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Autor: anadelcastillo
El trovador de Minnesota
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Ana del Castillo | 14-10-2016 | 7:00| 0

Para muchos el reconocimiento llega tarde, para otros nunca se debió conceder, pero probablemente ayer esos ojos tristes procedentes de Minnesota, en esa pose encantadora que le conceden sus 75 años, brillaran hasta en la oscuridad.

Rebelde, encantador y fenómeno de masas sin pretender serlo, Dylan conquistó al mundo con su reinvención del lenguaje musical. Siempre prefirió decirlo todo con sus canciones. “No pretendo influir en nadie”, decía con esa voz áspera y desgarrada. Sin embargo, sus temas, sus opiniones e incluso sus silencios han sido el centro de atención, hasta el punto de ser señalado como una de las personalidades artísticas más influyentes del siglo XX. Ha sido un autor al que la crítica musical ha estigmatizado por su posición política y aún hoy siguen discutiendo sus méritos, tal y como hizcieron también con Leonard Cohen al recibir el Príncipe de Asturias.

Este jueves el ‘trovador de Minnesota’ (Robert Allen Zimmerman, 1941) se ha llevado el 109 Premio Nobel de Literatura por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción estadounidense”. Y es cierto, Dylan supo poner a danzar sus reivindicativas letras con una sola guitarra acústica (hasta que en 1964 se ‘electrificó’ y se pasó a la Fender Stratocaster). Solo los grandes consiguen hacerlo. Músico y escritor se funden en la misma persona. ¿Quién llegó primero? ¿Acaso la música era una liberación de sus rebeldías poéticas? ¿O la poesía una excusa para dar rienda suelta a sus composiciones? Sea como fuere, el compositor de ‘Mr. Tambourine Man‘, ‘Blowing in the wind’, ‘Hurricane’, ‘Things has changed’ y otros temas que han pasado a la memoria de varias generaciones vuelve a hacer historia convirtiéndose en el primer músico que recibe el Premio Nobel de Literatura.

Considerado un ídolo cultural y un ‘hacedor’ de nuevos conceptos de lo que debe ser un intérprete, el Dylan más inconformista ha sabido hacer de la música su protesta, su himno inmortal por la libertad e igualdad en un mundo oprimido.

 

La balada norteña

“Este hombre puede rimar la noción del tiempo. El borde del dolor, el de la cordura”. No le faltaba razón a Johnny Cash cuando hablaba de su amigo Bob.

En febrero de 1969, el cantante estadounidense volvía a Nashville para grabar su noveno trabajo discográfico. Mientras Dylan cantaba en un estudio de Columbia, el señor Cash grababa en otro contiguo. Se conocían, se admiraban y se seguían así que ¿por qué no grabar unos temas juntos? El primer día probaron con tres canciones y al día siguiente con otras 15, entre las que incluyeron ‘Mystery Train’ o ‘Ring my fire’, pero finalmente todos los duetos fueron descartados hasta que Dylan sugirió probar con ‘Girl from the north country’, tema que se incluía en su segundo álbum ‘The Freewheelin Bob Dylan’, publicado hacía seis años.

“Todas mis canciones son canciones de protesta. Todo lo que hago es protestar. Nómbreme alguna cosa y protestaré al respecto”. Puede que Bob Dylan en este tema, del que se han hecho cientos de covers, se quejara de que su novia por aquel entonces (1963), Suze Rotolo, abandonara Italia para irse a Nueva York sin dejarle una sola pista. O puede que no. Que simplemente entre canción y canción protesta, decidiera componer uno de sus temas más delicados.

 

 

GIRL FROM THE NORTH COUNTRY

Bien, si viajas a la feria del país del norte,

donde los vientos golpean fuerte en la frontera,

haz que se acuerde de mí alguien que vive ahí,

ella fue alguna vez mi verdadero amor.

