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A las 6 en casa
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Andrés Fernández | 16-12-2016 | 15:57| 0

Algunas veces se les ocurren ideas que están bien, eso de a las 6 en casa me parece de perlas, con la de veces que he dejado a mi santa esposa plantada en la puerta de casa con las bolsas para ir al Carrefour tras una llamada del periódico indicándome, con una cortesía pasmosa, una delicadeza de frases bien estructuradas y un tono de lo más sugerente, eso de…

-”¡Hay un atasco del carajo en la autovía de Torrelavega. Ve cagando leches y hazme unas fotos, que no tengo nada para primera!”

-”Pero…, es de noche. Y si es un atasco, ¿cómo llego? Se supone que está todo colapsado… ¡Ay Dios mío, mi santa esposa, que la dejo pinada en la puerta otra vez y de esta se me divorcia!”.

Los que funcionamos sin horario establecido, ¿cómo nos lo vamos a montar? ¿Le digo al político de turno que espabile en el pleno del Ayuntamiento que a las 6 chapo? No lo veo muy claro.

Siempre habrá trabajos en los que se puedan remendar horarios y zurcir conciliaciones, y también en los que ni sabes cuándo empiezas y mucho menos cuándo terminas. Por suerte o por desgracia, el de fotógrafo de prensa es uno de esos, uno de esos en los que dejas a la mujer plantada como un ficus, a los hijos esperando sentados en la acera a la salida del entrenamiento de fútbol, y a los suegros murmurando entre dientes postizos: “Ya te decía yo que la chiquilla es tonta, que Manolín el hijo del tendero era mejor partido. Que eso de hacer fotos desde andamios, subir montes con incendios, meterse en cuevas y esas chorradas no son serias. Hoy tampoco vienen a comer con los nietos, dice que el marido está subido en un globo por no sé dónde”.

Conciliación, bonita palabra. Para un fotógrafo. conciliación significa que el flash y la cámara conectan de puñetera madre y que la foto no te sale quemada o negra como los atributos sexuales de un burro. Conciliación es llegar al periódico y que te digan que has hecho un buen trabajo mientras llovía como en la época de Noé y tú sin poder taparte. Conciliación es ir a cubrir un partido del Racing en Segunda B a esos pueblos de Dios, con cuatro señores mayores, uno en cada córner, con un mechero iluminando el campo a las 6 de la tarde en invierno (coño, a las 6 tendría que estar en casa con mi señora preparando las bolsas para ir al Carrefour), y que las fotos sean publicables, no digo buenas, solo publicables.

Por cierto, llegan las navidades, y hay que cubrir los actos propios de estas fechas, las jaranas y despelotes de alegría incontrolada porque llega un nuevo año. Que yo no sé que gracia tiene eso de un año nuevo si todos son iguales: en invierno Reinosa nevado, en primavera Semana Santa, en verano playas hasta las trancas de carne a la brasa, en otoño lluvias y hojas de colorines. “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, como diría el conejo Bugs Bunny comiéndose una zanahoria. Pero… me encanta mi trabajo, a todo te acostumbras y los que te rodean acaban acostumbrándose también a esperar en la puerta de casa con las bolsas del …

 

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Pasen y vean
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Andrés Fernández | 04-12-2015 | 16:21| 0

Damas y caballeros, niñas y niños, comienza el espectáculo. En la pista la clase política, en estos momentos el malabarista lanza al aire unas propuestas, que de llevarse a cabo terminarían de un plumazo con el paro nacional. Se le cae un bolo, un uyyyyyy resuena bajo la carpa, se escuchan comentarios del estilo de… ¡ No tienen el bagaje necesario para gobernar este circo ¡ El artista se recompone, pilla el bolo y lo lanza de nuevo al aire, confía en que con las pocas luces que le rodean no se note la chapuza. Los artistas más antiguos sonríen, agazapados tras las cortinas fabulan con seguir repitiendo su número cuatro años más, con perpetrar su do re mi enfundados en Armani y poniendo ¡dientes dientes¡ a su paso por la vida calculando al milímetro la cuenta corriente y la pensión vitalicia que ya tienen ganada. Tú dame hueco, que habiendo hueco yo ya…

Aparece el carablanca, el listo, nos regala unos globos con forma de subvenciones a los parados de larga duración, a las familias desfavorecidas por una crisis que se empeñan en decir que ya pasó a la historia y a los hospitales y universidades, hoy con menos cerebros que ayer, los cerebros también comen y han tenido que ir donde se les valora y ayuda. Suenan los acordes de un saxo y hace su entrada el payaso colorido, resuena una carcajada general entre el público al tropezar con sus enormes zapatos y caerse de bruces contra un juez al que no le hace ninguna gracia descubrir un montón de cuentas en paraísos fiscales, me parto y me troncho.

