img
Categoría: Viajes
Viajar a Disneyland Paris – Parte 2

Si habéis leído la primera parte de esta guía ya sabréis cuándo es el momento de ir a Disneyland Paris. Ahora vamos a ocuparnos de cómo ir , dónde alojarnos y dónde reservar nuestro viaje.

Disneyland Paris está en Marne-la-Vallée, un pueblo situado a 32 kilómetros del centro de París. Lo más habitual (a no ser que se viaje en vehículo propio, opción que necesitaría una guía aparte) es llegar a París y desde ahí desplazarse a Marne-la-Vallée.

 

VIAJANDO EN AVIÓN

 

Si viajamos en avión, los tres aeropuertos habituales para ir a París son el Charles de Gaulle, Orly y Beauvais.

 

 

En los tres casos se puede contratar un transporte privado que te recoja directamente en el aeropuerto. Esto puede parecer un lujo, pero en algunas situaciones la diferencia de precio respecto a otras opciones no es muy grande y puede ahorrar tiempo y estrés. Por ejemplo, para una familia con dos niños la diferencia entre viajar en un coche privado y comprar cuatro billetes de autobús o tren al parque será mínima y se evita estar pendiente de horarios, desplazarte a otras terminales del aeropuerto y cargar con maletas. En mi caso, yendo con dos niños pequeños, carrito, maletas… ni me lo pensé. Cuando salimos de recoger las maletas el conductor estaba ahí esperando y no tuve que preocuparme de más, en media hora estaba en el hotel.

Los precios de transporte privado para ambos trayectos pueden rondar los 120-150 euros desde Los dos aeropuertos más cercanos a París, 180-200 desde Beauvais. Esto es orientativo, obviamente cada compañía fija sus precios y depende del número de personas, no es lo mismo necesitar un sedán para 3 que una furgoneta para 5. Hay muchas compañías de transporte, no hay más que teclear en el buscador tres o cuatro palabras clave, pero voy a poner en enlace de la que usé por si le sirve a alguien porque además de mi buena experiencia tenía ya otras muchas referencias de ella: Iris Shuttle

Otra opción de transporte son los autobuses VEA, que conectan los aeropuertos con los hoteles del parque y hoteles asociados. Como orientación, el precio de un trayecto desde el aeropuerto Charles de Gaulle es de 20 euros para los adultos y 16 para niños de 3 a 11 años, y la frecuencia es de 45 minutos de 9:00h a 19:45h.

El aeropuerto de Beauvais-Tille, que es en el que operan Ryanair y otras compañías de bajo coste, está significativamente más lejos que Orly y CDG y eso repercutirá en los precios de los traslados. La frecuencia de autobuses VEA es menor. Aunque el billete de avión salga más barato hay que estudiar si compensa sumándole al precio la diferencia de precio de los traslados y el tiempo que vamos a invertir en los desplazamientos. También es habitual que los vuelos de bajo coste tengan horarios menos adecuados para aprovechar al máximo la estancia, aunque a veces la diferencia de precio con otras compañías es lo bastante grande como para pagar una noche más de hotel y compensar los malos horarios. Es cuestión de ver qué encaja mejor en nuestro caso.

En el aeropuerto Charles de Gaulle hay, además, una tercera opción, ya que cuenta con parada para el tren de alta velocidad (TGV), que lleva al parque en 11 minutos y el precio del trayecto oscila entre 15 y 24€. La contra es que si tu vuelo no llega a la misma terminal en donde se encuentra la estación de tren hay toca dar unas cuantas vueltas para alcanzarla.

 

VIAJANDO EN TREN

 

Hay alguna ruta que tiene parada directamente en Marne-la-Vallée, si no habrá que llegar a París y desde ahí desplazarse al Resort. Puedes llegar a diferentes estaciones de tren de las siete que tiene París, viajando desde España lo normal será llegar a la Gare de Lyon, la más grande, Montparnasse o la Gare d’Austerlitz. Una vez en la estación el método más rápido y económico para llegar a Disney es coger el tren de cercanías (RER). La línea de RER que lleva a Marne-la-Vallée  Chessy, que es la estación del resort, es la línea A, roja. Si la estación de tren a la que llegas no comunica directamente con la Línea RER A, con un único billete (7,50€) puedes coger el metro u otra línea RER y hacer transbordo hasta llegar a la línea A.

La Gare de Lyon es la única de las tres que tiene parada de línea A.

Aunque atendiendo a la distancia en kilómetros Disneyland Paris no está lejos del centro de la ciudad, el tráfico puede hacer el desplazamiento en taxi o transporte privado algo mucho más largo y más caro de lo que imaginamos, aunque si es un transporte contratado de antemano al menos el precio será fijo.

 

ALOJAMIENTO

 

Hay muchas opciones para encontrar un alojamiento que permita ir al parque y volver cada día, todo dependerá de nuestras necesidad y de nuestro presupuesto, porque la horquilla de precios es muy amplia.

 

HOTELES QUE PERTENECEN AL RESORT

 

Son los hoteles Disney que están situados alrededor del parque y son considerados parte del resort (excepto el Davy Crockett’s Ranch, un conjunto de cabañas situado a 15 minutos en coche del parque). No entro en muchos detalles porque lo primero que hacemos casi todos cuando queremos viajar a Disneyland es conseguir un catálogo en una agencia de viajes y ahí vienen descritos y fotografiados, también podemos ver fotos y descripciones en la web oficial.

