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Un MIR para políticos
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Javier Menéndez Llamazares | 29-01-2018 | 10:47

En una semana en la que nos ha visitado un fantasma del pasado, aunque fuera por país interpuesto –seguro que Macron ahora les parece mucho menos simpático a los jóvenes franceses, después de airear esa ocurrencia suya de restaurar el servicio militar obligatorio; esperemos que no cunda el ejemplo a este lado de la frontera, porque Félix Romeo se retorcería en su tumba–, el siguiente susto nos ha llegado el sábado, con el ministro de Educación amenazando con un MIR para los docentes. Que será idea de Marina y se lo habrán copiado a la oposición, pero aún así no deja de ser una forma más o menos sofisticada –por lo de las siglas, más que nada– de democratizar la precariedad.

Que no es que no haya mucho que reformar en el sistema educativo, en la carrera profesional de los profesores, y el modo de acceder a la función pública, pero va a ser que lo de duplicar las oposiciones no solucionará gran cosa. Si hoy día para aspirar, pongamos por caso, a enseñar lengua a estudiantes de la ESO, hay que cursar cuatro años de grado –para aprender filología–, y luego un máster de profesorado de secundaria –para aprender a enseñar–, ¿qué necesidad hay de que duplicar las oposiciones, y además tirarse dos años en precario, de ‘profesor interno residente’? ¿Acaso no han aprendido suficiente en los dos ciclos anteriores? ¿O es que las prácticas que realizan son papel mojado? Y todo para tener que volver a opositar, al final de todo el proceso. Si el MIR ya es una pesadilla para los médicos, qué brillante idea es extender el problema también a los profesores. Bravo.

Además, que no nos tomen el pelo: el MIR probablemente se aplicaría sólo a los docente públicos. Una traba más, otra puñalada en las espaldas de unos trabajadores a los que no les perdonan su estatus de funcionarios. Como si un sueldo del estado diera la felicidad. Sin embargo, de sobra conocemos las intenciones de este y anteriores gobiernos, que llevan décadas minando la enseñanza pública y favoreciendo con descaro a la privada. ¿De verdad que van a exigir a los colegios privados lo mismo a que a los centros públicos? ¿O lo acabaremos costeando entre todos?

Señor ministro, si quiere usted mejorar el sistema, convoque más plazas, acabe con la interinidad, reduzca la saturación de alumnos y la carga docente de los profesores, equipe mejor aulas y centros. Déjense de simulacros y planes de calidad que se quedan en el papel.

Eso sí, puestos a redistribuir la miseria: ¿por qué no un MIR para políticos? A muchos ministros a lo mejor también habría que tenerles una buena temporada aprendiendo y, sobre todo, evaluarles. Porque si les examinaran sus administrados, más de uno se iba a quedar para septiembre.

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es