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Cuando el fútbol vende su alma al diablo…
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@TabernaMou | 08-02-2016 | 11:31

¿Tiene Peter Lim la culpa de la dramática situación que vive el Valencia CF? Posiblemente, no. Sin embargo, es una tentación muy fácil convertir al recién llegado en la diana de las frustraciones de una afición legítimamente enfadada. Tan fácil como injusto. Si el señor Lim ha logrado la fortuna personal que posee es de imaginar que ha sido por tener algo especial que el resto de mortales carece: capacidad y visión para negocios. Se supone, pues, que el propietario del Valencia es el más interesado en que el club prospere, brille en lo deportivo y logre así rentabilizar la inversión. Se supone también que a nadie le gusta quemar su dinero, aunque tengas mucho e inviertas en la tierra de las Fallas.

Los grandes responsables de la miseria económica del fútbol español tienen nombres y apellidos y no hay que buscar destinos exóticos para encontrarlos. Son aquellos dirigentes que con su nefasta y temeraria gestión al frente de los clubes de fútbol, han llevado hasta la ruina absoluta un negocio con un potencial único y que, a pesar de tanto degenerado, sigue mal que bien sobreviviendo. Y no es un asunto de hoy, ni siquiera de ayer. Viene de lejos, de los tiempos de la locura que llevó por primera vez al colapso financiero y al rescate de Papá Estado del fútbol arruinado. Viene de los especuladores de la burbuja inmobiliaria ,que vieron un filón en esos estadios y ciudades deportivas situados en el centro de las grandes ciudades. Lo de menos era fundir el patrimonio.

No nos engañemos, los Peterman, Lim, Wang, Ali Syed o Yansheng de hoy son los especuladores  y piratas que se apropian indebidamente de los clubes de antaño. Y son los socios, el patrimonio emocional de los clubes, quienes por acción u omisión han permitido que esto suceda. Los que se preocupan únicamente de que su equipo marque goles y gane ligas sin ocuparse jamás de la gestión, permitiendo los desmanes de todos conocidos y que nos han conducido, a día de hoy, a que muchos clubes hayan vendido de nuevo el alma al diablo. No aprendemos: el diablo siempre vuelve a cobrarse su deuda.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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