 

 

Disneyland Hotel. La joya de la corona. El hotel se funde con la entrada del parque, y el ambiente Disney se respira, literalmente, ya que nada más entrar captas el característico olor que usan para ambientarlo. Un estilo clásico que a los menos “princesiles” les puede resultar demasiado rosa, pero no se puede negar que es un hotel muy agradable. Las fotos de los catálogos y webs no reflejan nunca del todo el nivel de detalle que tiene. En su interior está el California Grill, considerado el mejor restaurante del Resort y el restaurante Inventions, donde se hacen comidas  y cenas buffet con la presencia de personajes Disney. Su tienda de regalos es realmente bonita y, aunque no estés alojado en él, merece la pena darse una vuelta y sentarse un ratito en el Cafe Fantasia.

 

 

New York. Es el hotel más pequeño del Resort y el segundo en cercanía al parque después del Disneyland, está pegado al Disney Village.  Su estética comic me encanta aunque siendo el hotel más “sobrio” habrá quien lo encuentre menos adecuado para los niños. Su piscina climatizada se convierte en piscina exterior durante el verano y los desayunos son de tipo americano. Cuenta con dos restaurantes, uno buffet y otro a la carta. Existe un espacio de habitaciones con servicios especiales llamado el “Empire State Club”

 

 

Newport Bay. Este bonito hotel de estilo naútico está levantado sobre el concepto de un balneario de Nueva Inglaterra en los años 20. El ambiente naútico se ve también en sus habitaciones y en sus restaurantes, el Yatch Club y el Cape Code.  En las fotos de la reforma veo que están dejando el hotel precioso, unas habitaciones mucho más luminosas, colores más brillantes, a la zona de la piscina (climatizada que se convierte en piscina exterior en verano) le han hecho un lavado de cara también. También cuenta con una zona de habitaciones con servicio especial llamada el “Admiral’s Floor”.

 

 

Sequoia Lodge. Está construido al modo de los grandes hoteles de montaña americanos. Es uno de los hoteles más querido por los viajeros incondicionales, su divertida piscina y la chimenea encendida en invierno son dos de sus grandes atractivos. En la reciente reforma se ha creado una zona especial, la “Golden Forest”, con habitaciones más especiosas y decoradas con mucho detalle , recepción y salón de desayuno aparte. Las habitaciones Montana son las situadas en el edificio principal y no en los “lodges”, los otros edificios que componen el hotel.

 

 

Cheyenne. Uno de los hoteles más populares para familias que viajan con niños pequeños. Construido a modo de pueblo del oeste, con una estética muy conseguida y algunos de los personajes de Toy Story como anfitriones. Las habitaciones cuentan con cama de matrimonio y literas, no hay opción de poner dos camas dobles.

 

 

Hotel Santa Fe. Recientemente reformado sobre el tema de la película Cars, el hotel está distribuido en edificio pintados con colores cálidos degradados según su altura que simulan el efecto del Gran Cañón del Colorado. Cada una de las cuatro zonas del hotel tiene guiños a un personaje de la película (Rayo McQueen, Sally, Mater y Luigi). El que quizá era uno de los hoteles menos atractivos en cuanto a tematización para el público en general ha ganado mucho con este cambio, las habitaciones también incluyen nuevos detalles haciendo referencia a la película.

 

El David Crocket Ranch, aunque es uno de los siete hoteles que pertenecen al resort, está más alejado y solo es opción viajando en vehículo propio ya que no tiene servicio de transporte

 

Estos hoteles están siguiendo un calendario de reformas que aún durará hasta el 25 aniversario del parque en 2017, así que es conveniente informarse de la situación en la que estará en hotel elegido en ese momento. Los hoteles Sequoia Lodge y Santa Fe ya han sido reformados, el Newport Bay está en proceso de reforma y  Nueva York y Cheyenne serán los siguientes, el Disneyland Hotel será el último en ser reformado.

 
Ventajas de elegir un hotel Disney:

 

Cercanía. Se puede llegar andando al parque desde cualquier hotel en unos veinte minutos, además, cuentan con un servicio continuo de autobuses al parque gratuito.

Ofertas. No es que los hoteles Disney tengan los mejores precios, más bien al contrario, pero cuando sacan ofertas estas incluyen la estancia y las entradas al parque para esos días, incluso comidas, y en conjunto el precio puede ser mejor que los precios de otros hoteles cuando hay comprar las entradas aparte. Como siempre, cuestión de hacer números.

Extra Magic Hours. La mayoría de los días los clientes alojados en hoteles Disney pueden acceder al parque antes de la apertura para el público en general. NO todas las áreas (lands) del parque están abiertas en esas horas extra

Tematización. Es la más intangible de todas, pero no deja de ser una ventaja estar inmerso en el ambiente del parque desde el minuto uno y los hoteles tienen una tematización muy elaborada.

Hasta este año en los hoteles Disney había otra ventaja añadida: se podían encontrar personajes en el hotel, en la entrada de los desayunos en algunos hoteles… esto ha cambiado y la presencia de los personajes se ha concentrado en el parque. Los que antes estaban en los desayunos de los hoteles ahora estarán en el parque durante las Extra Magic Hours.

