img
De la habitación de la niña (parte II)
img
Marta Muñoz | 04-11-2014 | 18:12

Como os contaba la semana pasada, había una cosa sobre la habitación de mi hija que estaba más clara que ninguna: iba a ser drosa y morara. Si en el fondo es absurdo imitar a los nórdicos y sus paredes blancas, oigan, que ellos las usan por necesidad, igual que en lo de vestir a los niños como arcoiris. Cuando en tu pueblo se hace de noche a las tres de la tarde buscas luz hasta debajo de las piedras, pintar las paredes de blanco es una cuestión práctica. Y cuando llevas a tu pequeño en un carrito con ruedas que ya quisieran en motocross y a tu mayor hundiéndose en la nieve hasta la rodilla a cada paso que da, vestirles con abriguitos de punto en color nude o gris topo es un poco absurdo.

Aclarado el tema del color, me fui con mi media langosta a comprar pintura. Después de volverme loca con la carta de colores decidí que necesitaba llevar más de un botecito pequeño para hacer pruebas con varios colores, así que compré cinco muestras. Mi marido no acababa de entender tanta indecisión cromática. Mientras la chica prepararaba las mezclas con la máquina y yo miraba cosas alrededor oigo que ella le dice a mi marido “Sabéis que los colores que lleváis son casi iguales, ¿verdad?” ¡Traidora! ¡Esquirola de género! ¡Poco profesional! ¡El cliente siempre tiene razón! Todo el camino de vuelta a casa aguantando estoicamente el cachondeo silencioso. Me sentí vengada cuando al poner la muestras juntas en la pared hasta él reconoció que eran distintas.

Me puse a repasar algunos puntos claves / tendencias en decoración infantil, que estaba yo un poco perdida, y encontré cosas que me gustaron, cosas que no y cosas que ni siquiera entendí. OJO: esto pasó hace año y medio, probablemente la mitad de esas tendencias serían hoy descartadas por los gurús del tema.

Las luces quitamiedos

Los niños de ahora deben de ser muy miedosos o tener más pesadillas que los de antes, porque la lucecita nocturna se ha instalado como objeto casi imprescindible en un dormitorio infantil. En mis tiempos como mucho negociabas que te dejaran la luz del pasillo un rato. Vi una lámpara en forma de seta que me entusiasmó, la metí en el tablero de Pinterest y todo. Después de mirar muchas habitaciones y ver tantas setas como para alojar al casting completo de David el Gnomo cien veces ya me cansó y la cambié por una princesa rana. O un príncipe sapo, a saber, nunca he tenido ojo para sexar anfibios.

Y ya metida en luces, mi alma de verbena recordó aquellas bolitas de luz que vi en el blog de una chica finlandesa al que estoy enganchada hace años (trabajadora en el puerto de Helsinki de día y artista de burlesque de noche, Flash Dance a la finesa, totalmente adictivo) Me creía yo muy original, las encargué a la tienda francesa y todo, pero ahora mismo su uso está tan extendido que lo mismo cambian la iluminación navideña por bolitas de La case du Cousin Paul. Sólo las recomiendo para poner en sitios fuera del alcance de los niños, fuera de zonas de paso o de cualquier lugar donde se las pueda rozar mínimamente.

Compré también un juego para el salón y a mi hijo le entusiasmaban cuando tenía unos pocos meses, ponía su trona debajo y se pasaba las horas muertas mirándolas.


Los juguetes con aire retro, a ser posible de madera, cartón u hojalalata

A ver, todos sabemos que casi todas las niñas van a tener sus cositas de Disney, sus muñecas de Frozen, su castillo de Pinypon, sus megablocks de colorines… porque les gusta. Vale, todos tenemos pecadillos y los abuelos no se enteran de que eso no es material de Pinterest y van y se lo compran. Si tienen que jugar con esas cosas que jueguen, pero para las fotos se esconden en el armario y se ponen los cubos laberinto de madera (esto lo venden en la tienda sueca, así que aunque pasen de ello como de comer coles de Bruselas, no es una gran inversión), el ábaco Soroban y unos coches y robots de hojalata. Podemos hacer excepciones y dejar entrar la factoría Famosa en el dormitorio si se trata de un juguete vintage. Es decir, si tuviste la gran suerte de que tu madre te guardase la noria de las Barriguitas, puedes usarla. También son aceptables los juguetes de esa cadena tan moderna para padres que pueden decir “estimular la motricidad fina” con un polvorón en la boca. Aunque a mí me parece un poco pasada de moda cuando se cascan publicidades como estas, la verdad.

Para hacerlo más gráfico vamos a ver unos ejemplos de qué juguetes se llevan y cuáles no cuando se trata de decoración de habitaciones infantiles.

ASÍ SÍ. En general todo lo que esté hecho de materiales “naturales” y / o suene a retro nos vale.



ASÍ NO. Lo que lleve plástico, pilas o pertenezca a una franquicia de series de TV o películas, a no ser que éstas sean de los 80 o anteriores, no. Es como las televisiones en las revistas de decoración, sabemos que toda casa tiene una, pero no las enseñan.

