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45.137 personas en la plaza de toros ¿y en el palacio de Festivales?
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Nieves Bolado | 29-07-2015 | 17:34

Digo por delante que cuando había en Santander ciclo de ópera en el Palacio de Festivales, yo era abonada. Sirva también decir que frecuento la ópera de Madrid, que alguna vez voy a la de Bilbao y al Campoamor, y que mi preferidas son ‘Rigoletto’ y ‘Madama Burtterfly’. También debo advertir que he viajado a Praga para asistir a una representación de ‘La Flauta Mágica’ y que hace unos años fui a Londres solo con la intención de asistir a una gran representación de ‘Madama Burtterfly’ en el escenario central del Royal Albert Hall, y que en Budapest, vi un magnífico ‘Lago de los Cisnes’ ¡ah¡ y en Varsovia un Réquiem de Mozart de ponerte los pelos de punta. También en mis antecedentes está que en 1979 -siendo una policantora de periodismo- me pidieron que acompañara a Plácido Domingo al comercio de Mundi -había venido a cantar en el vigésimo quinto aniversario de la Plaza Porticada- porque se le había perdido la maleta y necesitaba comprar lo más necesario. Por cierto, nadie le reconoció y yo me enteré entonces de que estaba ante uno de los mejores cantantes de ópera del mundo.

Y no lo digo por sacudirme la mala fama que para unos cuantos tenemos los taurinos -ni por presumir- lo hago para adelantarme a los que nos llaman a los taurinos ‘zafios, incultos e insensibles’. Viene también a cuento en este blog el asunto para intentar reflexionar sobre un hecho más que evidente, que las instituciones no nos tratan a todos por igual. También pago cada año mis dos abonos en la plaza de toros de Santander, en balconcillo del tendido 2 ­asientos 80 y 81- de sol para más señas.

Nada más acabar la Feria de Santiago de este año, hice recuento de cuántas personas habían comprado una entrada para sentarse en el Coso de Cuatro Caminos, no entrando en absoluto en las que, además, hayan podido ser invitadas por la organización, que en su derecho están. Fuimos este año 3.702 abonados, cantidad nada desdeñable. Entre aficionados con abono y los que pasaron por taquilla a comprar entradas unitarias, la Feria de Santander tuvo 45.137 espectadores, que entre seis días de festejos, da la bonita cantidad de 7.975 personas de media diaria que acudimos a la plaza.

Según los datos que ha aportado el Ayuntamiento de Santander, la subvención municipal para el festejo taurino asciende a 100.000 euros, o lo que es lo mismo, cada vez que un espectador se ha sentado en la plaza, el dinero público ha puesto 2,1 euros de subvención. Solamente la almohadilla que solemos alquilar cada tarde de festejo, cuesta 1,5 euros; una copa, 5 euros; un café en terraza, 1,60 euros; el parking durante la corrida, 6,5 euros y un sencillo menú del día, 12 euros. Este el dinero, como mínimo, que muchos aficionados, cada día, dejan en los comercios alrededor del coso taurino.

¿Que es mucho dinero el que aporta el Ayuntamiento para la Feria de Santiago? Echen ustedes mismos la cuenta. Y más a más. Con esos 100.000 euros se ayuda, por ejemplo, a que los jubilados -muchísimos aficionados a los toros- puedan ir a la plaza a unos precios casi simbólicos. También se permite que los jóvenes -también innumerables los aficionados- puedan sentarse en el coso por muy poco dinero. ¿Nos cargamos la subvención de 2,1 euros por persona? Es verdad que cada uno debe pagarse sus caprichos, y los toros lo son, pero entonces ¿qué hacemos, por ejemplo, con las protectoras de animales?, ¿les quitamos las pequeñas ayudas y cada uno que mantenga al perro o al gato que pueda?, ¿quitamos las subvenciones a las fiestas de los barrios y pueblos y que el que tenga dinero se pague el baile y el que no que se quede en casa? ¿Le quitamos la subvención a los baños de ola y que quien pueda se divierta en El Sardinero?, etc. etc. etc.

Vamos a los números. Capítulo especialmente dedicado a quienes piensan que el espectáculo de los toros es elitista y minoritario. Dedicado también a quienes piensan que ese dinero podría dedicarse, pro ejemplo, a fines sociales (por cierto también colaboro con Cáritas, Médicos sin Fronteras, Cruz Roja y Aldeas Infantiles). Bien, ¿qué hacemos? ¿nos cargamos el Festival Internacional de Santander, porque más elitistas que sus clientes, hay pocos?. Y si seguimos haciendo números. Supongamos que la Sala Argenta del Palacio de Festivales se llenara -que no se llena- todos los días de agosto. Serían 1.500 personas las que diariamente accederían al recinto. ¿Salen los números? ¿con qué subvención?

Sé que van a decir que eso es cultura y lo otro un despropósito pero todos los ciudadanos deberíamos ser iguales y tener las mismas oportunidades. ¿El melómano es más que el conservacionista? ¿El taurino menos que el melómano? ¿El futbolero menos que una charanga de un barrio? ¿Nos cargamos la Banda Municipal de Música?, al fin y al cabo ya no tiene mucho público…

Menos historias para no dormir. Que haya ayudas para todos y para sus aficiones, pero especialmente para los que menor poder adquisitivo tienen y les emplazo a observar cada día de toros quiénes entran a la plaza y quizás se sorprendan de que es una de las actividades de Santander que más llegan a la parte de la sociedad menos elitista. Para aprender más sobre esto hay que matricularse en Deusto.

 

Sobre el autor Nieves Bolado
Nieves Bolado Argüello nació en Torrelavega en 1955 y es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y doctora en el área de Historia del Periodismo. En 1982 comenzó a ejercer su profesión de periodista. Fue responsable de la delegación de El Diario Montañés en Torrelavega. En 2010 fue nombrada redactora jefe de El Diario Montañés integrándose en la redacción central. Ha escrito varios libros, entre ellos, uno dedicado a la historia taurina de Torrelavega.