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¿Sabes cuántas veces hablas de toros al día? Ni te lo imaginas
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Nieves Bolado | 28-08-2015 | 15:06

“A mí, no me torea nadie! porque a las primeras de cambio le doy la alternativa a algún taurino, que no haga el don Tancredo, por supuesto, y mediante acoso y derribo a los aficionados, le doy una larga cambiada al señor ministro, que es un cabestro , y busco a alguno que se ate bien los machos y les coloco una prohibición de toros, se la cuelo hasta la bola. Y es que, cambiando de tercio, y cogiendo el toro por los cuernos, se puede gobernar cortando la coleta a ese pesado de ministrín que después de dar largas,  le da la puntilla a una ley que se salta a la torera los deseos de la mayoría porque el muy cobarde ve los toros desde la barrera y no echa un capote ni a quien lo necesita….”

Mire, este podría ser un soliloquio de cualquier españolito, hasta de un antitaurino. Y no voy de farol, porque estando en capilla, y debido también a que  estoy de capa caída y a punto de hacer un desplante,  (me voy de vacaciones) prefiero hacer un paseillo de largo para ponerme el mundo por montera.

puyazo real y no sé si peor que el verbal

Está tan metida la tauromaquia en la sociedad española en general (cálmense los antitaurinos que es un decir, no se impacienten) que las expresiones del español -hasta que algún iluminado decida que es muy cutre este idioma- están plagadas de términos taurinos que pienso que casi (sí, hombre, casi) todos hemos utilizado alguna vez en nuestra vida. Si nos ponemos a pensar en los vocablos populares, al final, seguro, que podremos escribir una larga lista.

Vamos con algunos ejemplos, además de los descritos.

QUE NOS COGE EL TORO, para cuando estamos a punto de que se nos agote el tiempo.

REMATAR LA FAENA, cuando atisbamos un final feliz.

SALIR POR LA PUERTA GRANDE, cuando alguien ha triunfado.

SI EL TIEMPO NO LO IMPIDE Y CON PERMISO DE LA AUTORIDAD, cuando decidimos hacer algo que esperamos que no se trunque.

VERGÜENZA TORERA tiene quien no se arredra y lucha hasta el final.

TENER MÁS VALOR QUE EL GUERRA cuando tenemos delante a un valiente.

METER UNA PUYA, cuando decimos algo con intención de hacer daño.

PRIMEROS ESPADAS cuando contamos con los mejores para algo.

PINCHAR EN HUESO cuando no conseguimos doblegar a alguien.

PASAR DE CASTAÑO A OSCURO, cuando las cosas empeoran.

PARAR LOS PIES, cuando frenamos a alguien que quiere pasarse.

PARA TOREAR Y CASARSE HAY QUE ARRIMARSE, con eso ya está todo dicho.

MARRAJO, cuando queremos insultar a alguien que es un felón.

LA HORA DE LA VERDAD, cuando tenemos que dar la cara.

HACER UN DESPLANTE, cuando tenemos una falta de respeto.

FAROL, cuando presumimos de lo que no somos o tenemos.

Y no es más que una pequeña muestra de lo que los españoles tenemos en nuestro léxico, referido a la fiesta de los toros. Invito a los antitaurinos a que omitan de su vocablo estas expresiones, así quedará más que patente su idea de la vida, al tiempo que les animo, como ya hice en el anterior post, a no consumir ningún alimento que proceda de la muerte de un animal, ni a vestirse con tejidos que denigren, por ejemplo, a las ovejas (lana), ni a usar ninguna cartera, cinturones o zapatos hechos con piel de animales.

pobre oveja

 

Anda, que parir cada doce horas para terminar en una sartén...

También les invito a consumir solo aquellos productos que no acaben con ninguna vida, tampoco la vegetal, ni que fuercen a una pobre gallina a parir cada doce horas un huevo que por supuesto, no se les ocurrirá comer con jamón porque eso implica una matacío cruel. Quedan prohibidas las huevas de caviar, comerse a los futuros esturiones es un pecado, y que ni se les ocurra meter una angula en la boca. Ya verán como la vida la ven desde otra perspectiva. Ah! por cierto, matar un lechazo para comérselo por Navidad es un acto de cobardía. Un toro casi mata hace unos días de Fortes, pero… ¡pobre torito! es un ser tan indefenso…

Sobre el autor Nieves Bolado
Nieves Bolado Argüello nació en Torrelavega en 1955 y es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y doctora en el área de Historia del Periodismo. En 1982 comenzó a ejercer su profesión de periodista. Fue responsable de la delegación de El Diario Montañés en Torrelavega. En 2010 fue nombrada redactora jefe de El Diario Montañés integrándose en la redacción central. Ha escrito varios libros, entre ellos, uno dedicado a la historia taurina de Torrelavega.