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Categoría: Ocio
Viajar a Disneyland Paris – Parte 2

Si habéis leído la primera parte de esta guía ya sabréis cuándo es el momento de ir a Disneyland Paris. Ahora vamos a ocuparnos de cómo ir , dónde alojarnos y dónde reservar nuestro viaje.

Disneyland Paris está en Marne-la-Vallée, un pueblo situado a 32 kilómetros del centro de París. Lo más habitual (a no ser que se viaje en vehículo propio, opción que necesitaría una guía aparte) es llegar a París y desde ahí desplazarse a Marne-la-Vallée.

 

VIAJANDO EN AVIÓN

 

Si viajamos en avión, los tres aeropuertos habituales para ir a París son el Charles de Gaulle, Orly y Beauvais.

 

 

En los tres casos se puede contratar un transporte privado que te recoja directamente en el aeropuerto. Esto puede parecer un lujo, pero en algunas situaciones la diferencia de precio respecto a otras opciones no es muy grande y puede ahorrar tiempo y estrés. Por ejemplo, para una familia con dos niños la diferencia entre viajar en un coche privado y comprar cuatro billetes de autobús o tren al parque será mínima y se evita estar pendiente de horarios, desplazarte a otras terminales del aeropuerto y cargar con maletas. En mi caso, yendo con dos niños pequeños, carrito, maletas… ni me lo pensé. Cuando salimos de recoger las maletas el conductor estaba ahí esperando y no tuve que preocuparme de más, en media hora estaba en el hotel.

Los precios de transporte privado para ambos trayectos pueden rondar los 120-150 euros desde Los dos aeropuertos más cercanos a París, 180-200 desde Beauvais. Esto es orientativo, obviamente cada compañía fija sus precios y depende del número de personas, no es lo mismo necesitar un sedán para 3 que una furgoneta para 5. Hay muchas compañías de transporte, no hay más que teclear en el buscador tres o cuatro palabras clave, pero voy a poner en enlace de la que usé por si le sirve a alguien porque además de mi buena experiencia tenía ya otras muchas referencias de ella: Iris Shuttle

Otra opción de transporte son los autobuses VEA, que conectan los aeropuertos con los hoteles del parque y hoteles asociados. Como orientación, el precio de un trayecto desde el aeropuerto Charles de Gaulle es de 20 euros para los adultos y 16 para niños de 3 a 11 años, y la frecuencia es de 45 minutos de 9:00h a 19:45h.

El aeropuerto de Beauvais-Tille, que es en el que operan Ryanair y otras compañías de bajo coste, está significativamente más lejos que Orly y CDG y eso repercutirá en los precios de los traslados. La frecuencia de autobuses VEA es menor. Aunque el billete de avión salga más barato hay que estudiar si compensa sumándole al precio la diferencia de precio de los traslados y el tiempo que vamos a invertir en los desplazamientos. También es habitual que los vuelos de bajo coste tengan horarios menos adecuados para aprovechar al máximo la estancia, aunque a veces la diferencia de precio con otras compañías es lo bastante grande como para pagar una noche más de hotel y compensar los malos horarios. Es cuestión de ver qué encaja mejor en nuestro caso.

En el aeropuerto Charles de Gaulle hay, además, una tercera opción, ya que cuenta con parada para el tren de alta velocidad (TGV), que lleva al parque en 11 minutos y el precio del trayecto oscila entre 15 y 24€. La contra es que si tu vuelo no llega a la misma terminal en donde se encuentra la estación de tren hay toca dar unas cuantas vueltas para alcanzarla.

 

VIAJANDO EN TREN

 

Hay alguna ruta que tiene parada directamente en Marne-la-Vallée, si no habrá que llegar a París y desde ahí desplazarse al Resort. Puedes llegar a diferentes estaciones de tren de las siete que tiene París, viajando desde España lo normal será llegar a la Gare de Lyon, la más grande, Montparnasse o la Gare d’Austerlitz. Una vez en la estación el método más rápido y económico para llegar a Disney es coger el tren de cercanías (RER). La línea de RER que lleva a Marne-la-Vallée  Chessy, que es la estación del resort, es la línea A, roja. Si la estación de tren a la que llegas no comunica directamente con la Línea RER A, con un único billete (7,50€) puedes coger el metro u otra línea RER y hacer transbordo hasta llegar a la línea A.

La Gare de Lyon es la única de las tres que tiene parada de línea A.

Aunque atendiendo a la distancia en kilómetros Disneyland Paris no está lejos del centro de la ciudad, el tráfico puede hacer el desplazamiento en taxi o transporte privado algo mucho más largo y más caro de lo que imaginamos, aunque si es un transporte contratado de antemano al menos el precio será fijo.

 

ALOJAMIENTO

 

Hay muchas opciones para encontrar un alojamiento que permita ir al parque y volver cada día, todo dependerá de nuestras necesidad y de nuestro presupuesto, porque la horquilla de precios es muy amplia.

 

HOTELES QUE PERTENECEN AL RESORT

 

Son los hoteles Disney que están situados alrededor del parque y son considerados parte del resort (excepto el Davy Crockett’s Ranch, un conjunto de cabañas situado a 15 minutos en coche del parque). No entro en muchos detalles porque lo primero que hacemos casi todos cuando queremos viajar a Disneyland es conseguir un catálogo en una agencia de viajes y ahí vienen descritos y fotografiados, también podemos ver fotos y descripciones en la web oficial.

 

 

Disneyland Hotel. La joya de la corona. El hotel se funde con la entrada del parque, y el ambiente Disney se respira, literalmente, ya que nada más entrar captas el característico olor que usan para ambientarlo. Un estilo clásico que a los menos “princesiles” les puede resultar demasiado rosa, pero no se puede negar que es un hotel muy agradable. Las fotos de los catálogos y webs no reflejan nunca del todo el nivel de detalle que tiene. En su interior está el California Grill, considerado el mejor restaurante del Resort y el restaurante Inventions, donde se hacen comidas  y cenas buffet con la presencia de personajes Disney. Su tienda de regalos es realmente bonita y, aunque no estés alojado en él, merece la pena darse una vuelta y sentarse un ratito en el Cafe Fantasia.

 

 

New York. Es el hotel más pequeño del Resort y el segundo en cercanía al parque después del Disneyland, está pegado al Disney Village.  Su estética comic me encanta aunque siendo el hotel más “sobrio” habrá quien lo encuentre menos adecuado para los niños. Su piscina climatizada se convierte en piscina exterior durante el verano y los desayunos son de tipo americano. Cuenta con dos restaurantes, uno buffet y otro a la carta. Existe un espacio de habitaciones con servicios especiales llamado el “Empire State Club”

 

 

Newport Bay. Este bonito hotel de estilo naútico está levantado sobre el concepto de un balneario de Nueva Inglaterra en los años 20. El ambiente naútico se ve también en sus habitaciones y en sus restaurantes, el Yatch Club y el Cape Code.  En las fotos de la reforma veo que están dejando el hotel precioso, unas habitaciones mucho más luminosas, colores más brillantes, a la zona de la piscina (climatizada que se convierte en piscina exterior en verano) le han hecho un lavado de cara también. También cuenta con una zona de habitaciones con servicio especial llamada el “Admiral’s Floor”.