Se les termina el número, todo llega y todo pasa, dan entrada al nuevo artista. Entre el público está el vocero anunciando palomitas y latas de refresco a precios de caviar y Moet Chandon sólo asumibles por una clase con asientos en primera fila. El artista comienza su número de lanzador de cuchillos pidiendo voluntarios entre los asistentes, lo suelen hacer cada cuatro años me comenta un señor mayor al que convencieron sus nietos para ir a este circo. Yo esta vez no salgo, me dice, hablé con mi yerno y le dije que si salía es para el número del funambulista, con mi pensión se me da bien hacer equilibrios.

Miro la pista y me digo que estos números ya los conozco, que este espectáculo es siempre el mismo, que los artistas pueden cambiar pero que las ideas están roñosas y las nuevas todavía sin pulir para alcanzar un brillo que deslumbre a los niños de la grada.

Tenemos quince días de espectáculos diarios, de reportajes gráficos a cada cual más ingenioso, de mítines a los que asisten sólo los suyos, será como esas terapias de autoestima que se imparten en las grandes empresas para afianzar lazos entre el personal, pues esto lo mismo. Voy a convencer a los que están ya convencidos de que voten al partido que siempre han votado. Todo serán facilidades, ¡dientes, dientes¡ hazme la foto que estamos en campaña, mañana cuando no me interese ya te pondré todas las zancadillas que pueda.

Pasen y vean, comienza el espectáculo.

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Y MENOS EN PELOTAS
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Andrés Fernández | 01-09-2015 | 11:27| 0

 

Hemos sobrevivido al verano, a las fiestas populares, las marmitas, los cuerpos torrados y con un mínimo de tela, tumbados sobre la arena del Sardinero, los atascos, las terrazas, hoteles con el cartel de lleno, sólo quedan los retazos agónicos del quiero y no puedo de conservar el tono moreno en una piel que cada verano es mas vieja.No somos nada y menos en pelotas

Con las portadas de los periódicos se hace lo que se puede, al carecer de noticias políticas y deportivas se tira de lo que hay, del tema refrescante, curioso, visual. Para el fin de semana se hace acopio de reportajes y asuntos curiosos para mantener al lector enganchado a una publicación que agoniza como el verano.

Los periódicos se mueren, llevan muriendo varios años, pero ahí están, cada día en el kiosco y últimamente en las tabletas, teléfonos y ordenadores de todo el mundo. Quizá no mueran, quizá solamente se transformen como la misma sociedad en que vivimos.

Hemos sobrevivido al verano, se empieza a normalizar la vida política con el tú mas y lo de la herencia recibida como telón de fondo, a algunos nos da la risa que siempre sea más de lo mismo, como el futbol en Septiembre, o los toros en Julio, el 25 Navidad y el 1 Todos los Santos. La vida es un ciclo que se repite, repite, repite…y las noticias también. Tenemos los encierros de Ampuero a la vuelta de la esquina, este año van 12 fallecidos por asta de toro en diferentes festejos y supongo que la localidad pejina se ponga a rebosar de curiosos esperando hacerse con el vídeo viral que les catapulte a la efímera fama del Youtube. No somos nada y menos en pelotas

Voy preparando el armario, no para salir de él o para entrar , que me la pela, sino para ir guardando la camisilla de flores y el pantalón corto, junto a las gafas de sol. En nada habrá que ir con el chubasquero camuflado de “se lo que hicisteis el último verano” y las botas de montaña, cámaras empapadas y dias de luz plomiza y deprimente. Al final me puse melancólico y no era mi intención, supongo que como los políticos que con toda su buena voluntad, cada mañana se miran al espejo y se dicen, no somos nada….

 

 

 

 

 

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Alimenta mi ego, que hoy no he comido
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Andrés Fernández | 23-03-2015 | 17:05| 0

Dale al me gusta y haz clic debajo, eso alimentará mi ego, solventará mis dudas y tendré el reconocimiento de unos y el rencor de otros en esta profesión donde lo último es mirarse el ombligo.

