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De conductores sin alma, Correos y carritos de bebé
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Marta Muñoz | 19-06-2014 | 13:45

Una de las cosas que más ilusión me hacían de volver a vivir en Santander era tener las ventajas de vivir en una ciudad pero sin las dimensiones abrumadoras y la logística de Madrid. Poder cubrir andando la mitad de mis necesidades y con unas pocas paradas de autobús las otras, casi olvidándome del coche en el día a día.

Esta semana pasada he tenido que reconocerme a mí misma que la idea era mejor que la realidad. Estaba esperando al autobús con mis hijos, una de tres años y otro de año y medio. El pequeño en su silla de paseo, mi espalda no está para cargar a un ternero de doce kilos por toda la ciudad. Después de quince minutos llega el autobús, el único que me servía para mis propósitos en esa parada, y cuál es mi sorpresa cuando al verme el conductor haciendo la maniobra para subir me dice… QUE NO ME PUEDE LLEVAR. Un visual rápido del autobús me dice que va, como mucho, a un tercio de su capacidad. Miro interrogante al conductor. “Ya hay dos sillas en el autobús”, contesta. ¿Me estaba diciendo que como ya había dos sillas de bebé en el autobús me iba a dejar en tierra con niña, carro y bebé aunque haya espacio para un equipo de polo con los caballos? Efectivamente. “Son las normas, señora, es por seguridad”.

Es por seguridad. Los mismos conductores que silban mirando al techo cuando señores de bastón y muchas canas piden que les bajen la plataforma, que arrancan cuando estás usando una mano para agarrar la de tu hija de tres años y pagar con la tarjeta la otra, sin posibilidad de sujetarte a nada, que paran a metro y medio de la acera obligando a señoras de ochenta años a hacer un descenso en canoa hasta el charco de turno y luego trepar la acera otra vez, que hablan por el móvil mientras conducen… se niegan a llevarte con el carro por motivos de seguridad.

Que sí, que estará en Las Normas, pero no puede ser más injusto e incoherente con el respeto por la seguridad demostrado por muchos de los conductores a los que he visto en acción estos dos años. Incoherente con esa voluntad ecológica de la que presume la empresa si me hacen usar un coche que no pensaba coger. Incoherente con ambas cosas, seguridad y ecología, si me obligan a coger un taxi en el que mis niños irán contra toda norma lógica de seguridad sin silla de transporte.

Verán, igual si no tienen hijos no lo saben, pero los carros de bebés no son un accesorio opcional. Coexisten con otras opciones, como el porteo, pero que no son para todas las personas ni todas las situaciones (¿he dicho ya que mi lechón pesa DOCE kilos?)

Me quedé tirada en la parada, ojiplática, molesta y frustrada porque sabía que no había ninguna garantía de que el autobús que pasaría veinte minutos después no tuviera el amplio cupo de dos sillas lleno también. Llegó una pareja a la parada con otra silla y no necesité ni un ábaco para hacer cuentas: con que viniera una silla de bebé o de ruedas en próximo autobús, unas de nosotros se quedaba en tierra. En fin. En ese rato empecé a recordar otras situaciones que había vivido en la ciudad en las que me sentí abandonada por llevar un carro, que han sido unas cuantas.

En Navidad me dejaron aviso de Correos de un paquete que esperaba con mucha ilusión y me fui con los niños a buscarlo. Al llegar al emblemático edificio caí en un pequeño detalle: las escaleras. Diez kilos de carro, casi once de niño, una niña que en cuanto se notaba suelta se marcaba unos sprints olímpicos. Aquellos ocho escalones hacían inviable para mí subir con el carro. Tampoco podía entrar al edificio para preguntar por dónde estaba esa entrada accesible que seguuuuro que en algún sitio había. Recorrí las fachadas. Nada. Abandoné. Cuando volví unos días después con refuerzos le pregunté a la señora de la ventanilla que por dónde tenía que haber entrado. Inocente… Os podéis imaginar la respuesta: por las escaleras. ¿Por dónde si no? Aquella vez me pareció especialmente sangrante por tratarse de un edificio público en el que presta servicio una empresa estatal. ¿Y qué pasa con las personas de movilidad reducida? ¿Cómo es posible que el edificio no esté adaptado? En algún rincón de mí quiero pensar que la empleada estaba mal informada y había una puerta súper secreta que te lleva a un montacargas dorado y yo no la encontré. Pero lo dudo, la mujer tenía pinta de llevar trabajando ahí algunos lustros.