 

 

Sequoia Lodge. Está construido al modo de los grandes hoteles de montaña americanos. Es uno de los hoteles más querido por los viajeros incondicionales, su divertida piscina y la chimenea encendida en invierno son dos de sus grandes atractivos. En la reciente reforma se ha creado una zona especial, la “Golden Forest”, con habitaciones más especiosas y decoradas con mucho detalle , recepción y salón de desayuno aparte. Las habitaciones Montana son las situadas en el edificio principal y no en los “lodges”, los otros edificios que componen el hotel.

 

 

Cheyenne. Uno de los hoteles más populares para familias que viajan con niños pequeños. Construido a modo de pueblo del oeste, con una estética muy conseguida y algunos de los personajes de Toy Story como anfitriones. Las habitaciones cuentan con cama de matrimonio y literas, no hay opción de poner dos camas dobles.

 

 

Hotel Santa Fe. Recientemente reformado sobre el tema de la película Cars, el hotel está distribuido en edificio pintados con colores cálidos degradados según su altura que simulan el efecto del Gran Cañón del Colorado. Cada una de las cuatro zonas del hotel tiene guiños a un personaje de la película (Rayo McQueen, Sally, Mater y Luigi). El que quizá era uno de los hoteles menos atractivos en cuanto a tematización para el público en general ha ganado mucho con este cambio, las habitaciones también incluyen nuevos detalles haciendo referencia a la película.

 

El David Crocket Ranch, aunque es uno de los siete hoteles que pertenecen al resort, está más alejado y solo es opción viajando en vehículo propio ya que no tiene servicio de transporte

 

Estos hoteles están siguiendo un calendario de reformas que aún durará hasta el 25 aniversario del parque en 2017, así que es conveniente informarse de la situación en la que estará en hotel elegido en ese momento. Los hoteles Sequoia Lodge y Santa Fe ya han sido reformados, el Newport Bay está en proceso de reforma y  Nueva York y Cheyenne serán los siguientes, el Disneyland Hotel será el último en ser reformado.

 
Ventajas de elegir un hotel Disney:

 

Cercanía. Se puede llegar andando al parque desde cualquier hotel en unos veinte minutos, además, cuentan con un servicio continuo de autobuses al parque gratuito.

Ofertas. No es que los hoteles Disney tengan los mejores precios, más bien al contrario, pero cuando sacan ofertas estas incluyen la estancia y las entradas al parque para esos días, incluso comidas, y en conjunto el precio puede ser mejor que los precios de otros hoteles cuando hay comprar las entradas aparte. Como siempre, cuestión de hacer números.

Extra Magic Hours. La mayoría de los días los clientes alojados en hoteles Disney pueden acceder al parque antes de la apertura para el público en general. NO todas las áreas (lands) del parque están abiertas en esas horas extra

Tematización. Es la más intangible de todas, pero no deja de ser una ventaja estar inmerso en el ambiente del parque desde el minuto uno y los hoteles tienen una tematización muy elaborada.

Hasta este año en los hoteles Disney había otra ventaja añadida: se podían encontrar personajes en el hotel, en la entrada de los desayunos en algunos hoteles… esto ha cambiado y la presencia de los personajes se ha concentrado en el parque. Los que antes estaban en los desayunos de los hoteles ahora estarán en el parque durante las Extra Magic Hours.

 

 

Aunque la decoración de los hoteles entre por los ojos y pueda convertir en un factor decisivo a la hora de elegir, hay que tener en cuenta las cuestiones que miraríamos en cualquier otro hotel, algunas tan importantes como saber si tienen aire acondicionado cuando planeas viajar en agosto, o en qué consisten los desayunos, que según el hotel serán continentales o tipo americano o si los niños tendrán que dormir en literas por fuerza, como para en el Cheyenne. Si viajas en verano o cuando el parque abre hasta las 22 o las 23, puede ser interesante contar con una piscina para ir a relajarse al hotel.

 

ELEGIR SEGÚN EL NÚMERO DE PERSONAS. En las habitaciones standard de los hoteles del Resort pueden alojarse hasta cuatro personas y un bebé menor de 3 años. En el David Crocket Ranch pueden alojarse hasta 6 personas y un bebé menor de tres años en una cabaña. Y en alguno de los hoteles existen habitaciones familiares donde pueden alojarse cinco personas y un bebé (Disneyland Hotel, Newport Bay y Santa Fe). Esas habitaciones están muy demandadas y se agotan pronto.

 

HOTELES ASOCIADOS

 

No son hoteles Disney, pero cuentan con el “visto bueno” de Disneyland Paris para ser sus asociados, se ofertan igual que los hoteles Disney en paquetes de alojamiento + entradas, cuentan con productos Disney en sus tiendas y transporte gratuito al parque en autobuses. Los huéspedes tienen derecho a usar el parking del parque.

 

Radisson Blu Hotel at Disneyland Paris ****

Vienna International Dream Castle Hotel ****

Vienna International Magic Circus Hotel ****

Kyriad Hotel **

Algonquin’s Explorers Hotel ***

Hôtel l’Elysée Val d’Europe ***

Adagio City Aparthotel ***

 
HOTELES EN LA ZONA

Hay muchos hoteles en un radio de pocos kilómetros de Disneyland Paris. A no ser que vayamos en vehículo propio, el mayor dato a tener en cuenta a la hora de elegir es que tengan una buena comunicación, o bien porque ofrezcan autobuses propios o bien porque estén situados junto a alguna estación de cercanías.

 
¿Qué son los pases anuales? 

 
Como es habitual en este tipo de lugares, Disneyland Paris ofrece la posibilidad de comprar pases para todo el año además de las entradas para días sueltos.

 
Si contratas un paquete de hotel y entradas, no tendrás que preocuparte por eso, y lo normal si te alojas en un hotel del parque es cogerlo así porque el precio de las noches sin entradas no es mucho menor.

 

Si el alojamiento que has elegido no incluye las entradas, entonces es el momento de informarse y valorar qué nos interesa más, si comprar entradas para x días o comprar pases anuales. Normalmente a partir de 3 días de estancia a un adulto le compensa comprar un pase anual, en el caso de los niños es distinto ya que pagan por un pase lo mismo que un adulto, mientras que en las entradas de días sueltos tienen precios reducidos.

