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Fecha: noviembre 26, 2017
Viajes Garrapata
Javier Menéndez Llamazares 26-11-2017 | 9:02 | 0

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De crío, una de mis canciones favoritas era ‘Viaje con nosotros’, de La Orquesta Mondragón, pero quien últimamente me tienta con sus viajes alocados es mi vecina Paqui, toda una experta en conocer mundo al mejor precio posible.
Cómo será, que a su ‘agencia’ informal los amigos la han bautizado como ‘Viajes Garrapata’, por ese talento innato de aferrarse al mejor transporte y montárselo a cuerpo de rey con el mínimo esfuerzo. Económico, se entiende.
Y es que no está el patio como para andar tirándolo, así que Paqui durante el resto del año se aplica a lo suyo, que es exprimir al máximo las posibilidades de cualquier destino. Lo mismo le sirve Escandinavia que las islas griegas, Verona que Berlín. Y por el momento, no le está yendo nada mal, porque sus dos escapadas de cada año casi le salen más baratas que quedarse en casa. ¿Qué cómo lo hace? Pues metiendo horas, por supuesto. Pero no horas extra, sino en internet. Ese gran aliado que ha acabado con los ratos muertos y las tardes aburridas. Como los cigarrillos de antes, vamos, esos que fumabas cuando no sabías que hacer, pero sin calafatearte el pulmón.
Que me haya contado, lleva ya pateadas Praga, Londres, Bérgamo, media Irlanda y Alemania y parte de Rusia. El truco, cómo no, es jugar con el tiempo. Y los vuelos de bajo precio. Vamos, que desde que nos pusieron Ryan Air en Parayas, no hay manera de dejarla en casa. Pero es que no sólo hay low-cost en los aviones, sino también en los trenes, en los barcos… y hasta en los hoteles. Con un poco de habilidad y grandes dosis de paciencia, mi vecina te consigue una habitación frente al Kremlin por lo que te cuesta un café pijo de esos en vaso de cartón. Y si no te andas con remilgos, por lo que vale un sándwich de máquina te da de comer toda la semana en las cantinas más peculiares de media Europa; en Suecia, por ejemplo, consiguió encontrar un restaurante de comida tradicional, donde a la luz de las velas te servían lo mismo que comían los nórdicos de hace dos siglos. Y, además, a precios de hace doscientos años. Insuperable.
Yo me muero de envidia, porque a lo más que he llegado como turista es a colarme en un ferry para ver de medio lado la Estatua de la Libertad, así que cuando me invitó a su última aventura garrapatera la tentación resultó enorme: Marrakesh. Pero como todavía recuerdo lo mal que lo pasó María Barranco con el mundo árabe en aquella peli de Almodóvar, he preferido reservarme para el nuevo destino del Seve Ballesteros: Polonia. Con esa bandera, tiene que sentirse uno como en casa.
Así que ahora ya me están creciendo las antenas, y esos colmillos de vampiro, a la espera de ver cómo se garrapatea por Varsovia. Que se vayan preparando, que ahí vamos Paqui y yo.

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Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es