Al volver a casa entré en la web de la empresa municipal de transportes urbanos buscando la normativa para los usuarios… nada. Noticias sobre lo ecológicos que eran los nuevos autobuses de la flota, los cursos a los empleados para tratar con personas con movilidad reducida… Escribo al correo de contacto del sitio web para saber si las normas se pueden consultar online en algún sitio o pueden mandarme un documento donde se especifiquen. Como de eso hace ya cinco días y no dan señales de vida busco más. Voy a la web del Ayuntamiento de Santander, por si acaso. Nada, remiten a la anterior, pero en su Guía de Accesibilidad me recuerdan que Santander es Una Ciudad para todos” y Una Capital de Todos, donde Todos somos Capitales”. Pues yo me siento contingente ahora mismo, la verdad. Y de segunda.

  • Francisco

    Me he sentido plenamente identificado en este artículo.Soy padre de dos hijos (4años y año y medio) y ya me ha ocurrido en varias ocasiones. Vas a la parada de autobús con estrés, sin saber si vas a poder subirte o no, pero no por falta de espacio, como ocurre en verano con las rutas que pasan por la playa, sino por el límite que existe para sillitas. Sales de casa en tensión por si ya vienen dos sillas en el autobús que sueles coger, o por si coincides con alguna otra persona con bebés en la parada. El autobús suele pasar medio vacío, pero con una silla, o en ocasiones dos y se chafó el viaje, ya que vivo en una zona donde el autobús ya ha recorrido varias paradas antes de pasar por mi piso. Debemos intentar que los autobuses se adapten para admitir mas sillas de viaje, porque reservando únicamente el espacio para dos sillas, se genera gran perjuicio para muchos usuarios, se discrimina. Cuando además vas con otro niño pequeño de la mano, la situación se compica, porque te resulta mas dificil subir y puede que se te cuele la otra persona que va con silllita y te cierran, literalmente, la puerta. Si hay espacio en los autobuses, por favor, adáptenlos para poder ocuparlo con mas sillas y modifiquen esa “norma”, porque no tiene sentido llevar autobuses medio vacios en los que no te permiten subir. El transporte municipal de Santander seguirá siendo discriminatorio mientras no aborden esta realidad. Por favor, pónganse en el lugar de los que tenemos bebés y hemos tenido que esperar a uno o dos autobuses más para poder utilizar el transporte público con una personita llorando porque tienen que ir a comer y no llega. Vivimos en un mundo al revés, el dicho de “primero mujeres y niños”, aquí se vuelve al contrario, los niños que van en sillitas (y los mayores que utilizan sillas de ruedas) son los últimos en el transporte urbano de Santander. Con la buenas o malas prácticas de algunos conductores no me meto, porque habrá de todo como en los demás ámbitos de la vida, pero si creo que debemos luchar para que readapten los autobuses y permitan admitir, con seguridad, a mas sillas/sillitas. Gracias por poner este tema a debate, porque he envié un email al Ayuntamiento de Santander y al SMTU cuando me ocurrió y no parece que reaccionaran. A ver si por este medio segimos avanzando y concienciando a mas gente conseguimos que se mejore el transporte público y se haga universal y accesible. Primero los niños y personas con discapacidad.

  • fjposada

    estamos llegando a unos limites se crispación q el cumplir las leyes nos parece reprochable, si ese autobus por desgracia sufre un accidente el conductor puede verse en un problema legal de aupa,la legalidad está por encima de la conveniencia o el interes personal, de gracias a ese conductor por cumplir con su obligación y velar por su bien y el de sus hijos

  • Cantabria20002

    Ese conductor cumplió la norma. No es justo criticarlo citando en el mismo artículo a otros que se saltan otras normas o que actúan con una total falta de civismo. Vaya periodismo.Si al conductor se le ocurre dejar subir una tercera silla por hacerle un favor a esta señora y después ocurre un accidente, tendría un problema muy grande, con denuncias y paso por el juzgado.Es muy fácil pedir más humanidad y todo eso, pero luego, ¿quién carga con la responsabilidad si ocurre algo por su culpa por haberse saltado una norma? ¿La autora del articulo? ¿Los comentaristas anónimos que aquí escriben?

    • Mágica 479

      Estoy “totalmente de acuerdo” con las aportaciones -mye- y con coral. Ese conductor tiene la misma falta de humanidad que el municipal que multó un amigo mío por conducir triplicando la tasa de alcoholemia por los Castros; si no había causado ningún accidente, qué mal hacía?. Tampoco me parece correcta la falta de humanidad que tendría el policíal que me multara por pasar en rojo el semáforo del Paseo Pereda, si en ese momento no pasan peatones; qué mal estoy ocasionando? Tengan un poco de humanidad, señores que ponen las normas. Sepan que no hay que cumplirlas si no pasa ninguna desgracia. Y si pasa… bueno, eso lo dejamos para otro día, verdad?. Y así podríamos poner cien, no, mil ejemplos. Tengamos un poco de sentido común y respetemos las normas que están puestas para nuestra seguridad, que ya son bastante ligeras. Sólo las protestamos cuando nos perjudican o no nos convienen.Por cierto, coral, los urbanos de Santander tienen unas pegatinas sobre el conductor en las que indican el número de plazas sentadas, en cochecito o silla de ruedas y el número de plazas depié. Las plazas de depié siempre son más del doble que las de sentadas. Es lo que diferencia a los urbanos de los de linea regular. Vuelvo a decir que las normas, estén bien o estén mal, están para ser cumplidas. Y no podemos cargar contra los que las respetan o de verdad nos convertiremos en una auténtica república bananera

  • coral

    alucino con la mayoria de comentarios, creo que las normas estan para cumplirse cuando hay una logica en ellas o un sentido, no entiendo que solo puedan meterse dos sillas porque solo hay dos cinturones nunca he visto en ningun autobus que una silla se caiga y para el resto de los usuarios del transporte publico no tienen cinturon , es mas la mayoria de las veces que subo en bus esta tan lleno que hay mas gente de pie que sentada…. esto si que es peligroso pq cualquier maniobra del conductor brusca siempre hace que un ciudadan@ sufra al menos conato de accidente por caida.Creo que esa norma es super injusta y tambien creo que quien no pasa por ello no sabe lo que se siente realmente,hace poco de un mes le ocurrio esto mismo a mi hermana con su niño de un añito el conductor no la dejo subir porque habia dos sillas mas, acababa de empezar a llover y hacia mucho viento al bajarse del autobus por el rechazo del conductor el viento se llevo la burbuja del niño, mi hermana cargada con cosas no podia ni tapar al niño ni salir a por la burbuja y la mi pobre de la frustracion llorando, el conductor ni se inmuto y la gente que estaba esperando otros autobuses tampoco nadie la ayudo, claro las normas estan para cumplirse debian de pensar eso los personajes que la miraban.

  • jaywalles

    Efectivamente, en todos los autobuses figura el número de plazas homologadas. Y generalmente son 2 para sillas de ruedas y asimilables.Si van 2, puse van 2… y si no puedes subir, pues mala suerte. Mejor eso que llevarse las manos a la cabeza en caso de accidente, o como pasaba no hace tantos años, que era imposible franquear el acceso a un autbús convencional con sillas de cualquier tipo. Recordemos que el antiguo SMTU (actual TUS) disponía de un autobús específico adaptador, uno solo, que trabajaba bajo demanda y por lo tanto, tenía una funcionalidad mucho más reducida que los autobuses actuales.No se queje señora, que Santander sigue disfrutando de un servicio municipal de autobuses más que digno, diría hasta que bastante bueno -todo es mejorable, claro está- que en otras ciudades no tenemos esa suerte, donde vivo yo ahora están de adorno y para gastar dinero que no se tiene, van siempre vacíos de lo malo que es el servicio.Y mucho menos se queje porque un conductor obró con profesionalidad exigiendo el cumplimiento de las normas de seguridad. Me parece para felicitarse, no para quejarse.Y conste que, en mi caso, sé de primera mano lo que es convivir con personas con problemas de movilidad… pero es que hay que ponerse en el lugar de los demás, no solo en el propio.

  • vikingo

    Hay conductores a los que les hace falta un reciclaje y un poco de humanidad. Aunque tambien compredo a los que están ocho horas peleando con el personal.

  • -MYE-

    Pues yo no lo veo normal, si había sitio en el autobús de forma que no molestase y pudiera ir de forma segura… Deberia de haberla dejado subir que el billete lo iba a pagar igual

  • vekika88

    No estoy absolutamente nada de acuerdo con tus comentarios. Si por motivos de seguridad, la seguridad de tus hijos y de todos los hijos que se montan en ese autobús, hay que esperar 10 minutos más para is segura en el autobús , considero que es bastante mejor que tener un accidente y llevar el carro del niño mal posicionado y que le pueda pasar algo. Quizás has venido equivocada con el ritmo madrileño, en un “pueblo” como Santander priman otras cosas. Me asombra profundamente que una madre se moleste porque un conductor de un autobús público se preocupe por la seguridad de sus hijos, quizás es que no estás acostumbrada. Habrá conductores de autobús para todos los gustos, me he topado con simpáticos, bordes, estirados e incluso desagradables, pero en ninguno de los perfiles he visto que se niegue a bajar la plataforma o a inclinar el autobús para que se suba un anciano. En definitiva, totalmente de acuerdo con el comentario de mágica 479, las normas están para cumplirlas y más cuando está en juego la seguridad de tus hijos.

  • BlendiumVision

    Entiendo su frustración doña Marta, pero es la normativa de cada vehículo. Antiguamente también iban 6 y la suegra en un seiscientos pero la normativa ahora dice uno por cada plaza. Si la deja subir, da un frenazo o golpe o algo… la veo corriendo a denunciar a la empresa porque ¡Qué falta de seguridad!No estoy con usted en esta absurda batalla.

  • galanines45_810

    Suscribo totalmente lo dicho en estos dos comentarios. Las normas estan para cumplirse y mas cuando se trata de un sitio publico en el que hay mas personas

  • Mágica 479

    Como madre, entiendo la frustración de esta usuaria, peropara buscar la normativa de los autobuses en cuanto a la “capacidad”con los cochecitos de bebé, tan solo hay que mirar a la puerta por la que subencon los cochecitos de bebé, a la derecha de la cual figura una cartel con elnúmero de plazas para las que está homologado el autobús. Igualmente especificaque es preciso avisar con antelación al conductor, de la intención de subir alautobús por esa puerta con un cochecito. Hace unos dos meses fui testigo de unabsurdo accidente, cuando un padre llegó corriendo desde detrás del autobús yno avisó de que subía; la puerta se estaba cerrando y todo quedó en un susto,pero el enfado y la bronca desmesurada del “diligente padre” tuvieroncomo diana al conductor, del que no quedó ningún miembro familiar sin tener quepasar por la lavandería tras las flores que le soltó el sujeto-padre. Aun no sési envidiar o apenarme por la estoicidad e indiferencia que demostró el chicoque conducía el autobús, ante los irrepetibles insultos y sandeces que soltóaquel hombre. Cuando una pasajera le advirtió que tenía la obligación deavisar, que así estaba anunciado en la puerta del bus, las lindezas verbalesdel individuo no hicieron sino aumentar. Las normas, para bien o para mal estánpara cumplirlas y más cuando son tan públicas y visibles como en estos doscasos. Igualmente invito a esta madre que si ve, como afirma, a un conductorhablar por el móvil mientras circula, u observa que deja el autobúsdeliberadamente y sin justificación a metro y medio de la acera, lo pongarápidamente en conocimiento del Ayuntamiento o de las oficinas del TUS, porquecafres los hay en todos los sitios y no es justo que por unos pocos juzguemos atodos los demás. Por cierto, tengo un hijo de 7 meses y en Madrid también melimitan el número de sillas en el bus de la MT a las homologadas, dos casisiempre, pero además te hacen subir por la puerta delantera con el cochecito,independientemente de que el autobús esté vacio o lleno y esto pueda suponerteuna locura para llegar a la zona destinada para la silla de bebé. Santanderserá una ciudad de dimensiones mucho menos abrumadoras que Madrid, pero no porello las normas de seguridad deben de ser saltadas a la torera.

  • menmenmen

    Pues…!lo siento! pero a mi me parece lógico que cada autobús solo puedan transportar dos coches de bebé;o una sillade ruedas y un coche de bebe; o dos sillas de ruedas, y esto es así porque solo tiene dos cinturones. Además, cuando hay dos de estos vehículos hacen muy difícil el paso del resto de los ocupantes del autobus, que ya con tres no podrian utilizarle.Cada uno vela por sus derechos, pero…..! no debe olvidar los del resto de los ciudadanos!.

Sobre el autor Marta Muñoz
Madre inquieta de dos criaturas aún más inquietas, empresaria, filóloga de formación y antigua librera de profesión. Navegando sin descanso por la red desde el cambio de milenio, en algún momento del crucero esa pasión se convirtió en mi trabajo. Tras la etapa universitaria en Salamanca y una aventura madrileña de ocho años, he vuelto a la tierra con ganas de exprimir a fondo el privilegio de vivir en Cantabria cuando tienes niños. menudeos.blog@gmail.com