Hay varios tipos de pases anuales. De dos de ellos, el pase francilien y el pase francilien de estudiante no voy a hablar porque es difícil que  encajen para alguien que viaja a Disneyland. En sus condiciones de utilización dices expresamente que no puede usarse el segundo y tercer día después de su formalización. Y la formalización del pasaporte se hace en persona el día que llegas al parque. Son pases pensados para residentes en Francia.

Los dos que normalmente nos van a interesar son el Pase DREAMS y el pase FANTASY. La mayor diferencia entre ellos que es el pase Dreams se puede usar en cualquier momento del año mientras que el pase Fantasy tiene días restringidos en los que no se puede usar. Aparte de eso hay diferencias en los descuentos a los que dan derecho y otro tipo de ventajas.  Ambos pases dan derecho a usar las Extra Magic Hours igual que a los residentes de los hoteles del Resort y al uso del parking del Disney Village.  Este es un cuadro resumen de las características que me parecen más importantes de cada pase:

 

 

Otro dato a tener en cuenta sobre los pases es que permiten al titular  añadirse a una habitación reservada por otras personas siempre que no se supere el máximo de personas admitidas en una habitación.  Por ejemplo, si una familia de 3 miembros reserva un paquete de habitación y entradas y a última hora una cuarta persona decide unirse al viaje, esa cuarta persona podría, con un pase anual, unirse a la habitación reservada presentándose con su pase en la recepción con el titular de la reserva. Lo único que tendría que pagar sería la tasa de alojamiento, menos de 3€.

 

¿Dónde reservo mi viaje? 

 

Los precios y ofertas de paquetes de hotel + entradas que lanza Disneyland Paris para España son iguales para todo el mundo. Es decir, el precio del paquete es el mismo lo contratemos directamente con Disneyland  por teléfono / web o lo contratemos en una agencia, y todas las agencias tienen los mismos precios y ofertas que ha fijado Disneyland Paris para esa temporada. Si sale una oferta de una noche gratis, a esa oferta se podrá acceder desde cualquier agencia o contratando directamente. No hay agencias que tengan ofertas en exclusiva.

La web oficial de Disneyland Paris para información y reservas es esta: http://www.disneylandparis.es/

Las variaciones en el precio pueden darse con los gastos de gestión y el precio de los desplazamientos hotel-aeropuerto-hotel. Si contratamos este servicio mediante agencia es importante saber qué estamos pagando exactamente, no es lo mismo un transporte con coche y conductor para nosotros que una furgoneta o autobús para todos los que llegan en el mismo vuelo y van al Resort, que hará paradas en los hoteles de cada uno, etc.

Las ofertas que Disneyland Paris lanza en cada país pueden ser distintas. Otra opción es mirar las páginas oficiales de los distintos paises para buscar la oferta que nos interese más.

En este punto ya hemos elegido cuándo ir, cómo ir, dónde alojarnos y hemos reservado nuestro viaje. Es el momento de preocuparnos por lo que encontraremos dentro del resort: parques, atracciones, restaurantes, espectáculos, personajes…  Ese será el tema de la tercera parte de la guía.

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Viajar a Disneyland Paris – Parte 1

Cuando yo era pequeña conocía la existencia de los parques Disney  igual que casi todos los de mi generación: a través de series y películas. Aunque sabía que eran lugares reales, a esas edades para mí era tan factible la idea de visitarlos como ir al Astoria de Los Goonies, la Nueva York de Big o las playas de Los Vigilantes de la Playa.

Que se note que una estaba llena de cultura televisiva.

 

 

¿Cómo olvidar el episodio de ‘Padres Forzosos’ en el que van a Walt Disney World y Michelle se pierde y luego es nombrada Princesa por un Día y va en la carroza con las princesas? Imposible, fue épico.

En 1992 Disneyland Paris abrió sus puertas y puso el sueño de visitar un trozo de magia un poco más al alcance del común de los niños españoles. París no era Orlando, tú mirabas el mapa de España y Francia era lo que estaba pegado, ya la cosa no sonaba tan rocambolesca.

Cuando tenía veinte años fui al Parque por primera vez. Pasé unos días en París con mi media langosta y decidimos pasar una noche en Disneyland para ver qué era aquello. El flechazo fue total y absoluto y desde entonces tuvimos en mente la idea de volver, pero por unas cosas o por otras hubo que cancelar y postponer el viaje varias veces.

Por fin, en las navidades de 2013, mi pequeña familia pudo viajar a Disneyland París. No era mi primera vez pero sí la primera con los niños, me hacía mucha ilusión y fue un viaje preparado durante meses. Hay tantas cosas, tantas opciones, tantos trucos, atajos, tanto… que un viaje bien planificado me parece fundamental para aumentar las papeletas para que sea un éxito. ¿Que se puede viajar a la aventura, sin expectativas ni saber qué vas a encontrar? ¡Por supuesto! Pero yo prefiero saber que si dejo de hacer algo ha sido porque elegí y descarté, no porque no me enteré de que tal cosa existía. Y si vas con niños pequeños hay temas logísticos que es mejor llevar controlados.

Voy a intentar plasmar la información más importante que saqué de esos meses de preparación y de la propia experiencia del viaje. Esta es una guía personal. No pretendo profundizar en los detalles más técnicos que están tan a mano en páginas oficiales y no oficiales de Disneyland Paris, aerolíneas, hoteles… pero sí incluir algunas cosas que a lo mejor no están tan claras si no las has vivido en primera persona, pequeños detalles y trucos y valoraciones personales. Las opiniones son mías y lógicamente estarán influenciadas por mis experiencias, mi configuración familiar, y mis gustos, pero espero que puedan ser útiles. Como es una guía larga la publicaré en cuatro partes.

Para empezar, unas pocas dudas preliminares que creo que pueden surgir cuando planeas ir a Disneyland con niños.

 

¿Es Disneyland París un sitio solamente para niños?

 

Rotundamente NO. Entiendo que si alguien no le ha prestado mucha atención al tema se queda con la imagen de Mickey y muchos niños con orejitas, el castillo.. y poco más.

Disneyland Paris es más que un parque de atracciones, pero tiene atracciones espectaculares. Es un parque temático con tal nivel de preciosismo y detalle que sólo un adulto podrá apreciarlo de verdad. No se viaja al parque por su gastronomía, pero tiene restaurantes estupendos, hay alternativas a los típicos establecimientos de comida rápida de los parques de atracciones y otros parques temáticos. Las cabalgatas son para disfrutar a cualquier edad y los espectáculos son para diferentes públicos. El espectáculo que se representa en el castillo al cierre del parque (Dreams) puede poner la piel de gallina al más curtido (lo sé de buena tinta, no voy a dar nombres porque mi madre me lee pero vi alguna lagrimita…)

Por supuesto, tampoco me parece requisito llevar niños para ir al parque y disfrutarlo.