Todos metemos fotos en las redes sociales, las que nos gustan, las que guardamos con un cariño especial, compartimos con todo el mundo esas imágenes que nos identifican o que dan a conocer nuestros fetiches.

Hoy es tuya, mañana de otro, la foto buena no siempre es del mismo, esa premisa hay que tenerla grabada a fuego junto al angular por donde miramos la vida. Nos afanamos en publicitar el trabajo en las redes sociales con varios fines, uno de ellos puede ser el de incitar a los lectores a devorar al día siguiente ese ejemplar que tanto cuesta sacar a la calle a diario, donde contamos con mejor o peor fortuna lo ocurrido la jornada anterior, otro puede ser la autocomplacencia, ese ya no me convence tanto.

Alimentamos el ego que es una bestia insaciable, cuantos más clic más se nos separan los pies del suelo y levitamos hacia el sol como Ícaros con alas de cera hasta que nos damos la galleta contra la acera del Paseo de Pereda, esa que se mueve y salpica cuando llueve, la que tendremos que fotografiar mañana y nos devolverá a ras de suelo donde la vida se ve de otra manera

Hay diferentes tipos de fotógrafo, está el artista, ese que parece distraído, que expone en galerías reconocidas, que te cuenta las fotos como si uno fuese gilipollas y no tuviese ojos ni cerebro, está el todoterreno, o todocamino como se dice ahora, que te le encuentras en todos lados, con una lista de trabajo más larga que la de Carrefour un primero de mes, que llega dispara y se marcha, más fotos más dinero, también está el currante, ese que hace de su trabajo una manera de llevar comida a casa preocupándose de que además sus fotos digan algo, hay más, muchos más, y entre ellos los “me gusta”.

Alimenta mi ego que del estómago ya se encarga la cafetería de al lado, hoy te paso por los morros mi foto, mañana Dios dirá, lo que pasa es que el mañana llega, y te desayunas con un fotón del carajo de la competencia, y te toca enfundártela, pues no señor, hay que ser consecuente con tu trabajo y con el de los demás, que hay más días que longanizas. Enseguida se nos pone dura (la bola del brazo) y sacamos pecho a partir de los 50 clic.

Tarde o temprano se va aprendiendo, la calle y sobre todo la gente te va enseñando que sobrevivir en esta profesión depredadora cuesta mucho, y la humildad es gratis y de agradecer. Pasan más cosas por el suelo que por el aire, si sólo miras arriba te perderás muchas cosas en la vida, y lo primero tu propio respeto.

Espero que no me llame nadie por darse por aludido, y si lo hace que se lo haga mirar.

 

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El Mundial y mi pepino
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Andrés Fernández | 26-08-2014 | 10:49| 1

-¡Jo tío, vaya pepino!

-Lo sé, me lo dicen siempre

Esta conversación en una situación normal podría estar ocurriendo en el aparcamiento poco iluminado del extrarradio de la ciudad, o en un anuncio de Durex, pero con motivo del Mundial de vela va a ser más frecuente escucharlo en Puerto Chico, que en el asiento trasero de un Panda.

En pocos días el frente marítimo se convertirá en el escaparate mundial de un Santander volcado con el húmedo deporte de la vela, y tú dirás… ¡A mí que me importa! Y tendrás razón, pero a otros sí. Disfrutarán de más atascos, de zonas públicas que pasarán a ser restringidas al paseante de a pie, de cuerpos sudorosos agolpados en la duna de Zaera, de personas humanas rubias, morenas y calvas enfundadas en neoprenos, y si a Revilla le pone Cantabria a mí me ponen los neoprenos ajustados, no puedo ser perfecto.

Necesitaremos pepinos de 400 mm, de 600, duplicadores que nos acerquen al ojo la realidad de un deporte que aunque cercano a más de uno le resulta desconocido. Objetivos pesados que habrá que aguantar a pulso en una lancha neumática con mar de fondo fuerza 3 o en el barquito de la organización atestado de profesionales del tema hablando una jerga que dejaría atónito a ‘Pichucas’ el del muelle.

-Ponte a babor que el trinquete se amarra por barlovento a la botavara y está rolando Nordeste. Ajústate el barbuquejo que te va a llevar el viento la boina. ¡Yo que sé, algo por el estilo! A mí de la mar lo que me gustan son los centollos.