 

 

Aunque la decoración de los hoteles entre por los ojos y pueda convertir en un factor decisivo a la hora de elegir, hay que tener en cuenta las cuestiones que miraríamos en cualquier otro hotel, algunas tan importantes como saber si tienen aire acondicionado cuando planeas viajar en agosto, o en qué consisten los desayunos, que según el hotel serán continentales o tipo americano o si los niños tendrán que dormir en literas por fuerza, como para en el Cheyenne. Si viajas en verano o cuando el parque abre hasta las 22 o las 23, puede ser interesante contar con una piscina para ir a relajarse al hotel.

 

ELEGIR SEGÚN EL NÚMERO DE PERSONAS. En las habitaciones standard de los hoteles del Resort pueden alojarse hasta cuatro personas y un bebé menor de 3 años. En el David Crocket Ranch pueden alojarse hasta 6 personas y un bebé menor de tres años en una cabaña. Y en alguno de los hoteles existen habitaciones familiares donde pueden alojarse cinco personas y un bebé (Disneyland Hotel, Newport Bay y Santa Fe). Esas habitaciones están muy demandadas y se agotan pronto.

 

HOTELES ASOCIADOS

 

No son hoteles Disney, pero cuentan con el “visto bueno” de Disneyland Paris para ser sus asociados, se ofertan igual que los hoteles Disney en paquetes de alojamiento + entradas, cuentan con productos Disney en sus tiendas y transporte gratuito al parque en autobuses. Los huéspedes tienen derecho a usar el parking del parque.

 

Radisson Blu Hotel at Disneyland Paris ****

Vienna International Dream Castle Hotel ****

Vienna International Magic Circus Hotel ****

Kyriad Hotel **

Algonquin’s Explorers Hotel ***

Hôtel l’Elysée Val d’Europe ***

Adagio City Aparthotel ***

 
HOTELES EN LA ZONA

Hay muchos hoteles en un radio de pocos kilómetros de Disneyland Paris. A no ser que vayamos en vehículo propio, el mayor dato a tener en cuenta a la hora de elegir es que tengan una buena comunicación, o bien porque ofrezcan autobuses propios o bien porque estén situados junto a alguna estación de cercanías.

 
¿Qué son los pases anuales? 

 
Como es habitual en este tipo de lugares, Disneyland Paris ofrece la posibilidad de comprar pases para todo el año además de las entradas para días sueltos.

 
Si contratas un paquete de hotel y entradas, no tendrás que preocuparte por eso, y lo normal si te alojas en un hotel del parque es cogerlo así porque el precio de las noches sin entradas no es mucho menor.

 

Si el alojamiento que has elegido no incluye las entradas, entonces es el momento de informarse y valorar qué nos interesa más, si comprar entradas para x días o comprar pases anuales. Normalmente a partir de 3 días de estancia a un adulto le compensa comprar un pase anual, en el caso de los niños es distinto ya que pagan por un pase lo mismo que un adulto, mientras que en las entradas de días sueltos tienen precios reducidos.

Hay varios tipos de pases anuales. De dos de ellos, el pase francilien y el pase francilien de estudiante no voy a hablar porque es difícil que  encajen para alguien que viaja a Disneyland. En sus condiciones de utilización dices expresamente que no puede usarse el segundo y tercer día después de su formalización. Y la formalización del pasaporte se hace en persona el día que llegas al parque. Son pases pensados para residentes en Francia.

Los dos que normalmente nos van a interesar son el Pase DREAMS y el pase FANTASY. La mayor diferencia entre ellos que es el pase Dreams se puede usar en cualquier momento del año mientras que el pase Fantasy tiene días restringidos en los que no se puede usar. Aparte de eso hay diferencias en los descuentos a los que dan derecho y otro tipo de ventajas.  Ambos pases dan derecho a usar las Extra Magic Hours igual que a los residentes de los hoteles del Resort y al uso del parking del Disney Village.  Este es un cuadro resumen de las características que me parecen más importantes de cada pase:

 

 

Otro dato a tener en cuenta sobre los pases es que permiten al titular  añadirse a una habitación reservada por otras personas siempre que no se supere el máximo de personas admitidas en una habitación.  Por ejemplo, si una familia de 3 miembros reserva un paquete de habitación y entradas y a última hora una cuarta persona decide unirse al viaje, esa cuarta persona podría, con un pase anual, unirse a la habitación reservada presentándose con su pase en la recepción con el titular de la reserva. Lo único que tendría que pagar sería la tasa de alojamiento, menos de 3€.

 

¿Dónde reservo mi viaje? 

 

Los precios y ofertas de paquetes de hotel + entradas que lanza Disneyland Paris para España son iguales para todo el mundo. Es decir, el precio del paquete es el mismo lo contratemos directamente con Disneyland  por teléfono / web o lo contratemos en una agencia, y todas las agencias tienen los mismos precios y ofertas que ha fijado Disneyland Paris para esa temporada. Si sale una oferta de una noche gratis, a esa oferta se podrá acceder desde cualquier agencia o contratando directamente. No hay agencias que tengan ofertas en exclusiva.

