Skip to content

Como Pedro por su casa

2012 June 7
por Ignacio Tylko

Acostumbrado a sufrir interminables colas relacionadas con la seguridad, ya sea en aeropuertos o en los accesos tanto a los centros de prensa como a los estadios en grandes campeonatos, uno encuentra un paraíso en Polonia. La Eurocopa aún no ha empezado y quizá todo cambie en los próximos días, pero en la víspera la sensación es de tranquilidad absoluta, todo lo contrario quizá que en Ucrania.

 Hay mucho policía por las calles de Varsovia y gente con chalecos fosforitos que, de una manera u otra, tienen que ver con la organización y transmiten seguridad, pero el enviado especial no se siente agobiado. Nada que ver desde luego con los pesados trámites y el miedo permanente de Sudáfrica, pero tampoco con los rigurosos controles policiales del Mundial de Alemania o la Eurocopa de Portugal, donde las colas eran infinitas solo para que los ordenadores pasaran por el escáner de rigor.

La primera sorpresa se produjo al aterrizar a última hora del miércoles en el aeropuerto Frédéric Chopin de la capital. Desde la salida del avión, hasta la recogida del equipaje y el acceso al transporte público que me conduciría al hotel, ni un solo control de pasaportes. Extrañísimo. Algo inimaginable en los tiempos del yugo soviético pero tambien ahora en cualquier país democrático. En el lugar de alojamiento, el simple documento acreditativo de la reserva, bastaba para el chek-in.

Llegado al centro de acreditaciones, apenas cinco minutos para conseguir la credencial general de periodista. Era muy temprano pero todo bien organizado, con numerosos voluntarios y zonas de información. Tras el paseo de rigor con una temperatura primaveral, aunque por la  tardse ya cayeron las primeras gotas de lluvia, tocaba entrar en el recinto principal para la prensa escrita. Se accede por un aparcamiento y un subterráneo con salida al mismo campo de fútbol. Un par de policías te permiten el paso al ver la credencial golgada del cuello. La mochila, ni mirarla. Y el equipo portátil, menos.  Como Pedro por su casa. Alucinante.