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La lección de Juanfran

2012 May 28
por Ignacio Tylko
Juanfran

La presencia de Juanfran Torres en la Eurocopa es solo un caso más demostrativo de que el fútbol suele estar peleado con la lógica, el raciocinio y hasta el sentido común. Si al principio de temporada alguien le dice al de Crevillente (Alicante) que este verano iba a formar equipo con los campeones de Europa y del mundo, le tomaría por loco. La maltrecha rodilla de Puyol, el maldito pubis de Iraola tienen gran parte de culpa de que el Atlético de Madrid vuelva a estar representado en ‘La Roja’, pero lo del abnegado futbolista, antes extremo y ahora lateral, es un caso paradigmático de cómo el esfuerzo encuentra recompensa.

Es uno de tantos jugadores formados en la cantera del Madrid que luego no tienen cabida entre la galaxia del Bernabéu. Llegó a debutar con el primer equipo en 2004, tiempos también del defensa Mejía, pero pronto se tuvo que buscar las habichuelas en el Espanyol, donde llegó a conquistar una Copa del Rey. De ahí a Osasuna, donde hizo carrera. Su pujanza encontró premio cuando marcó un gol ante el Madrid decisivo para la permanencia de los rojillos. Cuatro años a un nivel notable en Pamplona le sirvieron para dar el gran salto al Manzanares. Los ‘colchoneros’ buscaban un reemplazo para Jurado, que había emigrado al Schalke de Raúl, y Quique Sánchez Flores pensó en él.

La hinchada del Calderón, malpensada por naturaleza, desconfió en ese fichaje invernal por más de cuatro millones de euros. Sus orígenes merengues y el hecho de estar representado por Manuel García Quilón, buen amigo de la familia Gil y el mismo representante del entrenador, generaban serias dudas. Debutó nada más llegar, precisamente ante el Madrid, pero apenas participó. Reyes era fijo en la banda derecha y le cerró el paso. La calidad del utrerano, tan buen futbolista como mal profesional, cortaban la progresión de un tipo discreto, humilde, poco brillante pero excelente compañero. Uno de esos futbolistas que suman y no restan.

Con Goyo Manzano poco cambió la situación. En el mejor de los casos, con el jienense entraba en las convocatorias. Pero apenas jugaba. Se fue Reyes, pero entre Diego, Arda y Adrián, le frenaron de nuevo. Ocurrió, empero, que el portugués Silvio no paraba de lesionarse y que Perea era una calamidad como lateral. Como último recurso, Manzano recurrió a Juanfran para el lateral diestro. Lo hizo en algunos partidos y sin gran convicción. Pero al César lo que es del César. El técnico andaluz, criticado y ninguneado desde el primer día de la etapa dos en El Manzanares, fue el primero que le dio la alternativa como zaguero.

Aterrizó Simeone justo antes de Navidad y citó a “Juanfrán” entre los hombres clave. Insistió en él como defensa derecho y el exosasunista se agarró al puesto con tal arrojo que ya nadie le quitó de ahí. Se aprendió los trucos del defensa en tiempo récord. Como a Jordi Alba, le resultó de gran utilidad haber sido extremo. Daba gusto verle tirar la línea del fuera de juego, guardar la posición, ofrecerse y doblar al extremo como si fuera un lateral de toda la vida. Conquistó la Europa League y la festejó a lo grande con la bandera española atada a la cintura.