Cargar con mucho equipo pesado en un barco tiene sus riesgos, que te lo roben, que se caiga al agua y lo que es peor, que no te quepa el bocata y la protección solar. Serán unos largos días de trabajo, muchas horas y buenas fotos, no lo pongo en duda, pero lo mejor serán esos momentos de relax cuando alguien se acerque y te diga, ¡Jo tío, vaya pepino! Y le contestes, lo sé, me lo dicen siempre.

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Pulpo o calamar
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Andrés Fernández | 19-05-2014 | 17:35| 0

Nos quedamos sin manos suficientes para saludar a los amigos o apretarnos las gafas a la cara, cámaras, teléfonos, ordenadores portátiles, todo es poco, en vez de bolsa acabaremos llevando un remolque al trabajo o tendremos que pedir cita en cualquiera de estas maravillosas clínicas que le implantan lo que usted quiera, en mi caso más brazos (más pecho sería anti estético y podría llegar a gustarme)

La inmediatez de Internet contrasta con el papel amarillento que sobamos todas las mañanas a la hora del desayuno. El titular a toda leche, el tuit sin contrastar, el me dijeron que decían… yo prefiero el papel, textos analizados, con firma responsable, imágenes editadas, además no me veo envolviendo cosas con una tableta

A veces envidio a los octópodos, se pueden rascar con una raba mientras con las otras siete toman café, leen el libro de La Sirenita, chocan ventosas con otro pulpo, abren almejas para el aperitivo y les sobran tentáculos. Llevo en mis ojos millones de imágenes congeladas tras mas de treinta años cerrando el derecho y abriendo el izquierdo, con callo en el dedo indice de la mano derecha de darle al botón, el callo de la mano izquierda es de otra cosa.

Me gusta analizar las situaciones a fotografiar, pero cada vez hay menos tiempo para eso, entre la competencia por la foto, el peso del equipo, la llamada pidiendo la imagen antes de que suceda nada y que uno va para viejo este curro está pasando de ser un lujo a ser eso, un trabajo y el estrés no es bueno para nada.

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Con carné de manipulador
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Andrés Fernández | 19-05-2014 | 16:42| 4

 

 

Los que trabajamos y vivimos de un medio de comunicación, lo primero que aprendemos es a ser honestos con uno mismo y, por consiguiente con los lectores, que al fin y al cabo son los que permiten que todos los días nos podamos sentar a la mesa a comer un proletario plato de alubias o una ensalada de lechuga si se va acercando la hora de lucir tipo en El Sardinero.

A estas alturas, más del noventa y cinco por ciento de Cantabria ha leído, oído, visto o disfrutado con nuestro Racing, y digo nuestro no porque esté en la junta de accionistas, ni porque vaya a disfrutarle todos los domingos, ni tan siquiera por no tener apetito y dejar la cena a un lado la noche que pierde, en mi caso no soy forofo, ni dejo de cenar, incluso no me conozco los nombres de todos los jugadores del equipo. Aun así llevo más de treinta años pisando el mismo césped que pisan ellos en cada partido trabajando, fotografiando su sangre, sudor y lágrimas, quizás por eso le siento mío y por ser el equipo de mi tierra, con eso me vale.

Llevamos un tiempo viendo publicados dos equipos diferentes según el medio de comunicación que democráticamente elijamos para mantener viva nuestra esperanza del tan querido ascenso a segunda división. Estas últimas semanas me estoy quedando a cuadros. Los lunes miro un periódico y veo el Racing en su estado puro, tal cual, sin manipular, con sus aficionados gritando, su entrenador dando órdenes, sus jugadores celebrando la victoria o cabizbajos tras un mal partido, pero con honestidad, con las camisetas sin cercenar, sin borrar, sin manipular.

Pillo otro de los medios regionales y se me cae el alma al suelo. Éste no es mi equipo, no el que vi el domingo partiéndose el alma tras un balón y ganando 3-5 a un equipo asturiano que tiene cerca de su estadio la estatua de uno de los tipos más cojonudos que he conocido en muchísimos años, nuestro Manolo Preciado. ¿Se cambian de camiseta para las fotos? Opino que esto ya no es que roce lo ridículo, es que me parece una manipulación descarada e insultante.

