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Es para mí…

2010 noviembre 7
por Marta Hazas

Cuando haces inventario de los libros que tienes por razones de mudanza, reforma o sábado lluvioso con ataque organizativo redescubres las palabras que, un día, varios alguien que pasaron por tu vida, en distintas calidades, pensaron para ti. Son libros que no se prestan.

Intentas acordarte de las que escribiste tú y te das cuenta de la diferente persona que puedes ser a los ojos de según quien…eres una para los amigos que siguen a tu lado, para los que quedaron el camino, otra para amores que pudieron ser o los que lo fueron, para los que lo son, para los compañeros de un trabajo, de la escuela, de un curso, para un autor…para los que regalan por compromiso en forma de libro impersonal.

Me encantan las librerías de segunda mano en las que encuentras ediciones, por ejemplo, con tapas de piel e iniciales grabadas con dedicatorias que te hacen inventarte historias sobre las vueltas que ha dado ese libro antes de quedarse huerfano y la vida de sus propietarios. Antes encontraba muchos en el rastrillo que ponen en el túnel o en la feria del libro de los Jardines de Pereda que marca el final del verano.

Una de las frases que más me han emocionado de una película es cuando en “La vida de los otros” el nazi que realizaba las escuchas va a la librería y compra un libro que cuenta su historia y lee la dedicatoria, mientras el dependiente le pregunta si es para regalo, y el responde de una manera que te rompe:”No, es para mí…”

Ahora que vamos sin tiempo a todos los lados, que nos acostumbramos a leer letra de imprenta… dedicar o que te escriban un pensamiento, cortesía o sentimiento en la primera hoja de un libro es en sí el regalo.