img
Autor: xavillamazares
Un Racing imposible
img
Javier Menéndez Llamazares | 03-11-2015 | 2:52| 2

Sotres e Iñaki huyendo de la quema, tras la traca en León

 

«Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible», solía decir en los ochenta Alfonso Guerra. Claro que, visto el panorama de lo que llevamos de liga, lo que va a ser imposible es que el Racing de Munitis acabe llegando a buen puerto.

Podríamos hacer unos cuantos juegos de palabras con la noche de difuntos, las tumbas y el incierto futuro deportivo de Munitis, pero la verdad es que después del paupérrimo espectáculo del sábado en el Reino de León, no está racinguismo ni para bollos, ni para huesos de santo.

Lo que no puede ser es que la Cultural le dé al Racing un soberano repaso, y en la sala de prensa el míster se despache conformándose con haber mejorado en la segunda parte. Que esto iba a ocurrir era algo perfectamente previsible, que veía venir cualquier aficionado desde el pasado domingo. De hecho, es lo que llevamos viendo durante toda la temporada: hasta el rival más débil nos retrata, y cuando hay suerte acabamos pidiendo la hora; cuando no, fracasando estrepitosamente. Pasan las semanas y la situación no sólo no mejora, sino que parece que cada vez juguemos peor, que el nerviosismo aumenta y que los contrarios ya nos tengan tomada la medida, así que ya cuando el Racing salta al césped ni siquiera cuenta ya a su favor con el factor psicológico del escudo. Al contrario, se diría que mientras los rivales se crecen, al olor de una victoria que añadir a su historial deportivo como si fuera una condecoración, los nuestros se empequeñecen hasta el punto de que, en muchas fases del partido, acabaron deambulando por el campo, a merced de los culturalistas, que les perdieron el respeto haciéndoles hasta sombreros –del mismo paño que el caño con que la semana pasada retrataron a nuestro lateral zurdo- y varios conatos de rondo.

Lo que no puede ser es que el nefasto rendimiento de este equipo haya acabado hasta silenciando a La Gradona, que por primera vez desde hace cuatro temporadas sucumbió ante una afonía inusitada. Se hizo extraño que mediada la segunda parte se apagaran sus cánticos, pero es que hacía mucho tiempo que al equipo se le habían fundido ya los plomos.

Lo que no puede ser es que, cada vez que se tuerce un poco un partido, no haya manera de encontrar soluciones, que no haya estrategia, que nos superen en intensidad y hasta en ambición; porque si el Racing mejoró algo en la segunda parte no fue por méritos propios, sino porque la Cultural le cedió la iniciativa y porque el central titular de los blancos se retiró lesionado. Pero podrían haber jugado otra hora y media y el Racing no hubiera marcado ni por error. Cuando las cosas no salen, poco se puede hacer, y el sábado hasta Iñaki era incapaz de poner un poco de acierto a su juego.

Lo que tampoco puede ser es que nuestro mejor hombre regale el partido, sin que exista explicación alguna. La doble cantada de Sotres, en especial cómo se tragó el primer gol, sobrado de suficiencia, debería tener algún tipo de consecuencia. Por supuesto que no es bonito señalar, pero está claro que a los racinguistas alguien nos ha engañado. O, más bien, nos ha tomado el pelo miserablemente. ¿De verdad es esta la mejor plantilla que se podía confeccionar? ¿Seguro que tenemos jugadores de calidad? ¿Que podemos aspirar a lo más alto? O nos han engañado desde el club, o alguien les ha engañado a ellos, dándoles gato por liebre. Lo que no puede ser es nosotros suframos a ‘dionis’, pudiendo haber fichado ‘aketxes’ por el mismo precio o incluso más baratos.

Ahora, eso sí, lo que va ya parece imposible es que la situación se arregle por sí sola. Munitis es un mito del racinguismo, y habría que ponerle una estatua a la entrada de Los Campos, pero ya está claro que este no es su momento para entrenar al Racing. Él no debe ser de los que se rinden, aunque a veces es mejor una retirada a tiempo que morir con las botas puestas.

