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Milena o los hombres del futuro
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Javier Menéndez Llamazares | 16-08-2016 | 16:15

Asegura Milena Busquets que «las mujeres son los hombres del futuro». Y lo hace advirtiendo previamente que nadie la acuse de ‘feminista’, pero que «siempre que quiero encontrar algo de sensatez, de valor, de humildad, de inteligencia, de arrojo, me dirijo a una mujer. La mayoría de los grandes hombres que conozco son mujeres».

Perspicaz y sibilina, esta barcelonesa que se niega a ser mayor es sin embargo fruto de su tiempo, una chica los ochenta a la que todavía le gustan los Clash que siempre es capaz de encontrar una película para ilustrar cualquier situación, como si su blog fuera un capítulo de Remington Steel. Pero ella, en cambio, se da un aire a la Uma Thurmann de su mejor momento, y se ríe sin reparos en las entrevistas. Su tono risueño, en cambio, tiene nada de frívolo; uno lo comprueba enseguida, con sólo asomarse a las páginas de ‘También esto pasará’: hay que tener mucho humor, y mucho amor a la vida, para arrancar una novela en un cementerio.

Inflexible con la intolerancia e indulgente con los pecados más humanos, le gusta cargar las tintas cuando asegura que entre sus propósitos de año nuevo está «nos escupir a los que faltan sistemáticamente al respeto a los independentistas y a los que faltan sistemáticamente al respeto a los antinacionalistas». Es lo que tiene ser una escritora catalana en lengua castellana, aparte de una persona con tanto ‘seny’ como ingenio.

Los apellidos, claro está, marcan, pero tal vez no en el sentido que muchos malician; ser hija de Esther Tusquets supone una predisposición, no sabemos si genética o ambiental, al papel offset, pero a juzgar por su fama de exigente, a buen seguro que el parentesco fue más bien un hándicap a la hora de demostrar su valía en Lumen, una editorial que tocó el cielo con ‘El nombre de la rosa’, lo que permitió a Tusquets fomentar la literatura escrita por mujeres, que no ‘feminista’. Y en esa escuela se forjó Milena, que sufriría el proceso de concentración empresarial en el cambio de siglo antes de peregrinar por el complicado mundo editorial.

Un mundo al que regresó por la puerta grande en 2014, cuando Jorge Herralde decidió llevarse a Frankfurt el manuscrito de su novela, y la realidad superó a cualquier campaña de marketing. Como quien compra un piso sobre plano, los mejores editores europeos se disputaron esta novela sobre la superación de las pérdidas. Gallimard, Rizzoli o Suhrkamp no suelen estar equivocados, pero si Hogahrt Press paga medio millón de dólares por una novela, va ser porque Milena Busquets es una de esas ‘hombres del futuro’.

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es