La web oficial de Disneyland Paris para información y reservas es esta: http://www.disneylandparis.es/

Las variaciones en el precio pueden darse con los gastos de gestión y el precio de los desplazamientos hotel-aeropuerto-hotel. Si contratamos este servicio mediante agencia es importante saber qué estamos pagando exactamente, no es lo mismo un transporte con coche y conductor para nosotros que una furgoneta o autobús para todos los que llegan en el mismo vuelo y van al Resort, que hará paradas en los hoteles de cada uno, etc.

Las ofertas que Disneyland Paris lanza en cada país pueden ser distintas. Otra opción es mirar las páginas oficiales de los distintos paises para buscar la oferta que nos interese más.

En este punto ya hemos elegido cuándo ir, cómo ir, dónde alojarnos y hemos reservado nuestro viaje. Es el momento de preocuparnos por lo que encontraremos dentro del resort: parques, atracciones, restaurantes, espectáculos, personajes…  Ese será el tema de la tercera parte de la guía.

Ver Post >
Viajar a Disneyland Paris – Parte 1

Cuando yo era pequeña conocía la existencia de los parques Disney  igual que casi todos los de mi generación: a través de series y películas. Aunque sabía que eran lugares reales, a esas edades para mí era tan factible la idea de visitarlos como ir al Astoria de Los Goonies, la Nueva York de Big o las playas de Los Vigilantes de la Playa.

Que se note que una estaba llena de cultura televisiva.

 

 

¿Cómo olvidar el episodio de ‘Padres Forzosos’ en el que van a Walt Disney World y Michelle se pierde y luego es nombrada Princesa por un Día y va en la carroza con las princesas? Imposible, fue épico.

En 1992 Disneyland Paris abrió sus puertas y puso el sueño de visitar un trozo de magia un poco más al alcance del común de los niños españoles. París no era Orlando, tú mirabas el mapa de España y Francia era lo que estaba pegado, ya la cosa no sonaba tan rocambolesca.

Cuando tenía veinte años fui al Parque por primera vez. Pasé unos días en París con mi media langosta y decidimos pasar una noche en Disneyland para ver qué era aquello. El flechazo fue total y absoluto y desde entonces tuvimos en mente la idea de volver, pero por unas cosas o por otras hubo que cancelar y postponer el viaje varias veces.

Por fin, en las navidades de 2013, mi pequeña familia pudo viajar a Disneyland París. No era mi primera vez pero sí la primera con los niños, me hacía mucha ilusión y fue un viaje preparado durante meses. Hay tantas cosas, tantas opciones, tantos trucos, atajos, tanto… que un viaje bien planificado me parece fundamental para aumentar las papeletas para que sea un éxito. ¿Que se puede viajar a la aventura, sin expectativas ni saber qué vas a encontrar? ¡Por supuesto! Pero yo prefiero saber que si dejo de hacer algo ha sido porque elegí y descarté, no porque no me enteré de que tal cosa existía. Y si vas con niños pequeños hay temas logísticos que es mejor llevar controlados.

Voy a intentar plasmar la información más importante que saqué de esos meses de preparación y de la propia experiencia del viaje. Esta es una guía personal. No pretendo profundizar en los detalles más técnicos que están tan a mano en páginas oficiales y no oficiales de Disneyland Paris, aerolíneas, hoteles… pero sí incluir algunas cosas que a lo mejor no están tan claras si no las has vivido en primera persona, pequeños detalles y trucos y valoraciones personales. Las opiniones son mías y lógicamente estarán influenciadas por mis experiencias, mi configuración familiar, y mis gustos, pero espero que puedan ser útiles. Como es una guía larga la publicaré en cuatro partes.

Para empezar, unas pocas dudas preliminares que creo que pueden surgir cuando planeas ir a Disneyland con niños.

 

¿Es Disneyland París un sitio solamente para niños?

 

Rotundamente NO. Entiendo que si alguien no le ha prestado mucha atención al tema se queda con la imagen de Mickey y muchos niños con orejitas, el castillo.. y poco más.

Disneyland Paris es más que un parque de atracciones, pero tiene atracciones espectaculares. Es un parque temático con tal nivel de preciosismo y detalle que sólo un adulto podrá apreciarlo de verdad. No se viaja al parque por su gastronomía, pero tiene restaurantes estupendos, hay alternativas a los típicos establecimientos de comida rápida de los parques de atracciones y otros parques temáticos. Las cabalgatas son para disfrutar a cualquier edad y los espectáculos son para diferentes públicos. El espectáculo que se representa en el castillo al cierre del parque (Dreams) puede poner la piel de gallina al más curtido (lo sé de buena tinta, no voy a dar nombres porque mi madre me lee pero vi alguna lagrimita…)

Por supuesto, tampoco me parece requisito llevar niños para ir al parque y disfrutarlo.

En mi viaje había tres generaciones juntas, y si tengo que decir cuál de ellas disfrutó más tendría problemas para decidir. Pero puede que ganase la abuela

Está claro que si el “rollo Disney” no te atrae en absoluto y odias los parques temáticos y las atracciones es más difícil que te guste el sitio, pero eso no tendrá que ver con el hecho de ser un adulto o un niño.

 

Entonces, ¿a qué edad debería llevar a los niños para que lo disfruten al máximo?

 

Pues esto también depende de varios factores, para mí la principal variable es si tienes claro que sólo irás una vez o pretendes volver. Es decir, si buscas una edad para llevarles por primera vez o para llevarles una única vez.

Cada etapa tiene su encanto, con tres años se creen que todo lo que están viendo es real, Mickey es Mickey, no un personaje disfrazado. Si le preguntas a mí hija que quién le invitó a comer en su palacio mientras estuvo en Disneyland te dirá muy convencida que Cenicienta, y ella realmente cree que estuvo comiendo en casa de Cenicienta y se encontró con Ariel y Aurora y el príncipe Felipe allí.

Probablemente a los cinco o seis años esa inocencia empiece a desaparecer, pero a cambio disfrutarán más de las atracciones ya que se abre el abanico de las que pueden usar, de la ambientación… la logística será un poco más sencilla con ellos y recordarán más lo vivido.

A partir de los ocho años inocencia poca, pero pueden participar más de la ilusión y la anticipación, los preparativos, apreciarán más los espectáculos y los detalles y podrán disfrutar de la mayoría de las atracciones; también serán capaces de lidiar mejor con el cansancio. A partir de los 120 cm de altura pueden acceder a todas las atracciones exceptuando la montaña rusa Indiana Jones y el Templo Maldito, Space Mountain y Rock’n Roller Coaster.

Si tuviera que llevar una única vez a mis hijos sería en el tramo entre los 5-8 años, cuando pueden disfrutar de más cosas pero aún no hay perdido el espíritu de niños. Si lo que te preguntas es cuándo llevarles por primera vez, los 3-4 años me parecen perfectos.

Por supuesto esto es tremendamente subjetivo y  depende mucho de cómo sean los niños. Yo no niego que un niño de uno o dos años pueda disfrutar en el parque, por supuesto que de algo se enterará, pero si la pregunta es si merece la pena organizar el viaje para ese niño… no, no lo creo. Otra cosa es que los padres quieran disfrutarlo ellos mismos y, de paso, que el niño se lo pase bien, en ese caso… ¡adelante! Y habrá niños de 9 años que sean como preadolescentes y niños de 9 años que aún tengan rondando al bebé que fueron y se tiren en plancha para que Buzz Lightyear les estampe su autógrafo.

Pero insisto, cada etapa tiene su encanto y no hay edad equivocada par ir.

 

¿Se aburrirán los chicos con tanta princesita y tanto castillo?

 

Parece que la publicidad de Disneyland Paris insiste en hacer hincapié sobre sus iconos más “rosas”, el Castillo de la Bella Durmiente, las Princesas Disney, o los personajes clásicos (Mickey, Minnie, Pluto, Goofy, Campanilla…) Y aunque esas cosas son disfrutables sin importar el género, sabemos que a un chico de 8 años puede tener gustos distintos a los de una chica de 8 años. Eso es así.

Creedme, en los parques hay de todo. De hecho, aunque la zona más icónica (Fantasyland) encaje más con el prototipo de gustos princesiles y sea la más publicitada, hay tres zonas más que son para todo público. Frontierland con su ambientación del Oeste y la frontera sur, Adventureland con su Barco Pirata y su cabaña de Robinsones, Discoveryland con sus guiños a Toy Story y la ciencia ficción. Y en los Walt Disney Studios hay atracciones y espectáculos para todos. Mi hija lo mismo bailó con Cenicienta que se tiró a los brazos de Buzz Lightyear o charló con Jack Skeleton.

Con la compra por parte de la Walt Disney Company del universo Marvel y la franquicia Star Wars es previsible que esa diversidad aumente (ya está presente en forma de merchandising en los parques)

 

 

¿Cuáles son las mejores fechas para viajar?

 

Una vez más, esto va en función de prioridades, gustos, presupuestos, disponibilidad de fechas… Yo voy a repasar los puntos en los que me fijaría para elegir fecha.

 

 TEMPORADA TEMÁTICA  en la que nos gustaría ir sabiendo cuáles son las campañas del parque. Este año se divide en cuatro campañas:

 

 

 

La temporada de primavera, con el lema ”Swing into Spring”, que va del 1 de marzo al 31 de mayo. Disneyland Paris se vestirá con lo colores de un jardín en flor e incorpora novedades para la temporada: el tren primavera de Minnie, el número musical con Mary Poppins al frente, la incorporación de Mérida en el Pabellón de las Princesas…

 

 

La temporada de verano, que nos traerá el “Frozen Summer Fun” del 1 de junio al 13 de septiembre. Disneyland París se convertirá en un trocito de Arendelle para recibir a Elsa y Ana, que podrán ser vistas paseando en su calesa y tendrán espectáculo propio con un “sing along” y otras sorpresas aún no desveladas.

 

 

El festival de Halloween, que empieza a mitad de septiembre y se alarga hasta primeros de Noviembre. El halloween de Disneyland Paris es más europeo que americano y, aunque saque a pasear a sus villanos más famosos su estética se basa en la iconografía de la cosecha.

 

 

La temporada de Navidad, de la segunda semana de noviembre hasta el día después de Reyes. En Navidad el parque tiene dosis extra de magia, la decoración y el ambiente son espectaculares. Para mí, la temporada más especial. Aún no sabemos qué programación nos traerá este año, pero seguro que nos sorprenderá positivamente.

 

Cada campaña implica cambios en la decoración de los parques, incluyendo hoteles, restaurantes, tiendas… cambios en las cabalgatas, nuevos espectáculos, los personajes que están disponibles en las fotolocalizaciones… podemos elegir según nuestra ambientación preferida.

 

 TEMPORADA (según afluencia) . De la temporada alta a la super baja las diferencias de precio pueden ser tremendas, usando sólo un criterio económico sería incomprensible viajar en una temporada que no fuera la más baja de poder elegir fecha. Pero hay que sopesar bien pros y contras.

Julio y agosto, Navidad durante las vacaciones escolares francesas, Semana Santa y los puentes franceses son los momentos de mayor afluencia.

 

 

Elijas la fecha que elijas, yo recomiendo comprobar primero que tu estancia no coincida con una festividad o vacaciones escolares en Francia. Al final la mayoría de los visitantes son franceses y la afluencia va a depender principalmente de su calendario.

Podéis consultar el calendario de este curso aquí.

 

DÍA DE ENTRADA. El momento de la semana en la que entraremos y disfrutaremos del parque también tiene su peso. Si te alojas en un hotel Disney o asociado, el día de entrada determina el precio de tu estancia, la estancia será más barata entrando un domingo que un viernes o sábado.En cuanto a afluencia, la diferencia entre el fin de semana y los días de entre semana puede ser enorme. Incluso en épocas que son tranquilas entre semana, como puede el principio de la campaña de Navidad, los fines de semana son como temporada alta.

En mi opinión, si se puede, es mejor evitar el fin de semana, especialmente si viajas con niños pequeños (y carrito…) Si planeas hacer una visita a la ciudad de París mientras estás en Disneyland y algún día de tu estancia coincide en fin de semana, aprovecha ese momento. Y si no se puede… pues a disfrutarlo igualmente, pero con un poco más de paciencia.

 

LA METEREOLOGÍA. El clima parisino es tan variable que realmente no sé hasta dónde se puede usar para determinar fecha. Obviamente en verano las temperaturas serán más altas y en invierno más bajas, pero la lluvia está presente todo el año, puede hacer un tiempo casi veraniego en octubre o helar y llover; en diciembre / enero puedes encontrar nevadas y frío pero también un tiempo luminoso y despejado. En el mismo día puedes encontrar lluvia, sol, nubes, viento. París es así. Yo he ido en septiembre y he visto llover y he ido en diciembre sin ver una gota.

 

¿Cuántos días necesito para ver el parque?

Otro punto muy subjetivo. Obviamente a dos adultos que vayan solos les cundirá más el tiempo que a dos adultos con niños, la edad de los niños también será un factor. Un día de temporada alta se puede tardar el triple en hacer las mismas cosas que un día de temporada baja. Una persona alojada en los hoteles Disney puede tener hasta dos horas más para disfrutar del parque.

Quien se haya interesado por este destino probablemente ya sepa que en realidad no es “el parque”, sino “los parques”. Porque el resort incluye el parque Disneyland con sus cinco zonas (Main Street, Fantasyland, Adventureland, Discoveryland, Frontierland) y los Walt Disney Studios. Además hay una zona de ocio, restauración y compras a la entrada del parque llamada el Disney Village.

Creo que para no irse con la sensación de haber dejado mucho por hacer se necesitan al menos tres días en los parques, dos para ver el Disneyland y uno para ver los Walt Disney Studios. Con una buena planificación es suficiente para ver todas las zonas, usar la mayor parte de las atracciones y ver espectáculos. Por supuesto, ir dos días será mejor que no ir ninguno, pero no puedo decir que me parezca tiempo suficiente para “hacer” los dos parques. Si se viaja con niños, además, hay que contar con algo de tiempo para su descanso, el “trote” del parque es agotador y, o descansan durante la jornada o no pasan de la hora de la merienda en pie.

Una vez elegida la temporada en la que vamos a ir, el día de la semana en el que entraremos, la duración de la estancia… toca pensar en cómo vamos a ir y dónde nos vamos a alojar. Dónde y cómo reservar. De esa parte hablaré en la siguiente entrega de la guía.

 

Ver Post >
De voyeurismos cibernéticos y amigas en la distancia

Hace muchos años ya que la red forma parte de mi día a día como el comer o el dormir. Es mi medio de trabajo, para conectar con amigos, para comprar o para preparar un viaje, para seguir las novedades del cole o lo que se tercie. Empecé a usar Internet de forma habitual cuando era una rareza en mi entorno, cuando en mi facultad el 95% de mis compañeros usaban el ordenador sólo para “pasar” trabajos… y dejo a un 5% fuera por algunos aún los pasaban a máquina. A máquina, sí, palabrita… Era 1997.

Aparte de los fines académicos, descubrí Internet como herramienta para relacionarme, para conectar con gente con la que compartía aficiones o inquietudes. Cuando empecé a preparar mi boda entré en una famosa red de foros, hoy ya de capa caída, en los que las chicas compartían preparativos, resolvían dudas… Esos foros te daban acceso a un tipo de información a la que hasta entonces no era tan fácil de llegar, los proveedores de boda pasaban de madres a hijas, de vecina a vecina y si tenías mucha suerte, una amiga tuya se acababa de casar y traía información fresca. Y además era divertido compartir preparativos ahí, la resistencia de tus amigas al parloteo sin fin sobre ramos y cuartetos de cuerda tiene sus límites, pero entre iguales la resistencia aumentaba.