En mi viaje había tres generaciones juntas, y si tengo que decir cuál de ellas disfrutó más tendría problemas para decidir. Pero puede que ganase la abuela

Está claro que si el “rollo Disney” no te atrae en absoluto y odias los parques temáticos y las atracciones es más difícil que te guste el sitio, pero eso no tendrá que ver con el hecho de ser un adulto o un niño.

 

Entonces, ¿a qué edad debería llevar a los niños para que lo disfruten al máximo?

 

Pues esto también depende de varios factores, para mí la principal variable es si tienes claro que sólo irás una vez o pretendes volver. Es decir, si buscas una edad para llevarles por primera vez o para llevarles una única vez.

Cada etapa tiene su encanto, con tres años se creen que todo lo que están viendo es real, Mickey es Mickey, no un personaje disfrazado. Si le preguntas a mí hija que quién le invitó a comer en su palacio mientras estuvo en Disneyland te dirá muy convencida que Cenicienta, y ella realmente cree que estuvo comiendo en casa de Cenicienta y se encontró con Ariel y Aurora y el príncipe Felipe allí.

Probablemente a los cinco o seis años esa inocencia empiece a desaparecer, pero a cambio disfrutarán más de las atracciones ya que se abre el abanico de las que pueden usar, de la ambientación… la logística será un poco más sencilla con ellos y recordarán más lo vivido.

A partir de los ocho años inocencia poca, pero pueden participar más de la ilusión y la anticipación, los preparativos, apreciarán más los espectáculos y los detalles y podrán disfrutar de la mayoría de las atracciones; también serán capaces de lidiar mejor con el cansancio. A partir de los 120 cm de altura pueden acceder a todas las atracciones exceptuando la montaña rusa Indiana Jones y el Templo Maldito, Space Mountain y Rock’n Roller Coaster.

Si tuviera que llevar una única vez a mis hijos sería en el tramo entre los 5-8 años, cuando pueden disfrutar de más cosas pero aún no hay perdido el espíritu de niños. Si lo que te preguntas es cuándo llevarles por primera vez, los 3-4 años me parecen perfectos.

Por supuesto esto es tremendamente subjetivo y  depende mucho de cómo sean los niños. Yo no niego que un niño de uno o dos años pueda disfrutar en el parque, por supuesto que de algo se enterará, pero si la pregunta es si merece la pena organizar el viaje para ese niño… no, no lo creo. Otra cosa es que los padres quieran disfrutarlo ellos mismos y, de paso, que el niño se lo pase bien, en ese caso… ¡adelante! Y habrá niños de 9 años que sean como preadolescentes y niños de 9 años que aún tengan rondando al bebé que fueron y se tiren en plancha para que Buzz Lightyear les estampe su autógrafo.

Pero insisto, cada etapa tiene su encanto y no hay edad equivocada par ir.

 

¿Se aburrirán los chicos con tanta princesita y tanto castillo?

 

Parece que la publicidad de Disneyland Paris insiste en hacer hincapié sobre sus iconos más “rosas”, el Castillo de la Bella Durmiente, las Princesas Disney, o los personajes clásicos (Mickey, Minnie, Pluto, Goofy, Campanilla…) Y aunque esas cosas son disfrutables sin importar el género, sabemos que a un chico de 8 años puede tener gustos distintos a los de una chica de 8 años. Eso es así.

Creedme, en los parques hay de todo. De hecho, aunque la zona más icónica (Fantasyland) encaje más con el prototipo de gustos princesiles y sea la más publicitada, hay tres zonas más que son para todo público. Frontierland con su ambientación del Oeste y la frontera sur, Adventureland con su Barco Pirata y su cabaña de Robinsones, Discoveryland con sus guiños a Toy Story y la ciencia ficción. Y en los Walt Disney Studios hay atracciones y espectáculos para todos. Mi hija lo mismo bailó con Cenicienta que se tiró a los brazos de Buzz Lightyear o charló con Jack Skeleton.

Con la compra por parte de la Walt Disney Company del universo Marvel y la franquicia Star Wars es previsible que esa diversidad aumente (ya está presente en forma de merchandising en los parques)

 

 

¿Cuáles son las mejores fechas para viajar?

 

Una vez más, esto va en función de prioridades, gustos, presupuestos, disponibilidad de fechas… Yo voy a repasar los puntos en los que me fijaría para elegir fecha.

 

 TEMPORADA TEMÁTICA  en la que nos gustaría ir sabiendo cuáles son las campañas del parque. Este año se divide en cuatro campañas:

 

 

 

La temporada de primavera, con el lema ”Swing into Spring”, que va del 1 de marzo al 31 de mayo. Disneyland Paris se vestirá con lo colores de un jardín en flor e incorpora novedades para la temporada: el tren primavera de Minnie, el número musical con Mary Poppins al frente, la incorporación de Mérida en el Pabellón de las Princesas…

 

 

La temporada de verano, que nos traerá el “Frozen Summer Fun” del 1 de junio al 13 de septiembre. Disneyland París se convertirá en un trocito de Arendelle para recibir a Elsa y Ana, que podrán ser vistas paseando en su calesa y tendrán espectáculo propio con un “sing along” y otras sorpresas aún no desveladas.

 

 

El festival de Halloween, que empieza a mitad de septiembre y se alarga hasta primeros de Noviembre. El halloween de Disneyland Paris es más europeo que americano y, aunque saque a pasear a sus villanos más famosos su estética se basa en la iconografía de la cosecha.

 

 

La temporada de Navidad, de la segunda semana de noviembre hasta el día después de Reyes. En Navidad el parque tiene dosis extra de magia, la decoración y el ambiente son espectaculares. Para mí, la temporada más especial. Aún no sabemos qué programación nos traerá este año, pero seguro que nos sorprenderá positivamente.

 

Cada campaña implica cambios en la decoración de los parques, incluyendo hoteles, restaurantes, tiendas… cambios en las cabalgatas, nuevos espectáculos, los personajes que están disponibles en las fotolocalizaciones… podemos elegir según nuestra ambientación preferida.

 

 TEMPORADA (según afluencia) . De la temporada alta a la super baja las diferencias de precio pueden ser tremendas, usando sólo un criterio económico sería incomprensible viajar en una temporada que no fuera la más baja de poder elegir fecha. Pero hay que sopesar bien pros y contras.

Julio y agosto, Navidad durante las vacaciones escolares francesas, Semana Santa y los puentes franceses son los momentos de mayor afluencia.

 

 

Elijas la fecha que elijas, yo recomiendo comprobar primero que tu estancia no coincida con una festividad o vacaciones escolares en Francia. Al final la mayoría de los visitantes son franceses y la afluencia va a depender principalmente de su calendario.

Podéis consultar el calendario de este curso aquí.