Bueno, si vas durante las tormentas de nieve,
cuando los ríos se congelan y el verano termina,
por favor mira si lleva un abrigo cálido
que la proteja de los aulladores vientos.
Por favor, mira si sus cabellos cuelgan largos,
si dan vueltas y vuelan sobre su pecho.
Por favor, mira por mí si su cabello cae largo,
es de esa forma que la recuerdo mejor.
Me pregunto si ella me recuerda bien,
muchas veces rezo por ello
en la oscuridad de mi noche,
en la claridad de mi día.
Entonces, si viajas a la feria del país del norte,
donde los vientos golpean fuerte en la frontera,
haz que se acuerde de mí alguien que vive ahí,
ella fue alguna vez mi verdadero amor.
Haz que se acuerde de mí alguien que vive ahí,
ella fue alguna vez mi verdadero amor.

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El efecto Fantini
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Ana del Castillo | 31-08-2016 | 2:16| 0

Como muchas de las buenas decisiones, ésta surgió alrededor de una mesa. Los músicos Manu Quintanal y Carlos García Cortázar se conocían de la escena cántabra e incluso habían compartido escenario en alguna ocasión. Así que tras dar vueltas a las palabras y a las ideas, nació el proyecto musical Fantini, que da vida a un rock pop psicodélico con raíces del underground italiano. Podéis escucharlo aquí.

“Hacemos lo que podemos y estamos satisfechos. Es más fácil pelearse con uno que con cuatro. De momento, todo son ventajas. Solo somos dos, pero nos sentimos como una banda”, explica el dúo.

Puede que uno de los dos tuviera un pariente lejano nacido en Sicilia a principios del siglo pasado. O no. “En realidad no importa demasiado de dónde viene el nombre, lo que valora el público son las canciones y nuestra intención es que, a través de ellas, Fantini vaya adquiriendo diferentes significados para quien las escuche”.

Esas canciones están deseando salir a la luz, sentir y hacer sentir. Con influencias que pasan por The last shadow puppets, Frusciante, Extremoduro y “Breaking Bad”, dice riendo la formación, Fantini ha hecho un trabajo bastante coral. Es decir, “la mayoría de las letras ya estaban terminadas pero hemos disfrutado mucho con los arreglos experimentando con muchos efectos y sonidos nuevos”.

Fantini lanzará su primer trabajo discográfico a principios de diciembre en Santander, aunque aún está por confirma día, lugar y hora.

 

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No hay pan que por bien no venga
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Ana del Castillo | 23-05-2016 | 1:27| 0

 

El músico cántabro Fernando Prieto Serrano, más conocido como ‘Poti’, emprendió hace un par de años un proyecto de ‘pan rock’ en solitario llamado Los Bocatas. Tan solitario es que actúa solo con su guitarra. Y no necesita más porque sus letras llenan el escenario y divierten al público.

Las canciones giran en torno a la cultura del bocata, ya sean bocadillos o todo lo que rodea a su consumo, como “el currusco”, explica el autodenominado como ‘Matahambre’ (cantante). Multitud de acordes e innumerables aforismos forman el disco de Los Bocatas: “Lo que separe el cuchillo que se una en bocadillo”, “no hay pan que por bien no venga”, “La unión hace el bocata”, “Meriendas gastrosónicas en riguroso digerido”. Imaginen el hambre que entra en uno de sus conciertos.

 

¿Este proyecto musical es un homenaje a los bocatas que te comiste de pequeño?

Algo de eso tiene. Siempre te queda ahí… los asocias más a la merienda, por cuando eras pequeño.

¿Cómo surgió la idea de hacer música entre pan y pan?

La chispa que lo encendió fue un mensaje de móvil, cuando no había para hacer notas. Me encontré un mensaje archivado mío que ponía: ‘Los bocatas’, música entre pan y pan. No recuerdo por qué lo había escrito. Así poco a poco fui desarrollando la idea de una banda. Al principio pensé en una banda normal, pero en realidad los bocatas somos uno (El Matahambres), como suelo decir.

¿Crees que los bocadillos están en crisis?

No. Últimamente hay hasta movimiento de bocatas gourmet. El de foie gras igual sí está en crisis, pero las hamburguesas siempre están ahí. Los bocatas son como un comodín. A veces, cuando no sabes qué cenar, te haces un bocata con una lata de sardinas y la barra de pan que sobró del día. Es un buen recurso. Cuando vas al monte, por ejemplo, como comida portátil. Me parece difícil que desaparezca el bocadillo.

¿Hay intrusismo en el sector de los bocadillos?