Ahí fue cuando empecé a sospechar que algo pasaba con Cantabria.

Cantabria existía, sí, pero no para los foros de internet. Había subforos para cada región para hablar de detalles más locales. De Cantabria… no. Y cuando lo hubo, apenas tenía movimiento. Pero cada palabra que se escribía allí se leía, y se leía muchísimas veces, de eso quedaba constancia numérica.

Pasó la boda, pasaron los años y llegaron los foros sobre embarazo. Volví al mismo sitio que ya conocía, las mil y una dudas de la embarazada primeriza son más llevaderas en compañía de otras que están igual.

En este caso lo normal es que los foros se dividiesen entre chicas que iban a dar a luz más o menos en el mismo mes y chicas de la misma comunidad. Pero no de Cantabria, no había foro para nuestra región. Y cuando lo hubo, el movimiento era mínimo una vez más.

Y entonces lo entendí.

Creo que los cántabros somos… voyeurs cibernéticos.

Lo nuestro es más leer lo que escriben los demás que exponernos, esperar a que otro saque el tema, cuidar las palabras para que el vecino no nos identifique. Somos cautos. Cotillas Amantes del saber como todos, claro está, pero indirectos… nos gusta más enterarnos leyendo que preguntando. Quizá somos tímidos también. Nos cuesta más arrancar, dejar entrar esa familiaridad superficial y rápida que se crea en esos contextos. Un foro dividido por zonas geográficas es un microcosmos en el que esos rasgos de carácter de unos y otros acaban transpirando entre líneas.

El tiempo que tengo para usar foros de internet ha mermado mucho en los últimos cuatro años, en las veces que lo he hecho he notado, obviamente, un desarrollo enorme, hoy en día sería tremendamente raro ver un foro dividido por zonas que no tenga su representación de cada región, Cantabria incluida… pero sigue quedándome la sensación de que participamos menos que otros.

Mi carácter es cántabro de manual, me he hartado de oírlo, pero este rasgo concreto me saltó en el reparto y tengo que alegrarme de ello. Porque gracias a ese riesgo de exponerme un poquito he aprendido mucho y, sobre todo, ha entrado gente en mi vida que no hubiera podido conocer de otra manera.

En aquel foro de embarazo conocí a ocho chicas maravillosas que siguieron conmigo, o yo con ellas, después del parto. Seguimos compartiendo dudas a tutiplén, experiencias de crianza y llegadas a cierto punto, nuestro día a día en general. Para mí fueron una tabla de salvación cuando me mudé de vuelta a Santander y me sentía un poco perdida, sobre todo al quedarme embarazada otra vez poco después. Nuestros nueve niños nacidos en 2010 están cumpliendo los cuatro años ahora, así que ya es mucho lo compartido. Y después de esos nueve han venido seis niños más. Poco a poco nos hemos ido “desvirtualizando” entre vacaciones, viajes de trabajo, casualidades y demás. Pero este verano hemos cumplido POR FIN un plan con el que llevábamos fantaseando mucho tiempo: hacer una gran reunión. En julio siete de las chicas (¡para la próxima estaremos todas, seguro!) con los respectivos siete desconcertados padres de las criaturas y los… esperad… TRECE niños nos juntamos para compartir un fin de semana de los que no se olvidan. Viajaron desde Canarias, Galicia, Asturias, Valencia, Zaragoza, Madrid… no era empresa fácil, pero lo hicimos.

¿En dónde fue? En Liérganes. Porque Cantabria igual no cuenta mucho en los foros pero sí cuando uno piensa en el lugar perfecto para el evento del año. No pudo haber sitio más bonito que Villa Esperanza para alojarnos esos días y en El Ojo del Ábrego nos ayudaron a cuadrar niños, adultos, filias y fobias gastronómicas varias para conseguir una cena de diez. Que te pongan las cosas fáciles cuando estás intentando coordinar un berenjenal así es de agradecer y tuve que dar unas cuantas vueltas antes de encontrar a las personas adecuadas.

¡Gracias por estos casi cinco años, mis octubreras! Sabéis que os tengo en un rinconcito permanente de mi corazón.

Ver Post >
De Francia, Cyrano y una receta de crêpes.

Cuando tenía 15 años puse un pie fuera de nuestras fronteras por primera vez, concretamente en Francia. Un instituto de secundaria de Le Mans (sí, la Le Mans del circuito) organizaba su semana internacional e invitaba a alumnos de diferentes países a pasar unos días mezclándose con sus estudiantes, alojándose con sus familias y demás. En esos días supongo que estaba demasiado ocupada y emocionada para fijarme mucho en la comida, sólo recuerdo la paella más espantosa de mi vida servida en el comedor del instituto. Qué exótico me parecía entonces eso de comer en el instituto… También recuerdo pasar un poco de vergüenza el día en que los alumnos invitados cantaban en un escenario el himno de su país, a mi yo adulta le da mucha pena que no haya un vídeo de ese cruce entre el himno y el “La, la, la” que nos marcamos. Pero eso no tiene que ver con la comida.

Rodaje de Cyrano de Bergerac (1990) en Le Mans.