Si un medio de comunicación del que yo me nutriese todas las mañanas junto a un café con leche y un pincho de tortilla insultase mi inteligencia de esa manera, dejaría de creer en él, pondría en manos de mis abogados los papeles del divorcio alegando malos tratos psicológicos, engaño, ocultación de la vedad, manipulación visual, que me están llamando tontolculo a la cara y encima les pago, con lo que cuesta ganar un “eurelio”. Pertenezco a la Asociación de la Prensa, y por lo tanto tengo el carné que me acredita como periodista, no sé si también haría falta el de manipulador o el de “tapaletras becario”.

No voy a mencionar el medio, su publicidad que se la hagan ellos que se la están ganando a pulso, pero en Cantabria somos sota, caballo y rey, nos conocemos todos y me da pena, pena que todavía haya personas a las que se engaña por el morro, se les insulta y se echa por tierra la honestidad que siempre se le supone a una profesión que cada día está más chunga.

Medios de comunicación y agencias internacionales han despedido fotógrafos por manipular imágenes, se han retirado premios internacionales de fotoperiodismo otorgados en su momento a fotografías que luego se han demostrado trucadas, no está el horno para bollos, debemos trabajar para que los lectores confíen en nosotros.

Mi sueño siempre fue trabajar en prensa de fotógrafo, pisar charcos y vivir entre empujones con los compañeros, hacer la mejor toma y publicarla en portada, hoy algunas portadas de Cantabria no son honestas y dan asco.

 

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Cola cao en vena
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Andrés Fernández | 19-05-2014 | 17:18| 0

Unos hacen de su oficio una manera de llevar las alubias a casa, otros por el contrario van más lejos.

Cuando se levantan de la cama y apuntan sus pies a las zapatillas, sus ojos analizan si utilizar un 28 o un 17 milímetros para incluir en el campo de la imagen los calcetines sudados del día anterior o descartarlos para no empezar la mañana con una visión desagradable de la vida.

La ducha, foto vertical, desayuno, horizontal con profundidad de campo y colores sabor mermelada y marrón del cola cao, y así sucesivamente.

Unos podrían haber sido cajeros en cualquier gran superficie y su vida no hubiese cambiado para nada. Seguirían con sus costumbres y rutina, gimnasio, tapeo, el ir y venir de gestiones en bancos y las propias del jefe de escalera, acercamientos a acontecimientos sociales con las manos en los bolsillos, en fin, lo cotidiano en el ser humano digamos normal.

El fotógrafo se enchufa en vena el cola cao, mientras le da vueltas en la cabeza a la foto que tiene en media hora, divagando sobre la luz que tendrá, los elementos que se puede encontrar para ambientar la imagen, ( moja la tostada con mermelada de albaricoque en el bol) las facilidades o no del propio sujeto a inmortalizar, y si encontrará aparcamiento cerca del lugar en el que se va a desarrollar el trabajo. Mientras tanto ya está toda la parafernalia del desayuno en el fregadero para salir pitando al curro.
La visión humana, según dicen, es la equivalente a un objetivo de 45 mm aproximadamente, no lo se, quizá tengan razón, tenemos visión periférica y todas esas cosillas, pero el del cola cao en vena lo ve todo en 35 mm.
Hay veces que se antoja un suplicio esa forma de mirar la vida, sobre todo cuando has visto la foto y no te dio tiempo a hacerla. Una imagen perdida es una imagen, en la mayoría de los casos irrecuperable. Si eres de los cajeros te la soplará olímpicamente, a fin de cuentas si no era una foto encargada o nadie te ha visto por los alrededores has salvado el trasero.
Miran el reloj para animar a las agujas a correr un poco más y dar por terminada la jornada laboral,
los del cola cao en vena tienen el reloj para intentar llegar a la hora a la siguiente foto tras el retraso en la comparecencia del político de turno en la anterior. Hay muchas formas de mirar la vida, pero si tu la ves en 35 milímetros…estas pillado.

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Se nos va el santo al cielo
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Andrés Fernández | 17-01-2013 | 18:25| 0

Estamos acostumbrados a mostrar nuestro trabajo en los medios de comunicación, el pulso de la ciudad donde realizamos la cobertura gráfica que garantice a los lectores una información veraz de lo sucedido ayer y de lo que puede ocurrir mañana, pero el asunto se queda cojo, me explico. Mostramos un resultado, pero no el proceso, hay gente interesada en ese proceso, en el como y el porque de ese enfoque, de ese encuadre, del objetivo utilizado o de la luz empleada. La experiencia me dice que las charlas, coloquios, mesas redondas o el formato que se quiera emplear es más didáctico si se produce de una manera amena y distendida.

