Misión en Bolivia // La Mamita de Sucre

De nuevo estoy con mis lectores. El final del invierno austral se ha complicado con tareas y urgencias diversas. En esta gestión 2009 tengo un nuevo destino en el Seminario Diocesano de Sucre. Junto al equipo de formadores, acompaño a los cincuenta seminaristas que forman la comunidad de este Centro de estudios filósoficos. La posterior Teología la estudiarán en Cochabamba, a la sombra de la Universidad Católica Boliviana.

Los jóvenes estudiantes, y futuros sacerdotes, provienen de diversas jurisdicciones: Potosí, Oruro, Aiquile, Tarija y Chuquisaca, el Departamento donde se ubica Sucre, la Capital de la República. Por cierto, ya no podemos hablar de República, sino de Estado Plurinacional y Comunitario. Es así como designa a Bolivia la nueva Constitución. ¿A que suena bonito?

Los fines de semana sigo acudiendo al Centro-internado El Cortijo. Allí me toca acompañar a los changuitos de quienes ya he escrito en estas páginas. Ellos inspiran esos artículos publicados en el diario Correo del Sur y, de paso, en este blog. Los lectores ya saben que llevan por título: A ti, joven campesino.

Pero hoy quiero escribir sobre la Virgen de Guadalupe, Patrona de Sucre. Hemos celebrado su Fiesta el pasado 8 de Septiembre. Mientras, mis recordados feligreses de Udías, en Cantabria, celebraban a su Virgen de la Caridad. Han sido días de nostalgias lindas de acontecimientos ya pasados.

A esta Virgen de Guadalupe le llamamos aquí con el nombre tan familiar de Mamita Gualala. Es grande la devoción entre jóvenes y mayores. La Novena en su honor, la Misa Mayor en el día de la Fiesta y celebrada en el frontis de la Catedral en Plaza 25 de Mayo, la Gran Entrada o desfile folclórico con cientos de participantes… Todo ha contribuído a testimoniar la admiración y cariño del pueblo sucrense por su Mamita.

Merece la pena compartir un poco de la historia de tan venerada imagen. Historia con raíces españolas.

Su Capilla-Santuario fue construida por orden de Fray Jerónimo Méndez de la Piedra, en el año de 1617. Cobija la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, pintada por Fray Diego de Ocaña, en el año de 1601.

El culto popular fue ornando la imagen con diferentes tipos de joyas. En 1748, el lienzo se reforzó con una plancha maciza de oro y plata, representando el manto de la Virgen, dejando de la pintura original el rostro de la Virgen y el del Niño.

Existe relación entre esta devoción y la Virgen del mismo nombre, patrona de Extremadura -ubicada en la conocida localidad de Guadalupe- al igual que entre otras de Colombia, Perú y México.

La Virgen de Guadalupe es la Reina de la Hispanidad y su expansión hacia América, en los siglos XVI-XVIII, va de la mano de los conquistadores Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Núñez de Balboa y tantos más que trajeron a estas tierras la devoción y tradición de la Virgen.

Cuenta la leyenda española que todo tuvo su origen a finales del siglo XIII o principios del XIV, cuando se descubre la imagen. Un pastor pierde una vaca y, buscándola por los alrededores, comprueba que ha muerto en el río Guadalupe. Al intentar quitarle la piel, se le aparece la Virgen María pidiéndole que desentierre una imagen suya en ese lugar. El pastor comprueba que la vaca resucita luego de la aparición y corre desesperado a contarles a los clérigos del lugar, que no le creyeron. Posteriormente, la evidencia hace que los clérigos desentierren la imagen y se encuentren con una imagen negra a quien llaman Nuestra Señora Santa María de Guadalupe. Pronto construyen una ermita en el lugar.

Se convierte así en la patrona de Extremadura y su talla original primitiva está labrada en madera de cedro policromada, de 59 cms. de alto. Presenta la imagen de la Virgen sentada con el Niño en su regazo. El Santuario pasa a ser Monasterio en 1389 y se convierte en importante centro de culto.

Luego de su llegada a América y en referencia a Bolivia, en 1618 comenzó la construcción de la Capilla bajo la orden de los dominicos afincados en el lugar. La obra sigue hasta avanzado 1629, bajo la dirección de Fernando Arias de Ugarte y los festejos para ese momento se comenzaban a preparar hacia fines de agosto.

Según relatan las historias, una tarde encuentran una mula con carga en su lomo. Se trataba de un enorme cajón que la mula cuidaba celosamente sin dejarse atrapar. Se postraba para descansar, se escondía entre las plantas, salía luego pero sin descuidar jamás su carga.

Todos los que allí se encontraban intentaban atrapar el preciado tesoro, pero sin mucha suerte. Finalmente, con ayuda de las autoridades de la iglesia, consiguen arrebatarle a la mula su carga y se encuentran con una hermosa imagen de la Virgen, de rostro moreno, con un Niño entre sus brazos: era la Virgen de Guadalupe.

Mientras escribo estas líneas, oigo la música alegre y festiva de los danzantes, en honor de su Virgen, que resuena por las calles de la ciudad. Es la Entrada o desfile de las diversas agrupaciones con la coreografía regional tradicional. Un espectáculo digno de admirar y que durará hasta la madrugada.

Será esta tarde cuando, acompañado de algunos chicos de El Cortijo, podremos contemplar esta muestra de bullicioso cariño a la Mamita de Sucre.

(Fuente de leyenda: www.bolivianosenespana.com/virgen-de-guadalupe)

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El Diario Montañes

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