La familia con la que me alojé entonces me llamó unos meses después para invitarme a pasar unos días en verano, Elody y yo habíamos congeniado enseguida. Y a mí, que ya me gustaba lo de viajar más que a un tonto un lápiz, no me pudo hacer más ilusión la idea. Ahí ya iba con más calma y pude fijarme más en las diferencias de usos y costumbres… y en las protestas de mi estómago. Porque a pesar de la cacareada excelencia gastronómica del país vecino, casi morí de hambre en esos días. No eran tacaños, no, no me mataban de hambre por gusto, no estaba siguiendo la dieta South Beach ni nada por el estilo, simplemente, su concepto de comer bien y el mío no cuadraban. En honor a la verdad diré que vengo de una casa en la que se come… al estilo del norte. Ya me entendéis: primero, segundo, unas cosillas para picotear en común, postre, café, puro y tejas. Y eso es difícil de igualar.

Una tarde fuimos a merendar a casa de la abuela. Yo la miraba moviéndose por la cocina con los ojos empañados de lágrimas de agradecimiento, nos servía crêpes y más crêpes que los otros chicos comían con yogur de fresa, salsa de chocolate y plátanos. Charlie entrando en la fábrica de Willy Wonka, Hansel y Gretel descubriendo la casita de chocolate, Carpanta tropezando con un pollo asado… no, nada era comparable a mi felicidad en ese momento.

Volví con aquella maravillosa ciudad grabada en la retina, unos kilos menos y recitando de memoria pasajes enteros de Cyrano de Bergerac. Y, sobre todo, con una fijación por las crêpes con yogur de fresa que dura ya casi veinte años.

En casa somos muy de compartir (virus estomacales, cama de 1,50 para cuatro y el perro, fijaciones culinarias…) así que estoy trabajando para pasársela a mis hijos ofreciéndoles las crêpes como cena. Ya veo a alguien arqueando una ceja. ¿Cena? Sí, cena. ¡Pero si es dulce! Bueno, sí. Pero al final no deja de ser una mezcla de huevo, leche, algo de materia grasa, harina. Vamos, que si le ponemos cuatro tacos de jamón son unas croquetas. ¿Por qué nos suena tan raro usarlo como comida principal y no como merienda?

RECETA BÁSICA DE CRÊPES.

 

Con estas cantidades salen unas 12 crêpes, según lo finas que os gusten y el diámetro de vuestra sartén. La que uso para esto tiene 24 cm.

  • 250 ml de leche entera
  • 200 gramos de harina de todo uso
  • 3 huevos medianos
  • 75 gramos de mantequilla o 3 cucharadas de aceite suave.
  • Un pellizco de sal
  • 2 cucharadas de azúcar (opcional)

 

Si se va a usar mantequilla para la masa, derretirla en la sartén hasta que coja un poco de color y dejar que enfríe.
Con un batidor de varillas batir los huevos, el aceite o mantequilla y la harina hasta que quede una masa fina. Si se usa azúcar hay que incorporarlo aquí. Yo no uso porque prefiero que el sabor quede más neutro y dependa del relleno. Incorporar la leche poco a poco y seguir batiendo hasta que no queden grumos. Dejar reposar una hora a temperatura ambiente, este paso es imprescindible para que las crêpes queden elásticas y no se rompan. La masa espesará algo en ese tiempo.

Calentar la sartén a temperatura media y engrasarla con un poco de mantequilla o aceite, yo uso un pincel de silicona para esto. Echar masa en el centro de la sartén y rápidamente hacer un movimiento circular para que se reparta la masa por todo el fondo. Puedes usar un rastrillo de madera para crêpes, pero si la masa tiene el punto más o menos adecuado será fácil hacerlo sin accesorios. Lo que sí me ayuda una cuchara de bolas de helado para calcular la cantidad de masa, me resulta más cómoda que un cucharón y tiene la medida exacta de masa que necesita mi sartén. Cuando los bordes se despegan y cogen un poco de color, dar la vuelta.

Ya sólo queda poner el acompañamiento que queráis y comerlas antes de que se enfríen. Y antes de que los niños os dejen sin ellas, qué sé de lo que hablo…

Un mes después le tocó a Elody visitarme, sus padres la trajeron a Santander en coche después de unas vacaciones en Salou. Mis padres, por supuesto, les agasajaron a estilo del norte, y después de la segunda comida en mi casa la madre de Elody tuvo una revelación: “Marta ha debido de pasar mucha hambre en mi casa”. Mientras, Jean Paul comía anchoas con pimientos como si no hubiera mañana y repetía una y otra vez “esto está demasiado bueno, esto está demasiado bueno”.

Elody volvió a Francia con mi preciosa ciudad grabada en su retina, unos pocos kilos más y cantando la Macarena en perfecto castellano.

Ver Post >
Sobre el autor Marta Muñoz
Madre inquieta de dos criaturas aún más inquietas, empresaria, filóloga de formación y antigua librera de profesión. Navegando sin descanso por la red desde el cambio de milenio, en algún momento del crucero esa pasión se convirtió en mi trabajo. Tras la etapa universitaria en Salamanca y una aventura madrileña de ocho años, he vuelto a la tierra con ganas de exprimir a fondo el privilegio de vivir en Cantabria cuando tienes niños. menudeos.blog@gmail.com