 

DÍA DE ENTRADA. El momento de la semana en la que entraremos y disfrutaremos del parque también tiene su peso. Si te alojas en un hotel Disney o asociado, el día de entrada determina el precio de tu estancia, la estancia será más barata entrando un domingo que un viernes o sábado.En cuanto a afluencia, la diferencia entre el fin de semana y los días de entre semana puede ser enorme. Incluso en épocas que son tranquilas entre semana, como puede el principio de la campaña de Navidad, los fines de semana son como temporada alta.

En mi opinión, si se puede, es mejor evitar el fin de semana, especialmente si viajas con niños pequeños (y carrito…) Si planeas hacer una visita a la ciudad de París mientras estás en Disneyland y algún día de tu estancia coincide en fin de semana, aprovecha ese momento. Y si no se puede… pues a disfrutarlo igualmente, pero con un poco más de paciencia.

 

LA METEREOLOGÍA. El clima parisino es tan variable que realmente no sé hasta dónde se puede usar para determinar fecha. Obviamente en verano las temperaturas serán más altas y en invierno más bajas, pero la lluvia está presente todo el año, puede hacer un tiempo casi veraniego en octubre o helar y llover; en diciembre / enero puedes encontrar nevadas y frío pero también un tiempo luminoso y despejado. En el mismo día puedes encontrar lluvia, sol, nubes, viento. París es así. Yo he ido en septiembre y he visto llover y he ido en diciembre sin ver una gota.

 

¿Cuántos días necesito para ver el parque?

Otro punto muy subjetivo. Obviamente a dos adultos que vayan solos les cundirá más el tiempo que a dos adultos con niños, la edad de los niños también será un factor. Un día de temporada alta se puede tardar el triple en hacer las mismas cosas que un día de temporada baja. Una persona alojada en los hoteles Disney puede tener hasta dos horas más para disfrutar del parque.

Quien se haya interesado por este destino probablemente ya sepa que en realidad no es “el parque”, sino “los parques”. Porque el resort incluye el parque Disneyland con sus cinco zonas (Main Street, Fantasyland, Adventureland, Discoveryland, Frontierland) y los Walt Disney Studios. Además hay una zona de ocio, restauración y compras a la entrada del parque llamada el Disney Village.

Creo que para no irse con la sensación de haber dejado mucho por hacer se necesitan al menos tres días en los parques, dos para ver el Disneyland y uno para ver los Walt Disney Studios. Con una buena planificación es suficiente para ver todas las zonas, usar la mayor parte de las atracciones y ver espectáculos. Por supuesto, ir dos días será mejor que no ir ninguno, pero no puedo decir que me parezca tiempo suficiente para “hacer” los dos parques. Si se viaja con niños, además, hay que contar con algo de tiempo para su descanso, el “trote” del parque es agotador y, o descansan durante la jornada o no pasan de la hora de la merienda en pie.

Una vez elegida la temporada en la que vamos a ir, el día de la semana en el que entraremos, la duración de la estancia… toca pensar en cómo vamos a ir y dónde nos vamos a alojar. Dónde y cómo reservar. De esa parte hablaré en la siguiente entrega de la guía.

 

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Del SantanderSW, los Oscar y el fútbol

No voy a hacer una crónica de cómo fue el Santander Social Weekend, porque hay crónicas estupendas en El Diario Montañés, tanto en papel como en internet. Pero sí contaré que me han parecido unos días tremendamente enriquecedores, donde ha primado el buen ambiente, con unos ponentes de primer nivel cercanos y entusiastas y asistentes interesados y con ganas de participar (UNA más que los demás, vosotros me entendéis…)

La parcelita en la que yo me involucré más, la mesa redonda “Emprendedoras, blogueras y madres 2.0” de la que hablaba en el post anterior no decepcionó. En una sala con lleno total esas cinco blogueras hablaron de sus proyectos, de la relación entre marcas y blogs, de la importancia de la formación, de los cambios que supone la maternidad y el tema estrella, con el que Laura Baena arrancó aplausos espontáneos: el espejismo de la conciliación.

Porque esa sigue siendo la queja recurrente de las madres trabajadoras en este país, las dificultades para compatibilizar vida familiar y laboral. Porque por alguna razón inexplicable ese tema sigue siendo cosa de mujeres cuando la realidad es que afecta a todo el núcleo familiar, padres (masculino plural) e hijos incluidos, y en muchas ocasiones hasta a los abuelos. Y porque la conciliación sigue siendo el cebo que se usa en política cuando quieren atraer el voto femenino. Me refiero a hablar de ello y reconocer que hay un problema, claro, lo de buscarle soluciones activas es otra historia.

Mirad qué claro tienen en el partido laborista inglés lo que hay que hacer cuando quieres atraer el voto femenino (aquí tengo que dar las gracias a Molinos por su inspirador post), para qué usar argumentos políticos pudiendo usar… ¡furgonetas rosas!.Como aquí pillen el concepto al vuelo me veo a alguno haciendo mítines con proyecciones de 50 sombras de Grey como gancho.

En una de las ponencias descubrí  el concepto “compassion fatigue”, aplicado inicialmente a personas que trabajan en contacto directo habitual con los afectados de una tragedia, médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales que sufren las consecuencias de ejercitar repetidamente la compasión provocada por la exposición al dolor de los otros.

Al concepto le ha salido una acepción secundaria para nombrar el efecto de esa sobreexposición constante a la tragedia a través de los medios de comunicación, aumentada exponencialmente con el uso de los medios digitales, una sobreexposición que puede adormecer nuestra capacidad de compasión en vez de activarla.

Y a veces pienso que eso pasa de alguna manera con problemas de género, que cuanto más se habla de ellos menos cala el mensaje, más fácil se vuelve ignorarlo. Problemas de los que se habla tanto que se han reducido a expresiones tipo para simplificar. “Lo de la Igualdad” (y ya sabemos que ahí no se habla de cualquier tipo de igualdad, sino de igualdad de géneros), “eso de la conciliación” (y ya sabemos que se habla de conciliación entre vida laboral y familiar, no de conciliar el sueño, ni de conciliar en un debate), “lo de la violencia de género”…

Pero es que es NECESARIO, es IMPRESCINDIBLE seguir hablando de ello. E Igual hay que encontrar nuevos vocales, nuevos medios en los que hablar de ello, nuevos vehículos para trasladar el mensaje, pero hay que seguir haciéndolo, y no puedo más que aplaudir que una persona como Laura Baena utilice su capacidad mediática para hacer hablar de conciliación. Y es que además de lo hablado mesa redonda de este fin de semana, más cosas en los últimos días me han hecho reflexionar sobre lo necesario que es.