La idea surgida en la edición de este año del Seminario fotográfico Polientes Foto me ha parecido genial, tras pasar los alumnos varios días trabajando al lado de grandes profesionales de la imagen, con focos, modelos, explicaciones al detalle y todo lujo de experiencias, se sientan en un aula delante de un editor y siete informadores gráficos, y escuchan que la mayoría de las veces se enfrentan a mil y una dificultades a la hora de realizar su trabajo, el del día a día. A mi no me hagas fotos, ponte mas lejos, esto no lo quiero hacer, así no me pongo ni borracho, solo dispongo de dos minutos, o cualquier otra frasecita del pelo de “ mete una foto mía de archivo que tenéis muchas”.

¡Joe que rabia! Unos cuentan con modelos profesionales y otros con manifestantes que se descojonan al grito de “no hay pan para tanto chorizo”.

Durante la charla de ayer, podría mentir y decir que los alumnos miraban embobados las imágenes que se proyectaban a nuestra espalda pero sería ridículo, la escasa luz de la sala y los pocos focos encendidos enchufándonos a la cara a los ponentes impedía ver mas allá de la primera fila, y los allí sentados eran colegas y ante eso no hay miedo, nos conocen muy bien y hay pocas cosas que les impresionen de nuestro trabajo.

Preguntas hicieron pocas, nos extendimos en la presentación más de lo pactado y se fue el tiempo en hablar del “yo” y el “mi”, por eso pido disculpas a todos, pero cuando nos dan cancha no tenemos freno, amamos tanto nuestro trabajo que perdemos la noción del tiempo hablando de ello.

Alguien preguntó al final si alguna vez habíamos pensado en abandonar esta profesión, mi respuesta interior fue ¡jamás! Si un reportero gráfico aguanta diez o quince años mirando la vida en 35 mm. ya está pillado, tiene dentro ese gusanillo que le irá comiendo su vida privada para convertirla en imágenes públicas.

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Felices Fiestas o algo así
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Andrés Fernández | 04-01-2013 | 12:41| 1

 

 

No está el horno para bollos, pero las calles se llenan de un gentío dispuesto a tirar la casa por la ventana en estas fiestas, no lo entiendo. Quizás pueda más el espíritu navideño que las hipotecas y la cesta de la compra. Tengo una amiga que es todo un cascabel en estas fechas, adornos navideños, postales de felicitación, una sonrisa permanente en la cara y eso levanta la moral. Las caras de los niños durante la cabalgata de los Reyes Magos son lo más bonito del evento, ni Reyes ni leches. Son épocas de consumismo desmesurado que luego pasan factura a lo largo del año. Y eso los que tengan la suerte de poder consumir.

Me dicen que no se puede ahorrar en sonrisas para niños y lo entiendo, pero si se puede hacer en muchos sueldos de políticos. Para mí estas fechas no son alegres, llegaron tarde con la brocha para impregnarme de ese espíritu de algarabía y jolgorio de desenfreno consumista y de colesterol galopante. No censuro a quien lo haga pero conmigo que no cuenten.

Las calles se llenan de colorido, figuras recortadas con luces de led y alegorías de países fríos del Norte, donde el medio de transporte dejó de ser el trineo hace mucho tiempo. Hoy rugen las motos de nieve asustando renos y el traje rojo solo se lo ponen para dormir, y no todos. Los Reyes se devalúan, van perdiendo credibilidad con asuntos familiares poco claros y con el compañero negro temblando por si coge un catarro se pone malo y no le atienden en el hospital.

En cuanto a fotos, si, salen muy chulas, casi vale todo, lanzas la cámara al aire y al caer ya tienes cuatro buenas fotos ¿y?.

No todo en la vida es imagen, las fotos más bonitas son las que vemos con los ojos y guardamos en nuestro cerebro, y digo cerebro no corazón, eso es solo un musculo que bombea sangre hasta que vengan a ejecutar la hipoteca y se olvide de latir.

Joder que triste me ha salido esto, pero no pasa nada, lo compenso con la foto de una niña entregándole su chupete a Melchor, o Gaspar, ¡yo que se¡ como me voy a acordar de quienes son si solo curran un día al año.

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