Esta tendencia la sigo yo estupendamente, no entrarán juguetes inadecuados en el dormitorio de mis hijos… PORQUE LOS TENGO TODOS EN EL SALÓN, que es donde juegan al final. Los de madera, los de plástico, los de Disney, los de pilas con las pilas siempre gastadas, los recuperados del trastero de mis padres…

Los peluches a modo de trofeo de caza

No voy a hacer el experimento, pero me pregunto qué pensarían mis hijos exactamente al ver un peluche descabezado colgado de su pared. Con ese pragmatismo aplastante con el que a veces me sorprenden lo más probable es que me preguntasen  por el resto del peluche. Descartado. Lo curioso es que esto lo veo en las habitaciones decoradas por la misma gente que mandaría a exorcizar a quien regalase a sus hijos un rifle de juguete. El caso es que los peluches ni siquiera me gustan mucho, así que compré sólo uno, un cisne que se llama Sophie.


Rincón de arte

O sea, su mesa con su sillita para pintarrajear a gusto. Mi hija siempre fue aficionada a la pintura vertical, así que la mesa la puse en el salón para controlar sus arranques artísticos en las paredes, aunque al final el reino de las manualidades acabó en la zona de cocina. La decoración fluye con las necesidades. En la habitación puse un tocador con su “espejo mágico”, recordemos que la cosa iba de princesas.

Algunos osados llevan más allá el rincón de arte y pintan una pared con chalk paint, o sea, con pintura que convierte una superficie cualquiera en pizarra. Me suena fenomenal en concepto y en foto, pero con esa, ejem, pequeña dificultad que tenía mi hija para distinguir las superficies que se pueden pintar de las que no, no veía cómo explicarle que una pared se puede pintar pero la siguiente cinco centímetros más allá, no. Aparte de todo el polvo y demás que iba a generar.

Me ha llamado la atención ver sillas y mesas así en alguna habitación, sí que nos estamos tomando en serio esto del “old school retro”, sí. Verlas e imaginarme chicles pegados debajo y “María x Pedro” dentro de un corazón es todo uno. Yo creo que la mitad de los niños más “de andar por casa”, incluidos los míos, tienen esto:

Rincón de lectura

No hay librero generalista que no sepa que la sección infantil es EL INFIERNO. Incluso sin ser sábado por la tarde o día no lectivo, incluso sin niños. Colocar todos esos formatos caprichosos, libros con periféricos y regalitos adosados con un blister, libros de tela… y muchos juguetes disfrazados de libros sin serlo. Así que la tendencia de decorar con estanterías para colocar los libros con la portada me parece un acierto al 80%. Los niños pueden elegir mejor, las portadas de muchos libros infantiles son auténticas obras de arte que decoran más que ningún objeto. El otro 20% es la pega, necesitaría 300 m2 de pared para ordenar de frente todos los libros de mi hija, así que la única solución sensata para habitaciones de tamaño estándar es combinar la estantería tradicional con este sistema.

Cojines y más cojines

¿Que tienes que pasarte media hora cada noche retirando cojines? Pues te aguantas, estar a la moda es lo que tiene, nadie dijo que fuera cómodo. Y la moda dice cojines, muchos, en forma de estrellas, nubes, corazones, casas, animales, de varios tamaños, tejidos con alpaca peruana… Si tu hija mide 100 cm y la cama 200 la tarea de guardar cojines de noche se simplifica mucho. Yo compré unos monísimos de una marca francesa y luego vi una tienda española que lo hacía iguales, también compré. Los primeros están intactos, los segundos despeluchados y han perdido relleno. Mal, mal… ya que vas a copiar, al menos intentar mejorar el original.

Vinilos para la pared

Madre, madre, no sé si tenéis idea de la cantidad de vinilos para dormitorios infantiles que hay, y creo que yo los vi todos. Pero un día me tropecé con algo que ya había visto antes, concretamente cinco años antes, cuando empezaba a darle vueltas a la idea de ser madre. Era un árbol de la casa danesa Inke, los hacen con papel de pared de los 70 y la primera vez que los vi pensé “cuando tenga un hijo pondré esto en su habitación”. Lo había olvidado por completo, pero al verlo otra vez decidí seguir aquella primera corazonada. Después añadí este vinilo minicuento de Chispúm con let
ras doradas.

Camas de hierro forjado

La verdad es que este tipo de camitas tan pequeñas, tan ligeras visualmente, tan monas, me encantan. Pero siendo realistas y con viviendas de tamaño a la española, empiezas a pensar en alargar la vida de uso, en cuando vengan amiguitos a dormir, en si hay que usar el dormitorio para visitas… y acabas con… estoy segura de lo que lo sabéis sin ver la foto…



Estanterías tipo caja, cuadradas, rectangulares, en forma de casita.

Cajas de formas limpias o cajas de almacenaje antiguas reconvertidas.Yo encargué un par de las primeras y cuando me llegaron venían con un monigote de “inoceenteee” pegado en la factura. Cinco tablitas mal puestas a precio de oro. Si lo sé me voy al mercado de la Esperanza y mendigo al frutero para que me deje unas cajas.

Banderines, tipis indios, pompones… Tendencias e ideas había muchas más, pero metros cuadrados no así que me planté ahí, y esto es una muestra de lo que resultó.



Mi hija quedó encantada con su habitación princesil, y ahí duerme cada noche abrazada a su peluche… su peluche de… ¿el cisne Sophie? No. De Super Mario. Es que a ella las tendencias se la traen al pairo.

Sobre el autor Marta Muñoz
Madre inquieta de dos criaturas aún más inquietas, empresaria, filóloga de formación y antigua librera de profesión. Navegando sin descanso por la red desde el cambio de milenio, en algún momento del crucero esa pasión se convirtió en mi trabajo. Tras la etapa universitaria en Salamanca y una aventura madrileña de ocho años, he vuelto a la tierra con ganas de exprimir a fondo el privilegio de vivir en Cantabria cuando tienes niños. menudeos.blog@gmail.com