Skip to content

El enemigo en casa

2012 June 5
por Ignacio Tylko

 

Existe una preocupante falta de gol, un problema endémico en el ámbito de las selecciones nacionales. Las bajas de hombres clave en la columna vertebral del equipo como Puyol y Villa, generan inquietud en Del Bosque y en su grupo. Tras ganar Mundial y Eurocopa, todos los rivales se miran en el espejo español, se conocen de memoria el juego de los magos bajitos y ambicionan poner fin a la hegemonía de ‘La Roja’. Sobre todo los alemanes y los holandeses, víctimas de la selección nacional en las dos últimas finales y siempre orgullosos, claman venganza. Se requieren varios planes para salir victoriosos.

Con ser cierto todo ello, España tiene el principal enemigo en casa. Los caprichos de su calendario doméstico, de una Liga que descansa por Navidad y luego se alarga más de la cuenta, y de una Copa del Rey marcada por la sinrazón de sus fechas, hacen que la preparación sea necesariamente deficiente. Solo nueve días de concentración con el equipo al completo. Así,  ni el mejor entrenador, ni el preparador físico más cualificado, ni el médico más acreditado, ni el nutricionista deportivo más alabado, pueden obrar el milagro de conseguir que los 23 lleguen a punto para el día D y la hora H.

La final de Copa lo desbarajustó todo. Se trasladó del 20 al 25 de mayo por si Barcelona, Real Madrid o o ambos disputaban la final de la ‘Champions’ del 19. Los dos cayeron en semifinales pero no había tiempo material para reorganizar la gran fiesta del fútbol español. Conclusión: la selección se marchó al ‘stage’ austriaco de Schrunz con un equipo de mentira. Marrón para Del Bosque al hacer los descartes, aunque ese trabajo se incluye en su sueldo, y decepción para hombres como Soldado, que llegaron a verse dentro. Más tarde, incorporación de Mata y Torres, ya como campeones de Europa. Y, muy a última hora, reagrupamiento con siete del Barça y dos del Athletic. Por mucha preparación individual y entrenamientos personalizados que se impongan, no hay forma de lograr una puesta a punto grupal eficiente.

La mayor calidad de los campeones, su oficio, su carácter ganador, su perseverancia y su ambición sin límites, deben superar cualquier obstáculo. Pero, desde luego, ni la propia Federación de Ángel Villar, ni por su puesto una Liga más preocupada de sacar dinero a las radios, hacen causa común. Serán los primeros en festejar y hacer suyo el posible título, pero parecen el enemigo. Del Bosque calla, por discreto, pero no por ello otorga. Le ponen piedras en el camino. Y no precisamente sus rivales de campo.