 

 

 

Ver Post >
Catalonia is born?
img
Javier Menéndez Llamazares | 28-09-2015 | 7:45| 2

Demasiado sabemos ya que en política todo cuenta, en especial aquello que parece tan casual, tan inocente, que ni siquiera reparamos en ello, pero que no obstante nuestro cerebro termina por procesarlo, aunque sea de manera inconsciente. ¿Recuerdan esa vieja leyenda urbana de la publicidad subliminal de la cocacola? ¿O aquel escánalo del rótulo del PSOE sobre la moviola en aquel gol de Butragueño a Dinamarca?

En la noche de las celebraciones electorales, esa borrachera de euforia colectiva, por más incertidumbre que exista, en realidad no hay nada espontáneo, nada dejado al azar. Más bien, todo está milimétricamente planificado.

Así, mientras los líderes del ‘Junts pel sí’ sacaban pecho por los resultados favorables, apelando a la épica con sus soflamas independentistas –«Estamos escribiendo la historia del futuro estado de Cataluña», repetían con insistencia–, el decorado no podía resultar mejor elegido: tras ellos, un enorme rótulo indicaba el nombre del recinto donde se habían congregado para escenificar su danza de la victoria. El ‘Born Centre Cultural’, ubicado en el antiguo Mercado del Borne, les brinda un plano fabuloso para los noticieros de medio mundo. En ella, mientras los políticos hablan de escribir la historia, en segundo plano aparece en grandes capitales la palabra ‘BORN’. ¿Catalunya’s born? ¿El nacimiento de un nuevo estado?

En la política todo vale, hasta utilizar para beneficio propio las lenguas ajenas. Pero –cosas de la globalización– no deja de resultar curioso que, mientras los nacionalistas reivindican por un lado el uso exclusivo de su idioma materno, por otro no tengan reparos en recurrir al inglés –la ‘lengua franca’ internacional– para lanzar su mensaje, sea el ‘Catalonia is not Spain’ o incluso ‘The birth of a nation’.

Ver Post >
Marihuana
img
Javier Menéndez Llamazares | 06-09-2015 | 10:18| 2

Aunque parece que estas cosas sólo ocurren en las noticias, me acaba de confesar un amigo que su hija de veintipocos le acaba de plantar en la terraza una planta de ‘maría’. Así, como si no pasase nada. Mi amigo, el hombre, no sabe si camuflarla, no sea que la vean los vecinos, o tropezar sin querer con el tiesto y que la ley de la gravedad haga el resto del trabajo. Pero el caso es que ya el descaro con el consumo de ciertas sustancias prohibidas está extendiéndose por toda la sociedad como una mancha de aceite. De aceite de cannabis, claro.

Así, ya se va entendiendo mejor que a esos dos chavalotes de Portugalete se les ocurriera instalar de tapadillo su propia fábrica de cultivos hidropónicos en San Felices de Buelna, con medio millar de plantas de marihuana creciendo ilegalmente bajo techo. Claro que a estos emprendedores habrá que tenerlos en cuenta como empresarios del año, porque las expectativas de beneficio eran cuando menos envidiables: habían alquilado casa y cuadra por dos duros, y encima la luz les salía baratísima: lo que les hubiera costado tirar un cable desde el transformador, y pista. El resto, todo beneficios, un plan de empresa impresionante; aparte, lo que te ahorras en impuestos… Un chollo, vamos.

Lo curioso es que no se trata de casos aislados, sino de una tendencia creciente, como hemos visto estos días con la inmensa plantación de Albacete, con hectáreas y hectáreas de cáñamo, que vigilaban con un circuito cerrado de videocámaras. Si hemos de creer en las leyes de la oferta y la demanda, es evidente que si hay tanta producción es porque hay consumo. Y no hay otra. Ser podrá ser todo lo ilegal que queramos, pero la realidad es que una buena parte de la población hace oídos sordos de cualquier prohibición.