En la madrugada del lunes pudimos oír a la actriz Patricia Arquette recogiendo su Oscar a la mejor actriz de reparto. En su discurso pidió igualdad de derechos e igualdad de salarios para todas esas estadounidenses que han sido madres y pagan sus impuestos. Y yo, que disfruto viendo y reviendo esas entregas de premios con sus lagrimitas, sus discursos y demás, volví a buscar los vídeos en Youtube al día siguiente. Y lo que vi fue algo… terrorífico. Los comentarios neandertales que había en ese vídeo eran la misma prueba de que criticar el discurso de la actriz porque era incompleto, porque tendría que haberse centrado en tal o cual punto más importante, porque defendía los derechos de unos y no los de otros, porque es el discurso de un mujer blanca y rica que no sufre esos problemas… es hacerle un flaco favor a la búsqueda de justicia social, del tipo que sea. Y no hablo ya de comentarios rebatiendo tesis feministas a un nivel más o menos intelectual, no, hablo de comentarios neandertales y/o directamente misóginos.

Revisé otros vídeos del discurso y en unos más, en otros menos, pero el mismo tipo de discurso se repetía. El que he enlazado no es el primer vídeo que vi con los comentarios que más me impactaron, no he sido capaz de localizarlo, pero sirve como botón de muestra.

No menos escalofriante fue lo que pudimos oír hace unos días, coreado por un sector de la afición, en el campo del Betis. Esos hinchas defendían al jugador bético Rubén Castro, que tienen un proceso judicial abierto por cuatro delitos de maltrato contra su novia, dando por sentado que es culpable de los hechos, aplaudiéndolos y justificándolos. Y a mí, que disfruto en un campo de fútbol, ver estas cosas hace que se me caiga el alma a los pies. No voy a profundizar en ello, os dejo este artículo Carme Chaparro al respecto donde se puede ver el vídeo.

Ejemplos como esos me dejan claro que queda mucho camino por recorrer para llegar ya no a la igualdad de géneros sino al respeto básico. Y pienso que si las personas que tienen una posición privilegiada para ser escuchados la usan para manifestarse a favor de cualquier causa que lo merezca dejaré mi cinismo y mi “fatiga” de lado para alegrarme. Me da igual si el discurso es incompleto, blando, me da igual si es una estrategia de imagen, me da igual si eligen una causa cuando yo hubiera preferido otra. Como madre, pienso que si mis hijos tienen que confiar en un mensaje porque viene de algo o alguien que es referente público, prefiero que sea el de una actriz bienintencionada que de un sector de la afición deportiva con el cerebro podrido y muy poca vergüenza.

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Emprendedoras, blogueras y madres 2.0

Hoy quiero hablaros de un evento que va a celebrarse en nuestra región por tercer año: el Santander Social Weekend. O más concretamente, de uno de los punto de su programa, una mesa redonda que los organizadores han llamado Emprendedoras, Blogueras y Madres 2.0.

¿Qué es el Santander Social Weekend? Sus organizadores lo definen como el evento social media más importante del norte del España. ¿Es un congreso? La palabra suena pretenciosa, pero sí, podemos llamarlo así. Es un punto de encuentro para profesionales y emprendedores el mundo tecnológico que basan su negocio en internet o usan la red como base para darlo a conocer. Charlas, talleres, ponencias, mesas redondas dedicadas a hablar, opinar, aconsejar, debatir, polemizar sobre el uso de internet y las redes sociales, su presente, su futuro y su aplicación en distintos ámbitos como el marketing, la tecnología y el entretenimiento.

Entonces, ¿es un evento sólo para profesionales? En mi opinión, no. Los profesionales de las redes sociales, la comunicación online, e-commerce y emprendedores digitales pueden encontrarlo especialmente provechoso, pero creo que cualquier usuario habitual de redes sociales con curiosidad tecnológica disfrutará de muchas de las charlas, esto lo digo como asistente en las ediciones anteriores.

Como decía, voy a hablar de la mesa redonda que aparece en el programa: Emprendedoras, Blogueras y Madres 2.0. Me hace una especial ilusión este punto. El los últimos años he visto desfilar muchos eventos con las “madres blogueras” como tema, eventos organizados por plataformas de blogs de temas maternales, revistas de temas femeninos, marcas relacionadas con el mundo infantil, eventos muy cuquis donde dan pastas y cupcakes y regalan bolsas de cosmética. Y que conste que tengo nada en contra de los cupcakes y las bolsitas de muestras, ¿eh? (señores de las muestras de cosméticos gratis, ahí arriba tienen mi contacto), pero esto es algo diferente.

Conozco a muchas personas que son, eso, mujeres, y que además tienen una profesión, y que además tienen un blog y que además tienen uno o más hijos. Y su blog puede estar relacionado con el hecho de ser una mujer, con el hecho de ser una madre, con su profesión, puede que sea su negocio, o nada de eso, porque además, algunas aún tienen tiempo para hobbies que les apasionan lo bastante para escribir sobre ellos. Y la etiqueta de “madre bloguera” me parece un poco simplista. No necesariamente mala, pero con un uso demasiado amplio que no define bien.

Y me gusta, me gusta mucho ver a alguna de esas mujeres dentro de un congreso de base tecnológica etiquetadas como lo que son, profesionales del 2.0, expertas en social media, autónomas, empresarias que han construido sus marcas personales y sus negocios a partir de un blog o se apoyan en uno, o profesionales que aun dedicándose a otros campos, se las han arreglado para hacer que muchos seguidores las consideren prescriptoras y referentes. Y sí, además de todo eso, son madres, pero no creo que eso implique necesariamente ponerles una etiqueta y hacerles un evento aparte.

Bloguera intentando descifrar el algoritmo de Google

Conozco a muchas mujeres que un día decidieron que la conciliación entre sus trabajos por cuenta ajena y sus vidas familiares no era posible o no en el grado que ellas querían, o a las que las circunstancias les hicieron buscar otra vía. Y a veces esos blogs han sido la semilla para esa otra vía, y esas mujeres que anteayer se dedicaban a X, después de muchas horas de escribir robando tiempo a otras cosas (al sueño, sobre todo), de formarse en plan autodidacta con mil cursillos para ser a la vez fotógrafas, diseñadoras gráficas, programadoras de andar por casa, estudiosas del SEO… hoy se han reinventado con un traje que les encajaba mejor. Y han triunfado haciéndolo.

En esa mesa redonda tendremos ejemplos magníficos de todo esto.

LAURA BAENA no necesita muchas presentaciones, no al menos después de decir que es la fundadora de El Club de las Malasmadres, que en poco más de un año de vida cuenta con 58000 fans en su perfil de Facebook y 15000 en su cuenta de Twitter. Laura tiene un blog, La Niña Sin Nombre, y a partir de sus propia experiencia y el contacto con las opiniones de lectoras y otras blogueras con hijos llegó a esa especie de epifanía. Hacía falta un espacio donde las madres pudieran reírse de sí mismas, de los pequeños dramas del día a día o de quien les cuelga el cartel de malamadre por querer encasquetar a los niños un sábado noche para ir al cine, por hacer croquetas congeladas, pretender sacar tiempo para leer tu libro en vez de contar por décima vez El Pollo Pepe o liarse con los horarios de las extraescolares.