Es un tema delicado. La bollería industrial es un intruso a la hora de la merienda. No es un alimento sano, mejor un bocata o un sándwich.

Algunas marcas ponen aceitunas a la mortadela. ¿Qué te parece ese plagio?

En una de mis canciones digo que no me gusta. Pero se trata de gustos.

Qué rico está el pantumaca…¿Crees que debería pedir la independencia del resto de bocadillos?

Pues realmente no, porque es la base para muchos otros. De hecho, el tema ‘Pantumaca’ lo compuse porque estuve viviendo en Barcelona y fue un descubrimiento. Allí te hacen todos los bocadillos con la base de pantumaca. Con el atún queda muy rico. Le da jugosidad. Es un aderezo muy interesante.

 

 

¿Qué opinión te merece el sándwich?

Un bocata más, aunque el vegetal me hace gracia. Lleva un cacho de lechuga, pero luego le meten pollo, atún o jamón york. ¡Por una lechuga no puede ser vegetal! Solo hay que ir a un vegetariano para ver lo que da de sí el mundo vegetal.

Después de escuchar tu disco me queda claro cuál es el bocata perfecto para invierno: el de panceta. Cuánto se aprende escuchando tu disco.

Si me dices panceta, o mal llamado bacon, pienso en invierno. Es lo típico.

Como todo en esta vida, lo importante está en el interior…

Eso es. Donde está la personalidad. Blandos como la miga por dentro y duros como la corteza por fuera.

Has llevado al protagonismo que da una canción al bocata vegetal, al de panceta, de chorizo, de pantumaca… ¿Cuál te gusta más?

Es una pregunta difícil. Es como elegir entre tu madre o tu padre. No hay porqué escoger. Nos gusta hacer clasificaciones de las cosas pero realmente no es necesario. Hay que disfrutar de todo. Todo tiene su momento y su espacio

¿Y cuál es el momento perfecto para comer un bocata?

Lo asocio a la merienda, pero el bocata si tiene algo es versatilidad, vale para cualquier momento del día y cualquier lugar.

¿Solo o en compañía? 

Mejor en compañía. De hecho, acompañar tiene que ver con la palabra pan.

Uno de tus temas, ‘Morcilla’, parece un canto zulú. Estás ahí como invocando al rey del pan…

Sí bueno… es que la morcilla repite… supongo que por las especias. El detonante de la canción fue la frase: bocadillo de morcilla con sangre entra. A partir de ahí se montó todo. Siempre hay unos detonantes o inspiraciones.

Por ejemplo del chorizo a la brasa era obligado. Me lo impuse. Otros son sugerencias. O se me ocurre una frase…

Y en ‘Lambadero’ me has dejado ahí como con ganas de más. ¿Es una forma de tirar la caña para que vayamos a tus conciertos?

Es una versión de la lambada. Me gustan los discos que dejan sorpresas. Y como ese recuerdo de los bocatas lo grabé con una premisa, hacerlo en una mañana, quedó así. En ese momento se acabó la mañana de grabación.

Imagino que cada bocata tiene su miga

Al final puedes sacar miga de cualquier bocadillo. Es muy divertido llegar a esa historia. Por ejemplo, en ‘Chorizo’ me imaginaba a mí mismo en casa a la luz de la lumbre con el chorizo envuelto en papel albal.

 

 

La verdad es que se agradecen canciones que abran el apetito. Estamos un poco cansados de tantos corazones despechados, rupturas traumáticas y besos a la luz de la luna.

Estos temas no siguen la norma. Hay mucha gente creativa interesante pero no tiene la visibilidad que tienen otros, que siempre hablan de lo mismo.

¿Estás cocinando algún bocata en estos momentos?

Tengo en mente hacer un single de sardina y california. Que se llamará ‘sardifornia’. Pero hay más bocatas para grabar. Mi objetivo ahora es hacer una ‘Bocata’s party’ para grabar con amigos al estilo de ‘Beach Boy’s Party!’, en ambiente distendido.

Entre bocata y bocata, tu acústica hace unos giros que nadie espera cuando comienza el tema.

Es lo que me gusta. Condensar. Que sean temas cortos y directos en los que pasan muchas cosas. Y que haya un juego en ese sentido. Ya que se juega con las palabras también con las notas musicales.