Pero, ¿por qué el cannabis y sus derivados siguen proscritos, mientras otras drogas objetivamente más adictivas y peligrosas pueden consumirse sin el menor recato? Las llamadas ‘drogas blandas’ serán malas malísimas –basta con que te toque cerca algún fumeta, como el miércoles en la ‘Gradona’ portátil de Laredo, por para comprobar que son hasta desagradables al olfato– pero, ¿tanto peor es fumar un porro que embutirse un cubalitro? Si como sociedad permitimos sin sonrojo los botellones cada vez más masivos, que dejan plazas como Cañadío como verdaderos vertederos, y propician altercados de todo tipo, ¿a qué viene después el disfrazarnos de puretas? ¿Es que no son drogas ambas sustancias, exactamente igual?

Claro que existe una abismal diferencia: el alcohol, amparado en su imbricación cultural, esconde toda una industria detrás. El cannabis, que también se usa con fines ‘recreativos’, produce mafias, mercado negro y llena las cárceles de pobres diablos. Tal vez vaya siendo tiempo ya de replantearnos nuestras políticas de salud pública, y afrontar la realidad en lugar de regodearnos en el fariseísmo.

Ver Post >
Lo que sí funciona
img
Javier Menéndez Llamazares | 30-08-2015 | 10:17| 2

Que sí, que lo de quejarse mola y es deporte nacional, pero cuánto nos cuesta reconocer que también hay cosas que funcionan bien, incluso de maravilla; en especial, en lo público, precisamente donde más nos gusta entrar a cuchillo.

En este país nuestro de los recortes, parece molesta todo lo que suene a social molesta, o al menos resulta sospechoso. Y, sin embargo, más tarde o más temprano, al final todos acabamos necesitando ayuda, incluso los que se pasan la vida despotricando contra el despilfarro y las políticas sociales.

En las últimas semanas, una disputa con una compañía telefónica traía a mal traer al que suscribe; que si te vas con otro me tienes que pagar tropecientos euros, decían ellos, que si nanay, decía yo; que si te mando a mis abogados, fanfarroneaban, que si te devuelvo el recibo, contraatacaba yo… Vamos, que al final la cosa pintaba tan fea, que ya debían de estar sacando brillo a mi nombre en uno de esos ficheros donde más vale ni asomar, una lista negra de malos pagadores.

Así que, visto el tamaño del enemigo, lo más cabal parecía buscar refuerzos. Y los encontré al lado de casa, en la oficina de consumo que el ayuntamiento de Camargo tiene casi escondida al final del parque de la Cros. Mi paladín se llamaba Lorena, y casi no hizo falta ni explicarle nada: ya sabía de sobra de qué le hablaba.

En apenas tres días, los dragones telefónicos dejaron de echar fuego por la boca, y todo era vino y rosas, como si nos hubiéramos ido a vivir en un anuncio. Incluso se empeñaron en convencerme de que tenían razón, pero por ‘deferencia comercial’ se avenían a perdonarme la penalización por abandono que llevaban semanas intentando sablearme, por lo civil o por lo criminal. Vamos, que mano de santo. Tuviera quien tuviera razón, con un mindundi se ponen muy gallos, pero contra la oficina de consumo ya no se pinan tanto.

Al final, vivimos en una absoluta indefensión, a merced de lo que convenga en cada momento a las grandes compañías que nos dan trabajo, nos aprovisionan de sus mercancías o deciden lo que tiene que gustarnos y lo que no. Y cuando entramos en conflicto con ellas, no nos atrevemos ni a rechistar siquiera; en muchos casos, porque nos damos por vencidos de antemano –qué va a hacer uno contra una multinacional todopoderosa…–, en otros porque desconocemos que existen recursos para ayudar a los ciudadanos, y en otros porque nos dejamos llevar por el desánimo general que malicia que esos ‘servicios sociales’ no sirven para nada.

Y no podía ser más al contrario: cuando uno topa con trabajadores públicos tan entregados, tan convencidos de su labor y, sobre todo, tan eficaces, se da cuenta de que las cosas sí que funcionan.

Ver Post >
Cumplir con las tradiciones
img
Javier Menéndez Llamazares | 25-08-2015 | 2:32| 2

Mal que nos pese, lo de empezar con buen pie no es precisamente una costumbre para el Real Racing Club. Más bien al contrario: lo nuestro, más bien, es ir dejándolo todo para el día de mañana, y luego a última hora apostar por la heroica, intentando remontadas que se antojan casi imposibles. Y, sin embargo, es lo que suele funcionarnos; de hecho, así nos hemos pasado más de una década en primera, y probablemente allí seguiríamos de no haber mediado la más nefanda gestión que pueda imaginarse.

Así que, a pesar del chasco, lo del domingo en Vigo no era del todo imprevisible; lo insólito hubiera sido empezar con goleada, con una victoria a domicilio o incluso jugando bien. Ese no es el estilo Racing, no. Pero es que tampoco habría club en el mundo capaz de recomponerse en seis semanas, después de una desbandada como la que ha sufrido la plantilla. Porque del equipo que empezaba a entonarse al finalizar la pasada campaña no queda más que el escudo, porque hasta las medias las han cambiado. Sigue al frente el mismo trío técnico, aunque ya con los papeles en regla y en el orden jerárquico apropiado, pero los mimbres han cambiado sustancialmente.

Ya no contamos con aquel equipo de segunda B diseñado por un ‘perro viejo’ de la categoría, cuya filosofía parecía sacada de uno de esos anuncios de ‘la seguridad ante todo’, y que se encontró con un Koné en estado de gracia que era capaz de hacer bueno cualquier sistema. Qué va; por lo visto frente al Celta B, y en realidad en toda la pretemporada, Munitis y Colsa piensan en otra cosa; lo suyo es una combinación de intensidad física e inteligencia táctica, basada en reacciones casi automáticas y en movimientos sincronizados casi al nivel de Gema Mengual y sus nadadoras. Las basculaciones en las bandas, la búsqueda de superioridad en parcelas concretas del campo y el empeño en sacar el balón jugado son señas de identidad de una propuesta valiente que, sin embargo, promete resultar de lo más controvertida, a poco que los resultados les den la espalda. Y es que, más que ‘jogo bonito’, el nuestro siempre ha sido un club de urgencias: el año que no urge salvarse, urge recuperar la categoría. Hay poco margen para florituras y, desde luego, casi ninguno para probaturas. Y si, además, delanteros como Coulibaly y Dioni demuestran tener la pólvora mojada, de poco sirve el gran esfuerzo colectivo, ese ‘aprieta’ que a Munitis tanto le gusta gritar a sus jugadores desde la banda.

Claro que los aficionados tenemos tendencia a ponernos nerviosos antes de tiempo, y después del precedente de hace dos años todo lo que no sea un paseo triunfal por la segunda B nos va a parecer la travesía del desierto. Así que dramatismos los justos; el Racing no consiguió la victoria en Barreiro –qué tiempos aquellos en que visitábamos Balaídos…– pero no olvidemos que el equipo aún está en plena construcción, que los hombres clave están en la enfermería y que, después del salvavidas que ha de llegar en forma de créditos y renegociaciones con el fisco, los expertos del club –que por fin contamos con ellos– tienen la caña lista para pescar lo mejor que quede en el mercado en las próximas semanas. Aparte de que, como siempre, todo esto se soluciona con una victoria clara este domingo frente al Astorga, y seguramente ya miraremos el futuro con un nuevo optimismo. Que de comernos las uñas ya tendremos tiempo de sobra.

 

 

 

Ver Post >
Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria.