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La triste historia de Amy
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Ana del Castillo | 11-04-2015 | 07:01

Estaba terminando el libro de Joseph Gelinek, ‘Morir a los 27’, cuando me enteré de la última incorporación al fatídico club: la increíble Amy Winehouse. Una voz de negra en el minúsculo cuerpo de una artista blanca que cada vez se hacía más pequeña por sus condenados vicios. Sus últimas apariciones públicas eran toda una declaración de intenciones (nada buenas). La crónica de una muerte anunciada. Llegó un momento en el que nos acostumbramos a verla borracha y colocada cada vez que subía a un escenario, a cantar sus canciones en directo cuando ella olvidaba la letra y a ver su ropa interior desde todos los ángulos posibles. Sin embargo, es difícil asumir su muerte. La pérdida de una artista brillante que pudo llegar a lo más alto pero que prefirió registrarse en el ‘Club de los 27’ con Jimi Hendrix, Brian Jones, Janis Joplin, Kurt Cobain o Jim Morrison, entre otros.

Hoy, más allá de sus tatuajes, de su interminable raya negra y característico cardado, de su demacrada figura, sus tormentosos romances; y sus rupturas y reconciliaciones con las drogas, nos queda su mágica y única voz. El próximo 3 de julio se estrena la película de Amy Winehouse que cuenta con declaraciones de la propia artista (voz en off) y de su círculo más cercano. El documental ‘Amy’ está dirigido por Asif Kapadia, encargado de llevar a la gran pantalla la malograda vida de la cantante y ganador de un Bafta por el documental de Ayrton Senna.

¿Cómo de grande crees que es lo que vas a hacer?, le preguntan en el documental. “No creo que vaya a estar con todos los famosos ni que pueda manejarlo… Probablemente me volvería loca”, contestó Amy. Hoy, tendría 31 años.

 

Sobre el autor Ana del Castillo
Licenciada en Periodismo. Inició su actividad en los informativos de Canal8 DM y Punto Radio en 2007 y desde 2010 forma parte de la edición digital de El Diario Montañés. Autora del blog musical 'La Tostadora de Any Warhol'

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