Usar la etiqueta malamadre no es una autocrítica, es una protesta ante una sociedad que nos presiona para que lleguemos a todo y nos hace sentirnos mal cuando no lo hacemos. Y una protesta ante ese canibalismo de género que a veces practicamos entre nosotras, juzgándonos como madres, etiquetándonos, metiéndonos en sacos y presionándonos para encajar en esa ola de supermaternidad que parece que nos asola en los últimos años.

Laura trabajaba como supervisora en una agencia publicitaria y en algún punto del camino, tras reincorporarse a su puesto después de la baja maternal, asumió que no había conciliación posible y buscó una alternativa lanzándose a la piscina del trabajo por cuenta propia. Estoy deseando oír hablar de esa experiencia durante su charla.

SARA PALACIOS RAMOS es la fundadora de mamisybebes.com y una mujer a la que admiro mucho. Es una “dinosauria” en el mundo de los blogs de temas “maternales”. Al quedarse embarazada de su hija mayor descubrió una pasión absoluta por los temas de puericultura y empezó su blog porque necesitaba un sitio donde volcar las exhaustivas pruebas de productos que hacía, hizo de su propia maternidad un campo de pruebas. Ocho años después su blog sigue siendo un referente a la hora de guiarse para esas primeras compras que nos dan tantos quebraderos de cabeza a las primerizas, pero también es mucho más… es una ventana a Sara y su “pequeñomundo”, experiencias de todo tipo (normalmente contadas en clave de humor por una persona muy divertida) y desdramatizaciones de la figura de madre.

Sara ha hecho del social media y de su blog su medio de vida y se ha formado en terrenos que ni se le hubieran pasado por la cabeza cuando lanzó su blog. Además ha sido pionera en reclamar que el trabajo enun blog sea respetado como eso, trabajo, cuando las marcas se aproximan a las blogueras con intención de usarlo como altavoz de sus productos. Porque tan absurdo es lanzar un blog y pretender ganarse la vida con él a los dos días (o a los dos años, para la mayoría), como acercarte a un bloguero que lleva años trabajandose el éxito de su blog y pretender que trabaje para ti gratis.

BEATRIZ GASPAR. Beatriz es la fundadora de uno de mis blogs de cabecera, Con Botas de Agua, y desde mi punto de vista, tamizado por los filtros de la vida contada a través de redes sociales, una de esas personas que tienen “ángel” para capturar cosas bonitas en su blog, retazos de vida, productos, compras, fotografías, memorias de viajes, experiencias, alguna que otra reflexión.. y todo ello sin que parezca demasiado forzado, demasiado coreografiado, demasiado… demasiado.

Después de trabajar en diversas multinacionales y desarrollar su carrera en el departamento de comunicación de una empresa de moda y tras el nacimiento de su segunda hija le llegó una de esas oportunidades (a veces no pedidas, pero bien aprovechadas) de cambiarlo todo. Fundó junto con Mar y María, de Sonambulistas, el portal Hello! Creatividad, una plataforma online de cursos de distintos temas orientados a impulsar y desarrollar la creatividad.

CRISTINA Y GABRIELA son las fundadoras de Buscando Ropita Online. Sus profesiones no tiene nada que ver con el blog ni su temática, tampoco hablan de ellas ni de muchos aspectos de su vida, pero se las han arreglado para compaginarlo y hacerse con miles de seguidores en estos tres años de vida online. Son dos primas que viven aquí, en Cantabria, y suman entre las dos cuatro retoños 4 años o menos, así que tuvieron que hacer un máster de compras maternales a marchas forzadas. El nombre del blog lo deja bien claro, son apasionadas de la moda infantil y les encanta escoger la ropa de sus niños, siguen tendencias, dan el salto a la feria de moda infantil más importante de España, controlan las marcas españolas que tantos éxitos cosechan y no cabe duda de que internet es una gran herramienta cuando quieres estar al día y el tiempo para las compras físicas no te sobra.

Creo que una de las claves del éxito de Cristina y Gabriela es la cercanía de en lenguaje y en lo que cuentan, leer una entrada del blog y los comentarios que le siguen se parecen mucho a escuchar la conversación de un grupo de amigas en la mesa de al lado de la cafetería. Aunque tocan temas de todo tipo y a veces toca hacer reflexiones más profundas, ellas tienen claro el tema del blog y no tienen complejos en admitir que les encantan los trapos.

Estoy segura de que van a salir cosas muy interesantes cuando estas cinco mujeres se sienten en la misma mesa y empiecen a hablar, yo estoy deseando que llegue el 21 de febrero para comprobarlo.

Y hasta que eso llegue, seguiré disfrutando de todos esos blogs escritos por otras mujeres que son un montón de cosas y además, madres.

El de Raquel, que además de ser fisioterapeuta y licenciada de Publicidad y RRPP, creó un blog precioso y ahora se ha lanzado a la piscina de la autonomía.

El de Carol, que viniendo del mundo de la moda se enamoró de la sierra de calar, subió a Eva al barco y está montando su taller.

El de lorzagirl, ese genio de la escritura que me ha hecho llorar lágrimas como canicas, pero de risa, antes y después de ser madre. No puedo esperar a que llegue el segundo.

El de Cristina, esa buscadora de perlas que bucea y me encuentra todas esas cosas bonitas que yo no tengo tiempo de buscar…

El de Community Madre, Patricia, esa periodista que ya me enganchó hace años con su otro blog y ahora ayuda de forma profesional a otras madres que por ocio o negocio lidian con el 2.0.

El de los Padres Frikerizos, porque me siento muy identificada con la bipolaridad frikimaternal, quien me conoce sabe de qué hablo…

El de Rocío, que tiene una sensibilidad maravillosa con la cámara en la mano y me ganó con sus capturas de lo cotidiano y su buen gusto eligiendo ropitas.

El de Amalia Arce, esa pediatra que con su diario nos ha enseñado, tranquilizado, divertido…

El de Molinos, que a veces es como el eco de mis pensamientos, a veces me pone de mal humor, pero siempre me hace pensar. Y que, además, es madre, aunque sea la faceta que menos me interesa en lo que escribe.

El de Maria José Cayuela, periodista y un monstruo de la comunicación 2.0 que nos tiene al día de tendencias en moda y puericultura.

El de Mónica, esa mexicañola que no sólo tuvo que adaptarse a la llegada de su critter y su kraken, sino también… a nosotros.

El de Marta, esa psicóloga con alma de artista que se refleja en lo que produce con las manos, en lo que escribe, en cómo fotografía…

El de Marian, alias Boticaria García, porque sus consejos sobre salud y nutrición parecen tan razonables con divertidas sus anécdotas de farmacia.

El de María Cañal, porque soy adicta a sus viernes de foto y canción.

Y muchas otras de las que ya os hablaré más adelante.

Aquí tenéis el programa del Santander Social Weekend y los pasos para inscribirse.

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Disfraces de Carnaval para familias

La verdad es que nunca me han llamado mucho los carnavales hasta que he tenido niños. Supongo que influye cómo hayas vivido el asunto desde pequeño y en mi casa los carnavales pasaban completamente de puntillas, disfraces comprados apenas hubo (y la única tentativa que hice me dejó con medio trauma, le pedí a los Reyes un disfraz de flamenca y me trajeron un disfraz de… limón. ¡En qué estarían pensando los Reyes!), tampoco recuerdo que se celebrasen en el colegio ni fui a desfiles ni nada parecido.

De hecho, cuando he tenido niños me he encontrado con que no tenía ni idea de qué se hacía exactamente en Carnaval, dónde se iba, qué tipo de actividades se hacían… y poco a poco le voy encontrando la gracia. Además me ha salido una hija con alma de farándula, y eso de disfrazarse le encanta, tanto con los disfraces comprados, los apaños que hacemos en casa y las combinaciones estrambóticas que se monta con cualquier cosa que saca de un cajón.

Creo que lo de disfrazarse tiene mucha más gracia si se hace en grupo, así que para el año que viene nos lanzaremos a disfrazarnos en familia. Pero por si alguien se anima para este año, os dejo unas cuantas ideas que me han gustado.

 

Foto sacada de aquí

 

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Pero tengo que daros una mala noticia. No importa cuánto lo intentéis, no importa lo asombrosamente fotogénicos que sean vuestros retoños, no importa que vuestra idea sea tan original que ni siquiera aparezca en Pinterest… nunca, JAMÁS, seréis la familia disfrazada a juego más adorable. Ese título se lo llevan, año tras año, Neil Patrick Harris (Cómo Conocí a Vuestra Madre), David y sus preciosos gemelos.

 

 

 

 

 

 

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De libros y dónde comprarlos

Después de publicar el post de la semana pasada sobre los libros que les gustan a mis hijos alguien me sugirió que añadiese enlaces en cada título para ir directamente a esa megatienda online que todos conocemos y facilitar la compra. La idea me escandalizó.

Tengo que soltarlo o reviento: por favor, comprad los libros en librerías. Y si son libros para vuestros hijos, hay librerías especializadas o con secciones infantiles maravillosas. Hoy en día es tal ejercicio de masoquismo abrir y mantener una librería de ese tipo que sólo un apasionado puede ser responsable de tal hazaña, y alguien así puede aportar mucho al futuro lector de vuestros niños. Muchas librerías han mutado por necesidad para convertirse no sólo en un lugar donde comprar esos tesoros que los niños lectores u oyentes recordarán años después, sino en pequeños centros de cultura en sí mismos. Organizan cuentacuentos, charlas, presentaciones, actividades miles. Hacen comunidad lectora. ¡Adoptad un librería e implicad a los niños en las actividades!. Buscad sus perfiles en redes sociales para estar al tanto de su agenda. Además de masoquistas son sus propios community managers y hacen bien su trabajo.

Entre los mejores recuerdos de mi infancia está ese libro al mes que mis padres me compraban. Bueno, más bien me soltaban en un espacio de libros mientras ellos hacían su compra mensual y yo elegía el libro del mes con los rocambolescos criterios de mi mente de 8, 9, 12 años. Ahora sé que probablemente no era el lugar ideal, pero al menos ayudaron a que esa historia de amor con la lectura empezara. Llevad a los niños a la librería, a una donde personas de carne y hueso os hablen si queréis ayuda y sepan de lo que hablan. Cread ese recuerdo antes de que la temperatura alcance los 451 °F y todo sea eso, un recuerdo. Que los niños vean y toquen los libros, que sean parte del proceso de compra, que sientan la emoción de crear su propia biblioteca. Que os vean hacer lo mismo. Que os vean coger el libro y pagarlo. Porque muchas personas han trabajado para que ese libro llegue a vuestras manos entre el librero que lo vende y el escritor que empezó a soñar con él antes de escribirlo.

Ah… el precio. Si me dieran una flor por cada vez que he oído a una señora inclinarse hacia el oído de otra y decirle con aire de conspiración “este lo he visto yo en (hipermercado de centro comercial) muchísimo más barato”, tendría un jardín botánico.

En España, al igual que en otros países como Francia, Portugal o Argentina, existe una Ley del Libro. Un Real Decreto obliga a los editores españoles a fijar un precio para sus libros editados o importados. Y las librerías están obligadas a vender esos libros a entre un 95% y un 100% del precio fijado por el editor. Es decir, el descuento máximo que una librería puede aplicar legalmente es de un 5%.

Para un libro de 12€, por ejemplo, el máximo descuento que se puede aplicar es de 60 céntimos, no podrás encontrarlo a menos de 11,40€, sea en un gigante de la venta online o en la librería de tu barrio. Solamente hay un momento del año en el que ese descuento se amplía: en el día o los días alrededor del Día del Libro, el 23 abril. Entonces el descuento llega al 10%.

En 2007 se incluyeron unas pocas excepciones a esa ley, la que nos afecta más en general es la que excluye a los libros de texto de esa norma. Las demás excepciones son para casos muy, muy puntuales. Si ves una exposición de “ofertones”, “saldos”, “precios especiales” en una librería será porque la editorial y no la librería ha bajado el precio de ese libro y cualquier otra librería lo puede tener al mismo precio si vende esa referencia.

Obviamente yo ni puedo ni quiero meterme en la economía de cada casa, pero para en la mía 60 céntimos no suponen suficiente ahorro para renunciar a la experiencia de compra en una librería. Y a veces ni siquiera existe esa pequeña diferencia, muchas librerías tienen sus tarjetas de fidelidad con las que aplican ese 5% de descuento también.

Si alguien quiere compartir información sobre las librerías donde compra normalmente estaría encantada de ampliar mi lista de sitios a visitar por la región. También podéis comentar en el nuevo perfil de Facebook de Menudeos.

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Sobre el autor Marta Muñoz
Madre inquieta de dos criaturas aún más inquietas, empresaria, filóloga de formación y antigua librera de profesión. Navegando sin descanso por la red desde el cambio de milenio, en algún momento del crucero esa pasión se convirtió en mi trabajo. Tras la etapa universitaria en Salamanca y una aventura madrileña de ocho años, he vuelto a la tierra con ganas de exprimir a fondo el privilegio de vivir en Cantabria cuando tienes niños. menudeos.blog@gmail.com