fotografía tomada por mi en la playa de El Camello, en ella se veía una figura “humanoide” en lo alto de una isla que está situada en la misma playa. Tras el secretismo y las pausas alargadas con las que me hablaba me desveló la situación. Un amigo se la había mandado, indicándole que el “humanoide” de lo alto de la isla podría no ser de este mundo, yo no salía de mi asombro, había fotografiado un extraterrestre y me había quedado tan pancho.

Tras quedar en que le llamaría en cuanto recuperase la foto de mi archivo, me dirigí a casa excitado, con los pelos como escarpias, ( los de los brazos mayormente, en la cabeza poco queda).  Localicé la imagen y mi gozo en un pozo, el extraterrestre no era otro que la escultura de Neptuno, obra de Ramón Muriedas, que al utilizar un teleobjetivo grande y tener el foco en el fondo de la imagen, justo en la península de la Magdalena, estaba desenfocado y en un primer termino, con lo cual parecía “flotar” en la isla. Juan José Benítez se quedó sin su extraterrestre, sin su libro y yo con cara de gilipollas al ver la foto. Me encantan los fantasmas.

Dinosaurios

2011 octubre 19
por andres fernandez

 

Los dinosaurios se extinguieron, no pudieron desplegar el paraguas ante la caída de un enorme meteorito, ( esa es la versión que mas me apetece poner aquí) ellos carecían del dedo prensil que distingue a los humanos de otras especies menos evolucionadas y terminaron sucumbiendo, si no queremos seguir siendo unos dinosaurios con ropa de Armani tenemos que cambiar.

El lector de diarios y los propios medios están adquiriendo el papel de Tyranosaurus Rex, se están transformando en una especie en extinción. Cada día hay menos personas que adquieren el compromiso de realizar el esfuerzo de gastarse un euraco y pico y para mas inri forzar la vista y leer papel impreso. Nos dejamos llevar por la comodidad de poner la oreja ante las emisoras de radio, los ojos y el 45% de nuestra atención frente a la tv, mientras tenemos en nuestras manos el Iphone, la tablet, el pc o el ultimo calendario de Pirelli, en este ultimo caso posiblemente solo una mano y el 0% de atención en cualquier otra cosa.

Los diarios tienen que apostar por el desarrollo de las noticias, en cuanto a la inmediatez la batalla está perdida, ganan por goleada las ya no tan nuevas tecnologías , diarios digitales, páginas web, las redes sociales Twitter, Facebook etc. donde un montón de blogueros invierten esfuerzo, dedos y ojos en repartir a diestro y siniestro oleadas de información sucinta y concreta, real o ficticia y hacen obsoleto un manojo de papel que al día siguiente de la noticia, cuando ya sabes el nombre del político imputado, del accidentado en la S-20 o del 5-0 del Barcelona, lo ves en los kioscos y te preguntas ¿ merece la pena gastarse un euraco y pico, el esfuerzo de achinar los ojos para ver las lineas y la fatiga de juntar las letras en nuestro cerebro para formar frases?.

Los dinosaurios se extinguieron por no tener un dedo prensil y no poder abrir el paraguas ante lo que les caía del cielo, nosotros tenemos ese dedo, no seamos dinosaurios.

 

 

Gafas nuevas

2011 agosto 17
por andres fernandez

 

Las reglas se hicieron para romperlas. Esa frase la llevamos escuchando desde los tiempos de Maricastaña. No es que me tenga por transgresor pero siempre me gustó “tocar un poco las pelotas” a todo lo establecido, en materia fotográfica también se puede hacer, es mas, se debe hacer.

Hoy en día la fotografía que vemos en los museos, exposiciones y revistas suele ser de ese tipo, de la que casi no entendemos, pero no por ello debemos dejarla a un lado. A todos nos ha salido una imagen movida, subexpuesta o desenfocada, la diferencia es que unos la borran y otros la sacan partido diciendo que es arte, que lo será, no lo pongo en duda, solo que yo…suelo ser de los que la borran.

Me gusta entender las cosas, y pongo empeño en ello, solo pido que me lo expliquen, y cuando la explicación es tan peregrina que necesita de movimientos de brazos, manos crispadas y encorvamiento de columna vertebral….malo.

Las reglas en fotografía son mínimas, exposición, enfoque, encuadre y poco más, teniendo en cuenta que cada individuo interpreta a su libre albedrío todo esto y que las cámaras digitales hacen maravillas en manos de simios, mucho mas en manos de humanos, erguidos por completo y sin pieles de mamut lanudo cubriendo sus cuerpos, cambiadas éstas por ropas de Armani o del Zara mismamente

La interpretación de las reglas en general es algo a lo que debemos aferrarnos, eso si, sin descuidar las de educación y el respeto a todo el mundo, incluso a los que pensamos que una fotografía desenfocada es eso, la realidad vista a través de unos ojos que necesitarían gafas

Por cierto, he cambiado de gafas este verano, pero sigo enfocando lo mismo.

 

 

Me estoy metiendo en un charco

2011 junio 29
por andres fernandez

 

En la época que nos está tocando vivir, donde cada cual se busca las alubias como puede, el intrusismo laboral está a la orden del día, se puede llegar a entender pero no a admitir. Las jornadas políticas que estamos sufriendo, digo bien, sufriendo, llegan a convocar un número creciente de personas humanas, con dedo prensil gracias a la evolución de las especies, no por otra cosa, que más que trabajar incordian a la hora de realizar una labor profesional tan encomiable como es la de redactor gráfico. Personas humanas que ante los nervios propios del donde me coloco, del que objetivo uso, o del me están jodiendo la foto, solo saben pulular delante de los demás “compañeros” de los medios. Creo que me estoy metiendo en un charco. Todos hemos escuchado la frase de…-me pongo delante pero me agacho-, y justo en el momento crucial de la foto ves un flash en el campo de visión de tu encuadre, un objetivo asomando por un lado, notas un movimiento en tus codos o un desplazamiento propio de un torneo de rugby. Eramos pocos y parió la abuela, la proliferación de páginas web, de revistas de limitada perdurabilidad en el tiempo y presupuesto aun más escaso, gabinetes de prensa acostumbrados a trabajar solos, acompañando al político de turno al monte donde Cristo dio las tres voces o a la carretera comarcal de Villa Tomando por el culo, donde no llegan los medios de comunicación tradicionales por el escaso aporte informativo del asunto, mas el revoloteo de polillas en busca de una luz que sea su tabla de salvación a base del peloteo ( al rededor de la clase política esto lo peta ), todo ello junto hace que el trabajar dignamente y de una manera “sosegada” sea una moneda de limitada circulación en estos días. Nunca he sido de discusiones, de peleas por sitio o de incordiar por incordiar, se nota cuando coincides con profesionales cualificados, con compañeros bregados en prensa e incluso con amigos, eso es otra historia. Tampoco somos demasiados los medios que día a día estamos dejando un poco de historia impresa en papel, en imágenes para tv o en cualquier otro formato al uso. El agua me llega a las rodillas. Nadie queremos perdernos la foto, solo debemos tener en cuenta que “la foto” solo es una, y un día la tienes tú y otro día la tengo yo, pero hoy estaremos juntos cubriendo una noticia, mañana también y posiblemente el mes que viene, pero la profesionalidad hay que tenerla todos los días y si lo que quieres son problemas, conmigo no cuentes, yo solo vengo a trabajar lo mejor posible y a tratar de entregar en mi periódico unas imágenes que informen al ciudadano, que sean veraces y jamás distorsionen la realidad, la diferencia entre tú y yo que la dicten los lectores.