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El ADN de Cantabria
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Ana del Castillo | 12-04-2016 | 9:08| 0

Tras compartir escenario con Los Secretos, La Oreja de Van Gogh, Medina Azahara, La Fuga o Melendi, entre otros artistas, la banda cántabra ADN lanza su segundo trabajo discográfico ‘El último viajero’. Un álbum con diez temas ‘currados’, mimados y meditados. Tres años después de su primer disco ‘Nada que perder’, que pasearon por todo el país, vuelven a la carga con canciones nuevas como ‘Diciembre’.

Iván Longo (guitarra y voz), Pablo (bajo) y Luky (batería) han grabado ‘El último viajero’ en los estudios PKO de Madrid bajo la producción de Emilio Mercader. ‘Diciembre’ es su adelanto musical. Disfruten de la música ‘made in’ Cantabria.

 

La formación presentará el nuevo disco este viernes en la sala Black Bird, a las 21.30 horas, y ante un público aún mayor, el 22 de julio, en la campa de la Magdalena dentro del festival Música en Grande junto a Los Suaves, Boni y Poetas de Botella.

 

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El sex appeal del cantante
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Ana del Castillo | 28-03-2016 | 8:47| 0

En 1987 mi madre ponía una y otra vez la canción ‘Faith’ de George Michael. A veces, hasta osaba bailar arrítmicamente con el frasco del Pronto a modo de micrófono y yo, con cuatro años, no entendía nada, pero verla en esa actitud me divertía mucho. Entonces, años más tarde, lo descubrí. Él, con chupa de cuero, gafas de aviador y vaqueros, movía el pie y el trasero al ritmo de la música. Como una inspiración divina comprendí lo que le sucedía a mi progenitora: le molaba George Michael. “Así que esto es el amor”, me decía mientras avanzaba el videoclip. 

Hoy, 28 veranos después, maldigo la herencia genética. A lo largo de todo ese tiempo me he encaprichado tantas veces como fideos tiene la sopa. Lenny Kravitz, Julián Casablancas, Dave Grohl, Leiva, Adam Levine, Bruce Springsteen, Hamilton Leithauser, Axl Rose, Chris Martin y hasta Mick Jagger, aunque me saque ochocientos cincuenta años. Todos han pasado por mi corazón. En una ocasión incluso me enamoré de Bradley Cooper solo porque en ‘El lado bueno de las cosas’ sonó el tema ‘Girl from the north country’ mientras el cámara hacía un zoom a sus ojos. Así de fácil soy.

Me he llegado a pillar por un artista que podría ir con todos sus fans en un solo coche, pero por respeto no le voy a mencionar.

Mi mejor amiga, por ejemplo, tenía a tamaño real a Jon Bon Jovi a los pies de su cama. Creo que por las noches, mientras reproducía toda su discografía, hacía algo más que contemplarle porque el cartón que soportaba su papo estaba cada vez más desgastado.

Imaginen como volví a casa después de ver en concierto a U2 en Anoeta. ‘In the name of love’ les digo que fue inevitable. Lo intenté repitiéndome paranoicamente que detrás de las gafas de Bono había unos ojos mirando hacia su nariz, pero ni con esas. Sobre todo si tenemos en cuenta que he visto mil veces, ya saben lo llevo en la sangre, el videoclip de ‘With or without you’ en el que Paul David Hewson parece un extra de ‘El último mohicano’.  

La última vez que me enamoré del líder de una banda fue hace un par de años. Un grupo llamado Somepeople tocaba en una taberna sobre la arena de El Sardinero (quizá las vistas al mar cantábrico también influyeron). ‘You are on a rainbow’, voceaba el vocalista. “Y tanto”, pensaba yo mirando y suspirando hacia el horizonte… Ni bajistas, ni baterías (salvo Dave Grohl en Nirvana), ni guitarristas, ni coristas. El que mayor sex appeal (o sexapil) tiene es el cantante.

 

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Sobre el autor Ana del Castillo
Licenciada en Periodismo. Inició su actividad en los informativos de Canal8 DM y Punto Radio en 2007 y desde 2010 forma parte de la edición digital de El Diario Montañés. Autora del blog musical 'La Tostadora de Any Warhol'

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