img
Categoría: Feminismo
Del SantanderSW, los Oscar y el fútbol

No voy a hacer una crónica de cómo fue el Santander Social Weekend, porque hay crónicas estupendas en El Diario Montañés, tanto en papel como en internet. Pero sí contaré que me han parecido unos días tremendamente enriquecedores, donde ha primado el buen ambiente, con unos ponentes de primer nivel cercanos y entusiastas y asistentes interesados y con ganas de participar (UNA más que los demás, vosotros me entendéis…)

La parcelita en la que yo me involucré más, la mesa redonda “Emprendedoras, blogueras y madres 2.0” de la que hablaba en el post anterior no decepcionó. En una sala con lleno total esas cinco blogueras hablaron de sus proyectos, de la relación entre marcas y blogs, de la importancia de la formación, de los cambios que supone la maternidad y el tema estrella, con el que Laura Baena arrancó aplausos espontáneos: el espejismo de la conciliación.

Porque esa sigue siendo la queja recurrente de las madres trabajadoras en este país, las dificultades para compatibilizar vida familiar y laboral. Porque por alguna razón inexplicable ese tema sigue siendo cosa de mujeres cuando la realidad es que afecta a todo el núcleo familiar, padres (masculino plural) e hijos incluidos, y en muchas ocasiones hasta a los abuelos. Y porque la conciliación sigue siendo el cebo que se usa en política cuando quieren atraer el voto femenino. Me refiero a hablar de ello y reconocer que hay un problema, claro, lo de buscarle soluciones activas es otra historia.

Mirad qué claro tienen en el partido laborista inglés lo que hay que hacer cuando quieres atraer el voto femenino (aquí tengo que dar las gracias a Molinos por su inspirador post), para qué usar argumentos políticos pudiendo usar… ¡furgonetas rosas!.Como aquí pillen el concepto al vuelo me veo a alguno haciendo mítines con proyecciones de 50 sombras de Grey como gancho.

En una de las ponencias descubrí  el concepto “compassion fatigue”, aplicado inicialmente a personas que trabajan en contacto directo habitual con los afectados de una tragedia, médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales que sufren las consecuencias de ejercitar repetidamente la compasión provocada por la exposición al dolor de los otros.

Al concepto le ha salido una acepción secundaria para nombrar el efecto de esa sobreexposición constante a la tragedia a través de los medios de comunicación, aumentada exponencialmente con el uso de los medios digitales, una sobreexposición que puede adormecer nuestra capacidad de compasión en vez de activarla.

Y a veces pienso que eso pasa de alguna manera con problemas de género, que cuanto más se habla de ellos menos cala el mensaje, más fácil se vuelve ignorarlo. Problemas de los que se habla tanto que se han reducido a expresiones tipo para simplificar. “Lo de la Igualdad” (y ya sabemos que ahí no se habla de cualquier tipo de igualdad, sino de igualdad de géneros), “eso de la conciliación” (y ya sabemos que se habla de conciliación entre vida laboral y familiar, no de conciliar el sueño, ni de conciliar en un debate), “lo de la violencia de género”…

Pero es que es NECESARIO, es IMPRESCINDIBLE seguir hablando de ello. E Igual hay que encontrar nuevos vocales, nuevos medios en los que hablar de ello, nuevos vehículos para trasladar el mensaje, pero hay que seguir haciéndolo, y no puedo más que aplaudir que una persona como Laura Baena utilice su capacidad mediática para hacer hablar de conciliación. Y es que además de lo hablado mesa redonda de este fin de semana, más cosas en los últimos días me han hecho reflexionar sobre lo necesario que es.

En la madrugada del lunes pudimos oír a la actriz Patricia Arquette recogiendo su Oscar a la mejor actriz de reparto. En su discurso pidió igualdad de derechos e igualdad de salarios para todas esas estadounidenses que han sido madres y pagan sus impuestos. Y yo, que disfruto viendo y reviendo esas entregas de premios con sus lagrimitas, sus discursos y demás, volví a buscar los vídeos en Youtube al día siguiente. Y lo que vi fue algo… terrorífico. Los comentarios neandertales que había en ese vídeo eran la misma prueba de que criticar el discurso de la actriz porque era incompleto, porque tendría que haberse centrado en tal o cual punto más importante, porque defendía los derechos de unos y no los de otros, porque es el discurso de un mujer blanca y rica que no sufre esos problemas… es hacerle un flaco favor a la búsqueda de justicia social, del tipo que sea. Y no hablo ya de comentarios rebatiendo tesis feministas a un nivel más o menos intelectual, no, hablo de comentarios neandertales y/o directamente misóginos.

Revisé otros vídeos del discurso y en unos más, en otros menos, pero el mismo tipo de discurso se repetía. El que he enlazado no es el primer vídeo que vi con los comentarios que más me impactaron, no he sido capaz de localizarlo, pero sirve como botón de muestra.

No menos escalofriante fue lo que pudimos oír hace unos días, coreado por un sector de la afición, en el campo del Betis. Esos hinchas defendían al jugador bético Rubén Castro, que tienen un proceso judicial abierto por cuatro delitos de maltrato contra su novia, dando por sentado que es culpable de los hechos, aplaudiéndolos y justificándolos. Y a mí, que disfruto en un campo de fútbol, ver estas cosas hace que se me caiga el alma a los pies. No voy a profundizar en ello, os dejo este artículo Carme Chaparro al respecto donde se puede ver el vídeo.

Ejemplos como esos me dejan claro que queda mucho camino por recorrer para llegar ya no a la igualdad de géneros sino al respeto básico. Y pienso que si las personas que tienen una posición privilegiada para ser escuchados la usan para manifestarse a favor de cualquier causa que lo merezca dejaré mi cinismo y mi “fatiga” de lado para alegrarme. Me da igual si el discurso es incompleto, blando, me da igual si es una estrategia de imagen, me da igual si eligen una causa cuando yo hubiera preferido otra. Como madre, pienso que si mis hijos tienen que confiar en un mensaje porque viene de algo o alguien que es referente público, prefiero que sea el de una actriz bienintencionada que de un sector de la afición deportiva con el cerebro podrido y muy poca vergüenza.

Ver Post >
Sobre el autor Marta Muñoz
Madre inquieta de dos criaturas aún más inquietas, empresaria, filóloga de formación y antigua librera de profesión. Navegando sin descanso por la red desde el cambio de milenio, en algún momento del crucero esa pasión se convirtió en mi trabajo. Tras la etapa universitaria en Salamanca y una aventura madrileña de ocho años, he vuelto a la tierra con ganas de exprimir a fondo el privilegio de vivir en Cantabria cuando tienes niños. menudeos.blog@gmail.com