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El sex appeal del cantante
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Ana del Castillo | 28-03-2016 | 07:47

En 1987 mi madre ponía una y otra vez la canción ‘Faith’ de George Michael. A veces, hasta osaba bailar arrítmicamente con el frasco del Pronto a modo de micrófono y yo, con cuatro años, no entendía nada, pero verla en esa actitud me divertía mucho. Entonces, años más tarde, lo descubrí. Él, con chupa de cuero, gafas de aviador y vaqueros, movía el pie y el trasero al ritmo de la música. Como una inspiración divina comprendí lo que le sucedía a mi progenitora: le molaba George Michael. “Así que esto es el amor”, me decía mientras avanzaba el videoclip. 

Hoy, 28 veranos después, maldigo la herencia genética. A lo largo de todo ese tiempo me he encaprichado tantas veces como fideos tiene la sopa. Lenny Kravitz, Julián Casablancas, Dave Grohl, Leiva, Adam Levine, Bruce Springsteen, Hamilton Leithauser, Axl Rose, Chris Martin y hasta Mick Jagger, aunque me saque ochocientos cincuenta años. Todos han pasado por mi corazón. En una ocasión incluso me enamoré de Bradley Cooper solo porque en ‘El lado bueno de las cosas’ sonó el tema ‘Girl from the north country’ mientras el cámara hacía un zoom a sus ojos. Así de fácil soy.

Me he llegado a pillar por un artista que podría ir con todos sus fans en un solo coche, pero por respeto no le voy a mencionar.

Mi mejor amiga, por ejemplo, tenía a tamaño real a Jon Bon Jovi a los pies de su cama. Creo que por las noches, mientras reproducía toda su discografía, hacía algo más que contemplarle porque el cartón que soportaba su papo estaba cada vez más desgastado.

Imaginen como volví a casa después de ver en concierto a U2 en Anoeta. ‘In the name of love’ les digo que fue inevitable. Lo intenté repitiéndome paranoicamente que detrás de las gafas de Bono había unos ojos mirando hacia su nariz, pero ni con esas. Sobre todo si tenemos en cuenta que he visto mil veces, ya saben lo llevo en la sangre, el videoclip de ‘With or without you’ en el que Paul David Hewson parece un extra de ‘El último mohicano’.  

La última vez que me enamoré del líder de una banda fue hace un par de años. Un grupo llamado Somepeople tocaba en una taberna sobre la arena de El Sardinero (quizá las vistas al mar cantábrico también influyeron). ‘You are on a rainbow’, voceaba el vocalista. “Y tanto”, pensaba yo mirando y suspirando hacia el horizonte… Ni bajistas, ni baterías (salvo Dave Grohl en Nirvana), ni guitarristas, ni coristas. El que mayor sex appeal (o sexapil) tiene es el cantante.

 

Sobre el autor Ana del Castillo
Licenciada en Periodismo. Inició su actividad en los informativos de Canal8 DM y Punto Radio en 2007 y desde 2010 forma parte de la edición digital de El Diario Montañés. Autora del blog musical 'La Tostadora de Any Warhol'

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