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Fecha: abril 30, 2017
El descubrimiento de Federica
Javier Menéndez Llamazares 30-04-2017 | 10:44 | 0

federica

Federica Bertocchini ha descubierto que es posible reciclar de manera natural ese plástico que invade cada rincón del planeta y que hasta ahora no sabíamos qué hacer con él. Y todo sucedió como sucede todo: de la manera más inesperada.

Federica es una científica prestigiosa, tras décadas investigando en el campo de la biología, aunque en una rama completamente distinta. A ella en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, donde trabaja desde hace unos años, la conocen por sus camaleones, con los que estudia la formación de extremidades.

Pero en sus ratos libres se ocupa de las abejas que tiene en su casa, y una tarde se puso a limpiar los panales porque se le habían llenado de gusanos de la cera. Mientras decidía qué hacer con ellos, los encerró dentro de una bolsa de plástico y siguió con la limpieza, y al regresar se encontró con que los gusanos campaban a sus anchas por toda la habitación: se habían comido, literalmente, parte del plástico, hasta conseguir liberarse.

Luego harían falta unas cuantas pruebas de laboratorio hasta demostrar la evidencia, pero lo cierto es que en aquel momento Federica había realizado un descubrimiento tan casual como importante para el futuro de nuestro ecosistema. Esta afortunada casualidad que nos va a librar de toneladas de plástico que tardaría siglos en descomponerse es una ‘serendipia’ de manual, si utilizamos el préstamo anglosajón, que suena mucho más serio que nuestra castiza ‘chiripa’.

Aseguraba Pasteur –a quien también sonrió la fortuna cuando descubrió la primera vacuna– que el azar sólo favorece a los que están preparados. Porque si aquella manzana que le cayó a Newton le hubiera caído a cualquier otro, probablemente tan sólo le hubiera chafado la siesta, sin más. Baste como muestra la llamada que recibió la investigadora unos días más tarde en el IBBTEC, en la que una apicultora salmantina que llamaba para ofrecer gusanos de cera confesó que ella sabía desde hacía años que comían plástico. Sólo que a ella, como apuntó Pasteur, esa información no le servía de mucho.

Y veremos para qué nos sirve a los demás el descubrimiento. Por el momento, todo está por hacer: hay que investigar hasta encontrar los mecanismos bioquímicos que producen esa biodegradación, y será un proceso costoso. Pero sorprende que, visto lo atento que anda siempre el gobierno regional a todo lo que sale en televisión, no haya aparecido Revilla anunciando una fuerte inversión pública para poner al servicio de la doctora Bertocchini todo lo que necesite hasta convertir su hallazgo en una realidad útil y, sobre todo, rentable. ¿Qué mejor entorno que el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria para desarrollar un proyecto atractivo y ecológico? No es probable que Sodercan tenga nada mejor que hacer. Aunque, por el momento, el presidente aún no ha asomado el bigote. Y no descarten que Federica tenga que irse con su descubrimiento a otra parte.

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Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria.