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Cuaderno de bítacora por las playas de Barbate…

2009 julio 9
por Marta Hazas

El primer paseo fue como si estuviera la playa al revés, es una sensación un tanto absurda díficil de explicar pero la orientación del sol, la mar me recordaba que estaba en la otra punta, yo nunca había estado antes en Cadiz. Mientras paseaba en mis oídos sonaba machaconamente el estribillo de Chambao: “…pooor las plaayas de Barbaatee…” (lo que es tan rídiculo como bañarse en el Sardinero cantando por lo bajinis: “un veranoo en Santaandeer nunca se puedee olvidaaar…”)

Éste desapareció al primer revolcón de una ola, que ni en Somo, de la que rescaté parte de mi bikini. Es curioso, este mar es como si detectara donde estás y te avisara cual fiera cabreada de su bravura. Entras por donde parece que hay menos olas y al segundo estás metido en el epicentro de la espuma, intentando mantenerte de pie.

Hay ciertas playas de las que es difícil salir del agua con dignidad, sin tropezar; mismas playas a las que otra gente trata de llegar buscando dignidad. Cuando una lleva una vida mirando el horizonte pensando ahí está Inglaterra, otro Ferry que llega…desorienta, desconcierta chapotear ante las costas de África, ruido de motoras, helicóptero, guardia civil…otros que llegan, que en realidad no llegan.

Pero como son vacaciones, no vemos telediarios (y esas trágicas historias sólo pasan en los telediarios), para el que no lo haya entendido es ironía, eh? sigamos…

Sigamos…umm…sigamos….

Ah, sí! A punto de terminar mis vacaciones por el sur, he concluido el libro que ha teñido mi imaginario estos días de barbadillo y playa: “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” de Haruki Murakami, maravilloso. Han sido 903 páginas de disfrute y desconexión total del plano actoral, exceptuando una entrega de premios en Málaga, que resultó ser un reencuentro divertido, en el que premiamos por su proyecto de corto “Placer” a un director de cine que pronto dará mucho que hablar, Javier Linares. Él a su vez nos premió con una velada encantadora con su gente, todos ellos grandes profesionales y mejores personas. En realidad no fue ni trabajo, fue premiar a un amigo y cerrar otro “curso” (mis años de curro los sigo empezando en septiembre y acaban en junio, enero es ese mes en el que vienen los Reyes :) )

Ah!A estas playas que miran a África también llegan ingleses de los de nuestro ferry y tuvimos que ayudar a uno de unos 60 años que le había picado una avispa y era alérgico como Macaulay Culkin. Sólo hablaba inglés y estaba solo,vomitando y con convulsiones.Llamamos al 112 y le calmamos, hicimos lo único que podíamos hacer por él: compañía, la verdad es que tardaron y estabamos en un sitio bastante apartadillo sin saber muy bien la gravedad del asunto… (Ahí me sentí orgullosa de lo humanidad de con quién comparto mis andanzas, que estuvo todo el rato a la altura de la situación y sirvió de gran apoyo al señor idiomáticamente incomprendido)

Cuando llegaron, no eran médicos, solo podían ponerle oxígeno, no sabían ni decir hello y lo trasladaron a un hospital…eran majos pero terriblemente mal organizados y poco competentes. Ahí pensé que debía ponerme a tope con el inglés y lo importante que es la salud, la rapidez de actuación en ciertos casos y mil cosas más…

A los dos días le volvimos a ver. No hablamos con él por si no se acordaba de nosotros, porque estaba desnudo o/y por no traerle malos recuerdos. Estaba bien, todo quedó en un susto.

Entonces seguimos nuestro viaje con la banda sonora (provisiones de la FNAC) que nos ha acompañado en los kilómetros: “Teengoo, y lo que teengo lo mantengoo a base de amoor y feé…” del mismo álbum que “moving”. Luego llegamos a Madrid, una mala noticia de curro me golpeó la cara. Me robaron injustamente y sin ninguna ética un papel que ya tenía y mantenía a base de amor y fé, además de haber pasado dos pruebas, en una tv movie, pero esa…esa es otra historia…